viernes, 7 de agosto de 2015

Incesto Genético (Relato Largo)


Hola, me llamo Jorgelina, tengo 27 años, soy de Rosario, Argentina, soy rubia, ojos marrones claros, delgada, cuerpo normal y desde haces 3 años estoy casada, echo que no altero la relación con mi familia
Les voy a contar como comencé con la práctica del incesto, esto sucedió cuando tenía 13 años y como se fue ampliando el circulo.

Desde chica, mi familia fue muy unida, siempre estábamos junto a mis tíos y primos. Mis tíos eran por parte doble ya que el hermano de mi madre se caso con la hermana de mi padre. Yo tengo un hermano 2 años mayor que yo, que se llama Leonardo y 3 primos Fernando que en ese momento tenia 16, Valeria de 14 y Federico de 11.

Todo empezó un verano, en el como de costumbre fuimos las dos familias de vacaciones juntos a Mar del Plata.

Alquilamos una casa de dos plantas, cerca del mar, los dormitorios estaban en la planta alta y abajo había una sala grande, una cocina comedor, un comedor enorme y el garaje par 3 autos.

Una noche me desperté con muchas ganas de orinar, eran como las 2 de la madrugada, me levante y fui al baño. Cuando salí del baño siento unos ruidos extraños en la planta baja. Despacito me acerco a la escalera y me asomo para ver qué pasaba. Lo que vi me dejo helada, en la sala estaban mis padres y mis tíos desnudos.



Mi madre estaba sentada en un sillón con las piernas abiertas y mi tía arrodillada delante de ella chupándole la concha mientras mi padre estaba detrás de ella cogiéndola y mi tío le metía la pija en la boca a mi madre. Me quede mirando sin poder dar crédito a mis ojos, era alucinante ver como estaban cogiendo los cuatro. Tan absorta estaba mirando que no sentí que había alguien detrás de mí, cuando me di cuenta casi grito del susto pero mi hermano me tapo la boca enseguida, para que no gritara, haciéndome señas que guardara silencio se arrodillo a mi lado y miro un rato lo que estaba pasando en la sala. En ese momento mi tía estaba siendo penetrada por mi padre y mi tío a la vez, mientras que mi madre besaba y acariciaba los pechos de mi tía.

Leonardo me hizo señas que lo siguiera, y me llevo hasta el baño. Ahí me conto que el hacía más de un año que sabía lo que hacían nuestros padres con los tíos, y que eso sucedía casi todas las semanas. Y él los espiaba y después se hacía unas pajas de campeonato recordando lo que había visto. En eso note un bulto prominente en el slip de mi hermano, el al notar que miraba hacia ese lugar me dijo:

- ¿Quieres ver cómo me pajeo?

- Bueno – conteste más por curiosidad que por morbo.

Saco su pija que estaba re dura y comenzó a pajearse, con fuerza, mientras yo miraba con los ojos como platos. El al ver mi expresión me dijo que si no quería tocarla, sin responderle extendí mis manos y le tome el miembro con ambas manos y lo acaricie suavemente, después de un rato lo comencé a pajear despacio como había visto hacerlo a las mujeres abajo y sin pensarlo lo empecé a mamar con torpeza hasta que mi hermano tubo un espasmo y saco la pija de mi boca y se corrió salpicándome con su semen la cara y el cabello. Tenía todavía la pija chorreando leche en mi mano y acerque mi boca a ella y comencé a lamerla para limpiarla, el sabor del semen no me desagrado y termine mi trabajo, sin dejar rastros de semen en él.

Esto, si bien sorprendió a mi hermano, lo volvió a excitar y en pocos segundos volvió a estar con la pija dura.

- Bájate la bombacha – me ordeno.

- ¿Que me vas hacer? – le pregunte asustada.

- Te la voy a chupar yo a vos – y sin decir más me acostó en el piso, me saco la bombacha y comenzó a chuparme la conchita con ansias. Me levanto las piernas y también me trabajo mi ano, y empezó a chuparme alternativamente la concha y el culo hasta que me arranco el primer orgasmo de mi vida, que me hizo temblar de placer.

Él se incorporó y se volvió a pajear mirándome y acariciando desde mis tetitas hasta mi sexo. Aumento la velocidad del meneo de la pija hasta que entre gemidos se corrió nuevamente, derramando su esperma sobre mi vientre y mi sexo. Luego me beso suavemente en la boca y me dio una toalla húmeda para que me limpiara y le limpiara yo la paja a él.

Salimos despacio del baño y nos fuimos cado uno a su dormitorio.

Al día siguiente me levante y fui a desayunar, estaban todos ya en la cocina desayunando. Mire a mi hermano y el me sonrió con complicidad, actuando con normalidad al igual que mis padres y tíos.-

Esa noche permanecí despierta hasta tarde en la cama tratando de oír lo que pasaba en la casa, pero no oí nada.


Al levantarme me topé con mi hermano en el pasillo que me pregunto.

- ¿Por qué no viniste anoche? Te estuve esperando, no sabe lo que te perdiste, hicieron de todo y yo me paje 3 veces en el baño.

- No quería mirar y lo que hicimos la otra noche está mal – le respondí, siguiendo mí camino.

Durante todo el día mi hermano, me estuvo persiguiendo por todos lados y cuando podía me tocaba el culo o las tetas, inclusive el sexo, o apoyaba su verga dura en mi culo.-

Después de cenar me fui a costar ya que estaba muy cansada, me dormí casi de inmediato. Pero a la madrugada me desperté, me levante sin hacer ruido y fui al baño. Cuando estaba por entrar siento ruido abajo y me acerco a la escalera, sabiendo lo que iba a ver, a mis padres cogiendo con mis tíos. Mire durante un rato como mi tía era penetrada por mi padre y mi tío a la vez y a mi madre tirada en un sillón metiéndose un consolador por el culo. Esto me puso un poco caliente y decidí ir al baño a masturbarme.

Entre al baño, me desnude y sentándome en el inodoro comencé a masturbarme. De pronto la cortina de la ducha se corre y aparece mi hermano totalmente desnudo y con la pija al palo, se acercó y sin decir nada me la acerca a la boca para que se la chupe. Yo sin protestar la tome con mi mano libre y comencé a pajearlo mientras me la metía en la boca. Después de un rato así me la saco y me dijo que me acostara en el piso boca arriba, obedecí su orden y él se me puso encima para hacer un 69. Se empezó a mover como si estuviera cogiendo, llegándome a tocar la garganta con la verga, mientras me comía la concha y el orto con ansias. Después de un rato comenzó a masajearme el orto con un dedo, el cual fue metiendo despacito dentro de mi culito virgen, yo quise protestar pero no pude porque en ese momento me vino un orgasmo más intenso que el de 2 noches antes. Cuando Leonardo se dio cuenta de esto acelero el ritmo de la mamada, haciéndome llegar a la cima del placer.

