jueves, 17 de septiembre de 2015

Jugando con mí hermana Daniel (Relato Corto)


Cuando tenía 10 años vivía con mis padres y mi hermana Daniela que en ese entonces tenía 8. A esa edad éramos bastante laberinticos, siempre teníamos de vuelta y media a nuestra mamá con nuestros juegos y travesuras.

Mi relato comienza un día como cualquiera, era un día caluroso y acabábamos de regresar de la escuela, yo aún estaba con la ropa de deportes (short y polo) y Daniela tenía puesta su blusa de la escuela y unos pantaloncillos de licra negra. Recuerdo que mi mamá estaba en el primer piso viendo televisión y haciendo sus cosas, y nosotros estábamos en mi cuarto jugando a cualquier cosa cuando empezamos a pelear pero jugando, ambos tratábamos de dominar al otro pero sin lastimarnos mucho, jalándonos la ropa, las piernas los brazos y hasta el pelo. Fue durante ese forcejeo que tratando de escapar a gatas de ella, Daniela me sostiene de la cintura y jala mi short dejando mi culo al aire, ambos reímos y ella se dio la vuelta rápidamente y escapó de mí de la misma manera que yo lo había hecho de ella, así que la seguí e hice lo mismo que ella, la cogí de la cintura y jale su licra hasta dejarla enredado en sus tobillos junto con su ropa interior.



El grito de mi mamá desde el primer piso ordenándonos jugar en silencio nos dejó inmóviles, mientras nos reíamos en silencio sentados en el piso, Daniela trataba de acomodar su ropa para subir su licra mientras despreocupada me dejaba ver su pequeña rajita; en ese momento y aprovechando su descuido, la cogí de las piernas y rápidamente le quité la licra junto con su calzoncito y con ambas prendas en la mano empecé a dar vueltas por el cuarto tratando de escapar de Daniela que brincaba por todos lados tratando de alcanzare. Cuando me vi acorralado lancé las ropas de mi hermana por debajo de mi cama, Daniela entonces puso una cara de molesta y se abalanzó sobre mí haciéndonos caer sobre la cama.


Durante la lucha, ella trato de dominarme sentándose sobre mí y poniendo delante de mi cara su culito, yo de inmediato deje de luchar y agarré a Daniela fuertemente de la cintura con la intención de que no se moviera, ella pensó que seguía oponiendo resistencia y trato de liberarse al principio, pero luego, me cogió de short y empezó a quitármelo. Al principio opuse algo de resistencia pero pensé en dejarla ganar un poco y deje de pelear para que ella pudiera quitarme el short. Cuando al fin consiguió quitármelo, trato de levantarse y huir, pero yo la sostuve con fuerza y aproveche en acercar más su culito mi rostro y morder sus nalguitas mientras ella se reía y movía descontroladamente tratando de escapar, solo fue hasta que escuchamos el segundo grito de mi mamá amenazándonos con subir si no dejábamos de hacer alboroto que Daniela pudo liberarse y rápidamente lanzó mis ropas al otro lado del cuarto.

Ambos terminamos recostados uno a cada lado de la cama, cansados y riéndonos en voz baja tratando de no molestar más a nuestra mamá. Durante ese tiempo no pude evitar contemplar a Daniela, su cuerpo delgado, sus piernas largas y por supuesto su rajita; si bien no era la primera vez que la veía desnuda (lo hice cientos de veces cuando éramos más pequeños) esa fue la primera vez que me sentía “extraño” al verla. Sin pensarlo me dieron ganas de tocarme el pene, fue extraño, pero en ese momento se sintió muy rico poner mi mano sobre él (como quien quiere taparse al principio), luego cogerlo y empezar a menearlo. Mientras más lo meneaba, más rico se sentía, así que me senté en la cama con las piernas abiertas y comencé a masajear mi pene de arriba abajo mientras veía como este se ponía duro y cada vez más grande. Daniela de inmediato vio lo que estaba haciendo y curiosa se me acercó y me pregunto ¿qué hacía?, yo sin detenerme solo le dije que se sentía rico.

