lunes, 9 de marzo de 2015

Alicia en el país de las maravillas


Alicia tenía 12 años, rubia, ojos azules, 1,72 de estatura y unas medidas mareantes, 105 - 64 - 96. Sus pechos eran grandes y duros no necesitaban de sujetador alguno para mantenerlos erguidos desafiando todas las leyes de la gravedad, el vientre perfectamente plano su cinturita era deliciosa seguida de unas caderas rotundas las cuales albergaban un par de nalgas carnosas, duras y respingonas propicias para el manoseo, a estas seguían unas piernas dignas de figurar en un museo de estatuas Griegas, eran como dos columnas perfectamente talladas, largas y torneadas.

Alicia era tremendamente imaginativa y su inocencia era total, desde el fallecimiento de su mamá hace ahora 8 años se puede decir que creció recluida totalmente, su papá la había anotado en un colegio de monjas de una severidad y disciplina extremas, al mismo tiempo Alicia era terriblemente tímida y prácticamente no tenía amigas y mucho menos amigos, su único y verdadero amigo era su padre al cual quería con locura.

El padre de Alicia, Carlos, tenía 38 años, era un señor muy serio y formal, catedrático de Química en la universidad. Carlos hacía 8 años que había enviudado y desde la muerte de su esposa nadie le volvió a ver con mujer alguna, no porque él fuese feo o desagradable, Carlos era alto, 1,85 de complexión atlética, velludo como un oso y de facciones muy agradables. Mariposas que le revolotearan había cantidad pero él no parecía percibirlas, había profesoras e incluso más de una alumna que estaban loquitas por él, por supuesto Carlos era consciente de la atracción que sobre las mujeres ejercía pero era tremendamente tímido y por más que intentaba un acercamiento a alguna de ellas en el último momento siempre desistía. Carlos había estado totalmente enamorado de su esposa, cuando ella murió él sufrió un terrible mazazo, durante mucho tiempo estuvo totalmente apartado del mundo que le rodeaba encerrado en sí mismo y su natural tímido se acrecentó hasta el punto de verse totalmente aislado de la gente que le rodeaba a excepción de su queridísima hijita Alicia a la cual quería con locura, solo vivía por ella y para ella pero... Como he dicho antes Carlos era un hombre sano y atlético y su sexualidad que después de la muerte de su esposa había quedado dormida comenzó a despertarse repentinamente. Carlos veía a Alicia como una personita dulce, cariñosa y sencilla pero según iban pasando los años y ella comenzó a desarrollares inevitablemente comenzó a fijarse en ella siempre con un deje de preocupación, nunca de una forma libidinosa, sentía que se hacía mujer y él no veía forma de orientarla de todos modos la convivencia entre ambos era de lo más normal del mundo sin el más mínimo problema, ayudaba sobremanera esta forma de convivencia la natural forma de ser de Alicia, una chica con solo dos mundos que la rodeaban, su instituto y su casa, fuera de ahí parecía no existir absolutamente nada más.

Una tarde sobre las 19 horas Carlos al llegar a casa se encontró a su hija quejándose de un fuerte dolor de espalda, ella había sufrido una contracción muscular y los dolores eran intensos, Carlos ordenó a su hija se destapase la espalda y se echase sobre la cama, ella inmediatamente se quitó la camisa del colegio y el sujetador sin reparar en nada, Carlos se quedó alelado al contemplar por primera vez aquellos enormes y hermosos pechos que su hija tenía, fue tan desconcertante para él aquella visión que sin proponérselo ni pensar ello su pene comenzó a entrar en erección, con un enorme esfuerzo de voluntad sacudió la cabeza...

- ¡Diablos es mi hija! ¿En qué demonios estoy pensando?