Cuando termino mi orgasmo, Leonardo se levantó y me hizo poner en 4 patas y me chupo el orto y volvió a meter un dedo dentro moviéndolo como si me estuviera cogiendo, dilatando de esta manera mi orificio.

Tomando un frasco de crema para el cuerpo me unto el orto y también su pija, y coloco la cabeza a la entrada de mi cuevita, presionando despacio hasta que mi esfínter cedió y comenzó a penetrarme despacio, yo solté un gemido de dolor.

- No hagas ruido que nos van a descubrir – me regaño Leonardo, siguiendo la penetración despacio, pero sin parar. Cuando tuvo más de la mitad de su verga dentro de mi culo, empezó con el mete y saca lentamente desoyendo mis suplicas para que me la sacara, ya que me dolía mucho.

A cada arremetida me la iba clavando más profundo hasta que la tuve toda a dentro, siendo el dolor insoportable, se me caían las lágrimas del dolor pero lo dejaba hacer ya que me estaba gustando a pesar de todo. No se cuánto tiempo estuvo cogiéndome por el orto pero a mí me pareció una eternidad hasta que por fin entre gemidos y convulsiones se acabó en mi interior. Yo sentí como su leche golpeaba dentro de mis intestinos inundándolos.-

Cuando el saco vi que la tenía toda sucia de mierda, leche y sangre. Esto último me asusto y lleve mi mano a mi culito dolorido y comprobé que sangraba un poco, Leonardo me reviso y comprobó que solo era una pequeña lastimadura, me hizo lavar bien y el también lavo su verga.

Luego me vestí y cuando estaba por salir del baño, mi hermano me detiene y me besa en la boca con pasión mientras me acaricia el culo que acaba de romper, apretada contra él, siento su verga dura contra mi vientre, la comienzo a tocar, mientras seguimos fundidos en un beso apasionado. Me separo de él y arrodillándome comienzo a chuparle nuevamente la verga mientras lo pajeo. Con esto lo puse a 100, y en poco minutos me acaba en la boca sin hacer nada por evitarlo, yo trago la mayor parte de su leche y el resto se me escapa por la comisura de la boca, le llamo lo resto de leche dejándosela totalmente limpia.

Después de enjuagarme la boca y un tierno beso en los labios nos vamos a dormir cada uno en su cama.

Desde ese día y durante todo el tiempo que estuvimos en esa casa, casi todas las noche nos reuníamos en el baño para hacer el 69 y que Leonardo me cogiera por el orto, ya que después de 2 o 3 veces lo empecé a disfrutar mucho hasta me producían orgasmos maravillosos.

De regreso de las vacaciones, seguimos los encuentros sexuales nocturnos con Leonardo; mi hermano. A las pocas semanas me indispuse por primera vez, esto me puso más caliente en especial esos días que no podíamos hacer mucho, solo le chupaba la verga a Leo y me tragaba su leche.

Así pasaron varios meses, y cumplí 14 años, cuando un día nuestros padres nos anuncian que el viernes siguiente íbamos a tener que quedarnos con nuestros primos, porque ellos y nuestros tíos tenían que ir a una fiesta solo para adultos y no iban a regresar hasta el sábado a la tarde porque quedaba fuera de la ciudad y se quedaban a dormir allá.

Llego el día, y nos instalamos en casa de nuestros tíos. Después de cenar nos pusimos a ver televisión, Federico, mi primo más chico, estaba aburrido y protestaba porque no nos habían llevado, a lo que Fernando, el mayor, le respondió:

- Es que van a una orgia y nosotros no podemos participar en eso.

Nos miramos sorprendidos con mi hermano, y al notar esto Fernando nos interrogo:

- ¿No sabían que nuestros viejos y los suyos cogen entre ellos y hacen intercambio de pareja con otros amigos?

- Sabíamos que cogen entre ellos a pesar de que son hermanos, porque los vimos en las vacaciones. Pero no que hacían intercambio de pareja – respondió Leonardo.

- Valeria y yo lo sabemos desde hace 4 años. Y este – refiriéndose a Federico- lo supo hace unos meses, cuando nos descubrió a Vale y a mí cogiendo. Pero no quiere participar, porque no le gusta este tipo de relación.

Nosotros lo miramos incrédulos, y al ver nuestra expresión, Valeria nos preguntó:



- ¿Ustedes lo hacen?

- Si, practicamos sexo oral y anal con Jorgelina.- respondió Leo.

- Entonces sos virgen de adelante – dijo Vale entre risitas

- ¿Vos no lo sos? – le pregunte.

- No, al principio empezamos como ustedes, pero hace más de un año Fede me desvirgo de la concha, te aseguro que es mucho más lindo y placentero.

- ¿Por qué no hacemos intercambio de hermanas? – pregunto Fernando.

Nos miramos con Leo, dudando de la propuesta, Leo miro a Veronica que ya se estaba acariciando en forma muy sensual.

- Dale, vamos hacerlo – respondió Leo.

- ¿Vos vas a participar? - le pregunto Fernando a su hermano

- No, a mí no me gusta esto que ustedes hacen – le respondió.

- Bueno, entonces ándate a dormir, y no jodas más.

Federico se levantó y se fue a su dormitorio.

Mi hermano ya se estaba besando a Valeria, mientras ella con una mano le acariciaba la entrepierna donde se notaba el bulto de su miembro hinchado.

Fernando me llevo a un sofá y me empezó a besar mientras me acariciaba las tetas y yo respondiendo a sus besos y caricias tocaba su bulto, notando que era bastante más grande que el de Leo. Después de un rato, Fernando fue bajando la mano hasta llegar a mi sexo, metió la mano bajo mi falda y lo acaricio primero encima de mi tanguita para luego separarla y empezar a jugar con sus dedos en mi labio vaginales y clítoris. Mire hacia donde estaba la otra pareja y vi que Vale le estaba chupando la verga a mi hermano, esto me éxito más aún.

Fernando se paró, me hizo parar a mi también, y comenzó a desnudarme, cuando termino el también se sacó la ropa y pude apreciar en toda su magnitud su verga que era más grande y gruesa que la de mi hermano. Sin que me dijera nada me arrodille comencé a chupársela con ansias, primero se la lamí desde la punta hasta los huevos, donde me entretuve chupándolos y dándoles pequeños mordiscos, para luego volver a la punta y empezar a tragarme ese fruto que me estaban ofreciendo, lo hice muy suavemente hasta que me toco la garganta, en ese momento comencé con un suave mete y saca.

Fernando me detuvo, hizo que me sentara en el sofá con las piernas abiertas y arrodillándose entre ellas comenzó a chuparme la concha y el orto, mientras tanto Leo y Vale estaban también desnudos haciendo un 69 sobre la alfombra.

