miércoles, 19 de junio de 2024

Un rapidín con mi hermana


Me llamo Milton, esta historia ocurrió hace unos años cuando tenía 11 años y mi hermanita 6. Fui un niño muy precoz, desde los 8 años descubrí las masturbación, andaba todo el día con la verga parada, me la jalaba 5, 6 a veces hasta 7 veces al día, así fue durante 2-3 años hasta que un día cambió todo.


En mi cuarto tenía 2 porterías pequeñas y solía jugar futbol con mi hermanita llamada Fabiola, era una niña alta, morena y gordita, a pesar de ser tan precoz nunca la había visto de una forma morbosa hasta ese día, estábamos jugando normal hasta que en un momento ella quedó de espaldas a mi (viendo hacía a su portería), yo me acerqué para intentar quitarle la pelota y ella al darse cuenta de ello se agacho para agarrar la pelota, al ella ser alta y yo no tanto, mi pelvis roso con su culito, en ese momento las hormonas se me volvieron locas y mi pito se puso super duro por pensar que podría usar a mi hermanita para satisfacerme, así que un par de minutos después se presentó la misma situación, ella quedó de espaldas a mi y me abalance como un loco atrás de ella sabiendo lo que iba a pasar, y efectivamente, ella se agachó por la pelota pero esta vez no fue un rose, ahora le di un arrimón completo, de unos 2-3 segundos para ver cual era su reacción y cual fue mi sorpresa que ella ni se inmutó, así que cada vez que se presentaba la situación le arrimaba toda la verga hasta que después de 3-4 veces, cuando ella se agachó por la pelota, de una forma descarada, la tome de las caderas y le embarre la verga por todo el culo mientras le decía: «te voy a quitar la pelota» y ella lejos de verse incómoda me respondió: «sigue intentándolo pero no lo harás», al escuchar eso pensé que le estaba gustando así las siguientes veces que le daba sus arrimones ya duraban un par de minutos, yo sentía en el cielo, a pesar de que me masturbaba, rosar mi verga en el culo de mi hermana era otra cosa, 100 veces mejor, después de un rato mi madre nos gritó que bajáramos a comer poniendo fin a mi primer encuentro sexual con mi hermanita.

Seguimos jugando de esa forma unos días hasta que una vez estábamos en el piso de la sala viendo televisión y mi madre nos dijo que iba a salir un rato con mi tía, 5 minutos después de que se fue, no sé porque pero me calenté, así que me moví de lugar poniéndome al lado de mi hermanita y procedí a ponerla de lado y abrazarla por atrás (de cucharita), al tiempo que le decía: «te quiero mucho hermanita», comencé a frotar mi verga en su culo, ella respondió: «yo también te quiero hermanito», seguimos así un rato hasta que quise ir más allá, me separé un momento de ella, me saqué la verga y seguí arrimándosela, cuando sentí que estaba cerca de venirme, agarré su mano y le dije: «préstame tu mano pero no vayas a voltear», lleve nuestras manos a mi verga, hice que me la agarrara y le dije: «hazme así», indicándole como masturbarme, por dios, fue delicioso sentir que alguien te agarre la verga, estuvo masturbándome unos 2 minutos, cuando escuché que el carro de mi padre estaba llegando, así que rápidamente me guardé la verga y me senté lejos de mi hermanita, cuando entró mi padre estaba muy nervioso de que mi hermana fuera a decir algo de lo que habíamos hecho, no sé si sabía que lo que hacíamos era algo malo pero afortunadamente no dijo nada, igual por si las dudas, dejé pasar unos días sin hacer nada.

