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viernes, 12 de febrero de 2021

El Espejo


LENGUA DE ORO

Hola, no sé por donde empezar. Soy Julia, una chica de 22 años, tipo promedio, o sea que sin ser la más bonita he tenido muchos novios y, por lo tanto, mucho sexo. Tengo un grupo de amigas entre las que me siento cómoda. Sin embargo, escribo lo que ustedes van a leer por culpa de ellas.

Ustedes saben que uno se encuentra a sus amigas en el colegio, en la universidad o en un parque. Allí las veo riendo, contándose algún chiste o hasta un secreto. Pero es realmente molesto cuando llegas y se quedan calladas, o cambian de tema.

En ese momento sabes que hablan de ti. Eso me pasó a mí. Esa situación duró varias semanas hasta que se me ocurrió llamar en secreto a una de ellas, Andrea. Ella había tenido muchos detalles conmigo y la considero una mujer correcta.

Quiero decir correcta en el sentido de que asume sus responsabilidades y que cuando tiene que decirte cosas feas en tu cara, lo hace porque siente que es lo necesario. Pero a la vez que era tan correcta, era tan puta. Y era puta por ser correcta. O sea, si sentía que era una necesidad impostergable echarse un polvo, lo hacía. Sin importar con quién, aunque fuera el novio de una de nosotras, o sin importar si era de su propia familia (si ustedes la conocen no le digan que yo escribí esto, porque es un "secreto" que sólo lo sabemos entre nuestro grupo de 30 amigas, y a su padre y a sus hermanos se los llevarían a la cárcel por comerse algo tan rico sin compartirlo), o sin importar que tuviera novio, o sin importar que ya es una madre soltera.


No era mi mejor amiga, pero sí podía contar con que ella me iba a decir lo que pasaba. El día llegó en el cuál llegué a su casa, sin avisar, una noche. Su madre abrió la puerta y me saludó. Me dejó entrar, pero me pidió que la esperara en la sala mientras Andrea se bañaba.

Yo esperé a que la señora se fuera a la cocina, y me escabullí a la escaleras. Subí al segundo piso y camine con sigilo por el corredor, escuchando atentamente. La puerta del baño estaba abierta, me asomé y no estaba ella. Llegué a la puerta del fondo y escuché un ruido como de alguien haciendo que otra persona guarde silencio. Abrí la perilla de la puerta con mucho cuidado (en eso soy una experta) y tuve que taparme la boca por la sorpresa que me llevé. Andrea estaba desnuda montada a caballo en la verga de su hermano, el cual también estaba desnudo.

Aunque Andrea estaba encima, era su hermano el que movía la cadera para empujar su verga hasta los vellos y luego sacarla hasta el glande, en un momento despacio y al otro rápido. Ella se dejaba hacer mientras que sus manos estaban apoyadas en el pecho de su hermano. El tenía los pies apoyados en la cama y sus pechos se tocaban, así que sus anos estaban expuestos.

A pesar de todo el sexo que he tenido, nunca había visto a otros haciéndolo. No sé qué me pasó por la cabeza pero el espectáculo me afectó. Sin embargo, no venía a tener sexo sino a averiguar el secreto de mis amigas. Entonces se me ocurrió la más atrevida idea hasta ese momento. Si ellos lo estaban haciendo era al escondido, porque su madre no nombró al hermano de Andrea. Les iba a pegar el susto que les sacaría hasta la mierda.

Me acerque con mi acostumbrado sigilo, me arrodillé entre las piernas de él, acerqué mi cara al muy carnoso y muy redondo culo de Andrea y mi dedo medio al expuesto culito de su hermano, saqué mi lengua, apunté bien el dedo, y cuando él hundió su verga al máximo, yo también. Por primera vez mi lengua entraba por el hoyito de otra mujer y mi dedo violaba a un hombre. En una centésima de segundo ambos fruncieron las nalgas, apretándome la lengua y el dedo, provocando un hundimiento mayor si cabía de la verga dentro de Andrea, a la vez que su vagina se contraía.