Después de un rato Fernando me llevo hasta su dormitorio, donde nos tiramos en la cama y comenzamos a hacer el 69, él estaba sobre mí metiéndome al máximo su verga en la boca mientras me chupaba la concha y metía dos dedos juntos en mi orto. Esto me puso al tope y comencé a temblar a causa del orgasmo que me estaba viniendo, al darse cuenta de esto Fernando empezó a chupar con más fuerza y a meter más rápido los dedos en mi culito, cuando llego el orgasmo fue tremendo, saque la verga de mi boca y grite como una poseída mientras el seguía chupándome con énfasis.

Cuando paso la oleada del orgasmo nos separamos y Fernando se paró al lado de la cama y me dio su pija para que se la chupara, me la metí en la boca y con una mano comencé a masturbarlo, mientras la metía y sacaba de mi boca, él estaba gimiendo de placer y no tardó mucho en acabarse abundantemente dentro de mi boca, tanta fue la leche que derramo que no pude evitar que me chorreara por la comisura y cayera sobre mis tetas, el esparció el semen por mis pechos y cara, mientras yo terminaba de limpiarle la verga a lengüetazos.

Se acostó nuevamente a mi lado y nos besamos nuevamente, mientras el me acariciaba la concha y jugueteaba con sus dedos en mis labios vaginales, separándolos e introduciendo un dedo dentro de mi vaginita virgen y muy lubricada. Viendo que yo no me resistía y que lo disfrutaba se animó a meter un segundo dedo mientras yo me apoderaba con una mano de su verga que estaba poniéndose nuevamente dura. Después de pajearnos mutuamente un rato, Fernando saco de un cajón de la mesita de noche un paquetito de preservativos, y sacando uno se lo puso.

- ¿Que me vas hacer? – le pregunte, sabiendo ya la repuesta.

- Voy a desvirgar tu hermosa conchita.

Dicho esto se tumbó encima mío, y separando y levantando un poco mis piernas comenzó a penetrarme despacio, me dolía mucho pero no me resistía no decía nada, cuando llego a la barrera que declaraba mi virginidad se detuvo para mirarme a los ojos, yo le sonreí y los cerré, esto lo tomo como un pedido de que continuara y sin más de un golpe, me la clavo hasta el fondo, un dolor intenso me recorrió todas mis entrañas, haciéndome gritar de dolor, Fernando se detuvo un momento para luego empezar con un mete y saca muy despacito, en pocos minutos el dolor dejo paso al placer y yo comencé a gemir de placer, esto lo animo y aumento el ritmo de su bombeo, levante más mis piernas y las cruce alrededor de su cintura, provocando que la penetración fuera más profunda. No tarde en tener otro orgasmo, aun más intenso que el anterior, mientras el aceleraba sus arremetidas.

Cuando se me paso, me saco su verga, haciéndome poner en cuatro patas me volvió a penetra por la concha, que chorreaba mis jugos mezclados con algo de sangre, mientras metía dos dedos en mi ano, después de bombearme un rato con fuerza la saco y sacándose el preservativo, apoyo la punta de su verga en la entrada de mi culito y con una leve presión me metió la cabeza de su hermosa verga, se detuvo un instante para que se dilatara un poco, y luego me la ensarto de golpe hasta que su huevos chocaron con mis nalga, haciéndome soltar un gemido de dolor, espero un rato hasta que se acostumbró mi culito a su pija y empezó a bombear despacio mientras con una mano me masajeaba el clítoris, no tardo en venirme otro orgasmo, Fernando al notar que me venía acelero el ritmo, hasta que el también se corrió dentro de mi culo inundándolo con su semen.

Nos tumbamos uno al lado del otro abrazado, estamos agotados pero satisfechos, yo más que él, ya que había sido cogida como nunca antes.

Cuando nos recuperamos un poco, fuimos a lavarnos y después nos reunimos con Leo y Valeria.

Al entrar a la habitación, ellos estaban abrazados tirados en un sofá, Leo me miro como preguntándome si me habían desvirgado, yo con una sonrisa asentí.



Vale se levantó y acercándose a Fernando lo beso en la boca, yo hice lo mismo con Leo, pero él estaba algo distante conmigo no respondiendo a mis besos.

- ¿Qué te pasa? – le pregunte.

- Es que quería ser yo el primero en metértela por ahí – me dijo señalándome la concha.

- Bueno, pero las cosas se dieron así, pensé que vos desde ahora la vas a disfrutar más que el – lo consolé y volví a besar, y esta vez respondió a mis besos poniendo su mano entre mis piernas.

- Loe acuéstate en el piso que Vale te quiera montar – dijo Fernando.

Leonardo se acostó y Valeria se montó sobre su verga que ya estaba dura, por las caricias que yo le había hecho, clavándosela de golpe. Fernando se acercó a mí y tomando mi cabeza me la guio a su verga para que la mamara, mientras lo hacía no podía apartar la vista de la escena que estaban haciendo los otros dos.

Fernando se separó de mí y dirigió a donde estaban cogiendo su primo y su hermana, se arrodillo detrás de ella y sin mediar palabra la empezó a penetrar por el culo.

Valeria se empezó a retorcer de gusto al sentir las dos vergas dentro de ella.

- ¿Te gusta? – pregunto Fernando.

- Siiiiiiiiii – respondió Vele entre gemidos.

Viendo eso me empecé a masturbar como loca, deseaba estar en lugar de mi prima, fui acelerando el rimo de mi paja a medida que ellos lo hacían hasta que sentí que me venía otro orgasmo, que me termino de llenar de placer y morbo.




Ambos chicos no tardaron en correrse dentro de Valeria, llenándole los dos orificios de abundante semen. Se separaron y Vale gateando se dirigió hacia mí y abriéndome las piernas me comenzó a lamer la concha, disfrutando de mis jugos, el siguiente que se acerco fue Leo que le metió su tranca en el orto de Valeria y Fernando me puso su verga en la boca para que yo lo mamara.

Así estuvimos un largo rato, hasta que Leo, sacando su verga del culo de Vale me dijo:

- Ahora te toca a vos.

Se acostó en el piso y me monte en su verga, que la metí despacio dentro mi conchita, cuando estuvo toda adentro comencé a moverme despacio a la espera de que Fede me la clavara por atrás, cosa que no se hizo esperar, Fernando se colocó detrás mío y apoyando la cabeza de verga en la entrada de mi cuevita, de un golpe me la enterró, haciéndome gemir de placer y de dolor.

Sentía como esas dos vergas entraban y salían en forma rítmica de mis dos agujeritos produciéndome más placer todavía, mientras Vale se estaba masturbando en el sofá.

Estaba recibiendo la cogida de mi vida, gozando a lo loco con dos vergas dentro, cuando un grito de Valeria me hace abrir los ojos y veo que Federico nos estaba mirando desde la puerta de su dormitorio, mientras se pajeaba.

Vale se acercó a él y sin decir nada se arrodillo y comenzó a chupársela, sin que Fernando ofreciera algún tipo de resistencia.

Entretanto a mí me estaban dando cada vez más fuerte y esperaba que en cualquier momento me llenaran las entrañas de leche, cosa que paso a los pocos minutos, y cuando sentía los últimos churros de leche que me inundaban, yo también tuve un orgasmo.

