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martes, 10 de marzo de 2020

Masturbación en el colegio


I

En aquella época yo era un adolescente. Las hormonas revoloteando, cada chica que veía me excitaba y muchas veces me empalmaba, a veces hasta en medio de clase. El primer día de clase, llegaron nuevas alumnas, una de ellas era Amanda, una chica de mi edad, delgadita y pelirroja. En clase no podía evitar observar su culo que, aunque no era grande era apretadito y respingón y unas tetas pequeñas.

Durante dos semanas me era imposible no quedarme hipnotizado por esa chica, me excitaba, mi polla se ponía dura pero no llegaba a empalmarse del todo. Como os decía tras dos semanas no paraba de pensar en ella, en casa me pajeaba pensando en ella, sin embargo, un día en educación física llegué a una excitación extrema. Aquel día teníamos que correr en el patio del instituto durante 20 minutos así que toda la clase comenzó a correr a eso de las 10 de la mañana.

Mientras corría no podía dejar de observar a Amanda sudada, por su cuello caía gotas de sudor y no paraba de pensar en cómo estaría su coño. A cada minuto que pasaba me ponía más y más cachondo. Tras terminar de correr nuestro profesor nos dejó juego libre, las chicas empezaron a jugar volleyball y los chicos fútbol, durante un rato pude olvidarme de Amanda.



Quince minutos antes de terminar la clase todos nos dirigimos a los vestuarios a cambiarnos por orden del profesor ya que quería terminar la clase hablando con nosotros. Las chicas se fueron a su vestuario y los chicos al nuestro. Yo estaba muy empalmado y por la vergüenza me senté en los asientos del vestuario haciendo tiempo con el móvil hasta que mis compañeros se fueran y mi erección se bajara, por cuenta propia o con una paja. Tras unos minutos todos se habían cambiado y empezaron a salir hacia el patio, mi erección por fin bajó, así que me duché, me cambié de ropa y me dispuse a salir, pero al salir vi a Amanda saliendo la última del vestuario, acababa de ducharse y se había puesto un top blanco muy apretado y un pantalón rojo muy ceñido y mi polla volvió a ponerse en pie. O me hacia una paja o no podría salir del vestuario, la excitación me llevó a pensar que podría colarme en el vestuario de las chicas, buscar dentro de la mochila de Amanda y pajearme con su ropa interior, así que me dirigí a hacerlo. Entré en el vestuario y reconocí la mochila negra de Amanda, la abrí y dentro había una bolsa con ropa dentro, la saqué y de dentro saqué su tanga muy mojado. Me senté en los asientos del vestuario de chicas, me bajé los pantalones y oliendo el tanga de Amanda me empecé a masturbar. Cerré los ojos y me masturbaba muy rápido y muy fuerte con el tanga de Amanda alrededor de mi polla hasta que me corrí, grandes chorros cayeron en el tanga. Al abrir los ojos vi a Amanda apoyada una pared observándome mientras se mordía el labio inferior.

No dijo nada, solo fue acercándose hacia mi mientras se quitaba las zapatillas, se bajaba los pantalones y se quitaba el tanga limpio. Se puso enfrente de mi, no sabía que hacer, no sabía cómo reaccionar. Ella sonriendo cogió su tanga lleno de sudor y semen de mi polla, introdujo sus piernas por los agujeros del tanga y empezó a subírselo mientras me miraba. Con dos de sus dedos cogió restos de semen del tanga, se lo apartó del coño y se introdujo los dedos embadurnados de mi leche en su coño, los sacó y los chupó. Cogió los pantalones, se los subió, y se puso las zapatillas. Se dio media vuelta y antes de salir por la puerta se giró y lo único que dijo fue:—ya hablaremos pajero— y se fue riendo.

