martes, 19 de mayo de 2015

Mi madre y yo (Relato largo)


Quisiera empezar por describir un poco a mi familia que está conformada por mis padres yo y dos hermanos y una hermana, todos menores a mí, ahora quisiera describirles un poco a mi madre, ella es una mujer que a pesar de tener ya 40 años se conserva muy bien, no es muy delgada pero no es gorda tampoco, mide aproximadamente 1.65, cabello largo que se tiñe en algunas ocasiones para ocultar algunas canas que empiezan a hacer aparición, su cara es muy bonita eso sí, aunque también las arrugas empiezan a hacer de las suyas pero creo que eso la hace ver aún más bella, no tiene grandes senos pero si un muy bien formado culito en general creo que conserva muy bien su cuerpo sobre todo porque todas las mañanas va al gym a hacer spinning.

La vida en nuestra familia transcurría como la de cualquier otra familia yo veía con mucho respeto a mi madre, nunca la vi como mujer, la veía con respeto y cariño de un hijo a su madre, pero todo esto empezó a cambiar poco a poco.

Todavía recuerdo el momento exacto en que mi manera de ver a mi madre cambio para siempre, debido a que mi padre se va a trabajar por las mañanas y regresa hasta muy noche y mis hermanos están en el colegio, la mitad de la mañana y parte de la tarde y yo regresaba a medio día a casa mi trabajo, me la pasaba solo con mi madre una gran parte de tiempo; Cierto día invite a un amigo a mi casa, nos encontrábamos en la sala platicando, en eso bajo mi madre, nos vio saludo a mi amigo.


- buenas tardes

- buenas tardes señora- respondió mi amigo

- ignoren que estoy aquí y sigan con lo suyo

Mi mama se metió a la cocina a ver la comida que estaba preparando ya que se acercaba la hora de comer, pero note algo, mi amigo no dejaba de mirar a mi madre, le notaba su culo, la perseguía con la mirada como si se la comiera con los ojos, y esto aunado a que mi mama traía puesto un pantalón de mezclilla que le quedaba muy ajustado y le hacía resaltar muy bien sus nalguitas, mi amigo estaba que casi se le caía la baba, yo note esto de inmediato, y no dude en reclamárselo.

- Oye ¿qué te pasa? ¿Que tanto le ves a mi mama?

- Disculpa pero es que tu mama tiene unas nalguitas que están como para comérsela viva, jajajajajaja


Ese comentario obviamente me había molestado bastante pero no le hice ningún reclamo hay ya que estaba hay mi madre que por suerte no había escuchado nada.

Después en el transcurso del día mi mente no podía borrar las palabras que mi amigo había dicho, y tal vez involuntariamente empecé a mirarle también el culo cuando caminaba, se veía tan exquisita moviéndolo que me provoco una erección tremenda, la cual por vergüenza decidí cubrir con un cojín del sofá en el que me encontraba sentado mientras la veía ir de aquí para allá apurada con su quehacer.

Esa noche casi no pude dormir pensando mi madre y su exquisito culo, no dejaba de pensar en que mi papa podría estar disfrutando en esos momentos de ese tan exquisito trasero, y esa noche decidí que yo tendría que encontrar la forma de hacerla mía.

En aquellos días la relación que llevaba con mi madre era bastante fría, cruzábamos palabras pocas beses y nunca sosteníamos ninguna conversación, y hablar de contacto físico, mucho menos, desde que entre a la adolescencia me aleje bastante de ella; cuando era niño si la abrasaba y hasta le besaba la mejilla, pero ahora ya no, ya no hacía nada de eso, todo era muy distante entre nosotros.

Lo que pasaba siempre que llegaba de trabajar era que me sentaba en el sillón mientras esperaba que mi madre me sirviera de comer, ella bajaba como a la media hora de que yo llegaba, me servía y casi siempre se subía a hacer sus cosas o se ponía a hacer el quehacer, luego al llegar como eso de las 3 o 4 de la tarde llegaban mis hermanos de la escuela, empezaba el escándalo, ya más tarde como a las nueva llegaba mi Papa de trabajar, debido a esta terrible monotonía en que vivíamos, decidí empezar a llevar acabo mi plan, y cierto día que llegue de trabajar subí a su cuarto y le sugerí a mi madre:

- Oye ¿por qué no nos vamos al cine en vez de estar todos los días aquí encerrados?

- ¿Como? ¿Me estas invitando a mí a ir al cine?- me dijo mi madre muy sorprendida

- Si ¿qué tiene?

- No nada, solo que se hace bastante raro, ¿qué mosca te pico?

- No ninguna, pero quiero salir de esta aburrición y que mejor que ir al cine un rato

- Bueno pero se me hace raro que me invites a mí ¿por qué no invitas a uno de tus amigos?

- Seguramente deben de estar ocupados, anda vamos ¿qué te cuesta?

- Ok, pero por lo menos deja me doy un baño primero.

