miércoles, 12 de junio de 2024

Lujuria Materna


Capítulo 1

La relación que he tenido con mi mama es muy difícil de comprender, es por eso que escribo este relato, tengo la esperanza de que escribir acerca de esto pueda ser terapéutico y me ayude a aclarar mi mente.

Mi crianza fue de cierta forma muy normal, a pesar de la muerte de mi padre a mis 5 años, yo y mi madre siempre hemos podido salir adelante

Mi madre era una mujer de estatura baja, piel trigueña un poco clara, pelo largo de color castaño. Un cuerpo ancho sin ser deforme, brazos anchos, piernas gordas y una pequeña panza. Tiene senos no demasiado grandes pero suficientemente voluptuosos para provocarme alguna erección. No sé si su trasero era su mejor atributo, tenía unas nalgas grandes sin llegar a ser deformes, formaban un buen conjunto con sus grandes muslos y sus anchas caderas.

Ella es una mujer muy tradicional y religiosa. Ha sido en gran medida la guía moral en mi vida y mi crianza ha sido mayoritariamente sus reproches y castigos físicos.

Mi madre solía corregirme constantemente en todos los aspectos de mi vida y aunque la mayoría del tiempo era una mujer tierna e inocente, también tenía un carácter duro y recto.


A mis 14 años recuerdo haber regresado del colegio y al entrar en la cocina me encuentro con ella de frente, llevaba una blusa escotada como nunca, recuerdo que sus pezones se marcaban a través de la blusa y fue imposible no fijarme descaradamente en sus tetas, pero ella trató de evadir la situación.
En esa época de pubertad mis deseos se hacían presentes, juntamente con granos e incómodas erecciones todo el tiempo
Mi madre no solía ser muy abierta hacia temas sexuales, y fue por mucho tiempo un lugar muy oscuro, muy tabú, un lugar donde no era fácil caminar a pesar de que no era imposible.

Con el tiempo me di cuenta de que los temas de sexualidad la ponían muy incómoda y muchas veces evitaba o ignoraba todo lo que tenga que ver con la sexualidad.

Recuerdo que un domingo a mis 16 años, tuvimos un viaje familiar, teníamos que ir en el carro de mi tío. Mi primo pequeño, una prima, mi tío y dos tías fuimos en ese viaje, el espacio no era suficiente por lo que mi tía sugirió que podría ir cargando a mi primo en sus piernas y pronto me dijeron a mí que cargue a mi mama, en ese momento yo ya había crecido considerablemente e iba al gym, por lo que era la única alternativa, ya que no había suficiente espacio en el carro. Mi madre no pudo detenerse a pensar pues se nos hacía tarde y rápidamente tuvo que sentarse en mis piernas.

En un principio fue un poco incómodo, mi madre se sentó de lado, con sus piernas apuntando a la derecha (yo estaba en el lado izquierdo del carro) y sus nalgas se posaban sobre mis rodillas y la parte delantera de mis piernas creando un contacto no tan directo con su nalga derecha, casi inmediatamente tuve una erección, pero no me preocupe demasiado porque su culo mantenía un margen seguro en contra de mi erecto pene, además, sabía que tanto mi madre como yo ignoraríamos la situación. Después de unos 15 min de empezado el viaje hicimos una pequeña parada para comprar comida en una tienda, por lo que salimos del coche. Al regresar para continuar con el viaje mi madre poso suaves nalgas en mis piernas mientras se inclinaba para adelante, para después levantar su culo ligeramente y mover su cuerpo para atrás, colocando ambas nalgas entre mi pene. Recuerdo claramente que ese día mi mama llevaba un pantalón leggins negro que me encantaba, y mi pene volvió a pararse, pero esta vez fue una erección demasiado potente, mientras el carro avanzaba y todo se movía, sentía que en cualquier momento mi pene iba a explotar en ese mar de carne que era el culo de mi mama, los malos pensamientos dominaban mi desenfrenado cerebro y mi autocontrol empezaba a desaparecer. Entre la confusión generada por toda la excitación que tenía pude ver pude notar a mi mama un poco incómoda y un tanto nerviosa, era algo sutil, un comportamiento que solo lo notaría alguien que conoce muy bien a mi mama. Yo por otro lado tenía toda mi atención en sentir el aplastante placer que ahogaba mi pelvis y mi pene por tener encima el culo de mi santa madre.

