viernes, 30 de marzo de 2012

Volver



Nicolás estaba tranquilo. Sabía que había llegado la hora. No tenía miedo porque sabía que había obrado correctamente. Enfrentaría serenamente su destino, con la convicción de haber actuado de acuerdo a los dictados de su religiosa conciencia.

Una mujer de rostro amable y dulce se apareció y le dijo que era su turno. No había esperado mucho.

Caminó tras ella, una mujer menudita, frágil. De andar ligero, cabellos negros y lustrosos. Le parecía que flotaba. Tal vez así era. No estaba muy seguro. Lo confundía la luz del pasillo, blanca, como si fuera de día. Llegaron frente a una hermosa puerta de madera que se abrió sin necesidad de tocar después de un segundo. La mujer siguió adelante y Nicolás por primera vez titubeó.

-Adelante Nicolás, vamos, te están esperando-le dijo con voz tierna, maternal.-Todo está bien.

Nicolás avanzó, la seguridad anterior había dado paso a cierto nerviosismo, el mismo que sentía cuando su padre lo llamaba aparte para hablar con él en privado.

Por fin llegaron. Era muy diferente a lo que había esperado, a lo que había leído. Una hermosa mesa larga, detrás de la cual había tres sillas, y solo la silla central, la más hermosa, estaba ocupada. La mujer le ofreció un asiento exactamente enfrente. Nicolás ensayó una reverencia y la mujer rió con suavidad.

-No, querido, eso no es necesario, siéntate, vamos – y le mostraba la silla. Nicolás, sumiso, se sentó y no se atrevió a levantar la cabeza. Fijó la mirada en su regazo, donde los dedos de sus manos no podían quedarse quietos.

-Los dejo solos, permiso- dijo ella. Acto seguido salió tan silenciosamente como había entrado.

Pasó el tiempo, Nicolás se preguntaba a qué hora comenzaría todo. ¿Cuántos más llegarían? ¿Quién lo ayudaría? ¿Quién lo condenaría? ¿Habría testigos a favor y en contra? ¿Qué podría decir? Todo lo tenía tan bien planeado y ahora su mente estaba en blanco.

De pronto sintió el impulso de levantar la mirada y vio la imagen más hermosa que su espíritu hubiera podido imaginar. ¡Era El! No podía ser otro.

La mirada radiante, dulce, poderosa, cálida, amorosa, una mirada que arropaba el alma y la elevaba hacia lo más sublime del amor puro. El cabello hermoso, no tan largo como cabía esperar, de un bellísimo tono castaño-caoba, de apariencia sedosa.  Sintió el deseo de acariciar un mechón de Su cabello, pero se contuvo. La sonrisa de comprensión le dio a entender que su deseo había sido escuchado. Y sintió vergüenza, como un niño al que descubren a punto de hacer una travesura.

Y esa sonrisa terminó por completo con todo temor. Nicolás hablaba español, inglés, italiano, portugués, francés, latín y comprendía el arameo. Y ninguno de estos idiomas, ninguna combinación entre ellos, le daba la palabra exacta para describir esa maravillosa sonrisa. ¿Luminosa? Sí, pero la palabra se quedaba opaca frente a ese rostro. ¿Hermosa? No, la belleza de esa sonrisa era indescriptible. ¿Cálida? Era más que eso: parecía irradiar la misma sensación reconfortante del primer rayo de sol en la piel después del duro invierno. Sintió tanto amor en su alma que no pudo resistirlo y las lágrimas brotaron como manantial sereno, resbalando sin cesar por sus mejillas.

Esas lágrimas provocaron un gesto aun más tierno en el otro. Se levantó y con su mano secó el llanto. Fue inútil: ese contacto, dulce, gentil, fue estremecedor. Nicolás lloró aún más, no por dolor, sino de alivio, un alivio que no sabía que necesitara hasta ese momento.

Pacientemente, el otro esperó hasta que Nicolás cesó de llorar.

-Gracias, gracias, gracias-comenzó a susurrar Nicolás.

