miércoles, 26 de junio de 2024

Sexo y pasión en familia


No sé por dónde comenzar este relato. Creo que lo mejor es contarles como está conformada mi familia. Mi padre se casó a los veintiocho años con Susana, mi madre, ella tenía diez y ocho años y cuando él conoció a la que hoy es mi abuela, Sofía, pensó que era la hermana mayor de Susana, ya que por esa época ella tenía apenas treinta y seis años, porque se casó muy joven con un señor de treinta y ocho años.

Después que mis padres se casaron, por razones de trabajo de él, se fueron vivir a otra ciudad y allí nací yo, mi nombre Sebastián, y me volví el nieto favorito de mi abuela. Ella siempre que nos visitaba nos llevaba regalos especialmente a mí.


Claro que con mi madre también era muy generosa, cada dos años le cambiaba el auto o le colaboraba con lo que fuera para nuestra casa o para ella, gracias a que los abuelos tenían una fortuna considerable.

Paso el tiempo y regresamos a la capital, donde vivía la abuela Sofia, para ese momento yo tenía diez y siete años. Durante el año siguiente se generó con mi abuela una cercanía increíble y prácticamente todos los fines de semana me la pasaba con ella y me quedaba a dormir en su casa. Cuando cumplí los diez y ocho años la celebración y el regalo de parte de ella fueron increíbles.

Para esta época mi abuela Sofía tenía cincuenta y seis años, hacia seis años que había enviudado, el abuelo murió cuando tenía setenta años.

En mi familia, el nivel cultural es alto (todos con estudios universitarios) por lo general muy abiertos, nada religiosos y si muy liberales. Se habla de todo, sin tabúes ni censuras, y diría que somos una familia poco ocupada de lo políticamente correcto.

En este contexto, la relación con mis abuelos y padres siempre fue en esa línea y por supuesto siguió igual con mi abuela cuando quedó viuda.

Ella es una mujer moderna, muy bonita y a sus cincuenta y seis años se conserva super bien porque hace ejercicio constantemente y cuida mucho su presentación. No es para nada clásica, por eso no es raro verla con sus faldas arriba de la rodilla y otros detalles juveniles.

Mide un poco más de un metro setenta, con un cuerpo armónico, que llama la atención de los hombres. No sé porque no se ha vuelto a casar.

Ella bromeaba mucho conmigo y me tiraba indirectas sobre las relaciones con mis amigas, tratando de sonsacarme información de lo que hacía con ellas y yo se las devolvía con indirectas sobre ella y su cuerpo, entonces se hacía la enfadada, pero era evidente que no le disgustaba. Se convirtió en mi confidente, teniendo más confianza con ella que con mi madre, sobre todo en temas de sexo.

Ella por ejemplo sabía que yo veía porno y que me encantaban los relatos eróticos. Hablábamos de temas tabúes, como el incesto, la zoofilia, etc. Y en ese tema ella era mi maestra y asesora.

Un día que estábamos bromeando sobre la juventud, divino tesoro y tal y tal, mi abuela me dijo, refiriéndose a una de mis amigas, que era muy guapa y estaba muy bien, que si ya había estado con ella.

Yo le dije que sí, pero que era muy plana y eso era una desventaja, porque a los hombres en general nos gustan unos buenos senos, no gigantes, pero sí de tamaño mediano y paraditos.

Ella me contestó que era cierto, pero si esperaba un tiempo, ya le crecerían.

Yo riéndome le dije… pues ya me gustaría que tuviera unas tetas como las tuyas.

– ¿Como las mías?… Por favor, que tonterías dices, las tetas de una vieja de cincuenta y seis años.

– Pues sí, tendrás esa edad, pero se te conservan en su lugar.

– Oye, cálmate que estás hablando de las tetas de tu abuela, un poco de respeto. ¿Y cómo sabes que se conservan en su lugar?

Cuando te levantas en la mañana y no tienes sujetador se ven paraditas y a veces con el frio los pezones se marcan en la tela. Pero ¿Entonces ahora vamos a tener censura en esta casa?

– No, no se trata de censura, pero me da un poco de corte hablar con mi nieto de mis tetas.

– Pues si quieres hablamos de tu culo… Jajaja

Aquí ella se sorprendió.

– A ver… ¿Qué le pasa a mi culo?

– Nada, abuela, que tienes también un culo hermosísimo.

Que dices ¿me estas ofendiendo?

– Para nada, te estoy echando otro piropo…

– ¿Ah sí? ¿y se puede saber cuáles son esos piropos?

– Jajaja… ¿Quieres que te recree el oído?

– Yo no quiero que me recrees nada, has sido tú el que has dicho lo de los piropos y yo no sé a qué piropos te refieres…

– Pues a que tienes unas tetas y un culo preciosos, y que ya muchas jovencitas los quisieran tener.

– Hay que ver la importancia que le dan los hombres a las tetas y al culo de las mujeres, cuando no son más que partes del cuerpo, como otras cualquiera.