Se dijo Carlos para sí, Alicia ya se había echado sobre la cama y Carlos situándose sobre ella comenzó a masajear tierna pero duramente la zona dolorida, en una de las pasadas se le fue una mano por el costado y rozó en toda su plenitud uno de los pechos de su hija la sensación que sintió fue como una descarga eléctrica y otra vez su pene comenzó a elevarse. Con el masaje Alicia se había quedado dormida, Carlos suavemente le quitó la falda y las medias quedando la chica solo con sus braguitas, sin poder resistirlo Carlos la giró en la cama quedándose embelesado contemplando aquellas preciosas tetas y la mancha oscura del monte de Venus que las braguitas de su hija transparentaba, su pene estaba a punto de estallar, sin pensar en consecuencias lo sacó al exterior del pantalón y después de muchos años se hizo una paja monumental contemplando el cuerpo de su hija.

Pasaron unos días en los cuales Carlos luchaba denodadamente contra su mente tratando de borrar de ella la imagen del cuerpo desnudo de su hija, según pasaban los días, en lugar de borrarse, la imagen se veía más nítida, su pene sufría constantes erecciones y lo inaudito era que tenía que masturbarse casi de continuo, por añadidura un día que llegó antes de tiempo a casa y Alicia que no contaba con él se encontraron de frente cuando ella salía del baño completamente desnuda...

- ¡Oh! Papá, perdona no sabía que estabas en casa.
- No pasa nada hija al fin y al cabo soy tu padre.

Alicia con una risa cantarina se encerró en su habitación, Carlos tuvo que encerrarse en el baño con el fin de desahogarse de inmediato. Desde ese momento la obsesión de Carlos por contemplar a su hija fue en aumento y comenzó a idear la forma de verla. Durante una semana en la cual Alicia estuvo fuera en una excursión del colegio, Carlos instaló una cámara de vídeo en la habitación de su hija con la cual podía contemplar absolutamente todo lo que ocurriese en ella. Al regreso de Alicia Carlos no perdió el tiempo y se instaló frente a un pequeño televisor que había colocado en su habitación conectado a la cámara de vídeo, ella en cuanto cerró la puerta se desnudó de inmediato y se situó frente a un gran espejo que en su habitación tenía contemplándose detenidamente todo su cuerpo, Carlos babeaba contemplándola al mismo tiempo a ella, Alicia comenzó a pasar sus manos suavemente por el contorno de sus hermosos senos y Carlos pudo ver como los pezones de su hija se iban erectando simultáneamente con su pene, ella se echó sobre la cama y con los ojos cerrados siguió acariciándose los senos pero ahora estiraba furiosamente de sus pezones, su mano derecha fue bajando suavemente sobre su terso vientre hasta que llegó a su monte de Venus enredando sus deditos en aquel precioso matorral que tenía, mientras, Carlos contemplando aquel espectáculo, se desnudó totalmente comenzando a menear su polla suavemente, sabía que su hija se correría y él quería correrse con ella. Alicia abrió sus piernas todo lo que daban de sí quedando su almejita totalmente expuesta, sus deditos comenzaron a recorrer espasmódicamente aquella hermosa grieta, por lo torpe de los movimientos se notaba falta de experiencia, Alicia comenzaba a conocer la sexualidad, dos de sus dedos se fueron introduciendo poquito a poco dentro de su vagina, las sensaciones que sentía tenían que ser tremendas pues su cuerpo se estremecía convulsivamente, de pronto comenzó a arquear la espalda y su culo subía y bajaba a un ritmo frenético al compás de sus dedos dentro de la vagina, el orgasmo tenía que ser tremendo, en ese mismo momento de la polla de Carlos comenzó a brotar un verdadero torrente de semen.