- Ok

Lo había conseguido, y me baje a la sala ver televisión mientras la esperaba, en eso escuche que se cerraba la puerta del baño, luego que la ventana se cerraba, y después escuche que habría la regadera y el agua cayendo, y empecé a imaginar mil cosas, cosas que no había imaginado antes, imagine a mi madre desnudándose, el agua cayendo sobre ella mientras se enjabonaba el cuerpo, en eso mi concentración se vio alterada al escuchar que se abría la puerta del baño, y escuche los paso de mi mama bajando las escaleras, mi corazón palpitaba muy rápido voltee para mirarla, ahí estaba, bajando envuelta en una toalla, totalmente desnuda, esa imagen me puso tremendamente excitado, con ganas de abrasarla besarla, arrancarle la toalla y acariciar todo su cuerpo, pero logre contener mis ganas, mi madre se dirigió a la cocina y de la alacena saco un jabón, y mientras subía de nuevo me decía, siempre se tienen que acabar el jabón.

Me quede tremendamente excitado, solo pensaba en que tenía que ser mía; al llegar al cine nos vimos sorprendidos por el tumulto de gente que había a pesar de ser media semana, muchos aprovechando el 2x1, y otra gran cantidad de gente que eran estudiantes que decidieron darse de pinta para disfrutar una película, cuando entramos a la sala ya había apagado las luces, estaba muy obscuro y mi madre caminaba con un poco de dificultad para no tropezar con ningún escalón debido a la poca visibilidad, al ver esto aproveche y la tome de la mano y la guie hasta nuestro asientos.

Hacía mucho tiempo que no tomaba la mano de mi mama, era muy suave y tersa, y aun cuando nos sentamos quería seguir agarrándole su mano, pero ella me la quito para coger palomitas, vimos la película y todo transcurrió de manera muy normal después, al llegar a casa no había nadie todavía, llegamos y nos tiramos en los sillones, comenzamos a comentar un poco sobre la película, a pesar de que casi no nos dirigimos mucho la palabra en el cine nos la pasamos bien, estuvimos un rato comentándolo, nos estábamos abriendo, ya no éramos tan cerrados, empezamos poco a poco a conversar. Quedamos en repetirlo después, por lo que a mí respecta me encantaba la idea.

Y durante los siguientes dos meses empezamos a salir por lo menos una vez a la semana, si no al cine a pasear a un parque que queda cerca de la casa, le dábamos una vuelta caminando y luego nos sentábamos en alguno de los quioscos a descansar y a comer algo,

Mi madre comentaba que le gustaba que saliéramos porque ya se había aburrido de estar todo el día en la casa haciendo siempre lo mismo y que esto era salir un poco de la monotonía en que estaba encerrada, hablamos ya de muchas cosas, de modas, deportes, cine, le contaba sobre cómo me iba en el trabajo, y ella me comentaba como le iba en el spinning por la mañana.

Siempre que salíamos mi madre se ponía unos jeans muy ajustados, le encantan esta clase de jeans, seguramente porque realzan la forma de su culo, había veces que se ponía una tipo minifalda que le queda un poco más arriba de la rodilla, también le gusta usar blusas no tan pegadas pero sí que le hacen resaltar su pecho, siempre usaba zapatillas con la falda y con los jeans casi siempre tenis, yo siempre notaba como se le quedaba viendo la gente, muchos no le quitaban los ojos del trasero, esto a veces me molestaba, pero también me hacía tener más ganas de poseerlo ya.

Poco a poco iba teniendo más confianza con ella, muchas veces me gustaba abrazarla por los hombros, aunque la verdad muy tímidamente, y muchas veces cuando caminábamos por el parque había algo que nos hacía tomarnos de las manos y caminábamos así un rato, yo me sentía muy bien.

Cierto día que fuimos al cine se me presento una oportunidad en el autobús de regreso a casa, ese día salimos un poco tarde de la función así que todos los autobuses estaban llenos al tope así que tuvimos que esperar uno que no estuviera tan lleno, ya arriba de un autobús (llenísimo de todos modos), apenas y podíamos pasar entre los apretujones de la gente, yo me coloque a la espalda de mi madre y la tome de los hombros para tratar de avanzar así y encontrar algún lugar para ir mas cómodos (lugar que no encontraríamos); Tantos apretujones provocaron que yo quedara repagado a la espalda de mi madre, mi pene quedo apenas arribita de sus culo, apenas acariciaba sus nalgas esto provoco que se pusiera muy muy duro, en ese momento pensé que era mi oportunidad de demostrarle que era lo que de verdad quería con ella, sabía que era arriesgado, pero me decidí a hacerlo, ya con mi pene totalmente erecto empecé a restregarlo un poco por sus nalgas, me repegaba lo más que podía a sus nalgas, que por cierto las podía sentir perfectamente porque ella llevaba un pantalón de mezclilla ajustadísimo.

Así estuve mientras nos tenían apretando, aprovechando el momento, en eso varias personas bajaron en una parada, dejándonos ya un amplio espacio el cual mi madre aprovecho para separarse de inmediato de mí.