– Eso no te lo crees ni tú, abuela, o sea que es lo mismo cuando yo te abrazo de frente, que ponga mis manos en tu espalda, como hago ahora, o a que las pusiera en tu culo… Jajaja

O cuando te abrazo por detrás, y te pongo mis manos en tus tetas, en vez de tu vientre… Jajaja

– Claro, tú siempre cogiendo las cosas por el lado malo, pero vamos, que a mí en tu caso me puedes poner las manos donde quieras… «Manos blancas no ofenden»… Jajaja

– ¿Ah sí?… Pues te vas a enterar, a partir de ahora cada vez que te abrace vamos a ver si ofenden o no mis manos… Jajaja

– No te atreverás… Jajaja

– ¿Que no me atreveré? Le respondí, lanzándome sobre sus tetas, para hacerle cosquillas…

Y como estábamos en verano, sentados en el sofá y ella llevaba puesta su camisa de dormir, sin nada debajo, aunque le quedaba un poco holgada, cuando movió los brazos, para protegerse, se le marcaron los pezones…

Yo luchando contra sus manos, conseguí pillarle una teta con mis manos y rocé su pezón que por las cosquillas se le había puesto duro resaltándose en la tela. Me quedé hipnotizado mirándolo. Y nos detuvimos los dos, como si alguien hubiera apretado el botón de pausa. Fueron unos segundos en los que yo clave mis ojos en aquella prominencia y mi abuela en mi cara.

Fui yo el que rompió el silencio, diciendo con voz agitada y sin soltar la teta de mi abuela… – Abuela, que hermoso pezón tienes…

Mi abuela visiblemente acalorada y sin pensar muy bien lo que decía, me soltó con ironía esta frase…

– Pues de tanto chuparlo la «mamona» de tu madre, los tengo así…

Yo, que ya estaba excitado por la situación, le dije medio en broma, medio en serio…

– Que pesada fue mi madre… ¿Me dejas que te los chupe un poco?

Mi abuela me miro con un gesto mitad sorpresa, mitad ternura y yo creo que un poco excitada también y para mi sorpresa, con una amplia sonrisa, me dijo…

– Como sé la ilusión que te dan, y eres lo que más quiero en este mundo, te lo voy a permitir.

Quitó mis manos de su teta, se subió la camisa liberando sus dos pechos y me dijo, ven ahí las tienes, chúpalas todo lo que quieras.

Mi polla que ya estaba erecta, pego un brinco dentro de mis calzoncillos, que casi me corro sin ni siquiera tocar aquel par de melones.

Madre mía, que par de tetas, con unos pezones rosados, totalmente erectos.

No me lo pensé dos veces, me lance por ellas, metí el primer pezón en mi boca y comencé a chuparlo como si se me fuera en ello la vida.

Mi abuela sujetó con sus manos mi cabeza y me dijo…

– Tranquiloooo, tómatelo con calma, que no te las va a quitar nadie, chúpalas como si estuvieras mamando y no se te ocurra morderme los pezones.

Yo ya más calmado, comencé a hacer lo que ella me había dicho, chupaba, chupaba y de vez en cuando le acariciaba el pezón con la lengua y también, cambiaba de teta. Me las quería comer las dos a la vez.

Cuando llevaba un rato chupando y lamiendo los pezones, comencé a oírla gemir… Saqué mi boca de sus tetas por unos segundos para mirarla y estaba con los ojos cerrados y la boca abierta jadeando y gimiendo de placer.

Bravo, mi abuela se lo estaba pasando bien o mejor que yo…

Cuando la estábamos pasando maravillosamente, sonó el teléfono y se rompió el encanto…

Ella que estaba en el cielo, se dio un susto, yo también y abandone el pezón que estaba chupando en ese momento. Ella, visiblemente excitada, se bajó la camisa y cogió el móvil que estaba encima de la mesita de al lado.

Era su hija… Mi madre. Que inoportuna.

Mi abuela estaba muy excitada, respiraba con dificultad y sus tetas se movían bajo la camisa, al ritmo de su agitada respiración…

Mi madre le preguntó por mí, y mi abuela ya más calmada le respondió, haciéndome un gesto de complicidad.

– Aquí está a mi lado, haciendo compañía a su abuela… Siii, se porta muy bien, no te preocupes, Siiii, ahora te lo paso. Toma contéstale a tu madre. Me dijo, pasándome el teléfono…

– Hola mama… Si, si, si, no te preocupes, ya sabes cómo es la abuela, me consciente mucho. Le dije a mi madre, guiñando un ojo a mi abuela, que me devolvió una amplia sonrisa.

Terminamos la conversación y allí estábamos los dos, sin saber muy bien que decir, hasta que yo como siguiendo con la broma con la que habíamos empezado dije…

– Que inoportuna mi madre, cuando estaba a punto de comerme las dos tetas de mi abuela… Jajaja

– Calla, calla, que bien que te has aprovechado, eres un bandido. Jajaja

Y así quedó la cosa, en un «algo» interruptus.

Los dos éramos conscientes que las bromas habían derivado en algo más serio, habíamos compartido un momento, como mínimo, erótico. Pero, para mí y creo que para mi abuela también, aquello marcó un antes y un después en nuestra relación.

Desde mi perspectiva, mi abuela me había dejado que le chupara las tetas, en un momento de ternura, siguiéndome el juego, pero luego cuando se las empecé a chupar, la cosa cambió, porque le empezó a gustar y si mi madre no nos hubiera interrumpido, incluso ella hubiera podido llegar a tener un orgasmo.

O sea que lo que, para mí, desde el principio, era una atracción sexual y para ella un juego, se había transformado también para ella en lo mismo y lo estaba disfrutando sin ningún reparo, como el cuerpo se lo pedía.

No sabía cómo iba a actuar ella de ahora en adelante en nuestros habituales juegos de bromas y caricias, pero yo tenía claro que iba a aprovechar todas las oportunidades que se me presentaran para pasármelo bien y hacérselo pasar también a ella.

Así, cada vez que la abrazaba, cosa que para nosotros siempre había sido habitual, le pegaba un buen magreo.