En nuestro siguiente encuentro estábamos viendo televisión en mi cuarto, mi madre estaba dormida en el suyo y mi padre no estaba, así que de repente pensé que era un buen momento, me acerqué y le dije: «Fabi, nos echamos un rapidín?», ella entendió a lo que me refería, se levantó, me dijo: «bueno» inclinándose y ofreciéndome su trasero, me puse detrás de ella y empecé con los arrimones, después de un rato le dije: «vamos a cambiar, acuéstate en el suelo», ella lo hizo y al estilo del misionero, le abrí las piernas, me coloqué en medio, junte mi pelvis con la suya y empecé los movimiento como si me la cogiera, pero con ropa, se sentía aún mejor ese rose de mi verga con su panochita, nos veíamos a los ojos, pero nadie decía nada, hasta que abrí mi boca en señal de que ella me imitara, cuando lo hizo, cerré los ojos y el planté un beso, al inicio solo era labios pero después ya empecé con lengua, rapidamente ella me siguió, así que ahí me dí cuenta que le gustaba lo que estaba pasando, nos separamos pero seguía con el movimiento de coger cuando ella abrió la boca en señal de que quería otro beso, no la hice esperar y nuevamente nuestras lenguas comenzaron a jugar, estuvimos así un rato hasta que sentí que me iba a venir, así que aceleré mis movimientos y en ese momento en que sientes como el semen te va recorriendo la verga, perdí el control de todo mi cuerpo, empecé a tener espasmos en los brazos y piernas, los ojos se me pusieron en blanco, casi relincho como caballo en brama, era como si una corriente eléctrica me recorriera el cuerpo mientras eyaculaba, fue la mejor sensación que había tenido en mi vida, habrán sido unos 4-5 chorros de abundante semen, cuando recobré la consciencia mi hermana me estaba mirando extrañada de no saber que había pasado y solo atiné a decirle: «ya terminamos», me fui al baño a limpiarme todo el semen embarrado que tenía y regresé al cuarto como si nada hubiera pasado.

Días después, nuevamente estábamos solos en mi cuarto así que procedí a decirle a mi hermanita: «Fabi, un rapidín?» ni siquiera me contestó, directamente iba a tumbarse en suelo cuando le dije: «en la cama mejor» se acostó, le abrí sus piernas, me coloqué en medio y comencé a moverme, hubo besos de lengua, en el cuello hasta que le dije: «me dejas subirte la playera», con su cabezo lo negó pero yo insistí «ándale, va a ser rápido», sin darle tiempo de respuesta, tome su playera y su camiseta de la parte de abajo y se la levanté hasta las axilas, quedando ante mi un par de pezoncitos cafecitos y paraditos, solo eran un para de bultitos pequeñitos los que tenía por tetas, pero no me importo, procedí a chuparle los pezones haciendo que su piel se pusiera chinita al sentir el contacto con mi lengua, al darme cuenta de que le gustó, le mamé sus chichitas con mayor intensidad, estábamos muy calientes los dos cuando pasó algo que al día de hoy sigo sin poder creer, Fabiola detuvo mis lamidas para decirme: «ahora vamos hacerlo así», me alejó un poco para bajarse su pantalón y sus calzoncitos dejando su trasero al aire, levanté sus piernas y ante mi quedó una vagina gordita, una rayita sin un pelito, blanquita, cerradita, era la primer vagina que veía y era como si viese el cielo, era la lujuria total, cuando me cayó el veinte de todo también bajé mis pantalones y me saqué la verga, la acerqué a su panochita y empecé a frotarla, era un morbo indescriptible, estaba rosando carne con carne, piel con piel, verga con vagina a mi hermana, no me contuve y empecé a metérsela, estaba muy apretada, cada centímetro que me metía me dolía más el pene y a mi hermana también le dolía que me decía que ya no quería, pero el morbo y la lujuria pudieron más que mi dolor y el de mi hermana, cuando le entró toda la verga comencé a bombearla, el dolor en mi, se transformó en placer pero en mi hermana no fue así que había empezado a llorar, le pedí que me perdonara por lastimarla, que no llorara, pero no dejé de cogerla, hasta que sentí que me venía, se la saqué y me vine sobre su vagina, ahí me di cuenta de lo que había hecho, había violado a mi hermanita, como pude me guardé la verga, limpié su vagina con la sábana, le di un beso en la panochita y subí sus pantalones, pero ella no dejaba de llorar y de repente me dijo: «te voy acusar con mi mamá», me quedé helado, imaginé que mis padres me golpeaban y me corrían de la casa por lo que había hecho, así que le pedí perdón le dije que no iba a volver a pasar que por favor no me acusara, y efectivamente, no volvió a pasar, ya pasaron 15 años de eso y no me acusó, nunca hemos hablamos de eso, ni siquiera sé si recuerda lo que pasó o su cerebro lo olvidó, con el paso de los años lamento mucho que le haya dolido porque jamás he vuelto a tener un sexo tan rico como aquel, me hubiera gustado haberlo hecho más cosas y cogérmela muchas veces, pero pudo más el miedo a que me acusara aunque después encontré más vaginas en las que eyacular, en la siguiente parte cuento como mi tía me cogío.

Por OIRAMGER

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