Mientras pasaba esto, Federico estaba cogiendo a Valeria que estaba sobre el sofá en cuatro patas, el pendejo le daba sin asco como si la estuviera castigando, lo que le encantaba a la puta de mi primita, que gritaba y gemía de placer mientras lo insultaba. Nosotros ya no habíamos separado y mirábamos el show que nos mostraban esos dos. Federico sacando la verga de la concha de Vale, se corrió en la espalda de su hermana, yo fuera de mí por lo que estaba pasado esa noche me levante y corrí a chuparle la pija a Federico para no desperdiciar su néctar. Una vez que se la deje bien limpia me dedique a lamer los restos de semen que quedaban en la espalda de Vale, que seguía gimiendo, subí por su espalda hasta llegar a su cabeza y haciéndola girar le di un beso en la boca con los restos de leche que me quedaban de Fernando. Ella si bien se sorprendió de mi actitud, no ofreció resistencia y respondió a mis besos y carias tocándome las tetas, el culo y terminando metiendo un dedo en mi conchita.

Deje de besarla en la boca y pase a besar sus senos, luego su estómago hasta llegar a su concha que se la chupe como ella me lo había hecho. Fernando aprovechando que yo estaba en cuatro patas, me ensarta su verga por el otro, la cual entro con facilidad debido a lo dilatado y lubricado que estaba, mientras Leo le daba la suya a Vale para que se la chupara y Fede se masturbaba.

Así estuvimos un largo rato, hasta que Vale tuvo un fuerte orgasmo, casi de inmediato Leo se corrió en su boca y Fernando entre fuertes gemidos me lleno de leche.

Fede se acercó a mí y puso su verga en mi boca para acabar en ella mientras yo también me corría.

Nos quedamos tirados en el piso, exhaustos, ambas chorreamos nuestros jugos mezclados con el semen de los chicos por nuestros orificios, estábamos muy cansadas pero satisfechas.

Desde esa noche fuimos más unidos que nunca, realizando casi todas las semanas nuestras “fiestitas privadas”, a las cuales más adelante integramos algunos amigos y también algunos desconocidos.

Habían pasado unas semanas de la primera “fiestita” con nuestros primos, la cual repetimos en varias ocasiones.

Estábamos solos en mi casa con mi hermano, cuando llaman a la puerta, era Federico el más chico de mis primos y que en un principio se negaba a mantener sexo con la hermana y conmigo, pero una vez que le tomo el gusto al sexo entre nosotros se hizo el más adicto a los cinco.


Nos contó que Valeria, mi prima, estaba con la regla y se acercaba el fin de semana y no iba a poder participar activamente en nuestro encuentro y para colmo él estaba re-caliente, ya que hacia un par de días que no podía coger. A lo que Leonardo le propuso que me cogieran entre los dos ahí mismo ya que estábamos solos y nuestros viejo no regresarían hasta la noche.

Así que nos fuimos al dormitorio de Leo y después de desnudarnos me acostaron boca arriba en la cama y mientras le chupaba la verga a Leo, Fede me mamaba la conchita. Después me hicieron poner en cuatro patas y le chupe la verga a Fede y Leo colocándose detrás mío me penetro de un solo golpe por mi sexo; así estuvimos un rato, hasta que después de mi primer orgasmo, Fede se acostó y me dijo que lo montara. Yo así lo hice y introduciéndome despacio su verga en mi interior, cuando la tuve toda adentro comencé a cabalgarlo mientras le chupaba la pija a Leo, quien no tardo en dejar esa posición para colocarse detrás y penetrarme por el orto con suavidad, en esa estábamos cuando sentimos que la puerta de calle se cerraba de golpe. Nos quedamos congelados y más al oír la voz de mi padre que nos llamaba.

De inmediato nos separamos; Leo y Fede se vistieron a toda prisa, y bajaron a la sala donde encontraron a mi viejo y mi tío Ricardo, el padre de Fede, y le dijeron que yo estaba en el baño.

Un rato después baje y los salude como si nada y entonces nos contaron que al día siguiente irían con Jorge, un amigo y socio de ellos, hasta la costa para alquilar una casa grande para las vacaciones, ya que Jorge y su familia iban a pasarla con nosotros.

- Jorgelina, ¿por qué no venís con nosotros?, así tenemos la opinión de una mujer, ya que como ni tu madre ni tu tía pueden ir porque trabajan – me propuso mi tío.

- Es que este fin de semana pensábamos ir a ver un concierto de Rock con los chicos – le conteste, pensando en que me iba a perder la orgia que habíamos preparado para ese fin de semana y que mi prima estaba con la regla y a los chicos les iba a cagar la diversión, además de aburrirme como loca con tres viejos.

- Necesitamos de tu ayuda, así que anda preparando el bolso que mañana salimos a las 6 de la mañana – me dijo en forma tajante mi padre, sin darme oportunidad a que protestara.-

Al día siguiente Jorge nos pasó a buscar con su auto, era un viaje de diez horas, así que se iban a turnar para manejar. Yo me senté atrás con mi padre y fuimos hablando de que comodidades tenía que tener la casa que íbamos a alquilar.

A media mañana paramos para desayunar y cambiar de conductor, cuando volvimos al coche, mi tío manejo y Jorge fue el que se sentó a mi lado, al rato de estar en marcha note que estaba excitado y que aprovechaba cualquier ocasión para rozarme la pierna con la suya. Esto me llamo un poco la atención además de excitarme también un poco.

Nos volvimos a detener para almorzar, entramos a un bar y nos sentamos en una mesa redonda, quede sentada entre Jorge y mi tío y mi viejo estaba casi enfrente mío.

Durante todo el almuerzo, tanto mi tío como su amigo me rozaban como al descuido las piernas con la de ellos, yo no decía nada por temor a que me equivocara en sus intenciones y solo fuera casualidad.

De regreso al auto mi viejo manejo y mi tío se sentó a mi lado, así seguimos el resto del viaje charlando, haciendo bromas y los tres hombres contando chistes verdes o de doble sentido.

A las 17.30 llegamos a destino, fuimos a un hotel y alquilamos un departamento con dos dormitorios y una salita de estar. Uno de los dormitorios tenía una cama de dos plazas, las otras dos camas individuales y cada habitación tenía su baño.

- Nosotros vamos a usar el de cama matrimonial – me dijo mi padre – los muchachos van a dormir en el otro- al ver que lo miraba desconcertada siguió diciendo – Ellos no pueden compartir una cama ¿qué van a pensar los del hotel?, si ven que duermen junto -bromeo.

Después de desempacar, salimos a ver algunas inmobiliarias y hacer sitas para el día siguiente para ver las propiedades que se ofrecían. A eso de las 19,30 mi tío y Jorge dicen que tienen que ir a comprar unas cosas y mi viejo y yo vamos a recorrer el centro y tomar algo antes de volver al hotel.

