lunes, 14 de abril de 2014

Vi är bäst!, (AKA We Are the Best!, ¡Somos las mejores!)


Lukas Moodysson obtiene un equilibrio perfecto entre comedia y una pequeña dosis dramática, la suficiente como para tomarnos en serio a los personajes sin dramatizar en exceso, pues la solemnidad innecesaria es mejor dejarla para los superhéroes atormentados cuya misión se suponía que era divertirnos y no repetirnos hasta la saciedad lo miserables que son por ser algo menos que dioses (la vida es dura). La labor de Moodysson es encomiable en su doble labor de guionista y director, y detalles como la primera experiencia musical de las niñas son los que marcan la diferencia. Es la definición perfecta de lo que es el punk en apenas tres minutos. Las niñas, sin experiencia musical alguna, empiezan a aporrear la guitarra y la batería, y cantan libremente, desprejuiciadas, sin importarles absolutamente nada que no tengan ritmo o que solo sea un ruido molesto. Son independientes, amateurs, simples, crudas, naturales, espontáneas, descuidadas, agresivas y aceleradas. Pero, ¿Acaso no es eso el punk? 
De esta forma se nos presenta un estilo de vida, una percepción del arte muy marcada, sin concesiones. Las tres niñas representan a la perfección la esencia de esta música porque lo sienten muy adentro, es como una religión para ellas. Peleas de grupo, borracheras prematuras, enamoramientos al instante, discusiones políticas (aunque ellas ni se den cuenta), fiestas sin fin (para lo que es su edad, claro). Saben como vivir su fe, aunque les falle el fondo, el objetivo. Pero el objetivo puede ser realizable mediante ensayos y más ensayos. El gen rebelde se tiene o no se tiene (aunque asistamos al cambio radical de una de ellas, que amaba la música y es muy joven, por lo que seguramente nació con el gen, solo que no se le ha despertado hasta ahora). We are the best es una especie de respuesta a la gran Little Miss Sunshine (Jonathan Dayton, Valerie Faris, 2006) pero de una manera más libre acaso, menos esquemática y más progresista incluso en su planteamiento. Por ponerle un pero, quizás en los momentos algo más serios acusa un poco de disminución rítmica, sin duda debido a lo mucho que se nos permite disfrutar anteriormente con las idas y venidas de estos grandes personajes. En definitiva, estamos ante un film sorpresa, cuyo argumento no parece ni por asomo que fuera a ofrecer lo que finalmente resulta, donde conocemos a tres personajes entrañables y simpatiquísimos, siendo la música protagonista (para bien) y, lo más importante, consigue que abandones el cine con una sonrisa en los labios y queriendo formar tu propia banda de soñadores. Jlamotta23





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