El acontecimiento vivido y los que ocurrieron a partir de ese día volvieron loco a Carlos y en su cabeza se fijó una sola idea... "Tenía que follar a su hija costase lo que costase" Carlos era persona sumamente inteligente y un Químico tremendamente competente, su cabeza comenzó a maquinar la forma de conseguir su objetivo con la total complacencia de su hija, él conocía a Alicia profundamente y sabía que era una niña con una gran imaginación y bastante infantil, todavía le gustaba leer cuentos infantiles y se lo pasaba divinamente. Carlos comenzó a pensar en un preparado químico que fuese afrodisiaco y al mismo tiempo alucinógeno, en el laboratorio de la Universidad comenzó a trabajar desesperadamente y al cabo de un mes creyó dar con la fórmula adecuada de un potingue que podría producir los efectos por el esperados, en unos días tenía un frasquito de un líquido totalmente inodoro e incoloro, solo se distinguía del agua por ser ligeramente más pesado. En casa al momento de acostarse se tomó una taza de leche en la cual previamente había derramado unas gotitas del preparado, se acostó y esperó acontecimientos, a los pocos minutos su visión se tornó totalmente borrosa, en su mente brillaban intensamente infinidad de luces las cuales paulatinamente se iban convirtiendo en su propia hija masturbándose, su polla estaba a mil y frenéticamente comenzó el también a masturbarse, las sensaciones que sentía eran sublimes y en un momento dado era su hija quien le masturbaba y chupaba su polla hasta que se corrió de una forma salvaje quedándose a continuación profundamente dormido. Cuando despertó por la mañana estaba totalmente relajado y las sensaciones vividas por la noche eran totalmente nítidas, pasaban por su cabeza como una secuencia fotográfica, esperó con impaciencia la noche, en cuanto esta llegó repitió exactamente lo del día anterior, en cuanto se tomó la taza de leche al igual que la noche anterior su mirada se borró totalmente, de nuevo aparecieron las luces y de nuevo estas se convirtieron en su hija que desnuda totalmente le contemplaba sonriente, Alicia se acercó a su cama y se sentó a su lado, con las manos comenzó a acariciarle suavemente el pecho acercándose lentamente a su erecto pene, la mano de Alicia lo abarcó totalmente iniciando un movimiento de masturbación que le resultaba delicioso, Alicia le miraba fijamente con una enorme expresión de cariño, su mano subía y bajaba lentamente prolongando todo lo posible el enorme placer que él estaba sintiendo, de pronto ella aceleró el movimiento de su mano y de la polla de Carlos surgió un torrente de semen que Alicia recogía con su otra mano y lo esparcía por su pecho, después Carlos se quedó profundamente dormido. Al igual que el día anterior se despertó totalmente relajado los recuerdos eran perfectamente nítidos, eso si, tenía una gran costra de semen seco sobre su pecho, le dio la risa, recordaba que quien se había refregado el semen en el pecho era Alicia y no él, su satisfacción era total y comenzó a preparar la estrategia con el fin de poder follar a su hija, se fue a trabajar sin dejar de pensar como haría para que la cosa tuviese continuidad, por su experiencia vivida sabia que si la fantasía era lo bastante fuerte como para penetrar profundamente en la imaginación, la droga que había preparado permitiría que día a día se prolongase la vivencia como si de un cuento se tratara.

Carlos llegó a casa sobre las 19 horas, Alicia estaba en el salón leyendo un libro, se levantó y le dio un beso...

- ¿Qué estás leyendo hija?
- Un libro de cuentos papá... ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS.
- Eres una chica encantadora, que imaginación tienes querida.

Carlos para sí se dijo... esto es justo lo que necesitaba, esta noche iniciare el experimento. Después de cenar Alicia también se tomaba un gran vaso de leche antes de acostarse, esa noche su papá se lo fue a buscar a la cocina mientras ella seguía con su libro, él le entregó el vaso y Alicia se fue tomando la leche a sorbitos, en cuanto lo termino sus ojos se le nublaron totalmente. Carlos la observaba atentamente y se dio cuenta que el proceso había comenzado... ¿Qué pasaría por la mente de Alicia? ¡Eso no me importa! Se dijo, la cogió en sus brazos, la llevó a su habitación y procedió a desnudarla, la contempló fijamente y se dijo...