De regreso al hotel nos encontramos que nuestros dos compañeros de viaje ya habían regresado y estaban en su habitación. Mi padre me dijo que me bañara, para después de hacerlo el, ir a cenar.

Cuando salgo del baño, envuelta en un toallón, encuentro a mi viejo sentado en un sillón, desnudo tapado con una toalla y mi tío en bóxer apoyado en el marco de la puerta y a Jorge cerca de el con unos pantaloncitos de futbol.

- Mira lo que te compraron estos dos locos – dijo mi padre señalando hacia la cama.

En ella había un vestido negro de licra muy escotado, entallado al cuerpo hasta la cadera y con falda suelta, junto a el había una diminuta braguita negra casi transparente y un par de zapatos con una pequeña plataforma y tacos muy altos. Me incline para verlos de cerca, este moviendo dejo al descubierto mis nalgas, cuando me di cuenta de esto me incorpore rápido tomando el vestidito, me di vuelta diciendo:

- Muchas gracias, es divino, me encanta – y acercándome a mi tío y Jorge les di un beso en la mejilla a cada uno, notando que ambos estaban con el amigo duro.

- Ponte el conjunto esta noche para ir a cenar – me dijo mi padre – Yo ahora me voy a duchar – se levantó y cuando paso a mi lado me dio una palmada en el culo.

Cuando salieron los otros dos, cerré la puerta y comencé a vestirme. El vestido era más corto de lo que creía, apenas unos centímetros debajo de mis nalgas y cuando me sentaba se subía casi hasta el comienzo de la braguita que casi no tapaba nada.

Cuando salió mi padre del baño, envuelto en una toalla, se quedó mirándome, lanzo un silbido de aprobación, me levante y le pregunte si no era muy corto.

- Está perfecto, te hace ver mayor y deja apreciar lo bien formada que estas. Los tipos no van a dejar de babearse al verte – me dijo.

Cuando fui hasta el espejo para arreglarme el cabello y maquillarme, vi a mi padre que no me quitaba los ojos de encima mientras se frotaba su miembro a través de la toalla, la dejo caer y pude apreciar que la tenía semi dura y de buenas proporciones. Esto me calentó un poco, pero hice como que no había visto nada, él se vistió y cuando termino salimos al encuentro de los otros dos, que estaban en el bar del hotel tomando una copa.

Ambos se quedaron con la boca abierta al verme y me llenaron de piropos, después de un rato salimos rumbo al restaurante. Fuimos a uno muy elegante y discreto, con mesas redondas con largos manteles que la cubrían hasta la mitad y un sillón semicircular de respaldo alto que la rodeaba. Yo me senté entre mi papa y me tío, y al lado del Jorge. Después de pedir la cena y mientras esperábamos charlamos de lo que íbamos hacer al día siguiente, durante la charla note el roce de las piernas de mi tío y mi padre contra la mía, las cuales junte lo más posible para evitar esto, pero ellos las acercaron más, siguiendo su jueguito. Después de cenar decidieron esperar un rato para pedir el postre y seguimos charlando. De pronto siento una mano que me acaricia una pierna, era la mano de mi padre, intento sacarla pero él se acerca a mi oído y me dijo:


- Ya sabemos lo que haces con tu hermano y Fernando, los vimos cogiendo ayer, en el dormitorio de Leo – yo no le respondí y el volvió a poner su mano en mi pierna y la empezó acariciar, lo mismo hizo mi tío. Sus caricias iban recorriendo mis muslos desde la rodilla hacia arriba, acercándose cada vez más a mi sexo.

Mi tío fue el primero en tocar mi vagina, que ya estaba bastante húmeda, yo para facilitar su trabajo abrí un poco las piernas, mientras sucedía esto ellos no dejaban de charlar como si nada sucediera. Después de un rato así Ricardo, mi tío, se levantó con la excusa de ir al baño y Jorge lo acompaño.

- ¿Te gusta lo que te estamos haciendo? – me pregunto mi padre.

Yo asentí con la cabeza, pero sin pronunciar palabra.

- Esto es el comienzo, después en el hotel te vamos hacer disfrutar como una puta. Este fin de semana vas hacer nuestra putita y te va a gustar.

Mientras decía esto no dejaba de tocarme la concha que ya estaba totalmente mojada.

Cuando regresaron Ricardo y Jorge, este se sentó en el lugar de mi tío, y de inmediato comenzó a tocarme la pierna subiendo rápidamente a mi sexo, el cual acaricio a través de la tanguita.

Después de comer el postre, salimos del restaurante, y nos dirigimos al hotel, en el auto me senté atrás junto a mi padre, que de inmediato puso su mano entre mis piernas y comenzó a sobarme el sexo y besarme en la boca, después de una rato separo la tela de mi tanguita y con un dedo me masajeo el clítoris, bajando por la rajita hasta llegar al agujerito, y tras jugar un poco en el me introdujo el dedo, comenzando a moverlo lentamente. Esto me puso a mil, arrancándome pequeños gemidos de excitación. Jorge, que iba conduciendo, detuvo el auto y cambio el lugar con mi viejo, de inmediato metió su mano en mi conchita, masajeando el clítoris con fuerza, se abrió la bragueta y saco con dificultad su verga que estaba durísima. Yo se la agarre y empecé a meneársela con suavidad. El gemía mientras me metía un dedo en el ano, que ya estaba medio lubricado con los jugos que chorreaban de mi conchita.



Cuando llegamos al hotel, los tres estaban súper excitados, se les notaba mucho la erección que tenían. Así que nos quedamos un rato tranquilos en el auto hasta que se les bajo un poco. Como a mi tío se le notaba menos, fuimos a pedir las llaves de la habitación, mientras mi padre y Jorge esperaban en el auto que se les terminara de baja. Subimos los dos en el ascensor y sin más preámbulos mi tío me empezó a besar con pasión en la boca mientras con sus manos me tocaba el culo y las tetas.

Entramos en la habitación y ahí seguimos besándonos mientras él me metía mano por todos lados. Al rato llegaron mi padre y Jorge, ambos se unieron a nosotros, quedando rodeada de tres hombres que me besaban y me manoseaban por todos lados.

Me sacaron el vestido y quede solo con la tanguita puesta, así me llevaron hasta la cama y me acostaron en ella boca arriba. Ricardo se arrodillo entre mis piernas y sacándome la tanguita hundió su cara en mi conchita chupándola con maestría, me metía la lengua y después me mordía con suavidad y chupaba mi clítoris, después bajaba hasta mi ano para darle también el mismo tratamiento. Mientras mi tío estaba en esta tarea, Jorge se apodero de mis senos lamiéndolos, chupándolos y estrujándolos con sus manos en forma alternativa y mi padre me daba su considerable tranca para que se la chupara. Al rato tuve el primer orgasmo, cuando se percataron de esto cambiaron de lugar, hasta que todos chuparon por mis tetas, mi concha y por mi boca pasaron las tres vergas y yo tuve otro orgasmo más.