En ese momento pensé muchas cosas, sabía que no debía haber hecho eso, ella seguramente se dio cuenta de mis intenciones y me rechazo, posiblemente me vendría una gran regañada, o una llamada de atención, pensaba mil cosas en ese momento entre ellas que tal vez ve no era bueno seguir con este plan.

A pesar de todo mi madre no comento nada, no me dijo ni insinuó nada, tal vez lo dejaría pasar por alto esa ves, tal vez le gusto y se asustó y por eso se separó, estaba confundido, a pesar de eso nuestra relación que llevábamos no cambio para nada.

Todo siguió igual, me llevaba bien con ella pero sentía que faltaba algo, que tenía que hacer algo más para poder llegar más lejos, algo tal vez más íntimo, y entonces se me ocurrió algo; cierto día al llegar del trabajo me metí a bañar, yo suelo usar boxers entallados los cuales me resaltan muy bien mi bulto cuando los traigo puestos, así que cuando salí de bañarme entre al cuarto de mi mama solo con los boxers puesto, con el pretexto de que iba rápido solo a buscar una crema y un desodorante. Mi madre con vos un poco estricta me recrimina:

- Hay niño porque por lo menos no te pones un short para que no andes encuerado.

-  Nada más vine de rápido mama.

Algo que me desilusiono fue que pusiera poca atención a mi bulto que con tanto empeño acomode para que se notara más, es más, trataba de mirarme lo menos posible. Empecé a hacer eso casi siempre que salía de bañarme, pero ante más regaños que miradas lujuriosas, poco a poco lo fui dejando de hacer.

Poco a poco las pláticas con mi mama eran un poco más intensas e íntimas, si teníamos algún problema, alguna duda sobre cualquier cosa acudíamos primero a nosotros, tal vez mi madre me empezó a tener toda esa confianza no solo porque salíamos, si no también por todo el rato que pasábamos juntos toda la tarde, empecé a notar que ella se sentía sola, ella me lo decía, y yo sabía que era ahí donde tenía que atacar. Un día esperando el autobús, estábamos solos en la parada de pie y con mucho frio, por lo que ella me tomo del brazo, y poco nos fuimos acercando más y más hasta que terminamos en un fuerte abrazo mutuo, yo acariciaba su espalda, ella con sus manos rodeaba mi cintura, en toda mi vida nunca la había abrasado así, me empecé a excitar, luego ella puso su cabeza sobre mi pecho y ahí descanso un rato, luego me dijo, sin despegar su cabeza de mi pecho.

- Ay hijo, si por lo menos tu padre fuera la mitad de cómo eres tú con migo.

- ¿A qué te refieres?- le dije un tanto sorprendido,

- Tu sabes, nunca tiene tiempo para mí, todo el día trabajando, y por la noche, llega y se hecha como un tronco a dormir

- ¿Quieres decir que tú y el no?

- NO- me interrumpió

- ¿Desde cuándo?

- No lo recuerdo ya.

Y en ese momento no supe que decir, ¿era una simple plática o había algo más en sus palabras?, después de un corto silencio le dije:

- Tu sabes que puedes contar conmigo siempre que quieras para lo que sea.

Solo escuche una pequeña risilla mientras me decía

- Gracias

Y ella se separó de mi con el pretexto de que ya venía el autobús, en ese momento sabía que me había vuelto a equivocar, se dio cuenta de mi indirecta, tal vez eso era una simple platica y yo mal interprete las cosas, yo y mis estupideces pensaba, pero también me preguntaba porque me había dicho eso, y su forma de abrasarme, fue muy distinta a todas las otras veces, estaba muy confundido ya.

Un día una hermana de mi mama nos invitó a una fiesta en su casa festejando el cumpleaños de su hija de tres años, con baile y toda la cosa. Fuimos todos y nos sentamos en la misma mesa, mi madre llevaba puesta una blusa azul y una minifaldita del mismo color, se veía tremendamente sexy, los hombres no paraban de invitarla a bailar, ella a pesar de que es muy bailarina rechazaba a muchos de ellos, en cierta pieza que ella le encantaba, trato se sacar a mi padre pero este se resistió al estar hablando con sus amigos, esto disgusto bastante a mama, y tal vez sería por coraje, pero me saco a mí.

Al empezar a bailar sentí como ella me apretó en sus brazos, lo cual hice yo con ella también, y ella me empezó a decir:

- ¿Vez lo que te digo? Nunca quiere estar conmigo

- Ya descuida, aquí me tienes a mí.

- Muchas gracias hijo, no sabes cuánto te amo, todos estos días me la eh pasado maravillosamente contigo, solo contigo.

- Gracias mama, yo te amo también, también lo eh pasado maravillosamente.

Cuando ella acercaba su boca para decirme algo me llegaba el olor a tequila y a cigarro de su boca, nunca la había visto tomar, mucho menos fumar, me sorprendió en verdad esa noche mi madre, pero suponía porque lo estaba haciendo, por despecho a todas las cosas que le hacía o más bien que no le hacia mi padre.

