lunes, 22 de enero de 2018

2007 Te doy una canción: Concierto Homenaje al Trovador Silvio Rodríguez, Colectivo


Disco 1
01 Historia de las sillas
02 Nubes de alivio
03 Discurso fúnebre
04 La maza
05 El güije (El güije de la soledad)
06 Si seco un llanto
07 Generaciones
08 Mi lecho está tendido
09 La resurrección
10 Olivia
11 Óleo de mujer con sombrero
12 Se demora
13 Nunca he creído que alguien me odia (Mi asesino es el pasado)
14 No vayas a cerrar los ojos
15 Que ya viví, que te vas [Silvio Rodríguez] (2:47)
16 Hoy mi deber
17 Acerca de los padres
18 El día feliz que está llegando
19 Proposiciones
20 Ella salió desnuda
21 Canción de la Columna Juvenil del Centenario (De una vez)
22 Querer tener riendas
23 Unicornio

Disco 2
01 Canto arena
02 Para mirar nacer
03 En mi calle
04 Al final de este viaje en la vida
05 De la ausencia y de ti
06 Esta canción
07 Crisis
08 Rabo de Nube
09 Sueño con serpientes
10 Aceitunas
11 Paula
12 Defensa del trovador
13 La gaviota
14 Mariko-San
15 El dulce abismo
16 En estos días
17 La vida
18 Ángel para un final
19 La gota de rocío
20 Te doy una canción
21 El colibrí
22 Vamos a andar



Nota: El concierto aquí mostrado, no corresponde al disco, solo se comparte como un embellecimiento a la entrada.

Te doy una canción, fue el título que llevaron los conciertos realizados los días 25 y 26 de noviembre de 2006, en el centro A Guitarra Limpia, de la Habana, para celebrar los 60 años del trovador cubano Silvio Rodríguez. Con el registro de esas presentaciones el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau editó este álbum doble publicado en 2007, que reúne a varias generaciones de artistas cubanos interpretando las canciones del maestro Rodríguez. El álbum cierra con Silvio cantando en vivo una de las pocas canciones incluidas en su repertorio que no son de su autoría: El colibrí.

Los artistas que participan en el álbum son: Gerardo Alfonso, Erick Sánchez, Dúo Janet y Quincoso, Jorge García, Inti Santana, Dúo Cofradía, Diego Gutiérrez, Alberto Faya, Lien y Rey, Pável Poveda, Diego Cano, Yamira Díaz, Silvio Alejandro Rodríguez, Fernando Bécquer, Dúo Karma, Lázaro García, Charly Salgado, Tony Ávila, Vicente Feliú, Frank Delgado, Santiago Feliú, Sara González, Heidi Igualada, Dúo Ariel y Amanda, Alain Garrido, Junior Navarrete, Ángel Quintero, Enriquito Núñez, Ireno García, Alejandro Valdés, Juan Carlos Pérez, Norge Batista, Samuel Águila, Augusto Blanca, Ihosvany Bernal, Leonardo García, Ariel Barreiros, Pepe Ordás, Carlos Varela, José Antonio Rodríguez, Manuel Argudín, Marta Campos, Eduardo Sosa, Silvio Rodríguez.

 Dice en el interior de la edición en CD:

TE DOY UNA CANCIÓN

Más de cuarenta trovadores y trovadoras nos regalarán esta tarde canciones de Silvio para felicitar su cumpleaños y los ocho años de existencia del espacio cultural que ha animado, a guitarra limpia, las tardes de este patio de la Habana Vieja.

Se trata de acontecimientos unidos por valores, sentimientos y esencias comunes: la búsqueda de la felicidad, la justicia y la belleza; el tributo a la autenticidad como marca de fuego en el pecho del oficio; la conciencia —adivinada primero y confirmada después— de que el futuro, como el sueño, “se hace a mano y sin permiso”.

El trovador, además, ha estado presente desde la creación misma de este espacio, de muchas maneras. Para iniciar esta fiesta de hoy me gusta recordarlo en la imagen del cartel artesanal que realizamos para el que sería el primer concierto A guitarra limpia, aquí bajo estas mismas yagrumas, en noviembre de 1998. Los avatares del trabajo y la creación no permitieron que volaran entonces las mariposas anunciadas en el título del concierto, pero más de una vez las veríamos después por aquí, entre las voces de los setenta y tantos trovadores y trovadoras que han repartido sus sueños, sus preguntas y sus propuestas entre estas paredes y las han proyectado hacia el cielo abierto allá arriba sobre nuestras cabezas a lo largo de estos ocho años.

Para recordar hasta hoy —hasta mañana— aquel sueño inconcluso y para acompañar desde la imagen alegórica las trovadas de la calle Muralla, quedarían, en la identidad gráfica de este espacio cultural, las manos de Silvio acariciando a esa mujer irrepetible que es la guitarra. Después vendría el trovador, en otras ocasiones, a este patio a recibir el Premio Pablo o a repartir canciones suyas acompañando el excelente concierto del trío Trovarroco que ahora tenemos entre las manos en forma de disco terminado.