Antes de aquel día había tenido contactos esporádicos con el culo de mi mama, no pueden compararse a la intensidad de aquel viaje, pero siempre que sucedía algo así me tenía que masturbar, dejando en pausa por un momento aquel viaje, recuerdo que a mis 12 o 13 años después de venir del colegio y después de almorzar mi madre solía tomar siestas de 30 a 50 min y un día la vi acostada en un intento de posición fetal con su culo apuntando a la puerta, recuerdo haber entrado simplemente para ver la TV (solía hacerlo con frecuencia), pero al verla dormida tuve el impulso de ver su culo y conforme me excitaba, en mi mente se hacía presente la conciencia de que estaba dormida, recuerdo tratar de posar muy lentamente mis nudillos en una de sus nalgas y conforme más tiempo pasaba más era la excitación y los nervios, sentía la suavidad de sus carnes y mi excitación alcanzo un nuevo límite cuando movía mi mano a la mitad de sus nalgas, esa línea prohibida que encendía mi excitación y que también consumía mi cordura, dejaba de importarme las consecuencias. Hasta que mi mama se despertó de golpe y yo fingí estar viendo la TV, con un poco de miedo y culpa. Seguramente, ahora que lo pienso fue el momento en el que se sembró en mí la semilla de la perversión sabiendo que mi mama pudo haber sentido mis manos en sus nalgas.

De cualquier forma, retomando el viaje y el excitante contacto con el cuerpo materno, estuvimos en esa posición aproximadamente unos 30 min que en mi mente pasaron muy rápido, recuerdo haber pensado unos minutos antes de bajar, que en cualquier momento mi pene explotaría en semen y mancharía todo, sin embargo eso no ocurrió aunque mi pene no logro explotar, si expulso bastante líquido pre seminal, inclusive recuerdo que ya por el final del trayecto mi bóxer estaba inundado de fluidos pre seminales y mi pantalón, al igual que el culo de mi mama estaba manchado, en su culo se formó una pequeña mancha y cuando bajamos del auto paso su mano por su culo sintiendo seguramente el líquido que había en su pantalón. Yo logré ponerme un hoddie grande que ocultaba la gran mancha que había brotado de mi pene, en cambio, mi madre se amarró su chaqueta en la cintura tapando su manchado culo. Fue una sensación extraña para mí, el darme cuenta de que mi madre sabe que tiene mis fluidos en sus nalgas y de cierta manera haya decidido convertirse en cómplice de nuestro pecado, claro esta que mi mama no me dirigió ni siquiera una mirada, era una situación extraña, sentía que la lujuria crecía y se adueñaba de mí aunque después, la culpa me obligo a reprimir e ignorar la obsesión por mi mama
además de haber visto a mi mama en traje de baño, aquel viaje no tuve más experiencias importantes dignas de incluir en este relato.

Capítulo 2

Fui creciendo casi tratando de ignorar el deseo primitivo que tenía a veces por mi madre, solía evitar pensar en mi madre directamente en un ámbito sexual, y la pocas veces que lo hacía, solía pensar que la deseaba porque era mujer, y no porque era mi mama, pensaba que mi deseo por ella era pequeño o talvez el mismo que podrías tener por cualquier otra mujer. Era finales de enero, tenía 18 años, unas cuantas semanas después de mi cumpleaños.

En el colegio tuve un conflicto con mi profesor de física, me metí en un problema que escalo rápidamente y antes del medio día me entere de que me suspendieron temporalmente del colegio, fue por 3 o 4 días. Yo no era un estudiante destacado, pero tampoco era un mal estudiante, sin embargo mi antagonismo con aquel profesor ya tenía su recorrido, de cualquier forma ni yo ni mis compañeros esperaban que yo tuviese una suspensión temporal, solía ser algo para estudiantes problemáticos y muy irresponsables, generalmente bullies. Pero yo sabía que la sorpresa no iba a ser solo para mí, mi mama seguro que me iba a dar un castigo muy duro, y no estaba muy seguro de como llegar a casa antes del medio día y explicarle a mi mama que me habían suspendido del colegio, sabía que mi mama iba a enterarse tarde o temprano, lo cual calmo mis ganas de mentir o idear algún engaño para evitar cualquier castigo.