Aquel día en el que Amanda me pilló masturbándome y corriéndome con su tanga, el mismo que ella se puso después. Aquel día, yo no era capaz de mirar a Amanda a la cara, me sentía avergonzado a la vez que muy cachondo recordando como había cogido con su dedo índice y corazón mi semen y se los había introducido en su coño, pensar que dentro de su coño iba restos de mi leche no me dejaba concentrarme en clase. Ese día las clases terminaron y yo me dirigí a mi casa. Después de lo que había pasado por la mañana tenía claro que seguramente me pasaría el día masturbándome. Llegué a casa, no había nadie, comí y me tiré en la cama de mi habitación con la idea de masturbarme. Me bajé los pantalones, mi polla estaba ya en posición, pero cuando mi mano empezaba a coger mi polla la cerradura de mi casa empezó a girar, era mi madre, quien me cortó el rollo, así que decidí dejar mi vis a vis con mi polla y el recuerdo de Amanda para la noche.

Mi madre llegó y tuvimos una conversación normal de madre e hijo: ‘’¿Qué tal las clases?, ¿has comido?’’. Seguidamente encendí el ordenador de mesa que teníamos en el salón y me senté en la silla enfrente. En aquella época la red social por excelencia para los jóvenes era Tuenti, quien sea de España y masomenos de mi edad se acordará del Tuenti. Me metí en la red y necesitaba buscar a Amanda, agregarla y ver qué pasaba, pero por más y más que buscaba no encontraba nada. Utilizaba diferentes formas de escribir su nombre, la buscaba como amigos de amigos y nada. Me di por vencido. Pasaron los minutos y una solicitud de amistad llegó a mi cuenta de Tuenti, la cuenta se llamaba Luna Escarlata acepté la solicitud e inmediatamente me llegó un mensaje diciendo: ‘’Tu polla no es la más grande que he visto pero tu leche sí es la más rica que he probado.’’.

Era Amanda.

Mi polla creció al leer el mensaje.

—Jejeje gracias. Siento que me pillaras haciendo eso, pero no te imaginas como estaba…

—Me di cuenta, no parabas de mirarme el culo, te tengo que confesar que me puso cachonda sentirme tan observada y deseada. Pero si querías mi tanga usado solo tenías que habérmelo pedido. Y creo que lo justo ya que yo he visto tu polla es que tu veas algo mío.

Debajo del mensaje me llegó una imagen, la descargué y era un coño. Un coño y dos dedos húmedos abriendo los labios dejando ver el interior. Tenía su vello púbico pelirrojo.

—Me hice la foto cuando llegué a casa, estaba muy cachonda, espero que te guste. Tengo que irme pajero, ya nos veremos, un beso.

Mis huevos necesitaban descargar, pero mi madre seguía en casa por lo que preferí avisar a un amigo y dar una vuelta para desconectar y dejar de pensar en Amanda.

Llegué tarde a casa, me tiré en la cama y pensando en el coño de Amanda me masturbé, salió mucha leche, leche que era de Amanda y me prometí que la próxima quien sacará leche de mi polla sería Amanda.



  

II



El día siguiente entré a clase como de costumbre con sueño y sin ganas de nada, me senté en mi pupitre y llegó Amanda, vestida con una falda negra que le llegaba a las rodillas, y una camiseta también negra con el logo de Batman a la altura de sus tetas, me encanta como venía vestida. Las primeras horas antes de recreo pasaron sin pena ni gloria. Pero después del recreo tocaba la asignatura recuperación de matemáticas. En esta hora mi clase se dividía en dos, unos íbamos a recuperación de matemáticas y otros de lengua. Mis amigos eran de lengua así que me quedé prácticamente solo en clase y me senté en la última fila de mesas, pero quien si estaba era Amanda, y se sentó a mi lado. Llevábamos 20 minutos de clase cuando Amanda pidió ir al baño y el profesor la dejó, cinco minutos después volvió. Se sentó a mi lado y debajo de la mesa cogió mi mano y me dijo —ábrela— la abrí y puso en ella un tanga suyo, –Me lo acabo de quitar, te lo doy pero la condición es que te masturbes aquí y ahora mientras yo lo veo.