Pero hoy, en realidad, va a culminar, como regalo para el cumpleañero y la gente que lo quiere, aquel concierto aplazado a finales de la década del 90. Aquí van a sonar estas músicas y estas palabras que nos han acompañado a lo largo de nuestras vidas, con las que hemos amado, maldecido o soñado. Aquí más de cuarenta hermanas y hermanos que comparten el compromiso con la guitarra y sus misterios. Integrantes de todas las generaciones y todas las tendencias de la nueva trova cubana, vienen a traer canciones de Silvio, maravillas de la poesía, la Imaginación y la belleza, con las que le estamos agradeciendo al trovador todos los regalos que nos ha hecho durante casi cuarenta años, desde la metáfora con la que definió alguna vez la angustia de un amor Incierto hasta la consecuencia con que ha defendido, desde su compromiso y sus principios, los sueños de muchos, las esperanzas de todos.

Mientras vuelan esas mariposas que decía, pasarán por aquí, para quedarse, algunas de la acciones culturales con las que este Centro celebra los ocho años de A guitarra limpia y los diez años de su creación: discos que recogen, para la memoria y la difusión necesaria, los conciertos de este patio, el cuaderno que reúne y guarda para el misterio de su título, la síntesis de lo ocurrido aquí mismo durante el séptimo año de este espacio cultural, los premios de los concursos con los que estamos recordando el aniversario de Pablo de la Torriente Brau, acercándonos, desde la trova, a la poesía escrita, apoyando la labor de algunos trovadores entre los tantos que lo necesitan.

Estos conciertos han sido preparados y realizados, como todos los proyectos del Centro Pablo, por el pequeño equipo que lo anima, comprometido con aquella frase escuchada a un amigo en alguna ocasión, y que se ha convertido —de manera espontánea, sin resoluciones ni edictos que a veces entorpecen los caminos de la cultura y de la existencia cotidiana— en este humilde y alentador lema: “la vida es muy corta para hacer las cosas dos veces: por eso hay que tratar de hacerlas bien la primera vez”.

Nuestro pequeño equipo ha recibido para este concierto, como para todas las acciones culturales que realizamos en el Centro Pablo, el apoyo participante de los propios creadores que han hecho suyos estos modestos espacios de que disponemos y la ayuda de algunas instituciones amigas, aquí y en otros (claros) rincones del mundo.

La generación poética a la que Silvio pertenece incluyó al final de algunos de sus textos iniciáticos —que hoy pudiéramos llamar fundacionales pero que entonces eran, por suerte, solamente las propuestas, los gritos, los susurros de jóvenes poetas comprometidos, en tiempos de revolución, con los sueños de justicia y la búsqueda de la belleza— esta frase invitadora y coloquial: “Ahora, con permiso, vamos a hacer circular estos papeles”.

En estos meses recientes, al calor de algunos acontecimientos afines, como la aparición de Érase que se era, rescate de canciones que el tiempo hizo inolvidables aunque nunca fueran incluidas en disco alguno y homenaje a nuestra “soñadora, contradictoria y entrañable generación”, he terminado de comprender que todas las acciones culturales desarrolladas por el Centro Pablo en estos diez años (exposiciones de plástica o de arte digital, libros publicados, sitios en la Red, memorias rescatadas, conferencias y coloquios, programas de radio, documentales, conciertos A guitarra limpia) llevaban implícita aquella invitación temprana pero vigente.

Por eso, ahora, para Silvio, para la gente que lo quiere: con permiso, vamos a hacer circular estas canciones”.

Víctor Casaus

***

Había varios planes para celebrar este cumpleaños. Como se trata de una fecha —como se suele decir— cerrada, se crearon algunas expectativas. De esas varias opciones que había, preferí el ofrecimiento de Víctor y del Centro Pablo, por una cuestión de afinidades, de historia común y de amistad. Esta es una de esas ocasiones en las que no puede haber desvío de recursos que le pongan peros a la amistad; en las que no hay razón alguna para malas calificaciones: los viejos amigos se reúnen para celebrarse, para aplaudir la resistencia ante el paso de los años, para glorificar la suerte de poderlo contar y de poder contar los unos con los otros. Por eso gracias, Víctor; gracias María; gracias Centro.

Hace cuarenta años quizá yo andaba por los rincones de una fiesta como esta, moviéndome a la sombra de la celebración de algún señor mayor, tratando de fijar la melodía que se me acababa de ocurrir o registrando mis bolsillos, en busca de un par de horas de intimidad con el ser maravilloso que acababa de conocer. En medio de bullicios ajenos vivía mi exiguo drama de juventud, el cual consistía en cuanto es materia de canciones, o sea, todo menos aplausos y homenajes. Por eso aclamo las anónimas celebraciones primigenias, cuando aún no se sabe que el dolor que parece arrasarnos será una siembra nutritiva. Gracias, pues, a los que ahora pasan por esos momentos cruciales; gracias a los que les importan poco mis palabras; gracias a los que ni siquiera prestan atención.

Y gracias muy especiales a las trovadoras y trovadores que han dedicado tiempo y esmero en aprenderse y versionar mis canciones. Si una vez dije que para un autor no había nada más gratificante que escucharse en las voces del pueblo, ustedes me han hecho saber que esa felicidad se complementa al sentirnos queridos por nuestros hermanos de oficio.

Gracias a todos y ojalá les suceda todo lo bueno que me ha pasado a mí.

Silvio Rodríguez

Sinopsis tomada de http://perrerac.org 

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