Los tres ya estaban desnudos y pude apreciar bien sus vergas bien paradas, mi tío la tenía enorme, larga y gruesas, mientras que la mi padre era un poco más corta pero casi igual de gruesa y la de Jorge se la podía considerar normal.-

Jorge se acostó en la cama boca arriba y a mí me pusieron en cuatro entre sus piernas para que lo mamara, mientras mi padre se me puso atrás y después de tocar un poco mi conchita me ensarto la pija muy lentamente, cuando estuvo toda adentro comenzó el movimiento de mete y saca, al principio despacio paro fue acelerando a medida que se iba calentando cada vez más. Yo le estaba chupando la pija a Jorge muy lentamente, a su pedido, así no se acababa pronto.

Mi padre aumento el ritmo de sus embestidas, preámbulo de que se iba a correr, yo también estaba casi a punto, cuando de repente me la saca y se dirige hasta mi boca, donde vertió todo su néctar. Yo trague lo más que pude pero no llegue al orgasmo, el hijo de puta me lo cortó.

Cuando le deje la verga limpia, Ricardo ocupo el lugar de Jorge y este me la ensarto muy despacio, hasta el fondo, bombeando lenta y acompasadamente, mientras mi viejo nos miraba desde un sillón mientras se masturbaba.

Cuando Jorge, se estaba por acabar también me la saco y me la metió en la boca, llenándomela de leche. Dejándome otra vez al borde del orgasmo.

Volvieron a cambiar, siendo mi padre el que ocupo el lugar de mi tío, y el colocándose detrás de mí me la ensarto de un solo golpe hasta el fondo, haciendo que me tragara la verga de mi viejo casi por completo ahogando mi gemido de dolor.

Me cogía con fuerza, casi como si me estuviera violando, pero a pesar de la violencia de sus arremetidas me estaba excitando cada vez más, arrancándome gemidos de placer.

No tarde en llegar a un orgasmo muy intenso, que estremeció todo mi cuerpo, mientras el seguía con sus arremetidas cada vez más fuertes, hasta que por fin empezó a gemir y se empezó a correr dentro de mi conchita, que a esa altura estaba pidiendo que la dejaran en paz. Cuando termino de derramar su semen me la saco y todavía dura me la hizo chupar para que probara su néctar y le limpiara la verga de mis jugos y los de él.

Quede tendida en la cama agotada de la tremenda cogida recibida por esos tres hombres, cuando me recupere fui al baño a orinar y levarme. Cuando regrese estaban los tres tomando un whisky, mi padre me dio uno, diciendo que era para que recuperara el ánimo.

Mientras tomábamos nuestras copas, los tres coincidieron en lo bien que cogía y mamaba, que era una putita hecha y derecha, y otras barbaridades por el estilo.

Cuando terminamos el whisky, mi tío se me puso atrás, apoyando su verga en mi culo, mientras me sobaba las tetitas, después se arrodillo y separándome las nalgas comenzó a chuparme el orto, Jorge me empezó a besar en la boca y el cuello mientras sus manos me masajeaban el clítoris, y mi padre se apoderaba de mis tetas. Así estuvimos un rato hasta que mi tío se levanta y me lleva hasta el sillón, me hace poner de espalda a él arrodillada en los apoyabrazos y los codos apoyados en el respaldo. En esta posición me chuparon el orto los tres hasta que mi tío coloco la punta de su pija en la entrada de mi culito, comenzando a presionar con hasta que mi esfínter anal cedió, introduciendo por completo la cabeza de su gran verga. Esto me dolió un poco y el notando esto se quedó un momento quieto para que mi ano se acostumbrara a semejante intruso. Cuando se adaptó, de una feroz arremetida me la metió toda, haciéndome dar un grito de dolor. Sin miramientos y entre las risas y comentarios soeces de los otros dos comenzó un mete y saca violento mientras que con sus manos me agarraba por las caderas para que no me apartara. Mi padre se acercó y metiendo la mano entre mis piernas me masajeo el clítoris y Jorge las tetas.


A pesar del dolor, me gustaba lo que me estaban haciendo y empecé a gemir tanto de dolor como de placer. Hasta que me vino un orgasmo bastante intenso, Ricardo siguió con sus arremetidas durante varios minutos más que se me hicieron eternos, hasta que al fin entre gemidos y convulsiones se acabó dentro de mi maltrecho culito. Cuando me la saco, su lugar fue ocupado por mi padre, que me la metió con más suavidad pero también de un solo golpe, que no me dolió tanto porque mi orto estaba dilatado, Jorge seguía masajeando y chupando mis tetas y mi tío me masajeaba el clítoris. Mi viejo no tardó mucho en acabarse emitiendo fuertes gemidos, llenándome los intestinos con más leche, cuando me la saco me la refregó por las nalgas, dejándolas pegajosas con su semen. Entonces Jorge ocupo su lugar, que también me la ensarto de un solo golpe, pero dado la dilatación y lo lubricado que tenía mi ano, no me dolió. Tras unos minutos de intensos bombeos, y lanzando un grito derramo su leche en mi interior.

Caí agotada en el sillón, mientras sentía como se deslizaba por mis piernas el semen de mis amantes que salía de mi orto.

Ricardo me levanto en brazos y me llevo al baño, diciéndome que me iban a bañar entre los tres. Abrieron la ducha y nos metimos los cuatros, yo estaba parada en medio de ellos que me empezaron a enjabonar todo el cuerpo, mientras me acariciaban mis partes más íntimas. Una vez que terminaron de enjabonarme me pidieron que yo hiciera lo mismo con ellos, yo acepte y comencé a enjabonar a Jorge, después a mi padre y por ultimo a mi tío, cuando termine note que los tres estaban empalmados nuevamente, nos terminamos de duchar y sin secarnos nos dirigimos nuevamente al dormitorio.

- Bueno, ahora te vamos a dejar descansar – me dijo mi tío, y tras darme un profundo beso en la boca se fue a su dormitorio, lo mismo hizo Jorge.

Mi padre también me beso y nos acostamos. Tenía el cuerpo dolorido por la cogida que me dieron, y me quede dormida enseguida.

De pronto sentí la verga de mi padre apoyada contra mis nalgas, y su mano que acariciaba mis pechos. Con suavidad me puso boca arriba y se me subió encima, abriendo mis piernas con las suyas me penetro de un golpe, comenzando un suave mete y saca que fue acelerando a medida que se iba calentando más. No tardo en acabarse en mi interior, yo fingí unos gemidos de placer, pero no sentía nada de tan cansada que estaba. Después de este polvo tardío, que no me dio placer me quede profundamente dormida.

Me despertaron unas caricias, era mi tío que sentado al borde la cama me estaba tocando los senos y el culo, yo le sonreí y lo deje hacer.

- Levántate, que tenemos que ir a ver las casas para alquilar – me dijo después de un rato.