Toda mi sangre estaba en mi polla y a pesar de que podía ser pillado, me bajé los pantalones, cogí mi polla y empecé a bajar y a subir con el tanga de Amanda alrededor de mi polla, Amanda no paraba de mirar mi polla y morderse el labio inferior, se echó hacía tras de su silla, se subió la falda, chupó sus dedos índice y anular de la mano derecha, bajo su brazo y empezó a masajearse su coñito pelirrojo sin introducir los dedos, yo seguía con mi polla y observando a Amanda y también miraba al profesor por si nos veía. Estuvimos unos minutos así, Amanda se introdujo los dedos en el coño lentamente, los metía y sacaba, se los sacaba para chuparlos, yo también quería, pero no me atrevía a preguntarle si podía meter mis dedos ni a hacerlo sin avisarla. Sacó su dedos nuevamente y me dijo —chupa—, me introdujo sus dedos en la boca y me dejó probar el rico manjar de su coño, no deje ni una molécula de flujo en sus dedos, ella volvió a dirigir su mano a su coño pero esta vez metió su palma entera, la sacó y tenía toda la mano mojada de flujo, me ordenó quitar mi mano de mi polla y me la agarró ella, empezó a subir y a bajar, yo no iba a aguantar mucho más, de repente oímos al profesor desde la pizarra dirigirse a nosotros y preguntarnos:—¿Amanda, Donovan que estáis haciendo?—. Amanda contestó :—Estamos con el móvil profe, lo siento.— El profesor siguió con su clase y Amanda volvió a mi polla, estaba a punto de correrme y se lo dije, Amanda tiró un boli al suelo y se agachó, sentí sus labios cubriendo el glande de mi polla y su mano acelerar el movimiento, diez segundos después de mi polla empezaron a salir chorros de semen, todos iban directos a la boca de Amanda. Cinco o seis chorros de semen salieron, Amanda limpió muy bien mi polla, cogió su boli y volvió a sentarse, se giró hacía mí y abrió su boca dejándome su boca llena de mi leche, la cerró y se lo tragó todo.

Puso de pie su libro sobre la mesa tapándonos las caras, se acercó a mis labios me besó y dijo ‘’Creo que me estoy haciendo adicta a tu leche.’’

Días después de aquella experiencia estaba en clase. Como siempre las clases son aburridas. Por la ventana se veía la lluvia caer, y dentro la profesora daba su lección. Mi profesora de tecnología, María, era una mujer madura bastante atractiva. A pesar de sus 40 años tenía un cuerpo de infarto. Buenas piernas, buen culo y muy buenas tetas. Ese día llevaba un vestido corto con un escote increíble, y como me aburria empecé a imaginar como follaba con mi profesora. Me empalmé enseguida y quería masturbarme, levanté la mano para poder ir al baño pero antes de poder hacerlo Amanda, sentada unas mesas por delante de mí levantó la suya y se fue al baño.

Cuando salió en dirección al baño esperé unos minutos a que mi polla perdiera tamaño y levanté la mano para ir al baño, la profesora me dio permiso y me encaminé hacia al baño. Sin embargo, mientras iba de camino no dejaba de pensar en Amanda, estaría solita en el baño y tal vez podría espiarla mientras orinaba.

Entré en el baño de chicas, en silencio y con cuidado por si había alguien más aparte de Amanda. Por suerte no había nadie. Todas las puertas del baño estaban abiertas excepto una, donde estaba Amanda. Entre en uno de los lavabos que estaba al lado del de Amanda. Me puse encima del váter para poder mirar por encima de la pared y así mirar a Amanda, cuando asomé mi cabeza vi a Amanda sentada en el lavabo con los pantalones y la ropa interior por los tobillos, con el móvil en la mano viendo porno y su mano derecha masturbándose suavemente.

Al ver aquella escena mi polla creció, me la saqué y empecé a pajearme mientras veía a aquella chica haciéndose dedos.