Ella entonces me dijo que también sentía rico cuando ella se tocaba su rajita, y de un brinco se sentó delante de mí con las piernas abiertas y con sus dedos separo los labios de su rajita dejando asomar su botoncito; luego puso uno de sus dedos sobre él y empezó a frotarlo haciendo movimientos circulares. El ver la rajita de Daniela completamente abierta, me detuve y acerqué mi rostro para ver la más de cerca, yo en ese entonces sabía que para tener un bebé el hombre metía su pene en la raja de la mujer, pero no tenía claro como era en realidad, así que aprovechando la situación empecé a inspeccionar la rajita de mi hermana. Ella al principio como que se asustó un poco cuando me acerqué, pero cuando le pregunté si podía ver más de cerca, ella me dijo que si y sin dejar de tocarse tiró su cuerpo para atrás dándome un perfecta vista de todo sus sexo. Por supuesto que mi investigación dio sus frutos, permitiéndome descubrir el hoyito que tenía escondido entre sus piernas el cual estaba húmedo y tenía un fuerte olor a orines.


Mi curiosidad me hizo acercar mis mano y suavemente pasé mis dedos por su interior, Daniela de inmediato reaccionó dando un brinco y empujándome hacia atrás gritando “espera”, yo me asuste y me aleje de ella; pero Daniela de inmediato se puso de pie y rápidamente cerró la puerta del cuarto con pestillo, luego regresó a la cama y tomo nuevamente de abrió de piernas y me dijo “ahora si… sigue”. Yo me acerqué de nuevo y reinicié mi inspección, tocando su interior, sintiendo su humedad en mis dedos y descubriendo como era el sexo de una mujer. Cada vez que mis dedos tocaban su hoyito o su alrededor, Daniela daba unos largos suspiros, y era obvio que le gustaba que la tocara, en especial su botoncito. Mi hermana disfrutaba mucho de mis caricias, en especial cuando mis dedos estaban mojados, así que aprendí que debía mojarlos con sus juguitos de cuando en cuando. Pasado un rato, su respiración se volvió más rápida, lanzo un gemido largo y cerro sus piernas de golpe, yo me asusté porque pensé que la había lastimado y le pregunté si estaba bien y le pedía perdón por lastimarla, ella se echó de lado con las rodillas encogidas y riendo me dijo que no pasaba nada.

Luego de unos segundos ella se sentó sobre la cama y me dijo “ahora me toca a mí”, y me pidió que me sentara con las piernas abiertas, así lo hice, ella se acercó a mí y se a costo entre mis piernas, luego cogió mi pene y empezó a revisarlo descapuchándolo primero y tocando su punta. Como era de esperarse mi pene de inmediato empezó a ponerse duro y grande, Daniel entonces levanto la mirada hacia mí con asombro y riéndose me dijo “mira como se ha puesto”, yo por mi parte empecé a sentir algo de placer así que le enseñé a Daniela como debía cogerlo y que debía hacer para que yo también sintiera rico, así que rápidamente mi hermana empezó a masturbarme lentamente y conforme aumentaba mi calentura le pedí que lo hiciera un poco más rápido.

Como era de esperarse consiguió que me viniera, por suerte al ver el primer chorro, instintivamente puse mi mano sobre mi pene por miedo a ensuciar la cama, al final termine con toda mi mano llena de semen medio transparente, además había caído semen sobre mi muslo y quedaba algo sobre pene. Mientras miraba a los lado buscando algo con que limpiarme, Daniela se acercó a mi nuevamente recogió lo que quedaba en mi mulo y mi pene con sus dedos, luego con su mano llena de semen la acercó al rostro para olerlo, para después meterse uno de sus dedos a la boca para probarlo.

En definitiva no le gustó mucho el sabor, mi semen no olía feo pero su sabor según ella era raro. Luego de lavarnos en mi baño y de ponernos nuevamente la ropa, prometimos guardar el secreto entre nosotros ya que sabíamos que a mi mamá no le iba a gustar enterarse de lo que habíamos hecho ya que desde siempre nos decía que no debíamos tocarnos “ahí”. Antes de salir del cuarto, le dije a Daniela “si tienes ganas, ¿lo hacemos de nuevo?”, ella se quedó callada y salió rápidamente de mi cuarto diciendo mientras se reía “yo te aviso”.

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