martes, 21 de abril de 2015

Su mujer (Relato corto)


Pao estaba echada boca arriba en la cama con él encima, penetrándola con ritmo lento, ambos desnudos y brillantes, con sus pechos casi pegados. El no bombeaba sino, más bien, su movimiento era como queriendo acomodarse al pubis de la chica con pequeños empujones, como amasándole la vulva continuamente y sin pausas. Pao lo sentía como un roce exquisito que la transportaba al paraíso, disfrutaba tanto con sus paredes interiores como con el clítoris. Desde muy chica había querido hacerlo con él. Parecía que sentía cada detalle de como ese enorme aparato la atravesaba por dentro, facilitado por su exagerada lubricación.

Era la primera vez que el canal de su vagina se estiraba tanto, forzada pero con una facilidad inusitada. La imagen que mostraban los dos en medio de la cama matrimonial era impactante, un físico de hombre grande, rudo, de espaldas anchas y brazos venosos, morocho, sobre una mujercita casi como una criatura, con las piernas torneadas bien flexionadas, y todo su cabello como una almohada dorada detrás de su cabeza. Sus delgadas manos se resbalaban en las nalgas varoniles cuando lo empujaba innecesariamente hacia adentro suyo. En un momento sintió como ese pistón ancho y duro empujaba, en el fondo de su cavidad, la entrada del útero, como queriendo abrirlo. Jamás había pensado que una cosa así podía pasar, que le iba a resultar placentero, que iba a ser con él, que iba a suceder a sus dieciocho años. Intentó abrir las piernas al máximo para intensificar la sensación, y no sabía si era el preludio de un orgasmo o si eran muchos que ocurrían uno tras otro. Le gustaba sentirse nerviosa y dominada a la vez con ese movimiento casi circular que los dos, sincronizadamente, le imprimían. Ninguno dejaba de jadear, pero el de Pao era un jadeo casi desesperado, animal, profundo, ronco. Estaban empapados de sudor y saliva y él, que seguía acomodando la pelvis como si pudiese entrar entero dentro de esa chiquita menuda y sensual, con cara de nena de un anime

Acercó la boca al oído de ella y como besándola le dijo - Me encanta como te abrís toda – Y en ese preciso momento, mientras el miembro palpitaba dentro de ella, Paola lanzó un alarido feroz, descontrolado, que le dejó el cuerpo temblando y los ojos sin pupilas. Y en medio de ese grito no se distinguía una sola palabra, ninguna coherencia, toda lascivia, todo su apetito devorándolo por completo con la vulva y la electricidad corriéndose por cada músculo del cuerpo, como si se pudiera abrirse toda en dos gajos calientes y húmedos. Estaba sola con su orgasmo y con el miembro venoso y ancho de su papá bombeando dentro de ella, en una tormenta que iba desde su entrepierna hasta su boca, y con los mazazos que golpeaban desde su interior en el medio de los pechos adolescentes, duros e hinchados. Toda una marea que por un instante hizo que se apretara con fuerza contra ese cuerpo de roca y deseo.
–La quiero toda adentro, pa. –Dijo y resopló.

Un calor abrasador en su interior antecedió al bramido de él.
–Como me gusta hijita, así, así. Ahhhhh.
–Ay papá, como la tienes, por dios!!! Aggggggg.
Entonces llegaron el espasmo de ella y la eyaculación de él.

Mientras Pao intentaba tragar aire agitada, él se quedó un rato mareado, vibrando intensamente dentro de su hijita, de su amor, de su nena, mientras le lamía agotado, con la punta de la nariz, el cuello delgado y blanco de quien se había convertido en su mujer.



No hay comentarios :

Publicar un comentario en la entrada

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...