Amanda seguía viendo porno, echó su cabeza hacia atrás y me pilló espiándola. No se asustó, ni siquiera paró de masturbase. Al mirarme me sonrió y dijo—entra aquí—. Yo obedecí, estaba demasiado cachondo como para decir que no. Me bajé del váter, salí del lavabo y entré en el de Amanda. —Cierra la puerta y ponte de rodillas— dijo, y así hice. Cerré la puerta y me puse de rodillas. —Quítate la camiseta— y mientras lo hacia ella se quitaba los pantalones y las bragas del todo. Abrió bien sus piernas y pude observar su precioso coño, con vello pero no mucho, unos labios carnosos. Con su dedo me ordenó que me acercara a su coño, me acerqué y con sus dedos índice y corazón abrió su coño y empezó a salir liquido de su coño. Empezó a orinar en mi boca la zorra, yo en ese momento de excitación extrema me dejé llevar y acepté con gusto su lluvia dorada. Su orina me daba en la boca, yo intentaba tragármela toda pero me era imposible y mi torso se mojó entero. Con su mano derecha cogió mi cabeza y la empujó hacia su coño, cuando dejó de orinar me dijo —cómeme el coño y límpialo bien—. Metía mi lengua hasta el fondo de su coño, con la misma lengua limpiaba sus labios y su vello. Empecé a aumentar el ritmo a la vez que metía dos dedos, ella cada vez apretaba más mi cabeza contra su coño hasta que llegó al orgasmo, su coño empezó a tener contracciones y empezó a salir un líquido blanquecino que me tragué entero.

Me ordenó levantarme, cuando me levante desabrochó mi cinturón y bajo la bragueta de mi pantalón. Bajó mis pantalones y mi ropa interior, cogió mis huevos, y metió mi polla en su boca hasta la garganta, y seguía y seguía, metiendo y sacando mientras con su mano acariciaba mis huevos llenos de su saliva. Cada vez lo hacía más fuerte y rápido, le daban arcadas, pero ella seguía. Yo no podía aguantar más y avisé que iba a correrme, hizo caso omiso y siguió con la garganta profunda, un minuto después de mi polla salió un fuerte chorro de semen que entro directo por su garganta, paró de metérsela hasta el fondo, sacó mi polla de su boca y esperó los siguientes chorros. Cuatro chorros más de semen espeso salieron de mi polla directa a su boca, uno de ellos cayo en su cara y otro en la comisura de sus labios. Siguió chupando mi polla hasta que esta quedó flácida del todo. Y se tragó toda la leche. Cogió sus bragas y se limpió el semen de su cara. Me miró a los ojos y me dijo —yo también quiero lluvia, meame.

Era la primera vez que alguien me pedía algo así, y aunque me costó un poco, tras un par de intentos empecé a orinar en la boca de Amanda, ella se tragaba toda mi meada, dejé de mear y me chupo la polla hasta que no quedó ni una gota ni de leche ni de orina.

Pero mi polla volvió a ponerse firme y no iba a desaprovechar la oportunidad, cogí a Amanda, la puse contra la pared se espaldas a mí, la cogí del pelo y del cuello y empecé a meterle mi polla por su apretadito coño, cada vez la metía más adentro, notaba que no era para nada virgen, la empecé a follar fuerte, no paraba de bombear, ella intenta zafarse de mí, pero yo la tapé la boca y seguí follándola, empecé a darle azotes en el culo hasta que quedo rojo. Me acerqué a su oído y le susurre —me corro ya, pero la próxima vez tu culo no se salva—, seguí follándola y empecé a correrme, dentro de su coño. Llene su interior de mi leche, y empezó a salirse, goteando sus piernas. Ella se giró y me beso. Me apartó de ella, se metió los dedos en su coño, los sacó mojados de semen y de flujo y los chupó dejándolos limpios. Volvió a meterse los dedos y volvió a sacarlos mojados, pero esta vez me obligó a chuparlos a mí, cuando los dejé limpios volvió a besarme. Se apartó, cogió su ropa y se vistió, yo cogí mi camiseta y me la puse.

De repente escuchamos un ruido extraño. Salimos rápidamente del baño, pero no había nadie. Nos dirigimos juntos hacia clase, tocamos la puerta y entramos. Nos sentamos cada uno en su mesa. Cinco minutos después sonó mi teléfono, era un mensaje de WhatsApp de un número que no conocía, al abrir el mensaje vi que era un video, al reproducirlo me di cuenta que en el video aparecíamos Amanda y yo en el baño follando y haciendo de todo. Miré a Amanda que también estaba mirando su móvil. Levantó su mirada y me miró asustada.