Después de terminar de bailar mi mama se fue con su hermana, se sirvió otro vaso más de tequila cargadísimo, y ahí estaba ella, moviendo su pierna derecha al ritmo de la música, con su mano izquierda sosteniendo el trago y con su mano derecha llevando el cigarro a su boca para darle un gran soplo, al momento de expulsar el humo me volteo a ver, me miro y me sonrió, le devolví la sonrisa, y se acercó a mí con ese contoneo tan sexy que solo ella tiene, al llegar a mí me tomo de la mano y me dijo:

- ¿Porque tan solo hijo?

- No lo sé, pensaba en muchas cosas.

- ¿Qué cosas?

- Cosas simplemente.

- Mira, mejor dale un trago a mi tequila.- me decía mientras me ponía su vaso en mi boca, y después de haberle dado un buen trago me dijo:

- ¿Ya te sientes mejor?

- Mucho mejor

- Ese es mi niño- me dijo mientras me daba una nalgadita, se daba la vuelta y se iba por más tequila.

Mientras la veía retirarse moviendo de manera tan candente sus nalguitas, pensaba muchas cosas, en cómo era nuestra relación antes de que decidiera llevarme bien con ella solo para cogérmela, nunca me hubiera sacado a bailar, nunca la había visto en esas condiciones de embriaguez, nunca me habría invitado y mucho menos dado en mi boca de su tequila, y nunca, nunca en su vida me hubiera pegado una nalgadita así como me la dio, en esos momento pensaba que era momento de dar un paso más.

Debido a que mi padre se había puesto en condiciones no muy óptimas para manejar decidimos pasar la noche en casa de mi tía, éramos los únicos invitados que quedaban, habíamos quedado en que mi mama y su hermana dormirían en la misma cama junto con la niña, y mi hermana, mi padre y mi tío en la sala y yo y mis hermanos en el cuarto de la niña.

Mi padre y mi tío se habían ido a dormir ya, mi tía se encontraba recogiendo algunas cosas, mi hermana y mi prima estaban ya en su cuarto y yo y mis hermanos estábamos también en el cuanto en donde nos quedaríamos, yo antes de acostarme decidí bajar al baño en eso vi a mi mama sola sentada en una mesa del comedor, se veía mareada, distraída, pensativa, me acerque y le dije.

- Mamá, ¿qué tienes?- ella me volteo a ver se levantó y me dijo:

- Abrázame- mientras se abalanzaba sobre mí.

- Ok mamá aquí estoy,

- Gracias por estar aquí con migo, tu eres el único que me comprende- en eso entra mi tía al comedor y me dice

- Por favor, llévala a la cama para que se duerma

- Ok.

La llevaba abrazada para que no se cayera, llegamos a la entrada de su cuarto y le dije:

- Muy bien, llegamos, por favor mama ya duérmete,

- Ok, está bien, como tú digas,

- Muy bien, buenas noches mama- y le bese la mejilla, tal como lo hacía cada noche desde hace poco,

- Oye

- Si dime mama

- Pero ¿tú en donde te vas a acostar?- me preguntaba mientras tomaba mi mano; tenía ganas de responder: no lo sé, si quieres dormimos juntos en el auto, pero no lo hice, me contuve, me mordí los labios y solo respondí:

- Aquí en el cuarto de mi prima con mis hermanos.

- Ok, buenas noches, - se acercó a mí y me beso en la mejilla muy muy cerca de los labios dejándome pálido totalmente.

Mi madre se metió al cuarto, yo me quede afuera parado un rato, pensando que esa era mi oportunidad, que tal vez eso nunca más en mi vida me volvería a pasar, pensaba también en solo regresar a mi cuarto por lo atónito que estaba, pero pensaba en que esa era mi oportunidad, mi indecisión me hizo quedarme ahí parado, y cuando me decidí a que entraría y la tomaría, escuche la vos de mi tía que me decía:

- ¿Ya se acostó?- escuchar su vos de repente me hizo pegar un salto del susto,

- Ay me asustaste, si creo que ya se acostó

- Ok gracias, buenas noches,

- Buenas noches- y nos besamos en las mejillas y me fui a acostar.

Cuando entre a mi cuarto estaba hecho un manojo de nervios, mis manos temblaban, mis hermanos estaban ya dormidos, cosa que yo no pude hacer en casi toda la noche; Me acosté y me puse a pensar en todo lo que paso y todo lo que pudo haber pasado, me excite tanto que al poco rato me levante a masturbarme al baño, cosa que fue mayormente excitante al ver unas pantaletas de mi tía en cesto de ropa, las cuales olía mientras me masturbaba.

Al día siguiente desperté alrededor de las 2 PM, se escuchaba mucho movimiento, me levante y estaban todos en la sala platicando excepto mama, les pregunte:

- ¿Y mama todavía no se despierta?