Y entonces por primera vez se escuchó la Voz.

-¿Quieres que empecemos?

Nicolás se estremeció de nuevo. ¡Qué majestad, qué poder, qué fuerza…! Y al mismo tiempo, ¡cuánta dulzura! Impresionado, solo alcanzó a asentir.

-Bien, veamos…

El recuento de los años de la infancia fue bellísimo, no por ser perfectos, sino por ser puntualmente narrados por Él. La mocedad y la juventud fueron igualmente relatadas con amor. ¡Qué belleza!

Pero…

-Aquí hay algunos puntos que debemos enfatizar, mi querido.

Nicolás lo vio. ¿Qué había que enfatizar?

-Verás, hay registros de todo, ¿lo sabes, verdad?

Asintió. No se atrevía a hablar.

-Está el asunto de los indígenas.

¡Claro! Ahora recordaba. Había tenido que ejercer mano dura porque aquellas bestias se negaban a creer en su fe, en su Dios. Al final, lo había logrado: más de quinientas almas convertidas para su Señor. Sí, era el momento de decir “los traje ante ti”.

-¿Por qué los maltrataste tanto, hijo mío?

La sorpresa hizo hablar por primera vez a Nicolás.

-¿Por qué…? Mi Señor, ¡se negaban a creer! No querían ir a misa, no querían aceptar el sacramento de la comunión, no querían abrazar tu fe. Tuve que imponer algunos castigos para que se volvieran hacia a ti. ¡Los traje ante ti, mi Dios, mi Señor!

Movió la cabeza.

-¿Y no pensaste en ellos?

-¡Claro que sí! Por eso lo hice.

-No, mi niño-contestó dulcemente. –Lo hiciste porque creías que eso era lo que tenías que hacer. Creías que imponer tu fe era lo mismo que hacerlos venir hacia mí. Pero no, mi niño, las cosas no funcionan así. El que viene a mí lo hace por amor y desde diferentes puntos y caminos. No puedes obligar a la oruga a convertirse en colibrí. La oruga siempre se convertirá en mariposa, porque así llega a mí.

Nicolás frunció el ceño. No entendía. Nada.

-Veamos otro punto-siguió. Entonces, procedió a relatar lo ocurrido con aquellas mujeres.

Querían atender a Nicolás, lo hacían con cada sacerdote que llegaba a la parroquia y él, de buen grado, aceptó. Lavaban, planchaban, limpiaban, cocinaban, preparaban café. Además, a él le habían enseñado que las mujeres debían servir al hombre y estar sujetas a él. San Pablo lo afirmaba en sus cartas.

-¿Por qué aceptaste?

-Bueno… era la costumbre y yo…  necesitaba ayuda, Señor.

-¿Aún a costa de privarlas del tiempo con su familia?

-Nunca las obligué a nada, Señor.

-¿A ninguna?-esta pregunta fue un baño de agua helada.

-Hubo una…

-Lo sé, mi niño. Y sé qué pasó. Ahora dime, ¿por qué la dejaste en el desamparo? Ella era para ti.

-Mis votos Señor… no puedo-corrigió- no podía casarme ni tener mujer o familia.

-Tus votos te impedían estar con ella-no había acusación alguna, pero Nicolás se sintió morir de vergüenza.- Ella lloró mucho, ¿lo sabías?

Nicolás volvió a fijar la mirada en su regazo.

-¿Sabes cuál era mi principal mandamiento, hijo?-como Nicolás no contestaba, prosiguió-: Ama a tu prójimo como a ti mismo. ¿Lo seguiste al pie de la letra?