III



En aquél video se mostraba como yo arrodillado recibía la lluvia dorada y Amanda la mia. Como follábamos y como nos corríamos juntos. Pero nunca hubiéramos imaginado quien no había grabado.

Al terminar las clases Amanda y yo fuimos hacia un parque cercano al colegio para hablar. Llegamos a un banco y yo me senté.

—¿Quién no habrá grabado? ¿Viste a alguien antes de entrar al baño?— Me preguntaba Amanda visiblemente muy asustada.

—No, no había nadie.

—¿Y después de ti nadie de la clase salió?

—No…nadie.

—Tengo miedo.

—Lo sé, pero si, sea quien sea, hubiera querido subirlo ya estaría en internet y lo ha habría visto todo el mundo. Esperemos a ver que pasa. — contesté yo en un afán de tranquilizarla.

—Pues tienes razón…

Amanda se sentó encima de mis piernas.

—Pero hasta que sepamos algo…podemos seguir disfrutando…¿no?—y empezó a besarme.

Ella acariciaba mi rostro y mi pelo mientras su lengua jugueteaba con la mía. Mis manos empezaron a agarrar su culo.  Y mi polla fue poniéndose dura. Y aunque no mucha gente pasaba por allí si que pasaba alguna persona, pero esto me ponía aún más cachondo y a Amanda también. Ella rozaba sus bragas con mi pantalón, aprovechando que llevaba falda.

Gemía cerca de mi oído, yo la besaba el cuello. Sus manos se dirigieron a mi cinturón y lo desabrochó. Del interior de mi pantalón sacó mi polla, con su mano derecha la rodeó agarrándola con fuerza y empezó a subir y a bajar. Yo gemía y ella me miraba a los ojos con lujuria. Con su mano izquierda deslizó hacia un lado su tanga, y con la derecha puso mi polla en la entrada de su coño. Y mirándome a los ojos se sentó en mi polla, introduciéndola hasta el fondo de su coño. Un pequeño gemido salió de las bocas de ambos. Y lentamente empezó a subir y a bajar. Sentía como su coño mojado iba empapando todo mi pantalón pero me daba igual, estaba en una excitación extrema en la que todo me daba igual con tal de seguir disfrutando. Después de cinco minutos de Amanda estar dándome sentones en la polla la avisé que me corría pero no dijo nada, siguió subiendo y bajando, y unos segundos después mi polla expulso mi leche llenando todo el interior de Amanda. Ella al sentirlo me sonrió y con mucha delicadeza siguió subiendo y bajando. Se quitó de encima mía, me dio un beso y dijo:

—seguimos hablando.

Y tambaleando su precioso culo se fue alejando de mí.

IV

Llegamos a clase, hacía frío, nos sentamos y empezamos a escuchar las lecciones de todos los profesores. Amanda y yo estábamos pendientes de nuestros móviles, pero ningún mensaje llegaba. Llegó la última hora con la profesora de tecnología, la profesora María. La clase pasó sin más. El timbre sonó y todos nos levantamos poniéndonos nuestras mochilas a nuestras espaldas. Pero antes de salir la profesora María dijo en voz alta:

—Amanda y Donovan, no os vayáis, tenemos que hablar.

Amanda y yo nos paramos en seco. ¿Qué querría hablar con nosotros? ¿Le habrán enviado el video? Mientras nos íbamos acercando a ella le dije a Amanda en voz baja:—Tal vez sólo sea que nos va a mandar un trabajo, no te preocupes.

—Cerrad la puerta porfavor. —dijo la profesora.

María estaba sentada en la mesa grande de profesor. Y Amanda y yo de pie frente a ella.

—Amanda, ¿qué tal te están tratando en este nuevo colegio?

—Donovan…¿la estás tratando bien?

—Sí María.

—Ya veo, ya vi la bienvenida que le diste ayer—dijo mientras sacaba su móvil de su bolso y lo ponía encima de la mesa.

—No sabemos a que te refieres—dijimos Amanda y yo al unísono.

—Ah ¿no?— María cogió su móvil, lo desbloqueo y empezó a toquetear la pantalla.

