jueves, 12 de septiembre de 2019

1970 Climbing!, Mountain



01 Mississippi Queen
02 Theme for an Imaginary Western
03 Never in My Life
04 Silver Paper
05 For Yasgur's Farm
06 To My Friend
07 Laird
08 Sittin' on a Rainbow
09 Boys in the Band



A finales de la década de los sesenta, Felix Pappalardi, neoyorkino de nacimiento, era uno de los nombres más respetados y representativos de la escena rockera en el Reino Unido, sobre todo por su labor como productor de tres de los cuatro discos de Cream, una de las formaciones más queridas por el público y más influyentes para el desarrollo del hard rock, género que estaba comenzando a forjarse durante aquellos años en Inglaterra al amparo del blues eléctrico de Chicago añadiendo una buena dosis de distorsión, power chords y demoledoras pentatónicas que terminarían por definir el espíritu de las bandas más potentes de los setenta y ochenta; es curioso como Cream -una banda formada por el colérico Ginger Baker, batería con un característico swing jazzero, Eric Clapton, guitarrista que procedía del blues más purista y Jack Bruce, refinado bajista con querencia por la melodía y las atmósferas psicodélicas-, tuvieron tantísima influencia entre algunos de sus más ruidosos sucesores, siendo citados en infinidad de ocasiones como una importante referencia. Y Felix Pappalardi obtuvo, como su productor, su parte de crédito.

En 1969, después de producir el último álbum de Cream, “Goodbye”, asumiría nuevamente el rol de productor en el debut en solitario del bajista Jack Bruce, “Songs For A Tailor”, y además recibiría otro encargo que sería causa de un gran cambio en su carrera: el primer disco en solitario del cantante y guitarrista Leslie West, que sería titulado “Mountain”.

En el estudio fluyó el feeling entre Pappalardi y West y el productor llegó a convertirse en un miembro más de la banda, tocando el bajo, teclados y componiendo la práctica totalidad del álbum junto a Leslie West. El feliz encuentro entre ambos dio lugar a la creación de una banda que liderarían conjuntamente, bautizada como “Mountain”, al igual que el álbum –una brillante joya del hard rock de finales de los sesenta- que hubo de juntar sus caminos, convirtiéndolos en una de las más destacables e infravaloradas duplas de músicos y compositores de rock duro de la primera mitad de la década de los setenta.

En ese mismo 1969 comenzarían a girar por Estados Unidos tocando material del álbum de Leslie West además de varias versiones, y la influencia de Pappalardi y su relación con diversas discográficas y promotores hizo que Mountain tocasen durante la segunda jornada, ante más de medio millón de almas, del festival de Woodstock –seguramente el acontecimiento musical más importante de la historia- sin haber aún editado su disco debut, si no contamos el álbum de West que, por otra parte, puede considerarse, en la práctica, el primer disco de Mountain.

Aunque el verdadero primer álbum de la banda se comenzó a grabar a finales de 1969 y sería editado en marzo del siguiente 1970; llevaría por título “Climbing!”, y llegaría a ser uno de los mejores discos de ese año a pesar de otros grandes títulos que vieron la luz por esas fechas como “Led Zeppelin III”, “Paranoid”, “In Rock” o el debut de Alice Cooper además de un largo etcétera.

En “Climbing!” Mountain desgranarán su personal hard rock comandados por la potente voz de Leslie West y su poderosa guitarra –uno de los máximos representantes del instrumento de esa época, a pesar de su escaso reconocimiento- y el bajo demoledor de Pappalardi que, como no podía ser de otra manera, produciría además el álbum.

Pero no sólo de rock duro vive el hombre, y “Climbing!” es un ente vivo y dinámico que posee, además de los consabidos riffs y solos cortesía de West, diferentes atmósferas entre las que destacan diversos pasajes acústicos en los que el tono bucólico y folk sustituye a los densos y pesados instrumentales eléctricos; buen ejemplo de ello son canciones como “To My Friend” y “The Laird” que actúan casi de interludio acústico en el último tercio de “Climbing!” y que nos muestra la habilidad de Leslie West cuando coge la Martin en lugar de la Les Paul: un derroche aún más impresionante que conectado a un amplificador Marshall, y que se encuentra entre lo más destacable del disco cuyo género predominante es, como ya dijimos, el hard rock… y es lo que hace que Mountain y este “Climbing!” llegue mucho más allá y tenga una personalidad tan especial.

“Climbing!” es uno de esos discos redondos en los que no sobra absolutamente nada, aunque es cierto que contiene unas cuantas canciones que destacan por encima de las demás; además de las ya citadas composiciones de tono acústico, abre el disco el mayor hit de Mountain, mil veces versionada y, aún desde la óptica actual, uno de los mayores exponentes del rock duro de la época: “Mississippi Queen”; Leslie West traza un riff memorable acompañado de unos incisivos punteos y un solo de esos que levantan al oyente unos centímetros del suelo.

Muy destacable es también el segundo corte, “Theme For An Imaginary Western”; como dijimos, Pappalardi fue productor de Cream y del primer disco en solitario de Jack Bruce, y esta canción figuraba en el tracklist de dicho álbum. “Theme For An Imaginary Western” es un ejemplo perfecto de cómo hacer una buena versión: haciendo que te olvides para siempre de la original. En ella cantará como solista el propio Pappalardi y West ejecutará una de las mejores partes de guitarra que grabó en su vida, lo cual es decir mucho: con una distorsión al límite del colapso sonoro, traza una melódica progresión de acordes que desembocará en un solo para el recuerdo, un solo lleno de feeling que queda entre lo mejor del álbum. También a tener en cuenta es “Silver Paper”, que uno no puede sino preguntarse sin respuesta satisfactoria por qué en su día no fue un éxito; se acerca al tono hard rock que por entonces estilaban la también infravaloradísima banda canadiense Bachman-Turner Overdrive, y es una de esas canciones que uno gusta de escuchar cuando va conduciendo por una carretera solitaria.

“Climbing!” fue un éxito relativo en su época (alcanzó un muy digno puesto 17 en las listas americanas), y gran parte de los ejemplares que vendió fue debido a “Mississippi Queen”, que fue radiada profusamente por aquellos años. En los siguientes años, Mountain continuaron editando buenos y recomendables discos –sin llegar al nivel de “Climbing!”- y ya en las siguientes décadas comenzó el consabido baile de miembros, de entradas y salidas, y que hoy en día ha llevado a la desfachatez extrema de subirse a un escenario bajo ese nombre sin West ni Pappalardi… aunque el batería de la banda Corky Laing fue uno de los miembros originales.

Leslie West siguió siendo miembro de Mountain, aunque por épocas intermitentes; hace algunos años debió de amputársele una pierna debido a la diabetes, hecho que no impide que siga girando y subiéndose con regularidad a un escenario para deleitar a sus incondicionales con su ardiente guitarra.

Pappalardi continuó produciendo y tocando con cualquiera que quisiese contar con su presencia, incluyendo la exótica y demoledora banda japonesa Blues Creation, con los que compuso y grabó un álbum. A principios de los ochenta fue asesinado a tiros por su mujer, que fue además compositora de algunas letras de Cream y Mountain.

Si bien Mountain no es una banda excesivamente ajena a los amantes del hard rock setentero, hoy ha quedado casi como banda de culto: una banda que los aficionados al rock de la época siempre gustarán de descubrir, siendo este “Climbing!” el máximo exponente de su personalidad y una de las claves de su estatus casi legendario, aunque sea entre sus más acérrimos fans.

Sinopsis tomada de la excelsa pagina https://www.elportaldelmetal.com

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