miércoles, 6 de mayo de 2015

La Pequeña Juliana (Relato Corto)


Me llamo Mario y tengo 31 años, empecé una relación con una bella mujer llamada Sandra, ella tiene una hija de 8 años que se llama Juliana, después de una año de noviazgo decidimos vivir juntos. La casa era acogedora y tenía dos cuartos contiguos uno para nosotros y otro para July.

Desde que Sandra y yo empezamos la relación teníamos sexo a todas horas, tanto ella como yo somos muy calientes y al parecer July nos espiaba cuando nosotros creímos que ella estaba dormida y hacíamos el amor, digo esto por lo que empezó a suceder un sábado en la mañana que Sandra salió a trabajar y yo tenía el día libre.
Apenas salió Sandra para el trabajo, empecé a sentir que me tocaban como verificando que estaba dormido, entreabrí los ojos y era July, ella es una niña muy linda de cabello largo y ojos muy lindos como los de su madre; yo me encontraba boca arriba, y a pesar de los toques me hice el dormido, pero me sorprendí al sentir que July se sube a la cama y me empieza a besar la boca, junto sus labios con los míos y se separaba para ver si seguía dormido, se tomó confianza y con sus labios mordisqueaba los míos, tenía unos labiecitos suaves y calientes yo estaba atónito porque cada que ella veía que su madre y yo nos besábamos decía que le deba asco.





Después de un rato empezó a bajar y darme besos en el pecho, mordisqueaba mis tetillas y utilizaba su lengua, sin duda había visto la rutina que su madre me hacía casi todas las noches, July siempre paraba y vigilaba que yo no la estuviera viendo. En ese punto yo respiraba agitado pero no quería que se diera cuenta que estaba despierto. Siguió bajando sin dejar de besar y utilizar su lengua, la metía en mi ombligo y jugueteaba con ella, yo estaba a reventar con el pene súper duro y creo que se notaba porque cuando ella quiso seguir bajando lo dudo un poco, entreabrí mis ojos de nuevo y ella estaba de rodillas en la cama y me miraba de una forma extraña llena de lujuria igual que su madre.
Con su manita tomo la cobija y la aparto para dejar a su vista mi pene súper erecto, lo miraba y me miraba, hasta que tomo mi pene, su mano era muy cálida y empezó a moverla, que rico, esta situación ya se me estaba saliendo de las manos pero quería ver hasta donde llegaba. Después de un rato de masajear mi pene bajo su carita hacia él y empezó a mamarlo, uff que rico se sentía, su boquita suave y los movimientos de su lengua eran fantásticos, yo gemía pero hacia el esfuerzo para que ella creyera que yo estaba dormido.

Sus mamadas eran ricas muy suaves y creo que se perdió al hacerla porque no paraba y se esmeraba en metérselo todo a la boca, sin duda ya nos había visto a su madre y a mi hacerlo. En ese momento tome la decisión de participar igual lo haría con cautela para no asustarla. Como ella estaba concentrada en la mamada abrí los ojos y levante un poco mi cabeza, estaba tan enfocada que ni se dio cuenta, la imagen era perfecta, July en su pijama de bata larga rosadita arrodillada en la cama a mi lado dándome una muy buena mamada.
Al alcance de mi mano estaban sus piernitas entonces volví hacerme el dormido y lleve mi mano izquierda con cuidado a su pierna derecha y la puse con suavidad, ella al sentir el contacto paro y me miro pero sorprendentemente continuo, creo que ella sabía que yo estaba despierto, esto me animo más y empecé a mover mi mano por encima de su pijama, iba desde su rodilla hasta su nalga, ella no reparo en ningún momento seguía con lo suyo, entonces introduje mi mano por debajo de la pijama para acariciar su piel, era súper suave, como tocar terciopelo o un melocotón, pude sentir que ella daba saltitos pero no paraba de mamar mi pene, entonces ya decidido abrí los ojos y levante mi cabeza y a pesar de que ella supo que yo la estaba viendo no paraba de darme una espectacular mamada.

Yo con mi mano debajo de la pijama empecé a tocarle las nalgas queriendo llegar a su vaginita y ella lo facilito levantando un poco la cadera, cuando toque su vulvita por encima de las calzoncitos note que estaba muy húmeda.
Esto me éxito al punto de casi eyacular, entonces me propuse a darle placer también, me incorpore y ella se separó de mí y se me quedo mirando con una carita de ángel, sus ojos llenos de lujuria y sin poder decir ni una palabra, yo con mi mano derecha acaricie su carita y le di un beso en los labios algo largo, cuando me separe ella tenía los ojitos cerrados entonces tome su carita con las dos manos y le di un beso más apasionado, mordisqué sus labios y empecé a introducir mi lengua, el calorcito de esa pequeña boca era indescriptible, la suavidad de su lengua era algo mágico, ella al principio no sabía cómo, pero después de un rato jugábamos con nuestras lenguas de una manera fascinante.

Suavemente la fui recostando en la cama quedando yo sobre ella, seguí besándola en la boca y fui bajando por su cuello, su olor y sabor a niña me encanta, ella gemía y se retorcía con los ojitos completamente cerrados, por encima de la pijama seguí besando y bajando hasta llegar a sus piernitas, al volver a subir fui subiendo la pijama y seguí besando, era increíble ver lo entregada que estaba, besar sus piernas suaves que con cada movimiento de mi lengua su piel se ponía de gallina, besar su vulva por encima de los calzoncitos que le provocaban saltos de placer quejidos súper excitantes, de esos que a cualquier hombre lo vuelve loco, un ahhhh ahogado, que sensación, besar su ombliguito tierno y su abdomen de niña, sus pezoncitos que ni se notaban aun, pero que con mis lengüetazos logre que sus pezoncitos se endurecieran, eso fue grandioso.