En la siguiente centésima el orgasmo de ambos había sido iniciado, pero la reacción de Andrea fue desmontarse, por lo que la verga de su hermano quedó libre y al momento de salir la leche, la verga se devolvió como un resorte y me pegó en el cachete a la vez que el primer lechazo me inundaba el ojo. Abrí la boca para quejarme y a cambio recibí el segundo lechazo al fondo de la garganta. Tuve que apartar esa verga antes del tercero y ese cayó en las nalgas de Andrea que trataba de tapar la boca de su hermano y la suya para no delatarse. Cuando por fin vieron mi cara, y al notar que su "secreto" había sido descubierto, un segundo susto los invadió. Y ese si les sacó la mierda, en sentido figurado.

Andrea empezó a susurrar: "Maldita hija de puta, quieres que nos descubran? Qué putas estás haciendo aquí". Mientras yo me limpiaba el ojo y me lamía la lechita tibia de un completo desconocido. No es que me importe pero me gusta que haya conversación antes del polvo.

Su hermano empezó a preparar su escapatoria: recogió algo de su ropa tirada en el suelo, callado, y al final se asomó a la puerta antes de salir corriendo en puntillas hacia su cuarto.

Yo seguí el susurro: "Nunca he sido chantajista pero necesito algo de tí a cambio de mi silencio" Andrea me miró con ojos llenos de sangre. En ese momento me hubiera tirado por la ventana para librarse de mí, pero sería difícil explicarlo a las autoridades.

"Espérame en la sala mientras me visto" dijo ella con una cara de calcular cuántos años te dan en la cárcel por haber tirado a una ex-amiga por la ventana de un segundo piso. Así que bajé a la sala donde estaba su madre con unos vasos llenos de refresco. "Le dije que esperara aquí porque mi hija estaba bañándose". Ahora la asustada era yo.

"Disculpe señora pero necesito a Andrea y estoy de afán."

La señora volvió a irse a la cocina y al rato Andrea bajó con una pijama.

A:"Qué quieres?"

J:"Bueno, vamos al grano. Hace rato siento que cuando llegó a donde ustedes están se avisan y dejan de hablar o cambian de tema, entonces siento que se trata de mí"

A:"Mira Julia, estuviste a punto de cagarte en mi vida y delatarme con mi cucha solo por una niñada?"

J:"Lo siento pero no es a tí a quien miran por la espalda cuando están reunidas. Hablas tú o hablo yo."

Estaba arriesgando el dejar de seguir respirando pero me sostuve. Al parecer Andrea lo notó, respiró hondo y me miró con aire de resignación. Se quedó mirándome todo un incómodo minuto y, ahora lo sé, maquinó su venganza. "Salgamos, no quiero que nadie nos escuche."

Estaba muy nerviosa y mis piernas temblaban mientras caminábamos hacia la puerta. Salimos y nos sentamos en la acera, con los pies en el asfalto.

A:"Lo que te voy a contar es un secreto. No se lo digas a nadie. Se trata de un man. Lo llaman Lengua de Oro y está causando destrozos entre nosotras. Nos tiene como hipnotizadas. Es todo un profesional. El problema era que no sabíamos si contarte, por lo imprudente que eres." Lo de imprudente ya lo han notado.

J:"Era eso? Malas amigas. Y yo pensando lo peor de ustedes... cuando puedo conocerlo?"

A:"Mañana. Pero... con unas condiciones, ok?"

J:"OK!!!"

No sé por qué, pero después que Andrea entró a su casa y me fuí a la mía, empezó a crecer en mí un gusanillo de curiosidad y morbo. Por primera vez iba a tener sexo con alguien del cual ya sabía que tenía sexo con muchas de mis amigas. Por primera vez iba a compartir a alguien. Andrea y yo habiamos acordado encontrarnos en la casa de una tercera amiga. Allí no había padres ni familiares entrometidos.