- No todavía no, creo, porque hace rato que subí seguía dormida - me respondió mi tía

- Voy a ver si ya se despertó- y me dirigí hacia su recamara. Abrí la puerta sigilosamente y la vi sentada en la cama, ya no llevaba la misma ropa de ayer, ya no llevaba su minifalda, llevaba una playera y un pants de mi tía,

- Buenos días- le dije

- Buenos días

- ¿Ya te sientes mejor mama?

- Si ya, gracias hijo..... Oye...

- Dime

- ¿No hice nada vergonzoso ayer verdad?

- No claro que no, ¿Por qué lo preguntas?

- Ay, es que me duele la cabeza y no recuerdo nada de ayer, nunca me había puesto así.

- Jajajajajaja, descuida, no hiciste nada.

- Ok, gracias

El camino de regreso a casa fue largo, aburrido, tedioso, me dormí la mayor parte del camino, nadie decía nada, papá y mamá estaba muy enojados, no se dirigían la palabra, incluso por la noche cuando llegamos a casa, durmieron separados, mi papa se durmió en el sillón y mi mama sola en su cama, yo me moría de ganas de ir, estar con ella acompañarla, y hacerla mía, pero me contuve.

Paso una semana aproximadamente y mis padres seguían sin dirigirse la palabra, parecía que su pelea era más seria de lo que parecía, y durante toda esa semana yo tampoco pude estar mucho con mi madre ni hablar mucho con ella, ya que ella se mostraba distante, seria, preocupada, triste, yo la veía y no sabía qué hacer, pero si sabía que debía hacer algo.


Unos días después llegue del trabajo y subí a la recamara de mi madre, la vi recostada en su cama, estaba de espaldas a mí, con un pantalón de mezclilla y una blusa, un poco entallada, la escuche sollozar y me acerque a ella, me senté sobre la cama, la tome del hombro y le pregunte:

- ¿Te sientes bien mama?

- Si hijo, no te preocupes

- Pero ¿por qué lloras?

- No, por nada, estoy bien.

Entonces no sé qué me impulso a hacer esto, me recosté sobre la cama, justo detrás de ella, con mi mano derecha rodee su cintura para abrasarla, coloque mi mano sobre su ombligo, me repegue a ella, con mi otra mano acaricie su cabello acerque mi boca a sus oídos y le dije:

- ¿Es por papa? ¿Te hizo o te dijo algo?

- No, descuida.

Pero sabía que no era cierto, me quede sujeto a ella, muy juntos, me comencé a excitar tremendamente al tenerla así y por su puesto mi pene se comenzó a ponerse duro al sentir sus nalgas, seguramente lo sintió ella, porque casi de inmediato sentí que se movió, pensé que se movía para quitarse o para levantarse y zafarse de esa situación, pero mi sorpresa fue que se movió para voltearse y quedar de frente a mí, mi mano que tenía en su ombligo quedo en su espalda baja, casi a punto de tocar sus nalgas, paso su mano por mi cabello y me dijo:

- No sé qué haría sin ti mi amor.

- Yo tampoco sé que haría sin ti.- le dije mientras le secaba con mi mano sus lágrimas.

Luego me abraso fuerte mente, estábamos ahí acostados los dos, abrazados, con nuestra piernas entrelazadas, y mi muslo sintiendo su vagina, esto era increíble, sentía sus pechos, pegados a mi cuerpo también, fuertemente abrazados.

- Te amo, te amo, te amo- me decía en mis oídos, sentía su aliento, sus labios pegados a mis oídos.

Yo en ese momento sentí que el momento había llegado, que por fin después de tanto trabajo estaba a punto de conseguir mi objetivo, sabía que era ahora o nunca, y decidí empezar a actuar;

Comencé a decirle en su oído, mientras le soplaba con suave y cálido aire:

- te amo también, no sabes cuándo te amo.

Casi involuntariamente mis labios empezaron a besar y morder suavemente su oído,

Y mi mano estuvo a punto de bajar y tocar sus nalgas, pero ella de inmediato se separó de mí, se levantó, seco sus lágrimas y me dijo:

- Tengo que bajar a empezar a hacer la comida para cuando lleguen tus hermanos.

Yo me quede hay acostado, viéndola, se veía nerviosa, apurada, sabía que se tenía que controlar o nuestra relación se saldría de control, y salió del cuarto apuradamente. A pesar de que me moría de ganas de seguir en lo que nos quedamos ya no la fui a seguir.

Todo el día transcurrió con naturalidad hasta que llego la noche, era ya bastante tarde y papa no llegaba de trabajar, me preocupaba eso y a mis hermanos también, por lo que mi hermana le pregunto.

- Mama ¿dónde está mi papá? Ya es tarde y todavía no llega- mama la miro, nos llamó a todos y nos empezó a hablar

- Miren hijos, su padre posiblemente no llegara a casa esta noche y tal vez en varios días, como saben él y yo hemos tenido algunos problemas y el decidió no venir a casa por unos días, para darnos un tiempo y pensar bien las cosas.