- Hoy no te follaré querida, te haré gozar lo indecible pero solo acariciándote

¿Qué pasaba por la mente de Alicia? Cuando se le nubló la vista se vio caer por un agujero muy negro y muy profundo, en principio se asustó muchísimo pero de pronto se encontró en una campiña radiante, toda llena de flores, empezó a correr pero tropezó y cayo perdiendo el conocimiento, sintió como alguien la cogía en sus brazos y caminaba pero... ¿A dónde? De pronto abrió los ojos y se encontró en un Castillo, en brazos la llevaba una bruja muy fea pero debía ser muy amable porque la depositó muy suavemente sobre una cama y comenzó a desnudarla, curiosamente a ella no le importó en absoluto incluso lo deseaba, tenía la cosita de en medio de las piernas muy, muy caliente, la bruja la contemplaba muy sonriente y curiosamente ella no le tenía miedo, la bruja se inclinó sobre ella y la besó delicadamente en la comisura de sus labios, ella cerró los ojos y abrió ligeramente la boca para permitir que la lengua de la bruja ¡Bruja! Abrió otra vez los ojos y... ¡Oh! ¡Era un príncipe! Este le pasaba su lengua suavemente por los labios y su lengua buscó afanosamente la de él, él la besaba con verdadera destreza y dulzura al mismo tiempo sus manos acariciaban dulcemente sus pechos que estaban totalmente inflamados, los tenía tan duro que le dolían de pura excitación, su cosita parecía un infierno de lo caliente que la tenía y le parecía que se había hecho pis por lo mojada que la sentía, el príncipe comenzó a besar y lamer sus pechos, su lengua pasaba dulcemente de uno al otro pezón sin descanso, ella sentía unas sensaciones maravillosas, pero las sensaciones fueron en aumento cuando aquella lengua y manos siguieron recorriendo su cuerpo muy despacio vientre abajo, nunca nadie le había hecho aquello y se estaba volviendo loca de placer, pero... ¡Oh! ¡Dios! Aquellas manos separaron dulcemente sus piernas y aquella lengua empezó a acariciar su rajita, de arriba abajo y de abajo arriba muy suavemente, una de aquellas manos enredaba los dedos en sus pelitos acariciando su monte de Venus ¡Qué placer Dios mío! De pronto la lengua se detuvo sobre su botoncito, el botoncito que ella también conocía porque ella misma se lo había acariciado muchas veces produciéndole muchísimo placer, pero este no era nada comparado con el placer que le estaba produciendo aquella maravillosa lengua, subía, bajaba, se introducía de una forma increíble dentro de su agujerito y de pronto volvía al botoncito, el cuerpo de Alicia comenzó a elevarse, sus caderas se estremecían convulsivamente contra aquella boca que acariciaba su chochito y una fuerte corriente eléctrica comenzó a recorrer su espina dorsal, lanzó un grito gutural y comenzó a correrse de una forma tremenda, su cuerpo daba unas sacudidas como si fuese recorrido por una serie de descargas eléctricas, Carlos en su vida había visto nada semejante, en cuanto ella se calmó se quedó dormida profundamente al igual que le había pasado a él, pero él estaba que se moría su polla ya no daba mas de sí, se colocó sobre ella a la altura de su pecho, le abrió la boca lo suficiente como para que entrara su polla, ella en sueños comenzó a chupar, en un minuto si no saca la polla de la boca de su hija la hubiera ahogado con el torrente de semen que de ella salía. Carlos limpio a su hija cuidadosamente y a continuación la vistió con la ropa de dormir que ella usaba habitualmente, la arropó y salió sé su habitación cerrando la puerta cuidadosamente después se acostó quedándose dormido de inmediato y tremendamente satisfecho.

Al siguiente día Carlos se dedicó a observar a su hija detenidamente, la veía inquieta e impaciente, andaba totalmente despistada, su mente durante todo el día parecía estar muy lejos, se acostaba normalmente sobre las 22 horas, a las 20 ya estaba tan impaciente que se quería acostar.