La segunda condición era que yo iba a recibir la visita de Lengua de Oro totalmente desnuda y con una venda en los ojos para "concetrarme totalmente en la sensación". La tercera condición era que durante toda la sesión no iba a decir ni mu. La cuarta condición era que todas ellas iban a estar presentes.

A lo hecho, pecho. Ya dentro del lío es mejor portarse como valiente. Me desnudé en frente de todas mis amigas, algunas de las cuales las conozco desde mi infancia. Me empezaron a vitorear. "Mamacita, divina, tetona, uy quien fuera Lengua de Oro para lamer ese saladito" y otras cosas. Me taparon los ojos con una venda y me llevaron al gran patio de atrás. Me hicieron acostar y abrir las piernas. Algunas de ellas empezaron a manosearme y a pellizcarme. La calentura iba en aumento hasta que alguien pidió silencio.

Andrea habló: "Por razones de seguridad hemos acordado con Lengua de Oro que él no puede hablar mientras dura nuestra iniciación."

Un momento, dijeron iniciación? Pensé que solo era un chico con el cual tener sexo y ya. El silencio fue interrumpido por los pasos de quien pensé debía ser Lengua de Oro, y mi nerviosismo aumentó. Sentí cuando él se arrodilló entre mis piernas y sus manos me recorrieron todo el cuerpo, todo. Bajó la cabeza hasta que su nariz tocó mis vellos y sentí una venda cubriendo también sus ojos!!! Algo estaba pasando.

Pero mi pensamiento fue interrumpido por el primer contacto con su lengua. "Ahora empieza lo bueno" pensé. Y me quedé cortica. Con razón lo llamaban Lengua de Oro, las putas amigas mías. El tipo recorrió con su lengua mis labios, mi vagina, mi clítoris y hasta mi ano.

Los corrientazos iban y venían. Por un momento se dedicó a mi clítoris, lo chupó, lo mordió, lo lamió, lo empujó con su lengua y lo volvió a chupar. Metía y sacaba su lengua de mi vagina con tanta rapidez y furia que me acerqué rápidamente a mi orgasmo, y obviamente empecé a gemir. Pero alguien me tapó la boca. Al parecer era vital que el tipo no distinguiera mi voz. Pero como me escuchó gemir se dedicó por entero a mi clítoris y llegué a mi orgasmo. Hey, dije que llegué a mi orgasmo. Nada, el tipo se hizo el desentendido y me siguió chupando hasta que estaba demasiado sensible, empecé a temblar, y era un orgasmo tras otro. Cuando terminó quedé temblorosa y más que satifecha.

Entonces sentí la cabeza de su verga en mi entrada. Tambien deberían llamarlo Verga de Oro, qué cosa tan ancha. Me lo fue metiendo con calma porque mi vagina estaba cerrada por las contracciones, y aun así sentí lo gorda que era. Eso es lo que me gusta, no una verga delgada que se sienta nadando en mi túnel, sino un salchichón que te haga sentir llena.

Cuando terminó de entrar, esperó unos momentos a que mi cuerpo se adaptara. Movió la cadera en círculos como para abrirme un poco más. Y sin más empezó un taladrar salvaje: sentí como mis labios menores entraban con su verga y luego al salir eran estirados hacia afuera. Mis tetas llevaban libremente el ritmo de su embestida y mi pobre útero era golpeado salvajemente (eso me enloqueció). Me provocó más orgasmos de los que ningún hombre me ha provocado en toda mi vida.

No sé cuántos minutos duramos pero no fueron pocos. Qué bestia! Hasta que sin razón aparente Lengua de Oro se detuvo. Sentí que alguien me puso una mano sobre la venda. Era Andrea: "Como ustedes ya saben, en este momento Lengua de Oro alcanzó el punto de no retorno. Si sigue se vendrá dentro de ella. Es aquí cuando de verdad empieza nuestra iniciación. Al momento de yo retirar las vendas, ambos deben decidir si quieren pertenecer a nuestra hermandad. Y si quieren pertenecer deberán llegar hasta el final del acto".