- ¿Ya no vendrá a casa nunca papa?- pregunto mi hermano más chico

- No bebé, si vendrá, pero esta noche no. Ya no se preocupen y suban a dormirse ya.- Mi madre nos dio el beso de buenas noches a todos y cada uno subió a su recamara a dormir.

Esa noche hacia bastante calor, yo subí a mi recamara y estuve un rato viento la TV antes de dormir, el calor me hizo quitarme la ropa para quedar más cómodo quedando solo en mis ajustados boxers, después de haber apagado la TV para dormirme no pude cerrar los ojos, pensaba en lo que había sucedido durante la tarde con mi mama, y luego el calor que hacía era tremendo, y no podía dormir.

De pronto escuche que se abría la puerta del cuarto de mi mama, escuche pasos por los pasillos, escuche que había ido hacia abajo y por la rendija de debajo de la puerta note que encendió la luz de la sala comedor. Me quede un rato pensando que estaría haciendo, pensé que tal vez había bajado al baño, pero después de un rato me di cuenta que no era así porque llevaba mucho tiempo abajo, así que decidí bajar a ver que sucedía.

No me puse nada cuando baje, iba solo en boxers, cuando baje vi a mi madre sentada en una silla del comedor con un vaso y una botella de tequila, no quitaba sus ojos del vaso, lo miraba fijamente, ella llevaba puesto una camiseta blanca muy sexy y un diminuto short que le quedaba muy ajustado, lo primero que note fue que no llevaba brasier porque la figura de sus senos se marcaba muy bien en su camiseta, además de tener los pezones algo duros, se le notaban exquisitamente bien.

- Mamá ¿qué tienes? ¿Estás bien? – le dije mientras me sentaba a la mesa con ella

- Si hijo descuida estoy bien

- Era por papá que llorabas esta mañana verdad, ¿por qué no me lo dijiste?

- Perdóname, era algo que te quería decir cuando estuvieran tus hermanos también

- Descuida mama, te entiendo

- ¿Quieres tomar un trago con tu madre?

- Si, ¿por qué no?- y me levante para traer un vaso y servirme tequila al cual mamá había tomado algunos tragos ya.

Mientras estuvimos bebiendo y platicando me puse a pensar que hace apenas un año esto que estaba pasando, era totalmente impensable, yo y mi madre en el comedor bebiendo tequila semidesnudos, hablando como si fuéramos más que grandes amigos, sabía que iba a pasar, ahora solo tenía que empezarlo a llevar.

Sin darnos cuenta nos dieron las 3 de la madrugada, ella al ver el reloj me dijo:

- Ay mira nada más que hora es y tú y yo aquí platica y platica, creo que ya me tengo que ir a acostar.- y se levantó y se dirigió primero al baño.

Yo me quede afuera esperándola, con mi enorme bulto en mis boxers, cuando salió me miro con una de esa mirada tan tierna que solo ella sabe hacer y abrió los brazos para que la fuera a abrazar; yo no lo dude ni un segundo, la abrase con fuerza, con más fuerza que nunca, repegue todo mi cuerpo a ella y ella me prestaba también, incluso me atreví a meter mi mano bajo su camiseta para acariciar la desnudes de su espalda, y pude sentir su cuerpo contraerse, me apretó con más fuerza y en mi oído soltó un ligero y suave mmmmmm, luego bajo su mano para acaricia un poco mis glúteos, esto era increíble, y un segundo antes de separarse me dijo al oído:

- Ya hay que subir a la cama

Estas palabras me dejaron helado, no la había entendido, ¿me dijo que era hora de dormir, o que era hora de subir a su cama y hacerlo?, no sabía cómo tomarlo así que solo asentí con la cabeza y la tome de la mano para que subiéramos.

Al llegar a la entrada de su recamara nos fundimos en otro abraso, similar al que tuvimos abajo, pero ahora con mis labios empecé a jugar con su oído, besaba suavemente su oído, luego su mejilla, luego me desvié un poco hacia abajo para encontrar su cuello, ella solo me acariciaba mi espalda desnuda y soltaba diminutos gemidos, luego subí otra vez a sus mejillas, la besaba mientras me acercaba a su boca, ella comenzó a mover su cabeza para que su boca encontrara la mía también y por fin se encontraron, nuestros labios en un beso corto, luego la mire a los ojos ella me miro, no dijimos nada, acercamos de nuevo nuestras bocas y nos fundimos en un apasionado beso, de inmediato sentí nuestras lenguas forcejeando por entrar a la boca del otro, yo la tomaba fuerte de la cintura y ella acariciaba mis brazos, y de esta manera besándonos, entramos los dos a su recamara.

Debido al calor mi mama solo dormía con una cobija, bajo la cual nos metimos casi de inmediato, sin dejar de besarnos, sin sacar las lenguas de la boca del otro, ya ahí en su cama, pude al fin acariciar ese culito que tanto había soñado, esas nalguitas que siempre acariciaba en mis fantasías, estaba firme aun, era como en mis sueños, mientras ella sin dejar de besarme y acariciarme la espalda, me decía al oído.