Sus tetas y su culo habían pasado a ser una parte más de su cuerpo, como ella me dijo en su momento, y yo se los acariciaba con total naturalidad, pegándome unos calentones, que luego tenía que enfriar en el cuarto de baño. Me mataba a pajas…

Muchas noches, yo iniciaba las «luchas» en el sofá y aunque ella trataba de evitarlo, terminaba chupándole las tetas, cosa que al final, terminaba disfrutando tanto ella como yo.

Pero al cabo de un tiempo me di cuenta que nos habíamos estancado, que no avanzábamos, nos lo pasábamos bien y como juego no estaba mal, pero yo no quería que nos quedáramos en eso, en un simple juego, yo quería más y estaba seguro que ella también. Pero ella no iba a tomar la iniciativa, tendría que ser yo el que diera el siguiente paso…

Así es que me armé de valor y una noche cuando le estaba chupando las tetas, esperé a que ella estuviera bien excitada y cuando vi que había empezado con sus jadeos y gemidos, deje sus tetas, me puse de pie, me baje el pantalón y el bóxer y con mi polla erecta, a medio metro de sus narices, le dije a mi asombrada abuela…- Creo que tú también tienes derecho a chupar, así es que si te apetece puedes empezar cuando quieras.

Ella abrió sus ojos como platos y entre su asombro, incredulidad y deseo, alcanzó a decirme con voz temblorosa y entrecortada… Tú no te andas con rodeos, te plantas ahí desnudo delante de tu abuela pretendiendo que te chupe tu enorme polla.

– Pues si abuela, yo te he chupado a ti un montón de veces tus tetas y creo que es justo para los dos que tú chupes mi polla, si te apetece hacerlo.

– A ver, apetecerme me apetece, porque además tienes una verga preciosa, pero no creo que deba hacerlo…

– ¿Y por qué no deberías hacerlo si dices que te apetece?

– Pues porque lo que venimos haciendo hasta ahora es un juego agradable con el que los dos nos lo pasamos bien, pero si damos este paso, ya dejará de ser un juego y entraremos en un terreno en el que no deberíamos estar como abuela y nieto.

– A mí no me importa que seas mi abuela… Cuando te chupo las tetas yo no te las chupo como mi abuela, yo te las chupo porque son unas tetas que me atraen sexualmente, que me excitan y sabes perfectamente que después tengo que bajar mi calentura en el baño…

– Claro que lo sé, pero los dos lo disfrazábamos de juego y así lo hacíamos más aceptable, pero esto no admite disimulo, es sexo explícito y… No sé, no sé, no me atrevo a dar ese paso, me parece muy fuerte…

Todo esto lo decía ella sin apartar sus ojos de mi verga, la que yo había ido acercando y que ahora la tenía a pocos centímetros de su boca…

– Venga abuela, no te hagas la tímida, que lo estas deseando le dije yo, agarrando mi verga y acercándosela a sus labios…

Ella abrió su boca y sin más, comenzó a chupármela ansiosamente…

Yo, agarrando su cabeza con mis manos le dije lo mismo que me dijo ella a mi cuando le chupé por primera vez sus tetas.

– Tranquila abuela, que no te la va a quitar nadie y no se te ocurra mordérmela… Jajaja Que manera de chupar… En mi vida me la habían chupado así…

Con que ansía… las ganas que tenía la pobre de pillar una verga así… Lo que habría fantaseado con la de su nieto alguna vez.

Poco a poco se fue tranquilizando y empezó a chupármela más «profesionalmente»…

Me la meneaba suavemente con una mano, mientras me la seguía chupando y lamiendo como si fuera un caramelo…

Que gustazo…

– Así, así, abuela, lo estás haciendo muy bien, sigue, sigue… que lo haces muy bien.

De pronto sentí que mi corrida era inminente y se lo dije

Me corro abuela… Me corroooo

Ella se metió toda mi polla y yo comencé a dispararle chorros de leche directamente a su garganta… Ella aguantó así los dos o tres primeros chorros, los trago y luego siguió chupando y tragando hasta que pare de correrme…

Sacó mi palpitante verga de su boca y siguió lamiéndola hasta que me la dejo limpia y brillante. Que mamada me acababa de dar mi abuela.

Sin decir nada, con su cara roja y excitada, se levantó y se fue rápidamente a su habitación, que tenía baño incorporado. No es difícil imaginarse a que fue… Jajaja, Supongo que allí terminaría de desahogarse del calentón que tenía, acariciando su concha.

A la mañana siguiente la encontré un poco tensa y preocupada…

– ¿Que te pasa abuela, estas enfadada conmigo?

– No cariño, no estoy enfadada contigo, tú no tienes la culpa de nada, eres joven y solo sigues los pasos que la naturaleza te va marcando.

Estoy enfadada conmigo, porque con mi complacencia te he permitido más de lo que debería y por eso ha pasado lo que paso. Lo que yo sabía que iba a pasar y no he hecho nada para evitar que pasara y ahora ya es demasiado tarde para controlar tus naturales deseos…

– A ver abuela, no te preocupes, que yo no te voy a hacer nada que tu no quieras, lo de anoche lo hice así, porque sabía que tú lo estabas deseando, y nunca te atreverías a pedírmelo.

– Si, pero ahora viene lo siguiente, que yo sé cual es tu objetivo y también sé que tú sabes que yo también lo deseo… pero ese definitivo paso no lo vamos a poder dar, porque no es posible y no quiero que te traumatices por no poder conseguirlo…

– A ver abuela, que no te entiendo… Vamos a hablar claro… ¿Supongo que te estas refiriendo a follar?…

– Si, me estoy refiriendo a que lo próximo que te pedirán tus hormonas será eso… Follar conmigo…

– Bueno, en realidad eso me lo están pidiendo mis hormonas desde el principio, lo que pasa es que se supone que no era tan fácil conseguirlo de primera, pero ahora ya no veo cual es el problema, si lo queremos los dos. Supongo que no me saldrás a estas alturas de la película con reticencias morales, con el tabú del incesto o chorradas similares.