No me había sentido más desorientada desde que presenté el examen de admisión a la universidad. No entiendía un carajo de lo que pasaba. Y en ese momento Andrea quitó ambas vendas, y la persona que tenía su mano sobre mi boca y también sobre la boca de él, las retiró. Ojalá no lo hubiera hecho. De todas maneras no recuerdo las palabras que salieron de mi boca al ver a mi propio hermano con su verga hundida en mi tunel. Ambos miramos a todos los lados y lo único que pudimos ver fue a todas mis 30 amigas ensartadas por las vergas de los que, como después me enteré, eran sus respectivos hermanos, esperando que nosotros termináramos para ellos empezar. Entonces vi los ojos de mi hermano, vi lo roja que estaba toda su piel, y sentí un empujón de su cadera "Si deseas podemos dejarlo así y hacer de cuenta nunca pasó nada".

Algo de mi conciencia todavía luchaba para que yo vomitara por haber consumado el acto mas asqueroso que puedo imaginar. Pero era lentamente silenciada por mi pesada respiración. Hasta que solo escuché las venas de mi cerebro, golpear aceleradamente por la rapidez de mi corazón (era por la taladrada que me acababan de dar o por el repentino miedo a que alguien mas se enterara???). Eché todo al carajo y le dije a mi hermano "No creas que me vas a dejar así de caliente como estoy.

Dame como se debe y después hablaremos si seguimos o no".

En ese momento todos nos vitorearon y comenzaron una orgía impresionante. Ya había dicho que nunca había visto a otros teniendo sexo, ahora imagínense ver una orgía. Andrea se me acercó y detrás de ella estaba su hermano.

La veía borrosa por las embestidas de mi hermano "Bueno, como te has dado cuenta todas nosotras ya hemos disfrutado de tu hermano, como condición para aceptarte unánimemente dentro de nuestra hermandad. La verdad era que no sabíamos cómo decirte ni cómo ibas a reaccionar. Pero una imagen vale más que mil palabras. Además...creo que ya no puedes chantajearme"

LA ASPIRADORA

Hola, no sé por donde empezar. Soy Julio, un chico de 22 años, tipo promedio, o sea que sin ser el más bonito he tenido muchas novias y, por lo tanto, mucho sexo. Tengo un grupo de amigos entre los que me siento cómodo. Sin embargo, escribo lo que ustedes van a leer por culpa de ellos.

Ustedes saben que uno se encuentra a sus amigos en el colegio, en la universidad o en un parque. Allí los veo riendo, contándose algún chiste o hasta un secreto. Pero es realmente molesto cuando llegas y se quedan callados, o cambian de tema. En ese momento sabes que hablan de tí. Eso me pasó a mí. Esa situación duró varias semanas hasta que se me ocurrió llamar en secreto a uno de ellos, Andres. El había tenido muchos detalles conmigo y lo considero un hombre correcto. Quiero decir correcto en el sentido de que asume sus responsabilidades y que cuando tiene que decirte cosas feas en tu cara, lo hace porque siente que es lo necesario. Pero a la vez que era tan correcto, era tan perro.

Y era perro por ser correcto. O sea, si sentía que era una necesidad impostergable echarse un polvo, lo hacía. Sin importar con quién, aunque fuera la novia de uno de nosotros, o sin importar si era de su propia familia (si ustedes lo conocen no le digan que yo escribí esto, porque es un "secreto" que sólo lo sabemos entre nuestro grupo de 30 amigos, y a su madre y a sus hermanas se las llevarían a la cárcel por comerse algo tan rico sin compartirlo), o sin importar que tuviera novia, o sin importar que ya es un padre soltero. No era mi mejor amigo, pero sí podía contar con que él me iba a decir lo que pasaba. El día llegó en el cuál llegué a su casa, sin avisar, una noche.