Con la ayuda de ella le quite la pijama dejándola solo en calzoncitos, me recosté de lado y de nuevo me concentre en su boca y con mis manos recorrí todo su cuerpecito, rozarle la piel suavemente con mis manos se convertiría en mi vicio, tocaba desde sus piernas hasta su pechito recorriendo despacio cada pedazo de piel y después de rato me concentre en su vaginita, con mis dedos jugaba con su clítoris por encima del calzoncito, July se apartó de mis besos y empezó a gemir desesperamente, los ahhhh ahogados eran más rápidos y fuertes, entonces detuve mis caricias con mis dedos y me volví a poner encima de ella, besándola y acariciándola volviendo a bajar hasta llegar a su calzoncito el cual tome por el elástico y cuando empecé a bajarlo ella levanto las caderas para ayudarme en mi labor; que ganosa estaba July, igual yo era consiente que no la iba a penetrar solo le daría placer oral.

Tome a July de las piernitas y las abrí y me recosté por completo en la cama y empecé a recorrer sus piernitas con mi lengua lentamente mordisqueaba sus piernitas sin provocarle dolor pero si sensaciones nuevas para ella, antes de concentrarme en su vaginita pasaba mi lengua alrededor de ella, hasta llegue a darle varios lengüetazos en su culito, que rico, ella aceptaba todo esto con el mayor gesto de aprobación que un hombre puede tener, puso sus manitas en mi cabeza para evitar que yo parara de hacer lo que tanto le estaba gustando, cuando llegue por fin a su vaginita la admire por un momento, carnosa, sin un vellito su piel parecía de seda y empecé a chupar y a lamer su clítoris el sabor y la textura de sus labios vaginales eran mejor que cualquier cosa que hubiera probado en la vida, July se retorcía y agarraba las sabanas con sus manitos, ella era como su madre multiorgásmica porque sentí que en varias ocasiones se vino y me dio a beber su néctar, que delicia, después de mucho rato de disfrutar July se quedó como adormecida y yo me retire, me acomode a su lado, la abrace y le di un tierno beso esperando que se recuperara.

En este momento mi mente no dimensionaba el problema en el que me podía meter, pero tener a July desnuda entre mis brazos superaba cualquier limitación, el silencio retumbaba en la habitación pero quería saber por qué July busco esto, entonces procedí a preguntarle ¿cómo estaba? Me respondió con su vos de niña muy normal que bien, continúe preguntándole que ¿porque había hecho esto? Me respondió que siempre veía que su madre y yo hacíamos esas cosas y ella quería hacer lo mismo; esto despejo mi duda, July siempre nos espiaba, entonces ella me dijo que quería hacer las otras cosas que su madre y yo hacíamos, que metiera mi pene en su vaginita tocándose la vulvita.

No lo podía creer, una niña de 8 años me estaba pidiendo que la cogiera, pero así quisiera le dije que no podíamos, que podría lastimarla; esto a ella no le gusto puso cara de enojo y se puso hacer sus típicos pucheros. Yo no quería que esta fantástica mañana terminara con mi pequeña July enojada conmigo, entonces le propuse que siguiéramos haciendo las mismas cosas de hoy y que paulatinamente fuéramos haciendo más cositas, en ese momento cambio su carita de frustración por alegría.

Como yo no me había venido decidí hacerlo entonces le dije July que se pusiera boca abajo, inmediatamente empecé a besarle la espalda lentamente, recorrí su piel por todo lado desde sus nalguitas hasta su cuello y volvía a bajar, con mis manos amasaba sus nalguitas abriéndolas y cerrándolas, disfrutando de ver un hermoso anito pequeño y rosadito, esto me invito a besarlo, me recosté en la cama y abriendo sus nalguitas con mis manos empecé a pasar mi lengua por su anito, ella daba saltitos, sus gemiditos ahogados se empezaron a escuchar, cuando yo hacía intentos de entrar a su anito con la lengua se notaba que ella lo disfrutaba mucho, entonces le separe las piernas y empecé a meter y a sacar mi lengua lo más profundo que podía, July estaba en la gloria, lo sabía por los gemidos que hacía y su manito derecha fue a dar en mi cabeza haciendo presión para que llegara más adentro de ella, yo hacía movimientos como si la estuviera cogiendo con la lengua que rico sentir la piel suave de sus nalguitas en mi cara, los pliegues de su anito estrecho dilatándose por mi lengua y llegar lo más profundo de su culito, yo estaba a punto de venirme, entonces me levante y puse mi pene en la entrada de su culito y empecé a frotar suavemente, ella seguía gimiendo, el calor de su culito y la lubricación de mi saliva hicieron que mi pene tuviera una sensación genial frote siempre la entrada de su anito sin penetrarla y después de un ratito así tome mi pene y me vine de una manera increíble un su culito y en sus nalguitas.

Desmadejado terminando de sentir un orgasmo delirante July en la misma posición se tocaba su anito con sus deditos y me dijo que quería que se lo metiera por allí, sorprendido pero muy feliz le conteste que si lo haríamos pero por ahora debíamos bañarnos.


Las imagenes son de la actriz Brooke Shields de la pelicula Pretty Baby de 1978 ,así que nada de acusarme de promover la pederastia.

1 comentario :

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...