Era muy extraño llegar a esas horas a mi casa, me encontraba muy nervioso y quería evitar encontrarme con mi madre. Entre por la puerta de la cocina esperando que mi madre no esté en casa, avance hasta el pasillo y escuche unos ruidos en la sala, era evidente que alguien estaba ahí, seguramente mi madre, resignado a mi destino empecé a caminar hacia la sala, había un sonido constante que era un tanto extraño, y la resignación rápidamente se convirtió en confusión y curiosidad, logre asomar mi cabeza para ver que sucedía, cuando logre verla recostada sobre su lado derecho en un sillón dándome la espalda. Su mitad inferior estaba desnuda, sus pies, sus tobillos, sus muslos, sus inmensas nalgas. Era una sola pieza unificada de erotismo cortada e incompleta por el inicio de su blusa, aquella blusa color rojo oscuro que ocultaba la continua desnudez de su espalda. Tenía un frasco de lubricante y un dildo enfrente de sus piernas sobre el sillón y su mano izquierda estaba acariciando su ano

–ahh …Ayyy

Sus gemidos susurrados eran lo único que acompañaba esta fantasía. El silencio… el silencio y luego sus gemidos… El bien y lo prohibido… el vacío y luego su lujuria. Movía lentamente dos de sus dedos sobre su hoyo mientras seguía emitiendo pequeños gemidos

-ah… ahhhh…ahh

Me quede en shock mientras mi pene cobraba vida. Lentamente asimilaba lo que estaba viendo, dudando un poco de si era realidad o no. Nunca imagine ver a mi madre acariciando su ano, la posición que tenía. La forma en la que exponía lujuriosamente su culo y los gemidos casi silenciosos que salían de su boca
-ayy… sí…ahhhh

Perdí la cabeza y empecé a masturbarme aun con mi mochila pesada en mi espalda. Lentamente su dedo del medio amenazaba con entrar en su ano, empezó con su dedo medio y luego el anular, ya tenía ambos dedos entrando y saliendo de su culo En un ataque de culpa, nervios y lujuria me di cuenta de que estaba demasiado expuesto en mi masturbación, me había acercado peligrosamente y podía ser descubierto masturbándome, trate torpemente de dar unos cuantos pasos atrás chocando con una puerta y ocasionando un ruido. Mi razón tomó control y corrí sobre mis pasos saliendo por la misma puerta que entre.

Aun nervioso y confundido, fuera de mi casa y luego de haberme alejado un par de cuadras, logre pensar en lo que acababa de ocurrir. Después de haber caminado por alrededor de 30 min, decidí volver a casa todavía con confusión en mi mente, realmente no tenía a donde ir. Al entrar trate de ser un tanto ruidoso, esperando que eso me devuelva a la realidad. Mi madre no tardó en aparecer frente a mí, con un poco de confusión y enojo en su rostro.

-porque no estas en el colegio?

Esa pregunta me había devuelto la única realidad que necesitaba, la madre tradicional que siempre he tenido. Recuerdo haberme sorprendido por el contraste, y esa naturalidad con la que ella regresó al papel de madre, desapareciendo cualquier rastro de lujuria, tan solo en al ver su ropa, ya no se encontraba absolutamente nada de desnudez y erotismo.

-Tuve un problema en mis clases de física… me expulsaron temporalmente.

Mi madre empezó a regañarme, enfurecida, logro elaborar un discurso moral, que me resulto bastante familiar. Hace mucho tiempo que mi madre no me regañaba de esa manera, pues desde que entre en el colegio me convertí en una persona muy reservada y no solía formar parte de ningún problema. Después de un largo rato me llevo a su cuarto y me pego con una tabla de madera con la que solía pegarme cuando era más pequeño. Enojada y sin decir ni una sola palabra salió de casa, dejándome con las nalgas rojas y con un par de lágrimas en el rostro.

El día paso lentamente y mi madre regreso por la noche, note cierta distancia y su lenguaje era frío. Sabía que había cometido algo muy malo y de cierta forma me resignaba al castigo. No podía olvidar todo aquel día y todavía trataba de asimilar no únicamente el haber sido suspendido del colegio y mi castigo, sino también el haber visto a mi mama masturbándose. Al día siguiente toda la mañana fue un poco extraña en el trato que tenía con mi madre aunque decidí ignorarlo. Por la tarde recuerdo estar en mi cuarto escuchando música cuando mi madre entro y empezó a hablar conmigo

-A veces olvido que ya tienes 18 años… lo he estado pensando un poco y talvez he sido muy dura contigo
-No te preocupes ma, no creo que lo hayas sido, de cierta forma si merezco ser corregido…

-desde que tu padre murió siempre ha sido muy difícil criarte, talvez no te he dado una muy buena vida entre tantos castigos. La discusión se mantuvo durante un rato, y podía notar arrepentimiento y una gran tristeza en su cara y cuerpo. La conversación no nos llevó a ningún lado y ella salió otra vez de la casa.