– No, eso ya lo hemos superado ampliamente, el problema no es mental, sino físico…

– ¿Físico?… Explícate por qué no entiendo…

– Pues que tengo cincuenta y seis años, se me ha ido retirando la regla y llevo más de tres años sin ningún tipo de relación sexual completa. Entonces entendí, que si el abuelo había fallecido hacia cinco años cuando quedó viuda hubo alguien que le hizo el favor a la abuela.

– Sigo sin saber cuál es el problema, al contrario, supongo que después de tan larga abstinencia estarás deseando volver a sentir una buena verga dentro de tu… ya sabes, ansioso coño… Jajaja

– Mentalmente sí, claro que me gustaría sentir, en este caso, tu deliciosa verga dentro de mí…

– Entonces… ¿Cuál es el problema?

– Pues que lo tengo seco, que no lubrico y que en ese estado es imposible la penetración y si lo intentamos me dolería mucho y no sería agradable para ninguno de los dos.

– Por supuesto abuela, lo último que yo quiero es hacerte daño, no faltaría más, sabiendo todo lo que yo te quiero, pero me imagino que eso debe tener alguna solución.

– Si, claro, con un buen lubricante y paciencia…

– Pues ya está, voy a la farmacia, compro un lubricante y problema solucionado …

– Jajaja… Mira tú tan listo, como eso no se me había ocurrido a mi…

– ¿Entonces?

– Pues que la farmacia, es de una amiga mía que te conoce y que va a pensar si compras un lubricante intimo estando solo conmigo.

– Pues que problema.

– Bueno, no te preocupes ya verás como encontramos alguna solución.

Yo quedé sorprendido, porque sin hacer nada, mi abuela me había dicho que estaba deseando que me la follara y que el único impedimento era la falta de lubricación de su concha. No me lo podía perder.

Me metí en Internet y me puse a investigar sobre el tema. Una de las conclusiones que saque es que la resequedad vaginal es circunstancial, producida por falta de uso, en la mayoría de los casos reversible si se vuelve a mantener relaciones de forma regular.

Pero para el momento, encontré que el aceite de oliva es un excelente lubricante natural, cuyos dos principales problemas son, que mancha mucho y que su eliminación de la vagina después de su utilización es más difícil que otros lubricantes.

Por otra parte, como me llenaba de ver videos pornos, había visto que una forma muy fácil y cómoda de follar era en una mesa, con la mujer acostada encima y el hombre de pie. Y considere que para follarme por primera vez a mi abuela y usar aceite lubricante, esta era la mejor opción, porque yo podría utilizar el aceite y evitar manchar la cama…

Mis abuelos tenían en el salón una resistente mesa de madera, que sería perfecta para la ocasión, así que problema resuelto…

Con toda esta información, se me empezó a poner dura mi verga, porque ya me veía follando a mi abuela.

Después de cenar, llamé a mis amigos y les dije que no me encontraba bien y que no saldría esa noche.

Mi abuela, preocupada me pregunto que me pasaba, le dije que nada, que me quedaba porque quería hablar con ella tranquilamente…

– ¿Y qué es eso tan importante de lo que tenemos que hablar como para que no salgas con tus amigos? Me dijo mi abuela, un poco recelosa.

– Pues de lo que hablamos esta mañana, abuela, de follar…

– Estas totalmente obsesionado… A ver, que es lo que me tienes que decir al respecto… Jajaja

Sin más preámbulos, le conté a mi abuela todo lo que había averiguado por Internet, así como lo de la mesa…

Mi abuela, que me había escuchado atentamente, con cara entre interesada y sorprendida, cuando terminé, soltó una carcajada y me dijo…

– Jajaja… Pero que listo eres cuando algo te interesa… Jajaja… Que imaginación.

– Todo eso me parece muy bien, pero yo no te he dicho que fuéramos a follar, ¿Tú crees que algo así se puede hacer, así como así?… Jajaja

Yo, totalmente sorprendido y algo enojado le respondí…

– ¿Como que no abuela? Si me dijiste que te encantaría tener mi preciosa verga dentro de ti…

– Te dije que mentalmente me encantaría, porque es una fantasía mía, igual a la que tú tienes en tu cabecita… Jajaja

– Pero abuela, no te entiendo, yo creí que el único impedimento era la resequedad de tu vagina…

– Ese es un impedimento real, que al parecer tiene solución, pero el auténtico impedimento es que, una cosa es hacer lo que hacemos y otra muy distinta follar…

Eso es algo que tengo que pensar muy bien, para no tener que arrepentirme después.

– Yo lo tengo perfectamente pensado y no creo que haya nada de lo que tenga que arrepentirme después…

– Pero yo no, como es algo que no pensé que iba a pasar, pues no me había detenido en las consecuencias y ahora que veo que sí puede pasar, pues quiero pensarlo con tranquilidad. Porque una cosa es hacer lo que hacemos, y otra cosa es follar, eso son palabras mayores…

Yo viendo el nerviosismo de mi abuela, no quise insistir, así es que, le dije…- De acuerdo, me parece muy bien que lo pienses… ¿Pero no lo descartas definitivamente?

– No, no lo descarto definitivamente, solo te pido que me des tiempo para pensar… ¿Vale?