- ¿Qué hora es? – pregunte

- Las 9, a las 10 nos esperan en la inmobiliaria. Ponte este vestido, pero sin nada abajo – me ordeno, dándome una solera de algodón corta y ceñida a la cintura.

Me levante y después de higienizarme, me vestí y me reuní con ellos en al bar del hotel para desayunar.

Una vez en el auto, Jorge que estaba sentado a mi lado me metió la mano debajo de la falda, para comprobar si realmente no llevaba nada debajo, comprobado la ausencia de mi tanguita, se entretuvo un rato acariciando mi clítoris.

Pasamos a recoger al dueño de la inmobiliaria y fuimos a ver tres chalet, en dos que había escaleras yo subí corriendo delante de ellos y baje dando saltos cuando ellos estaban a los pies de la escalera, haciendo flamear mi falda con estos movimientos y dejando ver que no llevaba nada debajo. Esto hizo que a Alberto, el de la inmobiliaria, se le notara un bulto considerable debajo del pantalón.

Dejamos a Alberto en la inmobiliaria y nos fuimos a almorzar, durante la comida nos reíamos de cómo estaba de caliente Alberto y lo bien que me había portado haciéndolo calentar. Después de comer nos fuimos al hotel, a “descansar” un poco, ya que a las 17 teníamos que ver otras casas.

Una vez en la habitación me llevaron al dormitorio donde nos desnudamos, y después de chuparle la verga a los tres, Jorge se acostó boca arriba y me hicieron que lo montara. Me puse sobre él y fui introduciendo su miembro despacio en mi conchita, cuando estaba todo adentro comencé a cabalgar muy lentamente,



Mi padre acerco su pija a mi boca para que lo mamara, mientras mi tío me lamia el ano, introduciendo dos dedos por mi agujerito. Yo estaba a mil de excitación, cuando siento la cabeza de la verga de Ricardo frotarse en mi culito, buscando la entrada.

- No me la metas – le suplique, pero él no me hizo caso y haciendo un poco de fuerza metió la punta dentro de mi orto, se quedó quieto un momento y de un solo golpe me penetro hasta el fondo, haciéndome gritar de dolor.

Mi padre volvió a meterme su tranca en la boca y tomándome de la cabeza comenzó a cogerme por la boca. Mientras Jorge y mi tío hacían lo mismo por mis otros dos agujeros. A pesar del dolor que sentía en el culo, estaba gozando con la triple penetración a la que estaba siendo sometida, no tarde mucho en tener un orgasmo muy intenso. Ellos siguieron cogiéndome así durante un buen rato.

Hasta que decidieron cambiar de lugares, mi padre se acostó para que lo montara y Jorge me penetro por el orto, mientras se la chupaba a Ricardo.

Después de un rato y otro orgasmo, sucedió lo que tanto temía, Ricardo se acostó para que lo montara y mi padre me iba a ensarta a la vez por el culo, me iban a penetrar a la vez las dos vergas más gruesas y grandes que había probado hasta ese momento a la vez.

Cuando estaba sobre mi tío y con su verga en la puerta de mi vagina, el tomándome de la cintura me hizo bajar de golpe, clavándomela muy profundo, sin dejar que la sacara un poco, mi padre coloca la suya en la entrada de mi culito también me la metió de un solo golpe. Yo grite por el dolor que me estaba produciendo semejantes vergas dentro de mí, Jorge sin miramientos metió su verga en mi boca hasta llegar a mi garganta produciéndome arcadas y llenándome de lágrimas los ojos.

Tanto mi padre como mi tío empezaron a cogerme fuerte, metiendo y sacando sin compasión a los quejidos que yo emitía, a pesar de tener la boca ocupada con la verga de Jorge, que también me estaba cogiendo por ella.

Me estuvieron cogiendo así, durante unos quince minutos más, que se me hicieron eternos, hasta que Jorge entre gemidos comenzó a correrse en mi boca inundándola con su jugo, casi enseguida lo hizo mi padre llenándome el culo de semen, mientras mi tío me hacía cabalgar más rápidamente hasta que llegue a un nuevo orgasmo y minutos después él se derramo en mi interior.

Caí en la cama agotada y sentía como el semen salía de mis partes íntimas y se deslizaban por mis muslos. Me estuvieron cogiendo los tres a la vez durante casi una hora, dejándome dolorida y exhausta, pero también satisfecha.

Me dejaron descansar un rato y después de darme una ducha me vestí como a la mañana y salimos a ver más casas.

Cuando llegamos a la inmobiliaria, el dueño ya nos estaba esperando en la puerta. Se acercó al coche para decirnos donde íbamos a ir, y de paso ver hasta donde podía ver de mi entrepierna. Le dijeron que se subiera atrás, quedando sentado a mi lado.

Todo el tiempo que duro el viaje, me rozo la pierna con la de él, como si fuera en forma accidental.

Fuimos a visitar dos casas más, y en varias oportunidades me metió mano por el culo, como por accidente, y yo le rece el bulto, que lo tenía como piedra, con la mano. Esto no escapaba a las miradas de mis tres amantes, que también estaban duros.


Ricardo llevándome aparte me pregunto:

- ¿Quieres que te dejemos sola con ese durante un rato?

Me quede pensando un momento, sopesando al tipo, tendría unos 50 años, algo gordito, mediana estatura, poco atractivo, pero parecía que tenía un buen trozo.

- Si ustedes quieren, si – les respondí.

- Bueno. Te dejamos sola con él durante 20 minutos, pero no dejes que te coja, solo chúpasela.

Cuando volvimos junto al de la inmobiliaria, mi viejo y Jorge no estaban, el viejo nos dijo que se habían ido a comprar cigarrillos, entonces mi tío dijo que el también necesitaba y los iba a buscar, que los esperáramos ahí que el regresaba enseguida.



Cuando salió Ricardo, me senté en un sillón, y abrí un poco las piernas, para que el viejo viera mi conchita. Sin disimulo clavo la vista en ella, mientras se masajeaba el bulto por encima del pantalón.

Lo mire a los ojos y le brinde una sonrisa muy picara, a la vez que abría más mis piernas, dejando ver por completo mi sexo.

Se acercó al sillón, y acariciándome la cabeza, me pregunto mi edad, le dije 17 aunque tenía 14, a la vez que le empecé a acariciar el bulto. El no tardo en abrirse la bragueta y sacar su pija, que era de un tamaño medio. Acerque mi boca a ella y comencé a mamar. El poniendo su mano en mi nuca atrajo más mi cabeza a su cuerpo haciéndome tragar toda su tranca.

Así estuve unos minutos, hasta que me hizo arrodillar en el sillón, de espaldas a él, colocándose de rodillas detrás de mí, me levanto el vestido hasta la cintura y comenzó a chuparme la conchita y el agujerito del culo, metiéndome los dedos en ambos agujeros alternativamente. Después de un rato se levantó y apoyo su verga en la entrada de mi culo, yo quise apartarme, pero me inmovilizo tomándome de las caderas con fuerza, y de un golpe me penetro haciéndome dar un gemido.