Por la noche aproveché la ausencia de mi madre para ver una película en la sala, la noche fue larga viendo un par de películas preocupado por que mi madre no llegara, cada vez era más tarde y al llamar a su celular no contestaba, decidí dormir en la sala Aproximadamente a la 1 o 2 de la mañana entre sueños escucho la puerta abrirse y a mi madre balbuceando, me acerco a la puerta y la encuentro tabaleándose, se encontraba borracha y con su maquillaje un poco desarreglado aunque su aspecto no era el de una persona borracha su voz la delataba, fue de las pocas veces que la vi borracha y me cuesta recordar con claridad, sin embargo, recuerdo que llevaba una falda y que sus medias estaban ligeramente rotas, en sus muslos había pequeños agujeros que parecían querer romperse aun más, trataban de contener con dificultad la carne que los hacía estirar. Mi madre me vio y empezó a pedirme perdón con pequeñas lágrimas en sus ojos, la lleve a la sala para que se recueste y se tranquilice un poco.

Hijo perdóname, no te di la vida que merecías – salió de su boca con dificultad mientras me acariciaba y trataba de abrazarme acercando sus pechos a los míos.
-he sido una mala muy mala persona, lo único que siempre he querido es que seas una buena persona.

–Mama, tranquilízate no eres una mala persona
-si lo soy, toda mi vida esta llena de errores, en cambio tú eres una persona buena
-Que es lo que tomaste? Porque me estás diciendo estas cosas?
-Hijo soy una pecadora y necesito que alguien me ayude a corregir mi camino, pero tú puedes ayudarme verdad mi amor? -claro que si, pero de que me estás hablando?
-Mira hijo no hace falta que sepas de qué estoy hablando, solo tienes que castigarme por todo lo malo que he hecho

Su voz era enérgica a pesar de que no vocalizaba bien, se levantó y se recostó bocabajo sobre mis piernas dejando su trasero alineado con mi pierna izquierda, levanto su falda y empezó a pedirme que la castigara, tuve una erección al ver que no llevaba nada debajo de sus medias, se transparentaba su vagina y todo su trasero. Repetía mucho que había cometido muchos errores y merecía un castigo. Agarraba mi mano y la movía simulando nalgadas, su intención era clara aunque lo hacía de forma un poco torpe Mi erección era intensa y mi mente se entorpecía, empecé a dar nalgadas al culo de mi madre, ella empezaba emitir gemidos de sufrimiento que se camuflaban con excitación
-Castígame cariño… ahh … Castígame

Su excitación cada vez era más evidente hasta que deslizo sus medias sobre sus piernas dejando sus cachetes desnudos. Yo en cambio caí en el río de su lujuria, arrastrado por su corriente mi voluntad era casi nula y lo único que sentía era mi erección doblada por el peso de su cuerpo.

–ahhh … ca… Cariño necesitó un mayor castigo, necesito que me sodomices.
-Sodomizarte?
-Yo sé que es algo duro cariño, pero necesito ser penetrada por detrás para que aprenda a ser mejor.
Un pequeño residuo de razón y moral aparecieron en mí
-Pe… pero… ma … eso no es incesto? No… no creo que sea buena idea
-Mi amor no tienes que preocuparte, solo es incesto si lo haces por mi vagina, si es por detrás no es incesto.

Deje de dar nalgadas en su culo para acariciarlo, abriéndolo y viendo su ano. La lujuria se adueñó de mí, la incliné sobre el sillón y empecé a lamerlo, lo lamía y separaba sus nalgas con mis manos, ella gemía y al cabo de algunos minutos me empezó a suplicar que la penetrase, lo acaricie con la punta de mi glande y lo introduje lentamente hasta que entro todo, mi madre gemía mientras yo empezaba a bombearle las nalgas

–ahhh… si cariño usame… te gusta el culito de mami?
–sii … es muy rico
-que rico mi vida… cógeme el culito así…
Sabía que estaba cerca de correrme y me excitaba mucho hacerlo dentro del ano de mi mama
-eso mi amor dame tu leche… dale lechita a la mami.
Cuando todo acabo mi madre quedo acostada con la respiración acelerada, de su ano brotaba como fuente mi semen, mi pene estaba envuelto en semen y caca. Mi mama, un ser de éxtasis, se dio la vuelta y empezó a chuparme el pene.

Por DECH

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