– Vale… ¿Pero entonces, las demás cosas?…

– Las demás cosas siguen igual que hasta ahora, no te preocupes, para eso no hay ningún problema…

– Gracias eres un encanto… Muaaaaaa

– De nada, querido zalamero, porque a mí también me gusta lo que hacemos y cada vez lo disfruto más.

Durante unos días seguimos igual que antes, yo chupando teta y ella chupando verga, hasta que una noche por fin me dijo…

– Creo que ya estoy preparada para lo que tú ya sabes…

– ¿Para follar?… Le pregunté totalmente sorprendido…

– Siiiii… Jajaja… Para follar…, ¿para qué va a ser si no?

Y me parece una buena idea lo de la mesa, pondremos una toalla encima, una almohada para mi cabeza y una tacita con el aceite…

Yo me puse como una moto… No me lo esperaba, al menos tan pronto…

Nos pusimos los dos a ello, lo preparamos todo… Nos desnudamos…

Era la primera vez que veía completamente desnuda a mi abuela… Para su edad estaba espectacular.

La ayude a sentarse en la mesa y después se tumbó con las piernas recogidas, apoyadas en el borde de la mesa, como si fuera a parir… Jajaja

En esa posición, comprobé que mi verga quedaba perfectamente a la altura de su coño apuntando directamente.

Unté el dedo gordo de mi mano derecha en el aceite y comencé a lubricar su coño… Abrí sus labios mayores, después los menores e introduje la punta de mi dedo en su vagina…

Volví a mojar otra vez mi dedo en aceite y se lo introduje sin ningún problema…

Después cogí la tacita, metí en ella la punta de mi polla y la embadurné bien de aceite.

Me sequé las manos con la toalla, me situé entre sus piernas, metí mis brazos por debajo de sus muslos, y agarrándola de las caderas, tiré de ella, hasta dejarla al borde de la mesa, una vez allí, tome mi verga con una mano, la acerqué a la entrada de su concha y la restregué bien contra ella, después la enfile, volví a cogerla por las caderas con sus muslos apoyados en mis brazos, tire de ella, a la vez que empujaba con mi cuerpo mi verga y se deslizó dentro de ella sin ninguna dificultad estaba bien lubricada y depilada su concha, y la metí hasta que mis huevos chocaron contra su culo.

Mi abuela, que había permanecido en silencio expectante todo el proceso, me preguntó incrédula.

– ¿Ha entrado, ¿verdad?… ¿Está adentro?

– Si abuela, ha entrado sin ningún problema… ya la tienes completamente adentro….

No lo puedo creer, no me ha molestado nada, lo has hecho divinamente…

– Gracias, ahora prepárate, porque por fin, te voy a follar bien follada… Jajaja

– Siiiiii… fóllameee… Folla a tu abuela, que lo está deseandoooo…

Sin más preámbulos, comencé un mete y saca lento y profundo, para lubricar bien su concha.

Ella había empezado a mover sus manos en todas direcciones buscando de donde agarrarse… Jadeaba, suspiraba, gemía…

Yo por mi parte comenzaba a sentir un placer increíble, con mi verga resbalando dentro de aquel estrecho pasadizo, suave y cálido.

Cuando vi que salía y entraba hasta el fondo sin ningún problema, comencé a acelerar mis penetraciones y a follarme a mi abuela sin contemplaciones.

Ella empezó a gemir de placer y a desahogarse diciendo todo tipo de cosas.

– Ah ahahah… Siiiiiiiii, Siiiiii, Siiiii… Así, así… que placerrrr… Sigue follando a tu abuela, que lo está disfrutando.

– No te preocupes que no voy a parar de follarte, aunque mi madre vuelva a llamar por teléfono, en este momento tu eres para mi más importante que ella.

– Siiiiii… Siiiiii… No dejes de follarme por nada del mundo, esto es lo que los dos tanto deseábamos, y seguí durante varios minutos improvisando distintos ritmos de penetración, todos ellos con la respuesta continua de la abuela de unos aigg, aigg, aigg, sigue, sigue, hummmm. Que rico, dame más, más.

Y viendo que ya sentía ganas de correrme, aceleré mis penetraciones y le dije…- Me corro, abuela, me corrooooooo… Ahahahahah.

Y comencé a lanzar mis chorros de leche calentita dentro de lo más profundo de mi querida abuela, inundando su abandonado útero…

Ella al sentir el calor de mi leche y las palpitaciones de mi pene dentro de su concha, comenzó a correrse también, en un increíble orgasmo…

Gemía, se retorcía de placer, clavaba sus uñas en mi pecho y gritaba como una posesa…

– Siiiiiiiii… Ahahahahah… Siiiiii… Yo también me estoy corriendoooooo… Ahahah…Que placerrrr…Siento tu leche caliente llenando mi interior.

Ahahahahah… que rico, que rico… Ahahah…

Me mueroooooo de gustooooo…

Yo notaba las contracciones de los músculos de su concha en mi pene y sentía un placer indescriptible.

– Abuela… Que gustazo… Parece que me la estas chupando con tu coño… No lo puedo creer… Como me gusta… Te voy a follar a toda hora.

– Siiiiii… Desde ahora seré tuya cada vez que quieras. Quien me lo iba a decir. Que iba a disfrutar tanto placer con mi nieto…Te quieroooo… Te quieroooo…

Y así seguimos hasta que poco a poco nuestros cuerpos se fueron relajando y nos fuimos calmando…

Saqué mi polla del coño de mi abuela y un chorro de semen brotó de ella, cayendo directamente al suelo. Empujé suavemente su cuerpo hacia atrás dejándola completamente acostada sobre la mesa. Su cuerpo seguía agitado por los jadeos del impresionante orgasmo que acababa de disfrutar y sus tetas, con los pezones erectos, se movían arriba y abajo, al compás de su agitada respiración.