Me bombeo con fuerza durante unos cinco minutos hasta que derramo su semen en mis intestinos, quedando apretado contra mis nalgas mientras su pene se iba deshinchando.

Cuando la saco, note como me chorreaba su semen por las piernas. Me limpio con un pañuelo y luego fui a terminar de higienizarme al baño.

Cuando regrese ya estaba mi padre, me dijo que Jorge y Ricardo se habían ido a hacer unas compras y que nos encontraríamos con ellos en el hotel. Llevamos a tipo a su negocio y fuimos a tomar una gaseosa con mi padre, ninguno de los dos dijo nada de lo sucedido, pero por la manera en que mi padre me miraba sabía que estaba al tanto de por lo menos la orden que me había dado mi tío.

Después de dejar al de la inmobiliaria, fuimos comprar unos regalos, para llevar a casa y después regresamos al hotel.

Al entrar en la habitación, nos encontramos con Ricardo y Jorge, que habían regresado. Después de charlar un rato, mi tío me llevo al dormitorio y desnudándome me puso en cuatro sobre la cama y me penetro fuerte por el ano, dándome sin compasión durante casi veinte minutos hasta que acabamos casi al mismo tiempo. Luego entro Jorge que me cogió por adelante, sin que me produjera ningún orgasmo, y al terminar este lo hizo mi padre que también me penetro por la concha. Después de ser cogida por los tres, nos duchamos y vestimos para ir a cenar. Me dijeron que me vistiera como la noche anterior, fuimos al mismo restauran y los tres se turnaron para tocarme las piernas y la concha por debajo de la mesa, preámbulo de lo que me iban hacer después en el hotel.

De regreso al hotel, me enviaron a la habitación para que descansara, ya que al día siguiente nos teníamos que levantar temprano para regresar y ellos querían quedarse tomando unas copas en el bar del hotel.

Una vez en la habitación me desnude y me acosté, quedándome dormida casi de inmediato.

No se cuánto tiempo dormí, pero me desperté sintiendo que alguien me abría las piernas y comenzaba a chupar la concha, abrí los ojos pero no veía nada ya que estaba todo oscuro, alguien puso su verga en mi boca, era mi tío, lo supe por el tamaño, otro subiéndose en la cama se apodero de uno de mis pechos, acariciándolo y chupándolo con gula. Me sobresalte al sentir que mi otro pecho era trabajado por otra persona. Los hijos de puta habían traído a otro tipo para cogerme.

Así estuvieron un rato hasta que alguien encendió la luz y al mirar a mí alrededor me lleve la mayor sorpresa, quien me estaba chupando la conchita, era una mujer de unos treinta años morocha y buen cuerpo, que había visto en el bar del hotel.

- Chicas, hagan un show para nosotros – dijo mi tío.

Se sentaron alrededor de la cama, mientras Nancy, así se llamaba la chica, me besaba el vientre, subiendo lentamente hacia mis tetas. Al llegar a ellas se entretuvo chupándolas y mordisqueando un ratito, para luego seguir hasta mi boca, donde me beso con pasión.

Después me dio sus tetas para que las chupara, mientras ella acariciaba las mías. Pasado un rato se sentó sobre mi cara para que le chupara la concha, cosa que hice con gula de lo caliente que estaba. Ella se tumbó encima mío para hacer un 69, mientras ella me chupaba la concha me iba metiendo un dedo en el ano, haciéndome gemir cada vez más. Yo le iba haciendo lo mismo que ella a mí. Las dos gemíamos como locas, hasta que después de un buen rato llegamos a un espectacular orgasmo ambas, casi al mismo tiempo. Nancy salió de encima mío y me volvió a besar en la boca.

Mi viejo se levantó e hizo que Nancy se acostara boca arriba con las piernas abiertas y que yo me pusiera en cuatro patas entre ellas, para chuparle nuevamente la concha. Ricardo le ofreció, a Nancy, su verga para que la chupara mientras Jorge le apoderaba de sus tetas y i viejo se colocaba detrás de mí, para penetrarme por la vagina. Así estuvimos un largo rato hasta que cambiaron de poción, y fue Jorge el que reemplazo a mi padre, y por ultimo mi tío que me penetro por el ano. Durante esta parte de la orgia me arrancaron dos fuertes orgasmos y Nancy tubo un muy intenso. Ninguno de los hombres acabo.


Jorge y Ricardo se acostaron en la cama boca arriba, e hicieron que los montáramos, Nancy a mi tío y yo a Jorge; mientras mi viejo colocándose detrás nuestro nos iba penetrando por el orto un rato a cada una. Después de un rato, cambiamos de pijas, yo me monte en mi tío y Nancy en mi viejo y el que nos dio por el culo fue Jorge, y por ultimo Nancy se montó en mi viejo, yo en Jorge y mi tío nos penetro por el culo con furia, haciéndonos doler.

Todavía ellos sin acabar, me pusieron en cuatro patas y mientras volvía a chuparle la concha a Nancy, me fueron cogiendo de a uno, el primero fue Jorge que me la ensarto por el orto, mientras que con una mano me masajeaba el clítoris, después de unos minutos cambio de agujero y tras unas cuantas embestidas se acabó en conchita abundantemente, el que siguió fue mi viejo, que hizo lo mismo pero repartió su leche entre el interior de mi concha y la entrada de mi orto. Por ultimo mi tío me penetro primero por la conchita para después de un rato pasar a mi ano, en el cual desagoto todo su semen. Luego le tocó el turno a Nancy, pero a ella no le hicieron chuparme la concha, sino que hicieron que me masturbe, cuando acababan me daban sus pijas para que les sacara los restos de leche que les quedaba y se las dejara limpias.

Cuando terminaron con Nancy, descansamos un rato y nos volvieron a coger a las dos por más de dos horas, yo perdí la cuenta de los orgasmos que tuve y de los polvos que me echaron.

Cuando terminaron me quede dormida casi de inmediato. Al despertar estaba sola en la cama, note que tanto mi vagina como mi dolorido culito estaban pringosos de semen seco, al igual que mi cara.

En la mesita de noche había una nota de mi viejo en la que me decía que me duchar y bajar a desayunar, que ellos estaban en el bar.

Mientras desayunaba, no hicieron ningún comentario de la noche anterior, solo me dijeron que al terminar el desayuno partíamos de regreso a casa.-

En el camino de regreso paramos en dos oportunidades en caminos solitarios donde me cogieron por turno.


Al llegar a casa mi hermano quería coger conmigo, pero yo le dije que estaba cansada del viaje y no me sentía bien, cosa que era verdad por el rali de sexo que tuve el fin de semana y que no quería que lo supiera, ya que tenía el ano muy dilatado de tanto que me habían dado por ahí. Gracias a Dios al día siguiente me indispuse y no hice nada durante toda la semana.

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