Quiso decir “sí Señor”, pero no. No lo había hecho. Había vivido con lujos, había obligado a dos o tres hermanas a compartir con él la cama, había señalado, criticado, juzgado.., y todo con la autoridad que le confería su grado. Había decidido por los demás lo que era correcto e incorrecto, causando dolor en muchas ocasiones. Pero ninguna como aquella ocasión en que había incitado a los moradores de un poblado a expulsar por la fuerza a un grupo de diferentes  creencias religiosas. Tal veneno había vertido, que el grupo había huido perseguido por una turba enardecida al grado de segar a palos las vidas de más de la mitad, incluso una mujer embarazada. Sí, había decidido que ellos no eran hijos de Dios pero nunca, ¡nunca! les dijo que los mataran. Solamente había arengado diciendo que Dios exigía que los impíos fueran desechados por no creer.

O aquella vez en que ocultó en la casa parroquial a tres hombres para que la policía no se los llevara. Los buscaban por el asesinato de dos jóvenes. Sin embargo, siguiendo los lineamientos de su fe los defendió porque habían acabado con un par de sujetos cuya mera existencia era una aberración. Dos homosexuales. Y su jefe lo había felicitado, porque, además, uno de ellos era hijo de una familia cuya aportación económica era más que generosa con la causa.

¡Pero todo había sido en el nombre de Dios!…

…quien, por cierto, seguía frente a él, sin perder la apacible sonrisa. Y eso hizo sentir a Nicolás miserable, aunque no se explicaba por qué.

-¿De verdad no lo sabes, mi niño?

Respingó en su asiento y levantó rápidamente la cabeza. Lo había olvidado: El conocía hasta sus más íntimos pensamientos.

-Sígueme-le dijo, levantándose y caminando hacia atrás de la mesa.

Caminaron en silencio unos segundos, o así parecía. Una enorme sala, muy iluminada se presentó ante ellos. Una febril actividad mantenía ocupados a quienes allí estaban.

-Aquí es donde te quedarás, mi hijo- señaló.- Ellos te ayudarán-. Nicolás parpadeó, confuso.

-¿Es todo?

-Si, Nicolás-dijo y lo abrazó.-Ahora, es tiempo de seguir adelante. Ellos te explicarán, y cuando vuelvas a mí, espero que hayas aprendido a amarme y a conocerme mejor-. Dicho lo cual, se fue.

La mujer que lo había guiado apareció, de la nada, y lo encaró con su habitual dulce sonrisa.

-Vamos Nicolás, hay que trabajar en tu próxima vida- lo tomó de la mano y lo internó en la sala.

Mientras se acercaban al centro de la estancia, Nicolás vio que había varios como él, de la mano de alguien.

-Ahora, es momento. Deberás elegir en qué circunstancias te gustaría volver.

-¿Volver? ¿Es que no me quedo aquí? ¿No regresamos al Padre? ¿No resucitará mi cuerpo?

La risa suave de la mujer se volvió a escuchar.

-No, querido, no. Creo que empezaremos por quitarte todos los conceptos erróneos que suelen acompañar al ser humano al morir… en tu caso-dijo, evaluándolo con la mirada- creo que estarán mucho más arraigados. Una vez limpio de esa basura, elegiremos la vida que necesites.

- ¿Existe eso? – la risa de ella se volvió a escuchar. Parecía la risa de una madre al escuchar las ocurrencias de su bebé.

-Vamos Nicolás, hay mucho qué elegir; ¡ah!, pero lo vas a elegir tú mismo, yo no puedo decidir por ti.

* * * * * * * * * *

Algunos meses después, nacía en un pueblo pequeño una saludable criatura, de cabellos negros y fuertes pulmones.

-¡Es una niña! –anunció, alegre, la partera.

Escrito por Coco Von Doom de quien me precio tener su amistad



miércoles, 28 de marzo de 2012

Nostalgia


La nostalgia es una flor que va creciendo con los años, 
va guardando en la memoria los momentos de un hoy que ya paso.
Se alimenta de experiencias que le dan sabiduria, se alimenta de tristezas, se alimenta de alegrías,
mientras va girando el mundo y vez que el tiempo, que aquel tiempo se marcho.
El recuerdo es un hermoso colibri que va volando por el viento 
y llega de repente hasta la mente en que madura aquella flor.
Y absorve con su pico las delicias de la miel de la nostalgia 
despertando asi inquietudes e ilusiones de aquel tiempo que paso.