Me acerqué por el lateral de la mesa y comencé a chupar esos pezones, con los que había empezado todo. En esa posición mi polla quedaba cerca de su cara, así es que mi abuela, que ya se estaba recuperando, en cuanto la vio, se lanzó por ella y comenzó a chupármela con verdaderas ansias.

En poco rato, mi polla se recuperó y para disgusto de ella, se la retiré de la boca y viendo la cara de contrariedad que puso, le dije para tranquilizarla… – No te preocupes que ya la vas a volver a tener dentro, pero por el otro sitio, hoy es tu día… Jajaja

Ella cambió su cara de contrariedad por otra con una sonrisa de oreja a oreja y con voz ronca por la excitación me dijo…

– ¿Me la vas a volver a meter?… ¿Me vas a follar otra vez?

– Si abuela, ahora tienes tu coño bien lubricado y vamos a aprovecharlo, no voy a dejar que se te vuelva a secar nunca más… Jajaja

Y sin más, volví a hacer la misma maniobra de antes y sin ningún problema, en un segundo, tenía mi polla dentro del ahora super lubricado coño de mi abuela, que me recibió encantada.

Ahora mi verga resbalaba sin problema en su concha, proporcionándonos a los dos un extraordinario placer. Como ambos nos acabábamos de correr, no teníamos prisa, nos lo tomamos con calma, disfrutando cada penetración…

Ella volvió a gemir y jadear, disfrutando como yo creo que no había disfrutado nunca antes esto, y al cabo de mucho rato, llegamos al clímax total. Una vez que nos relajamos, saque mi verga de su coño y la ayude a bajarse de la mesa.

Por sus muslos comenzó a escurrir todo el semen acumulado en su concha, se puso una mano tapando su sexo tratando de contenerlo y camino hacia el cuarto de baño…

Nos duchamos los dos y después nos metimos desnudos y limpios en su cama. A partir de ahora dormiríamos juntos, como los nuevos amantes en que nos habíamos convertido. Y a mi abuela ya no se le volvería a secar más su vagina mientras yo estuviera a su lado, se la voy a regar generosamente todos los días.

Yo tenía mis hormonas totalmente evolucionadas y a mi abuela le había despertado la lívido que tenía adormecida después de llevar más de tres años sin follar, así es que los dos estábamos todo el tiempo muy excitados y solos, sin que nadie nos estorbara, por eso nos la pasamos todas las veces posibles follando sin parar.

Hubo veces de follar cuatro y cinco veces y por supuesto probamos el sexo anal, para el que volvimos a utilizar el aceite.

La primera vez que la folle por el culo a mi abuela casi le da algo, por lo visto por ahí solo lo había hecho, supongo yo, con mi abuelo en contadas ocasiones, llevaba varios años sin hacerlo y ya no recordaba el placer salvaje que se siente en ese tipo de sexo.

Así que cuando la puse en cuatro y después de lubricar bien su ano y mi verga, se la clave hasta el fondo sin ningún problema, empecé a follarmela tan duro como lo requiere ese sexo, se volvió loca, gritaba y gritaba pidiéndome que no parará y cuando tuvo el orgasmo, hasta llegó a perder el conocimiento por unos segundos y se desplomó como muerta. Tremendo susto me lleve, pero luego se recuperó y me dijo que había sido el orgasmo más intenso de toda su vida.

Al otro día, me pidió que volviera a follarla por el culo y yo le dije que me daba miedo, que le fuera a pasar algo. Ella me dijo que no fuera tonto, que no le iba a pasar nada y quería repetir las sensaciones del día anterior. Lo hicimos, pero fui más cauteloso y ella volvió a tener un orgasmo increíble.

Luego nos reímos y bromeamos porque lo del sexo anal da para hacer chistes.

Yo le dije:

– ¿Te imaginas que mi madre se enterara que te doy por el culo?

Ella se rió y me respondió…

– De más que le da envidia, jajaja

– ¿Envidia? ¿Es que a mi madre le gusta el sexo anal?

Entonces la abuela me dice que con mi madre se cuentan todo hasta las intimidades sexuales, así que me confirmó:

– Esto a ella le encanta

Yo alucinando le dije:

– ¿Ah sí?

– Si a tu madre al igual que a mí, nos gusta mucho el sexo y te voy a contar algo más, ahora que has follado conmigo, estoy segurisima que cuando se lo diga a ella, va a querer que la folles a ella también.

– Pero ¿qué dices? ¿Es que le vas a contar a mi madre que hemos estado follando tú y yo en estos días?

– Pues claro, ya sabes que entre ella y yo no hay secretos.

– Pero esto es distinto, ella se puede molestar que me haya follado a su madre, y se lo puede tomar muy mal.

– No te preocupes, que yo la conozco bien y se cuál va a ser su reacción. A tu madre desde joven le ha gustado el sexo y se ha follado todos los hombres que ha querido, lo que pasa es que una mujer, tiene que guardar las apariencias y cuidarse de no dar de que hablar a los envidiosos, que te querrán también follar.

Recuerda que te dije que la última follada fue hace tres años. Para esa época tu abuelo ya había fallecido hacia dos años. ¿Y quieres saber cómo paso?

Sucedió cuando tu padre vino a atender unos asuntos personales y se alojó aquí en mi casa, por esos días yo estaba muy deprimida y decidí invitarlo a tomar una copa de vino, lo que termino siendo la botella completa y una cosa llevo a la otra, él me quiso consolar y se presentó un primer beso en la boca y terminamos desnudos en mi habitación follando como locos, claro que esto no lo sabe tu madre y tu no se lo vas a contar. ¿Verdad?

