martes, 15 de agosto de 2017

La sobrinita de mi esposa (Relato Corto)


Resulta que la sobrina de mi esposa de 11 años viene siempre a jugar a casa con mis hijos pues vive en la misma cuadra que nosotros y sus hermanos son mayores y no comparten con ella, razón por la cual siempre está en las tardes en nuestra casa.

Una tarde hace 2 semanas, mi hija y mi esposa debían ir a una reunión de la iglesia para la preparación de mi hija para su primera comunión y yo me quedé en casa con mi hijo y la sobrina de mi esposa.





Estando ahí vino la pequeña y me tomo de la mano y me pidió que jugara con ella, mientras mi hijo estaba jugando en el computador. Me llevo a la sala y dijo vamos a jugar a la clínica, yo soy la doctora y tu mi paciente. Me dijo que me acostara en el sofá para examinarme y que fingiera tener mucho dolor, lo cual me pareció divertido y así lo hice. Un rato después dijo debo examinarte y subió mi camiseta dejando descubierto mi estómago y mi pecho. Pasó un par de veces sus manos acariciándome y note que se detenía mucho en mi pecho. Yo me quedé mirándola fijamente y ella hacía lo mismo.

Un rato después le dije, que me pasa doctora que tengo, y ella dijo aún no lo sé, y seguía acariciando mi pecho. Fue a la cocina y trajo un vaso de agua para seguir jugando. Acto seguido humedeció sus dedos índice y corazón para aplicarme una medicina que terminaría con mi dolor de panza (hablo del juego que estábamos realizando). Empezó a pasar sus dedos mojados por mi estómago y luego por mi pecho y se detuvo en mis tetillas haciendo círculos con el agua. Yo empecé a emocionarme. ¿Qué haces?, le pregunté, y respondió que sólo quería asegurarse de que me curaría completamente.

Al rato dijo que ahora ella sería la paciente y que me diría donde le dolía para que yo hiciera el mismo procedimiento “médico” para curarse. Se acostó y ella misma subió toda su blusita hasta su cuello dejando al descubierto sus pequeños y rosados senos que estaban duritos. Yo creía saber lo que buscaba la pequeña así que me fui al estudio para cerciorarme que mi hijo seguía muy entretenido, y así fue, así que volví a la sala donde estaba la pequeña y le dije, haber cuéntame dónde te duele.


Me duele mucho el estómago y el pecho doctor. Entonces empecé a frotar su pancita y fui subiendo hasta sus pequeños y duritos pezones. Cuando empecé a hacer masajes circulares en las aureolas de sus pezones, la niña abría las piernas y su respiración se agitaba. ¿Te sientes bien? le pregunté y ella movió su cabecita diciendo que sí. ¿Quieres que pare? Y ella dijo que no. Ya viendo el estado de la pequeña yo estaba súper excitado, y me aventure a lamer sus pezoncitos y la pequeña gemía. ¿Te gusta? Le pregunté. Mucho respondió.

La senté y la mire a los ojos y le dije. Sabes que esto que estamos jugando no puede saberlo nadie o si no vamos a tener muchos problemas los dos. Si tío lo sé, respondió la niña. Debe de ser nuestro secreto y nadie, nadie, nadie debe saberlo ¿ok? Ok dijo la niña.

¿Quieres que sigamos jugando? Y dijo que si, entonces la acosté de nuevo en el sofá y empecé a lamer sus pezones, luego subí un poco y besé su cuello mientras mis dedos seguían jugueteando con sus pezones, subí un poco más y alcancé su boca, ella abrió los ojos grandes cuando la bese pero no me detuvo, por el contrario fue como darle luz verde a su curiosidad, rodeo con sus brazos mi cuello y abría su boca metiendo su lengüita en la mía, era como un frenesí de pasión la niña en ese momento. Yo besaba esos pequeños labios y succionaba su lengüita.

Ella acariciaba mi pecho mientras nos besábamos, y luego de un rato le dije que era suficiente que tal vez podría vernos mi hijo. Paramos y fuimos juntos al estudio y ahí seguía el niño jugando.

Me tomó de nuevo de la mano y me llevó a la sala y cuando llegamos se paró en el sofá y nos besamos de nuevo, sus manos rodearon mi cuello y sus piernas se enrollaron en mi cintura.

Estando así empecé a acariciar su espalda y poco a poco fui bajando hasta llegar a sus nalgas. No decía nada solo disfrutaba. Acaricié su colita mientras nos besábamos. La baje de nuevo y le dije que si quería seguir y dijo que si, entonces la llevé a la habitación del niño en el segundo piso y ahí la acosté en la cama, y baje sus shorts y lamí sus vagina. Ese aroma era increíble.


La pequeña se arqueaba de placer y yo estaba a reventar. Así que mientras besaba su pequeña vagina empecé a masturbarme, y tome sus manitos y le enseñe a hacerlo. Después de un rato me vine y puse mi verga en su culito para que la sintiera. La vestí, la limpie, la bese y le dije que no olvidara que era nuestro secreto.

Desde que esto empezó hace dos semanas, hemos tenido 4 encuentros sexuales. Ella también me ha hecho sexo oral y por iniciativa suya.
Esto que estoy viviendo es algo indescriptible. Estoy viviendo el despertar sexual de una adolescente y no hay palabras para describir la sensación de estar con un cuerpo perfecto, ese aroma, la suavidad de su piel, sus gemidos, sus besos, en fin todo.

NOTA DE IMAGENOBSCURA: 
LAs imagenes aquí expuestas son del fotógrafo Sally Mann de su libro "Immediate Family", y se les puede encontrar en Internet, así que cualquiera que piense mal de ellas debe analizarse seriamente.

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