sábado, 10 de octubre de 2015

Nuestra primera vez (Relato Corto)


El hecho de nacer en medio de la pobreza solo se compensa con el hecho que la vida misma ne dio. EL INCESTO aunque para mi hermana y para mi no es mas que el inmenso amor que sentimos el uno por el otro, y por que no decirlo la pasión y el deseo que ambos sentimos a pesar de tantos años ya que desde muy chicos juntos descubrimos el mundo del sexo y el gran amor que sentimos el uno por el otro.

Como ya dije nacimos en medio de la pobreza y gracias al alcoholismo de mi padre nunca supimos lo que era dormir en una cama, de manera que mi hermana mayor y yo dormíamos juntos aun en nuestra adolescencia en un petate viejo y nos cobijábamos con una cobija rota. De manera que cuando tenia 12 años y mi hermana 13 ya nos ganábamos unos pesos haciendo algún mandado y vendiendo algún tercio de leña. Nunca tuvimos algún amigo que no se burlara de nosotros por traer siempre no solo la misma ropa si no que siempre andábamos sucios, esto no significa que seamos feos ni nada de eso sino el simple echo de ser los mas pobres del pueblo les daba el derecho a todos los demás de burlarse de nosotros lo que también me trajo algunos problemas ya que nunca deje que alguien se burlara de mi hermana. Aunque lo hacían a espaldas nuestras.




Al terminar la primaria ambos decidimos ir a vivir con mis abuelos a un pueblo vecino ya estábamos hartos de las burlas de todos, al llegar con mis abuelos las cosas no cambiaron mucho pero ambos empezamos a trabajar yo en el campo y ella lavando ropa ajena, como mis abuelos vivían solos tuvimos la fortuna de que nos dejaran la cocina para ambos ya que aunque eran viejos tenían su pudor, por lo menos eso creo yo.

Con la pubertad vinieron los cambios hormonales y físicos y a mis trece cumplidos empecé a masturbarme y mi hermana me sorprendió un día mientras lo hacía. No me dijo nada y se fue. Pasaron un par de meses y llegó diciembre y con el los fríos insoportables de manera que volvimos a dormir juntos. Después de un par de semanas durmiendo juntos mi hermana me pidió que compartiéramos cobijas ya que el frió no se podía soportar por las noches. Ya dormidos y por el frió nos abrazábamos inconscientemente y por las mañanas nadie de los dos decía nada.

Fue cuándo sin querer empecé a despertar con el pene erecto y soñar con mi propia hermana, la soñaba besándome y aveces la soñaba desnuda yo no compendia el por que soñaba con ella pero me agradaba y no me sentía mal ya que en ese entonces era la persona que mas quería en la vida. Todo parecía normal hasta que cierta noche todo cambio para bien los dos, era media noche mi hermana me despertó.

-¿Estas bien?
-Si... bueno no.
-Que tienes?
-Es que cuándo me abrazas me lastimas los pechos.
-¿Te duelen?
-Si
-¿Por que?
-Es que me están creciendo y me duelen en especial la puntita.
-Perdóname, no fue mi intención hacerte daño.
-Ya se que tu nunca me harías daño, ni yo a ti.
Te quiero mas que a nadie en el mundo.
-Si lo se, por las noches te excitas al estar conmigo.
-No. No es eso solo que no se me pasa.
-Que quieres decir con eso?
-Es que tengo sueños en los que te beso y te veo desnuda.
-Y por eso te masturbas?
-No, solo que es algo que me produce placer.
-Y solo sueñas que te beso.
-Si.
-¿Y que hago cuando me sueñas desnuda?
-Solo eso.
-Pues yo también sueño que tu me besas y que me tocas.
-¿Enserio?
-Si y cuando sueño eso amanezco mojada.
-Yo también.
-¿Me dejarías darte un beso?
-Si tu quieres.

Se acerco a mi y sentí que todo mi cuerpo tembló y que mi corazón se me salia al tiempo que mi hermana me besaba. Cerré mis ojos como si algo me indicara hacerlo.

-Así no, quiero que tu también me beses, que demuestres que tu también sientes lo mismo que yo.
-Si, lo que digas.


Nuevamente me beso y esta vez yo correspondí y fue como si algo en mi se despertó, sentí que mi pene salto en mi entrepierna y ala vez sentí que palpitaba al igual que mi corazón. Mientras besaba a mi hermana comencé a recorrer su cuerpo con las manos y las pose sobre sus hermosas nalgas mientras que mi hermana respiraba agitada como si estuviera corriendo.

-Siento que mi corazón me va a explotar.
-Yo también.
-Déjame ver tu pájaro... 
(Así le decía a mi pene)
-Si.

Me baje el pantalones y pene salto como si supiera lo que venia, mi hermana lo veía fijamente empezó a quitarse la falda que traía puesta.