Por supuesto que no, abuela.

– Bueno, pero según tu ¿Como va a reaccionar mi madre cuando le digas que has estado follando conmigo?

– Te voy a contestar con una pregunta ¿Después de estar follando con tu abuela, te gustaría follarte también a tu madre?

– ¿Como dices? ¿Me estás diciendo que cuando se lo cuentes a mi madre, en vez de enojarse conmigo, va a querer que me la folle a ella también?

– Exactamente, eso es lo que te estoy diciendo y te repito la pregunta ¿Te gustaría follarte a tu madre?

– Pues no lo había pensado.

– Bueno, supongo que tampoco habías pensado en follar conmigo y ya ves el goce que me has dado.

– Esta bien, pero lo nuestro es distinto, porque ha sido algo que ha surgido espontáneamente.

– ¿Crees que, si yo no hubiera estado loca por follar contigo, te lo habría permitido?

– Supongo que no.

– Pues lo mismo ocurre con tu madre.

– ¿Me estás diciendo que mi madre lleva tiempo deseando follar conmigo?

– Claro, eso te estoy diciendo y solo ha esperado que seas mayor de edad, ahora ya lo eres y en cuanto yo le cuente lo nuestro, te podrás imaginar lo que va a desear, así es que te repito la pregunta ahora que estas enterado de todo ¿Cuándo vuelvas a casa te follaras a tu madre sabiendo que ella desea que lo hagas?

– Por supuesto que me la follare, está buenísima, pero en el pasado pensar hacer eso, era una fantasía imposible de realizar.

– Pues ya verás que podrás hacer realidad tu fantasía y con ella no vas a necesitar aceite… Jajaja

– Jajaja, desde luego.

¿Y cómo se supone que me voy a follar a mi madre? No creo que sea pronto, y que le diga desnúdate que vamos a follar. ¿Verdad?

– Pues muy fácil no es, pero cuando tu padre salga a trabajar tú puedes comenzar a conquistarla como hiciste conmigo.

Y así quedaron las cosas, desde luego había que pensar en una estrategia.

Cuando regresé a casa, mi abuela y mi madre ya habían hablado, así es que empecé a cortejar a mi madre durante los días siguientes, pero aquí comienza una segunda historia.

Era viernes, llegué a casa a las nueve de la noche, mi madre no había regresado, tenía la comida anual de la empresa y seguramente se iba a demorar. Mi padre estaba en una convención y regresaría hasta el día siguiente sábado.

Me vestí con el pantalón corto del pijama y una camiseta y me senté a jugar con la consola en mi habitación, esperando que ella llegara, y dada la hora, pensé no iba a tardar mucho.

A las diez y media de la noche sonó el timbre, bajé y abrí la puerta y mi madre entró muy risueña apoyándose en la puerta y la pared… Traía una buena borrachera.

Ella no bebe normalmente, pero esta vez se había pasado de copas…

–Vengo un poco mareada

– Eso parece, ten cuidado no te vayas a golpear. Le dije, mientras me acercaba a sujetarla…

La tomé por la cintura y le dije…

– Ven mamá, vamos a tu dormitorio…

– Si cariño… ayuda a tu madre, que está un poco mareada… Jajaja.

Como pude la ayudé a llegar hasta su dormitorio…

En cuanto estuvimos al lado de su cama, se tumbó encima, diciendo entre risas…

– Mi camaaaaa… Jajaja… que ganas tenia de llegar… Jajaja

– Estoy tan borracha que me vas a tener que ayudar a poner mi pijama

Vamos déjame que te ayude a quitar la ropa…

– Si cariño, ayuda a tu mami. Jajaja…

Entre risas y risas, fui consiguiendo quitarle la ropa de la parte superior hasta que quedó solo con el sujetador…

Ella empezó a intentar desabrochárselo.

– ¿El sujetador también quieres quitártelo?

– Claro, No me voy a acostar con este instrumento de tortura… Jajaja…

– Vale, espera, ya te lo quito.

Luchando con sus manos, conseguí desabrochar el dichoso sujetador y ella de un tirón se lo sacó…

– Mira como tengo las tetas de frías… Jajaja. Dijo, mientras cogía una de mis manos y me la llevaba a sus tetas…

Efectivamente, cuando se las toque las tenía heladas y los pezones, duros como piedras…

– Mamá, las tienes muy frías…

– Es que hacía mucho frio en el lugar de la cena y a mí se me enfriaron las tetas y el culo… Jajaja…

– Anda, frótamelas un poco con tus manos, para calentarlas… Jajaja

– Como te las voy a frotar, lo que tienes que hacer es darte una ducha de agua caliente y así de paso te despejas un poco y entras en calor…

Pero ella había puesto mis manos en sus tetas, y yo mientras le hablaba, se las acariciaba, sin más…

– Buena idea cariño… Jajaja… pero tu sigue calentándomelas mientras me quito los pantalones…

Se sentó al borde de la cama y comenzó a desabrocharse el pantalón, mientras yo me había situado detrás de ella y, obedientemente, le seguía acariciando una teta con cada mano…

Lo había empezado a hacer en automático, porque ella me lo había pedido, pero de pronto fui consciente de lo que estaba haciendo y sentí que me gustaba acariciar aquellas tetas, así es que empecé a acariciárselas de una manera menos cariñosa, pensando en lo que me había advertido mi abuela que mi madre deseaba follar conmigo., entonces le empecé a apretar y a pellizcar suavemente los pezones…

– Uhmmmmm… Así, así, cariño… Uhmmmm.