- Pero hija ¿Qué te pasa? ¿Te encuentras mal?
- No, papá solo tengo sueño.
- Bueno, te esperas unos minutos, cenamos, te tomas tu lechita y te acuestas ¡Vale!
- De acuerdo papá.

Cenamos y ella seguía muy inquieta y distraída, no se enteraba de nada de lo que su padre le decía, al terminar se levantó de la mesa a toda prisa.

- Papá ¿Me llevas la leche a mi habitación?
- Si hija, acuéstate que ahora mismo te la llevo.

Carlos preparó la leche y le acercó el vaso a la habitación de su hija, ella se sentó en la cama para tomarse la leche y Carlos quedó alucinado, su hija estaba completamente desnuda, ella sin inmutarse se tomó la leche y se recostó nuevamente con una sonrisa beatífica en su boca y en unos segundos aparentemente perdió el conocimiento.

Alicia se vio de nuevo en el campo rodeada de flores pero no sabía dónde estaba, vio un sendero y se encamino hacia él este conducía a un bosque y ella decididamente se introdujo en él, sabía que algo pasaría, en efecto al rato de caminar, justo en frente se encontró con el Rey León.

En cuanto Alicia cerró sus ojos Carlos la destapó totalmente y estuvo un buen rato contemplándola, seguidamente se desnudó totalmente y se sentó en la cama al lado de su hija, cuando se fijó en ella Alicia tenía los ojos totalmente abiertos y le miraba con una expresión entre atemorizada y admirada, él en principio se sorprendió y asustó ligeramente, se fijó detenidamente en ella y se dio cuenta que aunque le miraba a él, su mente se encontraba en otro lugar totalmente distinto y lejano, se quedó pensativo un rato y decidió hablarle suavemente con el fin de conectar con la imagen que ella tenía en su mente.

El Rey León al ver a Alicia debió cogerle por sorpresa y pareció asustarse y sorprenderse pero reaccionó rápidamente y comenzó a hablar muy suavemente...

- ¿Quién eres tú? ¿Qué hace una niña tan bella como tú en este lugar?
- Yo me llamo Alicia y no sé dónde estoy, me he perdido, antes estuve en un castillo y ahora no lo sé.
- Ahora estas en mis dominios, tendrás que hacer todo lo que yo te diga, lo pasarás muy bien y no te pasará nada ¿Estás de acuerdo?
- Si señor, yo haré todo lo que usted diga.

Entonces el Rey León se elevó sobre sus patas traseras y Alicia se quedó con la boca abierta contemplando el hermoso miembro que el Rey tenía entre sus piernas, era enorme y estaba totalmente estirado...

- ¿Te gusta niña? ¿Quieres cogerlo con tu mano?

Ella un poco atemorizada alargó su manita y abarcó aquella cosa que estaba muy dura y caliente, él le dijo que la acariciara suavemente y ella así lo hizo comenzando a excitarse terriblemente, su cosita volvía a estar muy caliente y mojada, de pronto ella se encontró recostada en una cama y el Rey León estaba a su lado, le acariciaba suavemente sus pechos, la boca del Rey se apoderó de sus pezones y se los lamía suavemente, el se fue girando hacia sus piernas pero antes le dijo que se metiera su miembro en la boca y se lo chupara como si fuera un helado, a Alicia en principio la cosa no le gustó pero el insistió, ella entonces se decidió y desde luego no le disgustó en absoluto, comenzó a chupar aquella cosa con verdadero deleite y... ¡Oh maravilla! El Rey le estaba chupando a ella su cosita dándole un placer terrible, lo hacía igualito que lo había hecho la bruja o... Era él mismo. Alicia no entendía nada pero tampoco nada le importaba, solo el placer que estaba sintiendo que era sublime, de pronto ella comenzó a sentir unos espasmos terribles y la cosa del Rey vibraba en su boca de una forma tremenda, ella sintió un orgasmo fenomenal y de inmediato de la cosa del Rey comenzó a salir un líquido caliente y espeso a gran presión, a ella aquel líquido le gustó muchísimo y trató de tragarlo todo pero era mucho lo que echaba y tuvo que tirar una buena parte fuera, el Rey entonces se giró y mirándola fijamente a los ojos le prohibió dormirse...