Su madre abrió la puerta y me saludó. Me dejó entrar, pero me pidió que lo esperara en la sala mientras Andres se bañaba. Yo esperé a que la señora se fuera a la cocina, y me escabullí a la escaleras. Subí al segundo piso y camine con sigilo por el corredor, escuchando atentamente. La puerta del baño estaba abierta, me asomé y no estaba él. Llegué a la puerta del fondo y escuché un ruido como de alguien haciendo que otra persona guarde silencio. Abrí la perilla de la puerta con mucho cuidado (en eso soy un experto) y tuve que taparme la boca por la sorpresa que me llevé. Andres estaba desnudo enterrando su pene en el hoyo de su hermana, la cual también estaba desnuda.

Aunque Andres estaba encima, era su hermana la que movía la cadera para enterrar su verga hasta los vellos y luego sacarla hasta el glande, en un momento despacio y al otro rápido. El se dejaba hacer mientras que sus manos estaban apoyadas en el pecho de su hermana. Ella tenía los pies apoyados en la cama y sus pechos se tocaban, así que sus anos estaban expuestos. A pesar de todo el sexo que he tenido, nunca había visto a otros haciéndolo. No sé qué me pasó por la cabeza pero el espectáculo me afectó. Sin embargo, no venía a tener sexo sino a averiguar el secreto de mis amigos. Entonces se me ocurrió la más atrevida idea hasta ese momento. Si ellos lo estaban haciendo era al escondido, porque su madre no nombró a la hermana de Andres.

Les iba a pegar el susto que les sacaría hasta la mierda. Me acerque con mi acostumbrado sigilo, me arrodillé entre las piernas de ella, acerqué mi cara al muy carnoso y muy redondo culo de Andres y mi dedo medio al expuesto culito de su hermana, saqué mi lengua, apunté bien el dedo, y cuando él hundió su verga al máximo, yo también. Por primera vez mi lengua entraba por el hoyito de otra hombre y mi dedo violaba a una mujer. En una centésima de segundo ambos fruncieron las nalgas, apretándome la lengua y el dedo, provocando un hundimiento mayor si cabía de la verga de Andres, a la vez que la vagina se contraía.

En la siguiente centésima el orgasmo de ambos había sido iniciado, pero la reacción de Andres fue desmontarse, por lo que la vagina quedó libre y al momento de salir los jugos, (nunca antes había visto una mujer eyaculando) quedé sorprendido al sentir que el primer chorro me inundaba el ojo. Abrí la boca para quejarme y a cambio recibí el segundo chorro al fondo de la garganta. Tuve que tapar con mi mano antes del tercero y ese cayó en las nalgas de Andres que trataba de tapar la boca de su hermana y la suya para no delatarse. Cuando por fin vieron mi cara, y al notar que su "secreto" había sido descubierto, un segundo susto los invadió. Y ese si les sacó la mierda, en sentido figurado.

Andres empezó a susurrar: "Maldito hijo de puta, quieres que nos descubran? Qué putas estás haciendo aquí". Mientras yo me limpiaba el ojo y me lamía el juguito tibio de una completa desconocida. No es que me importe pero me gusta que haya conversación antes del polvo.

Su hermana empezó a preparar su escapatoria: recogió algo de su ropa tirada en el suelo, callada, y al final se asomó a la puerta antes de salir corriendo en puntillas hacia su cuarto.

Yo seguí el susurro: "Nunca he sido chantajista pero necesito algo de tí a cambio de mi silencio" Andres me miró con ojos llenos de sangre. En ese momento me hubiera tirado por la ventana para librarse de mí, pero sería difícil explicarlo a las autoridades.

"Espérame en la sala mientras me visto" dijo él con una cara de calcular cuántos años te dan en la cárcel por haber tirado a una ex-amigo por la ventana de un segundo piso.

Así que bajé a la sala donde estaba su madre con unos vasos llenos de refresco. "Le dije que esperara aquí porque mi hijo estaba bañándose". Ahora el asustado era yo.

"Disculpe señora pero necesito a Andres y estoy de afán."

La señora volvió a irse a la cocina y al rato Andres bajó con una pantaloneta.