Fragmento de la canción "Gracias Viejo"escrita por Paco Reyes "Papichi"

martes, 27 de marzo de 2012

Máximas para ... mis hijas


Si hay algo que pueda dejarte 
a más de mi herencia tal vez yo prefiero lo necios consejos, 
de como se juega a la vida 
de formas para transitarla con filosofia, Sofia. 

Tu nombre lo lleva con sabiduria 
pero antes de usarla te quiero decir todavía, todavía. 

Que los besos se dan con el alma 
y el alma genera calor 
si juntas calor prenderás una flama 
y la flama no es más que el amor, 
hay amores que quedan en besos 
y hay amores que alumbran y abrigan como el sol. 

Máximas para Sofia con tache y borrón 
si me doy a la tarea de darte la lección 
si avanzo sigueme, si atranco empujame, si retrocedo mátame 
pero con amor. 

Ser serio pero no ser triste 
sencillo pero no vacio 
ser bueno y no tonto, ¡que rollo! 
ser firme más no ser injusto 
ser grande pero no grandote 
sensible sin ser, ay! tan vulnerable. 

Tu nombre lo lleva con sabiduria 
pero antes de usarla te quiero decir todavía, todavía. 

Que el trabajo que se hace con gusto 
lo juro, no cuesta trabajo 
trabajo es ganar el dinero y después 
tener la virtud al gastarlo, 
hay trabajos que buscan tan solo dinero 
y hay trabajos que nutren al mundo como el sol. 

Máximas para Sofia con tache y borrón 
si me doy a la tarea de darte la lección 
si avanzo sigueme, si atranco empujame, si retrocedo mátame 
pero con amor.



La letra es de Juan José Lavaniegos, las fotos son mías, las modelos son mis hijas



lunes, 26 de marzo de 2012

Canción de Fuego y Hielo George R.R. Martin


Y ya que estamos recomendando libros los invito a leer la saga (bueno los primeros 5 libros de ella) de Canción de Fuego y Hielo, que son en donde se basa el éxito televisivo de HBO Juego de Tronos.



Los juegos del hambre


Siempre es bueno disfrutar de una tarde en el cine o viendo un buen programa de tv pero cuando la película o serie es una adaptación de alguna novela famosa, pienso que nunca se llenan las expectativas, les invito a leer la novela que da origen a ese nuevo fenómeno cinematográfico.

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viernes, 23 de marzo de 2012

lunes, 19 de marzo de 2012

Leonard Cohen - The Future


Cegueron/Desideratum



La Fe es ciega,
la Justicia es ciega,
el Amor es ciego,
las estatuas son ciegas
y es evidente que los árboles
no dejan ver el bosque.
Juro que a partir de ahora
dejaré de pagar
el recibo de la luz.
Con el firme Deseo de asumir y
consumir
mi nuevo Destino
de ciudadano Desorientado.
Desmotivado.
Desengañado.
Desvanecido.
Desintegrado.
Desideologizado.
Desnaturalizado.
Desfallecido.
Desclasado.
Deshabitado.
Despolitizado.
Despedido.
Descafeinado.
Desdramatizado.
Deshidratado.
Descreído.
Desencantado.
Desmitificado.
Desmembrado.
Desvalido.
Desvergonzado.
Desanimado.
Desdeñado.
Desvaído.
Descolocado.
Desarticulado.
Desbordado.
Desteñido.
Desaliñado.
Desorganizado.
Despistado.
Desmentido.
Desangelado.
Desdemoniado.
Deshumanizado.
Destruido...
Desnudo de Historia.
al fin, Descanso en paz.