- ¿Que estamos haciendo hijo? Esto no está bien, todavía hay tiempo de pararlo, y terminar esta locura.

Todo esto me lo decía entre besos y gemidos suaves y bajos, pero yo no quería parar, era mi mayor fantasía haciéndose realidad, de pronto casi sin saber cómo, vi su camiseta salir fuera de la cama, voltee a verla un segundo mientras sentía sus besos en mi pecho, pensé muchas cosas, pensé incluso en detener todo, recordé cuando era niño, cuando me llevaba a la escuela de la mano, los ratos familiares, en mis hermanos y en mi papá, y antes de verla desnuda por primera vez en mi vida decidí besarla de nuevo para estar seguro y así lo hice.

Entonces me decidí a verla a través de la poca luz que entraba por la ventana, empecé a besar su cuello y poco fui bajando más y más, hasta llegar a donde sus hermosas montañas empezaban, me aleje un poco para verla, para contemplar aquellos senos que una vez cuando niño sirvieron para alimentarme, eran de tamaño mediano, nunca imagine que la aureola de sus pezones fuera tan grande, eran color oscuro sus pezones y un poco caídos, al ver sus senos desnudos me llene de morbo, de excitación, y me abalance sobre ellos y los empecé a chupar como cuando era niño.

Mi madre me tomaba del cabello y tiraba un poco de él, mi lengua jugueteaba con sus pezones, y ella daba pequeños gemidos, luego subí de nuevo a su boca, y mientras nos besábamos, sus manos comenzaron a quitarme el bóxer y las mías a quitarle su short y sus pantaletas, terminamos de desvestirnos con los pies para no dejar de basarnos, yo no dejaba de acariciar sus pachos, y ella de pronto tomo mi pene con una de sus manos y me empezó a masturbar suavemente, a lo que le respondí con un pequeño gemido y diciéndole.

- así mamá, despacio.

- Mmmmmmm, ¿te gusta?

- Oooohh si mucho.

Y entonces con mi mano derecha empecé a devolverle el favor, la empecé a masturbar, no lo creía, estaba masturbando a mi madre, ella solo gemía y suplicaba que no parase, mi dedo medio quedo muy húmedo después de meterlo en su vagina que por cierto debería llevar algún tiempo sin rasurar ya que la tenía muy peluda, luego de estar alrededor de 4 o 5 minutos masturbándonos y besándonos ella me dijo:

- ¿Quieres hacerlo hijo?

- Si mama- Nos dimos un largo beso mientras ella dirigió mi pene a su vagina muy húmeda ya.

A pesar que no tuve resistencia al írsela metiendo, quise hacerlo poco a poco, quería sentir y disfrutar cada instante, yo estaba encima de ella, ella abrió sus piernas para dejarme pasar, yo sentía la tibieza de su vagina, mi madre gemía, yo también, y cuando llegue al tope me detuve un rato para volverla a besar, y empecé con el entra y sale, lento, quería que durara esto para siempre, y después de aproximadamente unos 10 minutos me empecé a acelerar, sentí que me venía, acelere mi velocidad, mi madre gemía cada vez más fuerte mientras llegábamos al orgasmo, incluso llegamos a perder la noción de la fuerza de nuestros gemidos que procurábamos hacer despacio para no despertar a nadie, y entonces me vine dentro de ella, que placer, nunca sentí nada igual antes con ninguna, los besos que nos dábamos parecían más una lucha de lenguas, espere hasta terminar de expulsar todo mi semen para secar le mi pene, la bese de manera tierna en la boca y le dije.

- Buenas noches mamá, quisiera quedarme pero sabes que no puedo, debo irme a mi cama.

- Esta bien mi amor, buenas noches

Y antes de partir le di el último beso de la noche, muy largo fue ese beso, incluso estaba pensando en quedarme, pero sabía que no podía quedarme más tiempo y finalmente me retire a mi recamara.

A la mañana siguiente decidí no ir a trabajar para quedarme con mi nueva amante, al bajar al cuarto de mi mama, la vi sentada en su cama, pensativa, me senté junto a ella y la bese en los labios diciéndole:

- buenos días mama- ella no me respondió, no respondió al beso ni al saludo

- ¿sucede algo?- le pregunte, ella me miro con unos ojos que nunca había visto en ella, no sé qué querrían decir esos ojos pero yo veía odio, asco, arrepentimiento, y me respondió muy alterada:

- ¿sucede algo? ¿Me preguntas si sucede algo?, ¿acaso no recuerdas que fue lo que paso anoche?, ¿no tienes la noción de que significa?

- Perdón mamá, no te entiendo, creí que lo habíamos gozado, para mí fue algo muy especial, dime ¿te arrepientes de lo que hicimos?

- ¿Que no te das cuenta hijo? Lo que hicimos ayer fue un pecado enorme, lo que hicimos se llama incesto, y eso la iglesia lo castiga terriblemente, la sociedad, tus hermanos, que van a decir cuando se enteren, tu padre nos va a colgar a los dos.