A:"Qué quieres?"

J:"Bueno, vamos al grano. Hace rato siento que cuando llegó a donde ustedes están se avisan y dejan de hablar o cambian de tema, entonces siento que se trata de mí"

A:"Mira Julio, estuviste a punto de cagarte en mi vida y delatarme con mi cucha solo por una niñada?"

J:"Lo siento pero no es a tí a quien miran por la espalda cuando están reunidas. Hablas tú o hablo yo."

Estaba arriesgando el dejar de seguir respirando pero me sostuve. Al parecer Andres lo notó, respiró hondo y me miró con aire de resignación. Se quedó mirándome todo un incómodo minuto y, ahora lo sé, maquinó su venganza. "Salgamos, no quiero que nadie nos escuche."

Estaba muy nervioso y mis piernas temblaban mientras caminábamos hacia la puerta. Salimos y nos sentamos en la acera, con los pies en el asfalto.

A:"Lo que te voy a contar es un secreto. No se lo digas a nadie. Se trata de una vieja. La llaman Aspiradora y está causando destrozos entre nosotros. Nos tiene como hipnotizados. Es toda una profesional. El problema era que no sabíamos si contarte, por lo imprudente que eres."

Lo de imprudente ya lo han notado.

J:"Era eso? Malos amigos. Y yo pensando lo peor de ustedes... cuando puedo conocerla?"

A:"Mañana. Pero... con unas condiciones, ok?"

J:"OK!!!"

No sé por qué, pero después que Andres entró a su casa y me fuí a la mía, empezó a crecer en mí un gusanillo de curiosidad y morbo.

Por primera vez iba a tener sexo con alguien del cual ya sabía que tenía sexo con muchos de mis amigos. Por primera vez iba a compartir a alguien. Andres y yo habiamos acordado encontrarnos en la casa de un tercer amigo. Allí no había padres ni familiares entrometidos. La segunda condición era que yo iba a recibir la visita de la Aspiradora totalmente desnudo y con una venda en los ojos para "concetrarme totalmente en la sensación". La tercera condición era que durante toda la sesión no iba a decir ni mu. La cuarta condición era que todos ellos iban a estar presentes.

A lo hecho, pecho. Ya dentro del lío es mejor portarse como valiente. Me desnudé en frente de todos mis amigos, algunos de las cuales los conozco desde mi infancia. Me empezaron a vitorear. "Papacito, divino, culón, uy quien fuera la Aspiradora para lamer ese plátano" y otras cosas. Me taparon los ojos con una venda y me llevaron al gran patio de atrás. Me hicieron acostar y estirar las piernas. Algunos de ellos empezaron a manosearme y a pellizcarme. La calentura iba en aumento hasta que alguien pidió silencio. Andres habló: "Por razones de seguridad hemos acordado con Aspiradora que ella no puede hablar mientras dura nuestra iniciación."

Un momento, dijeron iniciación? Pensé que solo era una chica con la cual tener sexo y ya. El silencio fue interrumpido por los pasos de quien pensé debía ser Aspiradora, y mi nerviosismo aumentó. Sentí cuando ella se sentó sobre mis piernas y sus manos me recorrieron todo el cuerpo, todo. Bajó la cabeza hasta que su nariz tocó mis vellos y sentí una venda cubriendo también sus ojos!!! Algo estaba pasando.

Pero mi pensamiento fue interrumpido por el primer contacto con su lengua. "Ahora empieza lo bueno" pensé. Y me quedé cortico. Con razón la llamaban Aspiradora, los putos amigos míos. La tipa recorrió con su lengua mis bolas, mi pene, mi glande y hasta mi ano.

Los corrientazos iban y venían. Por un momento se dedicó a mi glande, lo chupó, lo mordió, lo lamió, lo empujó con su lengua y lo volvió a chupar. Metía y sacaba mi pene en su boca con tanta rapidez y furia que me acerqué rápidamente a mi orgasmo, y obviamente empecé a gemir. Pero alguien me tapó la boca. Al parecer era vital que la tipa no distinguiera mi voz. Pero como me escuchó gemir se dedicó por entero a mi glande y llegué a mi orgasmo. Hey, dije que llegué a mi orgasmo.

