sábado, 24 de agosto de 2013

Fausto 5.0


¿Qué deseamos? En primera instancia todos gritaremos ´¡un ferrari, un chalet, una orgía...!´ Sí, sí, tú también, aunque te apresures a proclamar ´paz en el mundo´. Dejemos de engañarnos, la pregunta se refiere a nuestros íntimos deseos y no a aquellos que nos gusta hacer públicos. Deseamos aquello que nos causa placer... físico o mental. Más que nunca, el ´ojos que no ven, corazón que no siente´ se hace auténtico. ¿Qué nos importan las guerras celebradas hace mil años? ¿y las violaciones que se pertrecharán dentro de cincuenta lustros? ¿qué nos perturba un agonizante enfermo cuya carne lacerada jamás ha sido rozada por nuestros dedos, si jamás hemos escuchado su llanto desesperado, olido su putrefacción o vista su mirada de ultratumba? 
El doctor Fausto es, por encima de todo, un hombre de ciencia. Su trabajo le obliga a mantener a diario un semblante de seriedad innegable, pues trata a pacientes terminales. Se enfrenta a las lágrimas de quienes ven ya desahuciados a sus seres queridos, presencia los incontenibles orines de quienes no soportan la cruel presión de perder sus afectos. El doctor Fausto firma impertérrito los partes de defunción, vomitando tales imágenes de dolor en sus supuestos momentos de ocio y descanso. ¿Descanso? La vivencia de tantas transiciones vida-muerte han convertido al escrupuloso doctor en un rígido moralista incapaz de permitirse el más mínimo ardor fuera de su calibrado orden racional. 
´Fausto 5.0´ es una recreación moderna del famoso mito de Goethe, de la contradicción razón-pasión, del enfrentamiento a nuestros propios apetitos, de la vitalidad tras el destierro de los prejuicios. Así, no tarda en surgir una representación del mal, que invita al doctor a cumplir sus ansias más insospechadas, incluyendo aquellas imposibles de confesar. 
La película no gustará a una mayoría del público, pero es un acierto para los amantes del género. La ambientación es inquietante, casi asfixiante. Las transgresiones se suceden, aunque en menor medida de lo esperado por tratarse de un trabajo firmado por ´La Fura dels Baus´. Eduard Fernández no desciende un ápice en su agresivo ritmo interpretativo dedicado a engalanar personajes de carácter. A Najwa Nimri le corresponde un papel comedido, pero con escenas de gran intensidad que la justifican (atención a su diálogo con el propio Fernández, lleno de gamas expresivas, tanto por la dicción como tras el lenguaje corporal). El protagonista, Miguel Ángel Solá, austero y comedido, en un personaje que le permite desplegar momentos muy convincentes, especialmente en sus estados de tensión y ansiedad. 
Vuelve a preguntarte, ´¿qué deseas?´ y recuerda que el cumplimiento de tus deseos no tiene ninguna relación con el paraíso o con el infierno. Recuerda además que no se puede desear un cálido verano sin haber sufrido las inclemencias del rudo invierno. No se pueden desear las pulsaciones de un amor enfebrecido sin conocer la insensibilidad de una piel ignorada.









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