- Esto no termina aquí querida, esto acaba de empezar, hoy sentirás nuevas sensaciones ¿Estas dispuesta?
- Si mi Rey, lo que tú digas Señor.

Entonces el Rey alargó su mano y comenzó a acariciar suavemente su chochito que estaba muy mojado, uno de sus gordos y largos dedos comenzó a penetrar suavemente por su agujerito haciéndole muchas cosquillas, a ella le encantaba porque el Rey al mismo tiempo la besaba y chupaba sus pezoncitos que estaban a reventar de los duros y tiesos que los tenía, después de un rato el Rey comenzó a meter otro dedo más parecía como si quisiera hacer su agujerito muy grande pero a ella le gustaba, pasados unos minutos metiendo y sacando suavemente sus dedos el Rey indicó a Alicia como tenía que ponerse y él colocándose sobre ella cogió con la mano su enorme miembro, lo apuntó a la entrada de su cosita y comenzó a presionar sobre ella hasta que la cabezota penetró dentro, ella sintió un ligero dolor pero al mismo tiempo un enorme placer, él siguió empujando y su enorme cosa comenzó a penetrar dentro de ella hasta que se topó con una especie de barrera, entonces él dejó de empujar, estuvo quietecito un buen rato, chupando y acariciando los pezoncitos, de pronto hecho sus caderas hacia atrás y empujó de golpe, el dolor que Alicia sintió fue horrible, lanzó un grito y pidió por Dios al Rey que le quitara aquella cosa de su interior, el volvió a quedarse quietecito y al mismo tiempo le hablaba suavemente pidiéndole que se relajara, cuando ella se calmó él comenzó a moverse muy despacito, adentro, afuera, adentro, afuera, ella comenzó a sentir un calor tremendo, su cosita comenzó a producir flujos y el pistón del Rey comenzó a deslizarse con toda facilidad produciendo a ambos un placer enorme, Alicia pedía más y más, ambos comenzaron a emitir aullidos y ambos se corrieron como verdaderas bestias, se besaron con pasión y ambos se quedaron dormidos.

Carlos no sabía el tiempo que había pasado, se despertó sobresaltado, miró a su hija y esta dormía profundamente, se levantó, cogiendo a Alicia en sus brazos la trasladó a su habitación, ella seguía durmiendo, regresó a la habitación de su hija y cambio las sábanas, las que había estaban empapadas de sangre flujos y semen, cambiada la cama regresó con una esponja humedecida en agua jabonosa y lavó cuidadosamente el coñito de su hija al igual que sus muslos, seguidamente la cogió otra vez en sus brazos y después de vestirla adecuadamente procedió a acostarla en su cama nuevamente.

Cuando regresó Carlos a casa al siguiente día observó que Alicia le miraba insistentemente, como pensativa, cuando el la miraba, ella rápidamente cambiaba la vista, esta actitud en cierta forma comenzó a preocuparle y decidió afrontar los hechos por lo cual cuando a la siguiente vez que la sorprendió mirándole le preguntó...

- ¿Te ocurre algo hija? ¿Por qué me miras de esa forma?
- ¡Papá! ¿Tú crees que los sueños y fantasías se pueden convertir en realidad?

Carlos como de tonto no tenía absolutamente nada enseguida se dio cuenta de que ella había descubierto la verdad de lo que había ocurrido las noches anteriores, sin inmutarse en absoluto y con total frialdad le respondió...

- Si querida, cuando lo deseamos de todo corazón todos los sueños y fantasías pueden convertirse en realidad.
- ¿Podría entonces repetirse lo de anoche pero antes de tomarme el vaso de leche?