Nada, la tipa se hizo la desentedida y me siguió chupando hasta que estaba demasiado sensible, empecé a temblar, y era un lechazo tras otro. Cuando terminó quedé rendido y más que satifecho. Entonces sentí la entrada de su vagina en mi verga. Tambien deberían llamarla el Guante, qué cosa tan estrecha. Se lo fue metiendo con calma porque mi verga estaba muy sensible por las chupadas, y aun así sentí corrientazos. Eso es lo que me gusta, no una vagina ancha que me sienta nadando en su túnel, sino un tubito que te haga sentir apretado. Cuando terminó de entrar, esperó unos momentos a que su cuerpo se adaptara. Movió la cadera en círculos como para abrirse un poco más. Y sin más empezó un cabalgar salvaje: sentí como sus labios menores entraban con mi verga y luego al salir eran estirados hacia afuera. Mis bolas llevaban libremente el ritmo de su embestida y mi pobre glande era golpeado salvajemente (eso me enloqueció). Me provocó más corrientazos de los que ninguna mujer me ha provocado en toda mi vida.

No sé cuántos minutos duramos pero no fueron pocos. Qué bestia! Hasta que sin razón aparente Aspiradora se detuvo. Sentí que alguien me puso una mano sobre la venda.

Era Andres: "Como ustedes ya saben, en este momento Aspiradora alcanzó el punto de no retorno. Si sigue se vendrá encima de él. Es aquí cuando de verdad empieza nuestra iniciación. Al momento de yo retirar las vendas, ambos deben decidir si quieren pertenecer a nuestra hermandad. Y si quieren pertenecer deberán llegar hasta el final del acto".

No me había sentido más desorientado desde que me bajé de la montaña rusa kamikaze en mi ciudad. No entiendía un carajo de lo que pasaba. Y en ese momento Andres quitó ambas vendas, y la persona que tenía su mano sobre mi boca y también sobre la boca de ella, las retiró. Ojalá no lo hubiera hecho.

De todas maneras no recuerdo las palabras que salieron de mi boca al ver a mi propia hermana con mi verga hundida en su tunel. Ambos miramos a todos los lados y lo único que pudimos ver fue a todas mis 30 amigos ensartando sus vergas en las que, como después me enteré, eran sus respectivos hermanas, esperando que nosotros termináramos para ellos empezar. Entonces vi los ojos de mi hermana, vi lo roja que estaba toda su piel, y sentí un empujón de su cadera "Si deseas podemos dejarlo así y hacer de cuenta nunca pasó nada". Algo de mi conciencia todavía luchaba para que yo vomitara por haber consumado el acto mas asqueroso que puedo imaginar.

Pero era lentamente silenciada por mi pesada respiración. Hasta que solo escuché las venas de mi cerebro, golpear aceleradamente por la rapidez de mi corazón (era por la cabalgada que me acababan de dar o por el repentino miedo a que alguien mas se enterara???). Eché todo al carajo y le dije a mi hermana "No creas que me vas a dejar así de arrecho como estoy. Cabálgame como se debe y después hablaremos si seguimos o no". En ese momento todos nos vitorearon y comenzaron una orgía impresionante.

Ya había dicho que nunca había visto a otros teniendo sexo, ahora imagínense ver una orgía. Andres se me acercó y delante de él estaba su hermana. Lo veía borroso por los brincos de mi hermana "Bueno, como te has dado cuenta todos nosotros ya hemos disfrutado de tu hermana, como condición para aceptarte unánimemente dentro de nuestra hermandad. La verdad era que no sabíamos cómo decirte ni cómo ibas a reaccionar. Pero una imagen vale más que mil palabras. Además...creo que ya no puedes chantajearme"

Por paisa

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