lunes, 16 de septiembre de 2013

Mi relación con mi papi


Hola mi nombre es Ofelia tengo 22 añitos, vivo en Argentina, soy morocha y delgada pero Dios gracias me proveyó de unos hermosos senos (112 cm) y una cola firme y paradita, sin ejercicio más que el sexo ardiente.
Bueno les quiero contar mi experiencia, creo, la mejor que le puede haber ocurrido a una mujer que ama el sexo. Esto comenzó cuando tenía 12 años pero por mi cuerpo siempre parecía más chica, yo vivo con mi padre, ya que mi madre murió hace 18 años, él siempre me crio, y muy bien. Yo era una chica muy inocente con poca experiencia en la vida ya que sin madre e introvertida no tenía muchas amistades, mi padre era mi referente para todo. El hacía todas las cosas que yo necesitaba. En estos tiempos los primeros indicios de mujer empezaron en mi cuerpecillo, una madrugada mientras dormía en mi pieza me vino mi menstruación, yo me asusté y comenzó a gritar, sentí que corrió hacia a mi habitación. Desconcertado mi papi me preguntó asustado que sucedía, yo igualmente, le mostré lo que me estaba pasando. Fue cuando sentí por primera vez el comienzo de esta aventura.
Él me tomó en sus brazos y me llevó al baño, donde me explicó lo que estaba sucediendo, yo muchísimo más tranquila le comenté:
- Papito, ¿esto es normal en las chicas?
- Si mi amor, no tienes de que preocuparte, papi te mostrará cómo se soluciona.
Hasta ese momento no había notado nunca en mi papi una postura así, su mirada, sus nervios luego con el tiempo lo comprendí.
- Cómo se hace, papi, enséñame, porfis.
- Mi amor, ven aquí - Me subió al lavabo, saco la parte de abajo de mi pijama y tembloroso, dijo:
- No te asustes amor, tendré que sacarte la bombachita.
Yo en mi padre confiaba ciegamente, por lo que accedí sin problemas.
- Bueno amor, ahora tendré que limpiarte como cuando eras una niña.
- Si papito.
Me abrió con cuidado de piernas, y lentamente comenzó a limpiarme con una toallita húmeda, tan húmeda como yo me pondría con el tiempo.
Muy suavemente limpió el contorno de mi peladita vulva y luego abrió los labios de mi rajita delicadamente, frotando mi clítoris.
- ¡Ay papi!, qué lindo que se siente, me gusta mucho que me limpies me hace cosquillitas lindas.
Con toda la inocencia, sentí como el sudor salía de la frente de mi padre y sus manos temblaban, noté también un bulto que crecía de sus boxers.
- Te gusta mi amor, papi siempre te va a cuidar.
- Si papito, te quiero muchooo.
Esa respiración que salió de mi boca, desconocida por mí, lo llevó a seguir en su juego tan hermoso.
- Esto que te enseño mi amor, solo papi puede hacerlo.
- Si papi, no se lo diré a nadie, solo a ti papito.
- Ahora te mostraré amor, la mejor forma de terminar la limpieza de esto.
Bajó su cabeza muy lentamente hacia mi entrepierna, abrió con sus enormes dedos mis labios y comenzó a mamarme mi vaginita, con su lengua recorría todo mi ser. Yo sentía unas cosquillas cada vez más fuertes, mi respiración ohhh!, me encantaba...
- Que lindo papito, como me gustas que me limpies así, ahhhhhhhhhhhh!
- La mejor forma de limpiar por completo amor, espera que papito no te ha mostrado todo.
Sacó de su bóxer su miembro que estaba a punto de estallar, latía como su corazón. Tomo vaselina, lo untó y...
- Con esta cremita terminaremos el trabajo amorcito, solo cierra los ojitos y ponte relajadita, esto puede doler un poquito al principio pero juro que al final te gustará...
Y sí que tenía razón, me acomodo, puso mi colita contra el borde y acerco de a poquito su miembro a mi cuevita, sin saber que sucedía, estaba tan mojadita que su palo entró lentamente en mí, solo sentí un tironcito pero la lubricación hizo el resto.
- ¿Para qué es eso papito?
- Para limpiarte más profundamente, debes sacarlo y meterlo unas cuantas veces, ohhh!
- Me gusta papi, me hace más cosquillitas...
- ¿Si mi amor? Te gusta ahhhh! a papi también le encanta oohhhhhh!
- Ay, papito cada vez más fuerte, que lindo ahhh!
- ¡Si amor! Si! ¡ahhhh! ¡Te amo mucho mi bellezaaaaa!
- Yo también papito ohhh!
De repente sentí por primera vez, todo su néctar caliente dentro de mí fue una sensación hermosa única el calor de mi padre en mi interior, no lo podía creer.
Como ya su juego no tenía fin, solo me dijo:
- Y mi amor, ¿te gusta cómo te limpia papito?
- ¡Me encanta papi!
- Esto podemos hacerlo cuando quieras, no hace falta esperar un mes, cuando tú quieras lo haremos, cuando más seguido más limpita estarás...
- Si papi, todos los días si tú me ayudas, sabes que soy muy limpita!!
- Si amor tus deseos son órdenes para mí.
Nos dimos un hermoso beso y nos fuimos a dormir cada uno a su pieza, pero con la alegría de haber descubierto lo más hermoso de esta tierra, el sexo y mi padre.

Ofelia

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