Ahora Carlos quedó estupefacto, eso sí que no se lo esperaba, se la quedó mirando detenidamente y ella sonreía de una forma tremendamente maliciosa mientras se desnudaba parsimoniosamente, Carlos la miraba cada vez más estupefacto...

- ¡Vamos mi Rey León! ¿A qué esperas para desnudarte? A partir de hoy este será el PAIS DE LAS MARAVILLAS pero para nosotros dos solitos ¿Te parece?
- Estas segura de lo que quieres, todavía estamos a tiempo de olvidar esta barbaridad que yo inicié llevado por una locura irracional.
- Si papá estoy totalmente segura, te quise, te quiero y te querré siempre con locura, a partir de hoy seré para ti lo que tú quieras tu hija, tu mujer, TODO.

Ambos se fundieron en un apasionado abrazo, ambos querían sentirse libremente, sin fantasías ni alucinógenos por medio, ambos querían disfrutarse mutuamente. Alicia terminó por desnudar a su padre y como dos perros en celo comenzaron a acariciarse y a besarse con una terrible pasión. Carlos tomó a su hija en brazos y con su dulce carga se dirigió a su habitación, la depositó suavemente sobre la cama e inmediatamente se apoderó de sus hermosos pezones Alicia gemía y se retorcía de placer, Carlos comenzó a recorrer su cuerpo poco a poco, ella se giró y rápidamente se apoderó de la herramienta de su padre que estaba a punto de estallar de pura excitación, simultáneamente ambos se fundieron en un sabroso sesenta y nueve, Alicia chupaba el pene de su padre con verdadera gula, Carlos recorría detenidamente con su boca y lengua cada milímetro de la vagina de su hija, ambos lo hacían con pasión y deleite saboreando los ramalazos de placer que continuamente recorrían sus cuerpos y ambos en un estallido supremo se corrieron salvajemente, ahora sí, Alicia conscientemente saboreo plenamente aquella leche que su papá le servía pero sin ningún tipo de droga. Carlos se situó al lado de su hija y comenzó a acariciarla y besarla con pasión y deleite, ella respondía plenamente a esas caricias...

- ¿Me vas hacer el amor papá? ¿Vas a penetrarme?
- ¿Serás capaz de soportarlo?
- Estoy dispuesta y lo deseo con toda mi alma.

Carlos se posicionó sobre su linda hija y ella misma cogiendo la polla de su papá la situó en la entrada de su almejita, Carlos apretó ligeramente, ella tenía el coñito tan lubricado que la tranca de Carlos comenzó a deslizarse con relativa facilidad, lo hicieron sin prisa pero sin pausa, ella movía acompasadamente sus caderas de modo que su vagina se adaptase sin dificultad al invasor y él hacia pequeños movimientos de entrada y retroceso de modo que cada vez aumentaba mas la lubricación, cuando se fueron a dar cuenta los cojones de Carlos ya golpeaban el culito de su hija, en ese momento el movimiento de coito fue simultáneo, ella entrelazó sus piernas sobre las caderas de su papá y elevaba el culo esperando la máxima penetración de él, cuando él subía ella bajaba para a continuación ir al encuentro de aquella penetración que la hacía subir al sétimo cielo, no se conoce el tiempo que estuvieron follando, hacía ya mucho rato que Alicia daba alaridos de placer se había corrido unas dos o tres veces ya y esperaba el gran orgasmo, este comenzó a subir lentamente por su espina dorsal justo al mismo tiempo que Carlos se tensaba sobre ella y en una estocada suprema ambos comenzaron a gritar como desaforados, su corrida es difícil de describir, los dos se quedaron exhaustos abrazados el uno al otro, besándose tiernamente como dos verdaderos enamorados...

- Papá ¿Me permitirás a partir de hoy dormir aquí contigo?
- Claro cariño, a partir de hoy tu será mi linda mujercita.

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