Las fotos de Gely, la edición mía y el poema de Luis Eduardo Aute

La Liga de la Justicia de Internet


miércoles, 14 de marzo de 2012

Necesitas un Diseño profesional y a buen precio, yo soy tu solucion

Pink Floyd Wish you were here



SO, SO YOU THINK YOU CAN TELL
HEAVEN FROM HELL
BLUE SKIES FROM PAIN
CAN YOU TELL A GREEN FIELD
FROM A COLD STEEL RAIL?.
A SMILE FROM A VEIL?
DO YOU THINK YOU CAN TELL?
AND DID THEY GET TOU TO TRADE
YOUR HEROS FOR GHOSTS?
HOT ASHES FOR TREES?
HOT AIR FOR A COOL BREEZE?
COLD COMFORT FOR CHANGE?
AND DID YOU EXCHANGE
A WALK FOR A PART IN THE WAR
FOR A LEAD ROLE IN A CAGE?

HOW I WISH, HOW I WISH YOLU WERE HERE
WE´RE JUST TWO LOST SOULS
SWIMMINGIN A FISH BOW!
YEAR AFTER YEAR.
RUNNING OVER THE
SAME OLD GROUND.
WHAT HAVE WE FOUND?
THE SAME OLD FEARS.
WISH YOU WERE HERE.
 


ASÍ QUE CREES QUE SABES DISTINGUIR
EL CIELO DEL INFIERNO
EL CIELO AZUL DEL DOLOR
¿SABES DISTINGUIR UN CAMPO VERDE
DE UN FRÍO RAÍL DE ACERO?
¿UNA SONRISA DE UN VELO?
¿CREES QUE PUEDES DISTINGUIR?
¿CONSIGUIERON HACERTE CAMBIAR
TUS HÉROES POR FANTASMAS?
¿CENIZAS ARDIENTES POR ÁRBOLES?
¿AIRE CALIENTE POR UNA BRISA FRESCA?
¿FRÍO CONFORT POR UN CAMBIO?
Y ¿CAMBIASTE
UN PAPEL PRINCIPAL EN LA GUERRA
POR UN PAPEL PROTAGONISTA EN UNA JAULA?

OJALÁ, OJALÁ QUE ESTUVIERAS AQUÍ.
SOLO ÉRAMOS DOS ALMAS PERDIDAS
QUE NADAN EN UNA PECERA
AÑO TRAS AÑO
CORRIENDO SIEMPRE SOBRE
EL MISMO VIEJO CAMINO
¿QUE HEMOS ENCONTRADO?
LOS MISMOS MIEDOS DE SIEMPRE
OJALÁ QUE ESTUVIERAS AQUÍ.

Dedicada con tristeza al hombre que ya no soy y al que nunca fui

viernes, 9 de marzo de 2012

Rezo



El zorro quiere de su zorra:
todas las noches,
una fiebre litúrgica,
un enjambre de abejas furiosas,
un hospital incendiado,
un fantasma payaso,
una cama de vidrio,
una silueta escamosa,
un calor oscuro,
una luna desgarrada,
unos huesos en polvo,
un transplante de vida,
mil noches de noches,
labios púrpuras,
pensamientos muertos,
el ardor y el salpullido,
el aleteo de un canto,
o el alarido animal,
joyas de azúcar,
saladas con obsesiones,
un príncipe sin corona,
una daga filosa,
una órbita de estrellas,
un rezo del infierno,
pupilas colgantes,
en puentes colgantes,
en cuadros colgantes,
en amantes colgantes.

La foto es mía el poema es del poeta maldito


L`anno che verra

El primer día de este marzo del 2012 en Suiza se fue de este mundo Lucio Dalla, quizás los mas jóvenes ni siquiera han escuchado este nombre pero para los de mi generación y especialmente para mi su música me remonta a esa época en que deje el pueblo y por primera vez fui consiente del dolor de la soledad y la alegría del regreso, por primera vez comencé lo que seria una serie de despedidas en mi vida la cual ya acumula un buen costal de ellas, lastima que uno mas de los grandes se va pero siempre contaremos con su música y yo con los recuerdos.


Para mi hermano Alberto Antonio Capitaine quien a pesar del tiempo y la distancia sigue siendo mi amigo

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