Ella me animaba mientras seguía peleando por quitarse sus ajustados pantalones y entre risas me dijo…No consigo quitarme estos jodidos pantalones, vas a tener que ayudarme

– Espera yo te ayudo. Le dije soltando de mala gana sus tetas, ya que me había puesto en modo «aprovechati», me baje de la cama, ella se acostó, yo, metí mis manos por la parte de arriba de los pantalones y tire.

Las bragas salieron junto con los pantalones y seguí tirando consciente que la dejaría totalmente desnuda…

Mientras le sacaba el pantalón vi su concha perfectamente depilada cuando le levanté las piernas para sacárselo, primero una y luego la otra, pude ver su sonrosado coño… Mientras tanto ella disfrutaba su borrachera.

Una vez que se vio libre de los pantalones, se dio la vuelta, quedó tendida boca abajo y tocándose el culo me dijo…– Mira, toca, veras como tengo el culo de frio…No podía creer lo que estaba pasando, se lo toqué y efectivamente, lo tenía helado…

–Es verdad, lo tienes más frio que las tetas… Jajaja

– ¿Lo ves? – Pues ya sabes lo que tienes que hacer, frótamelo bien para calentármelo, ahí tienes más que en las tetas… Jajaja

No tuvo que decírmelo dos veces, me subí a la cama, me puse de rodillas, con sus piernas entre las mías y con mis dos manos comencé a sobarle las nalgas…

Esto, además de calentar a mi madre, me estaba, definitivamente, calentando a mi…

Decidí aprovechar al máximo la situación…

Pero cuando estaba concentrado en ver como poco a poco iba acercando mis manos a mi objetivo, sentí como el cuerpo de mi madre se agitaba y oí como había empezado a gemir.

Pero también tenía claro, que por mí no iba a ser que desaprovechara aquella increíble oportunidad…

Así es que… masajeándole de nuevo el culo, ahora ya con más descaro, le propuse que se diera una ducha caliente y ella acepto con la condición que yo la acompañara.

En principio no pensé en meterme a la ducha con ella, solo estar atento afuera si ella me necesitaba.

Pero estando adentro del baño ella me dice… ¿Y te vas a bañar conmigo vestido?

Entonces me desnude y ella pudo ver mi erección, no dijo nada.

Nos metimos bajo la ducha y comencé a enjabonar su cuerpo y estando detrás de ella mi verga se acomodó entre sus nalgas, ella solo dijo…hummmm que rico, sabias que tienes una verga enorme, suficiente para hacer gozar a cualquier mujer.

Yo no respondí, y ella movió su mano hacia atrás tomo mi verga y comenzó a frotarla, de manera que mi excitación creció y también la de ella. Luego se inclinó hacia adelante, se apoyó con una mano en la pared y con la otra dirigió mi verga a su concha y una vez entro el glande, ella se encargó de mover su cuerpo hacia atrás logrando mi penetración total y así empezamos una follada deliciosa.

Yo creo que a mi madre se le quitó la borrachera de golpe, y con voz temblorosa me dijo… Nunca en mi vida había sentido dentro nada igual…

Pero como follar allí era un poco difícil me propuso secarnos y salir a la cama y allí ella se acostó boca arriba separo sus piernas y me dijo… Ven

Ella al sentirme nuevamente dentro soltó un gemido de placer… Ahahahahah…

Los dos empezamos a follar como locos…

Yo comencé a follarme a mi madre, como si me fuera en ello la vida… ella me había rodeado con sus piernas y clavado sus dedos en mi espalda, mientras gritaba y decía todo tipo de burradas…

– Ahahahahah… Siiiiiiiii mi vida…. Siiiiii… así, así, fòllame fuerte…

–Que ganitas tenia de tener mi verga dentro de Siiiiii,

Ahahah… Ahahah…

Yo por mi parte puse mi granito de arena añadiendo un poquito más de morbo al increíble momento que estábamos viviendo…

– Siiiiii… mamá y la verga que tienes ahora mismo dentro es la de tu hijo, que ha vuelto a entrar dentro de ti, por el mismo sitio que salió y ahora se folla a su madre.

Esto para ella fue como la chispa que detono la bomba que era su cuerpo en ese momento y estalló en un escandaloso orgasmo…

Mi pene al sentir las contracciones de su vagina, también explotó y comenzó a disparar chorros de semen, inundando su palpitante coño y los dos enloquecimos de placer en un orgasmo simultaneo.

Nos comíamos a besos, gritábamos, nos decíamos todo tipo de guarradas, hasta que finalmente, quedamos agotados…

Saqué mi maltrecho pene de su chorreante coño y me desplome a su lado…

Las tetas de mi madre se movían al compás de su agitada respiración y todo su cuerpo seguía temblando presa de las ultimas convulsiones propias del intenso orgasmo que aún seguía disfrutando…

Aquello había sido un polvo improvisado entre una mujer hambrienta de sexo, motivado por su prolongada abstinencia y los efectos del alcohol y un joven dispuesto a aprovechar la primera oportunidad de tener sexo que se le había presentado, sin importarle de quién era el coño que acababa de follar…

Cuando finalmente recobramos el aliento, le dije a mi madre…

– Yo creo que ahora sí deberíamos terminar de ducharnos los dos… ¿No te parece?…

–De acuerdo, porque estoy sintiendo que «algo liquido» está empezando a salir de donde «alguien» lo metió… Jajaja

De ese día en adelante alternadamente follaba con ellas el día y en la hora que quisiera.

Por JAPACA

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