-Que grande esta y que gorda.
-Si creo que esta mas grande que de costumbre.
-¿Así es como me sueñas?
-Es mucho mejor que en mis sueños.

Se acerco a mi y me quito la camisa vieja que traía puesta y me beso nuevamente esta vez nuestros cuerpos se unieron acariciándonos el uno al otro sin decir ni una palabra, era la primera vez pero no significaba que supiéramos que hacer es algo que todos traemos muy adentro de nosotros.

-Ven acuéstate.
-Si.
-Te gusta mi cuerpo.
-Si, es mejor de lo que imaginaba.
-Mira, también tengo pelitos igual que tu.

Le toque su peludita vagina y algunos pelitos estaban mojados, mi hermana cerro los ojos y se dejo acariciar su virgen vagina, yo no podía creer lo que estaba pasando pero disfrutaba del momento.

-¿Puedo metértelo?
-Si. Hazlo ya por favor.

Se acostó y abrió sus piernas mirándome a los ojos con una sonrisa que jamas olvidare, me pene brincaba como si tuviera vida propia y mi sentía algo en mi pecho, es algo que nunca podre describir con palabras solo diré que era como si ademas de mi palpitaciones, tuviera algo mas dentro de mi. Mi hermana  guió mi verga hacia si vagina y comencé a metérsela despacio ya que sabia que podría lastimar a mi hermana. Sin embargo no entró mas que la cabeza de mi pene y se topo con algo que impedía que entrara mas.


-Empuja mas.
-Pero puedo lastimarte.
-No importa.

Empuje con mas fuerza y podía sentir algo e que impedía que entrara mas en ella, después de un par de intentos sentí como algo en ella se rompió ala vez que mi hermana hizo un gesto de dolor dando un pequeño grito.

-Te duele?
-Sí, duele mucho.

Se la saque y vi sangre en la punta de mi pene, mientras que mi hermana se llevó la mano para tocarse ella misma.

-Me arde.
-Perdón, no quise hacerte daño.
-No seas tonto, es normal que sangre la primera vez, ven.

Nuevamente abrió las piernas y nuevamente guió mi pene a su vagina, esta vez no me costo meterla y mi hermana seguía haciendo gestos de dolor, una vez que se la metí toda me detuve hasta que ella misma me dijo que siguiera.

-Ya no me duele tanto.
-Si.

Empece a moverme sacándosela y metiéndosela lentamente, su vagina era muy estrecha y sentía claramente sus paredes vaginales, mientras que mi hermana empezó a disfrutar y me beso nuevamente abrazándome. Su respiración era mas agitada que la mía y su vagina estaba muy caliente que sentía que me quemaba.

-Que rico se siente.
-Si, esto es la gloria.
-Es más que eso.

No dure ni tres minutos y termine dentro de ella dando un quejido de placer, mientras que mi hermana me besaba.

-Te amo hermanito.
-Yo también.
-Quisiera que nunca se acabara este momento.
-Nunca se va a acabar, te lo prometo.
-¿Me lo prometes?
-Si hermanita.
-Me arde mucho.
-¿Por que?

Me miro y me abrazo diciendo que me amaba y que hacia meses que deseaba que esto pasara, que no le importaba que fuéramos hermanos que me amaba y que nunca se separaría de mi. La bese y después me limpie los restos de semen y la sangre que tenia en mi verga.

-Que chiquita se te hizo.
-Si, ya se.
-Mira mi vagina, esta toda llena de sangre.
-Y de semen.

Después de limpiarnos los dos nos acostamos desnudos y mi hermana me dio un beso en la mejilla diciendo que me amaba y que le daba gusto que fuera yo el primero con quien hacia el amor. Después de unos minutos volvimos entre besos y caricias volví a colocarme sobre ella y esta vez no hubo necesidad de que mi hermana me guiara hacia su vagina.

-Solo que esta vez no termines dentro de mi.
-¿Por que? 
-Por que puedes embarazarme tonto.
-Esta bien.

Nuevamente mi hermana hizo un gesto de dolor por lo que me detuve y ella misma me dijo que no parara, lo hacia muy lento ya que no quería terminar luego.

-Espérate.
Que?
-Ahora tu abajo.
-Si.

Me salí de ella para que yo me acostara y en cuanto lo hice mi hermana se monto sobre mi clavándose mi pene de una sola vez, esta vez ella llevaba el ritmo mientras que yo disfrutaba de como mi hermana me hacia el amor sus gestos de placer y esa sensación dentro de mi pecho hicieron que casi terminara pero la detuve. Y la coloque bajo de mi subiendo sus pies a mis hombros y nuevamente se la metí toda, su gesto de placer nunca lo olvidaré Y sus quejidos eran como de un animal herido, nuevamente me hizo terminar y como ella me lo indico termine en su estomago.

-Te amo.
-Y yo a ti.

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