Mientras mi madre me decía esto el llanto y la desesperación la comenzaron a invadir, yo al verla así la abrase le dije:

- No mama, no llores, nadie tiene porque enterarse de esto

- Tú no entiendes, esto estuvo mal, me siento tan culpable- me decía mientras se recargaba y desahogaba en mi pecho.

- No digas eso mamá, yo también tuve la culpa

Fue en ese momento en que me di cuenta de la magnitud de lo que habíamos hecho, ya no tenía remedio, y todo había sido mi culpa, por mi calentura no me di cuenta de lo que hacía.

- No hijo, yo me equivoque, por favor perdóname, pero siento que esto lo hice por despecho, al sentirme tan sola, tan desesperada, confundí las cosas contigo, y por eso tal vez sucedió lo que sucedió

- Sabes que mamá, yo no me arrepiento de nada, tu eres la mujer que amo, y lo volvería a hacer sin pensarlo, desde hace tiempo te eh deseado y pelee y voy a pelear por ti.

- ¿Estás loco? ¿Y tu padre? Yo estoy casada, tus hermanos, acaso no piensas en ellos, además que pasara cuando tu tengas una esposa.

- Mamá, por ahora solo quiero estar contigo, ya veremos qué pasa- le decía mientras buscaba su boca con mis labios,

- Esto es muy arriesgado

- Lo sé, eso lo hace más excitante- le decía mientras besaba su cuello y mi mano acariciaba uno de sus pechos

Y de pronto ya no dijo más y dio paso nuevamente a sus gemidos, mi mano se metió dentro del pants que traía puesto para acariciar su vagina, nos tiramos en su cama de nuevo, como la noche anterior, mis manos jugueteaban alternándose con su vagina y sus senos, rápidamente le quite el pants y la playera que traía dejándola solo en brasier y pantaletas y yo solo en boxers, mientras la besaba ella me decía:

- ¿por qué tú? ¿Por qué tenías que ser tú el me hiciera sentir de verdad mujer? ¿Por qué hijo? ¿Por qué tenía que ser un pecado lo nuestro?

Yo solo me dedicaba a besarla y desvestirla, y por fin la pude ver desnuda con claridad, con la luz de la mañana, lo que me hizo desearla más, y mientras la besaba empecé a bajar, besaba su cuello, llegue a su pecho, me detuve en su pezones, los chupe, los mame, los bese, luego baje más, llegue a su ombligo, baje a su vientre, y finalmente baje más para que mis labios tocaran su bello púbico, lo bese lo moje, lo lamí, y baje hasta su vagina, la empecé a besar, no sabía que más hacer, nunca antes había hecho sexo oral, y empecé a mover mi lengua, traba de meterla y jugar dentro de ella mientras solo la escuchaba gemir, ya no como la noche anterior, ahora si con gemidos destapado que me excitaban demasiado.

Después de haber jugado un rato con mi boca en su vagina, decidí que estaba lista después de sentir la saladas de sus flujos y me dispuse a penetrarla por segunda vez en mi vida, pero esta vez se la metí de un solo empujón, haciéndola soltar un gran grito, estaba muy excitado, me empecé a mover rápido, y así llegamos al orgasmo de manera más rápida que la noche anterior.

Después de terminar nos quedamos abrazados un rato, solo pensando, sin decir nada, después note que mi mama se había quedado dormida en mis brazos, sin despertarla me levante para irme a bañar.

Decidí no cerrar la puerta del baño para que mama si quería me acompañara después, lo cual para mi fortuna ocurrió, entro al baño se metió bajo la regadera conmigo y nos fundimos en un largo beso, ya bajo la regadera no hicimos nada más que besarnos, no nos enjabonamos más, no hubo otra penetración ahí, solo fue casi una hora sintiendo el agua caer sobre nosotros y sentir la boca la lengua y la saliva del otro, al terminar llegamos a su cama y seguimos con los besos, totalmente desnudos y los dos recostados, luego la penetre por tercera vez, esta vez dure mucho más, nos besábamos y besábamos, yo tuve mi pene por largo rato dentro de ella antes de eyacular por tercera ocasión dentro de mi madre.


A las tres semanas regreso mi padre solo para decirnos que él mantenía una relación de años con otra mujer (por ello ya no tocaba a mamá) y que se iba de la casa definitivamente, esto fue duro para todos pero gracias a mi trabajo y a lo que papá nos asigno mensualmente hemos podido salir adelante, a pesar de esto o gracias a ello nuestra relación no decayó y por el contrario creció en amor y deseo, y todos los días en vez de salir al cine o a pasear como lo hacíamos antes mejor nos quedamos a coger en la casa, ya lo hemos hecho en el baño, en el comedor, en la cocina, en su recamara por supuesto, en mi recamara, en la recamara de mis hermanos, en la de mi hermana, en el sótano, y por toda la casa, Como terminara esto solo el tiempo lo dirá por hoy me basta saber que la amo como madre y como mujer y que hoy se ve más feliz que nunca.

No hay comentarios :

Publicar un comentario en la entrada

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...