Mi móvil y el de Amanda sonó, acabamos de recibir un mensaje del mismo número que nos envió el día anterior el video. El mensaje decía:’’Bonita bienvenida’’

Miramos a María y nos sonrió.

—Chicos…este video no va a salir de aquí, pero mi silencio tiene un precio—dijo María y se levantó dirigiéndose a la puerta de clase, metió la llave en la cerradura y la giró, dejándonos encerrados a Amanda y a mi con ella.

Se giró. Nos miró, y empezó a caminar lentamente hacía nosotros sin dejar de mirarnos, mientras iba desabrochando, botón a botón su camisa púrpura, permitiéndonos ver su sujetador negro. Tenía unas grandes tetas, y el pecho lleno de pecas. Se posicionó enfrente de nosotros y con su mano derecha acarició mi pelo y con la izquierda el pelo de Amanda mientras sonreía.

—Si vosotros me hacéis feliz…yo podré guardar vuestro pequeño secreto.— Se quitó la camisa, echo sus manos hacía su espalda y se desabrochó el sujetador, y lo dejó caer dejando al aire sus grandes tetas. Cogió nuestras cabezas y las acercó a sus tetas. Dejamos caer las mochilas al suelo y nos dejamos guiar por las manos de la profesora. Empezamos a chupar sus enormes tetas, y sus pezones pequeños pero erectos. Sus manos empezaron abajar por nuestro cuerpo mientras nos acariciaba, hasta llegar a nuestra entrepierna. Desabrochó con una sola mano y mucha habilidad mi cinturón a la vez que bajaba mi bragueta, y mis pantalones iban cayendo hasta mis rodillas. Con la otra mano, desabrochó el pantalón de Amanda y este cayó.

 Por encima de nuestra ropa interior empezó a acariciar mi polla y el coño de Amanda. Amanda se atrevió y desabrochó el pantalón de la profesora, bajándoselo junto a su tanga, mi mirada cayó y se fijo en la entrepierna de María, tenía vello púbico en abundancia pero recortado.

Amanda introdujo dos dedos dentro del coño de María, de su boca salió un gran gemido. Amanda agarró mi mano y la dirigió al coño de la profesora, acaricié y jugué con su vello púbico, antes de meter dos dedos y empezar a penetrarla con ellos. Amanda volvió a coger mi mano y se la llevó a la boca, chupando mis dedos con sabor al coño de la profesora María. Y mi besó. El sabor de coño de María era algo fuerte pero muy sabroso.

María me empujo contra la mesa y quede sentado en ella. Se acerco, me bajó la ropa interior y mi polla que ya estaba más dura que una piedra sintió el aire de la libertad. María agarró mi polla y regalándome una sonrisa dirigió su boca a ella y empezó a chupármela. Amanda me miraba y me sonreía, y puso detrás del culo de María. Abrió sus nalgas y empezó a hacerle un beso negro a la profe, le estaba gustando ya que mientras Amanda le comía el culo, María aumentaba la velocidad, la fuerza y la saliva mientras me la chupaba. Amanda le dio un azote en el culo, y de la boca de María salió un grito de placer.

—Cariño—dirigiéndose a Amanda—¿quieres chupar un poquito de polla?

—mmmm sí…

María se levantó, y me besó. Amanda agarró mi polla y comenzó a chupármela como solo ella sabía hacer. María me empujo hacía atrás, dejándome totalmente tumbado en la mesa de profesor, pero era pequeña y mi cabeza quedó colgando, pero eso no fue un problema, María lo aprovechó y se posicionó con las piernas abiertas encima de mi boca agarrando mi cabeza con las dos manos y mirándome fijamente a los ojos. Empecé a comer su coño, disfrutando de aquél olor a sudor, característico del vello púbico, mezclado con el olor a su flujo, introduje mi lengua, metiéndola tan al fondo como podía, mientras sentía como Amanda apretaba mis huevos y se metía mi polla hasta el fondo, haciéndome una buena mamada profunda. No pude aguantar más y de mi polla empezaron a salir chorros de semen, los cuales Amanda no dejó desperdiciar y los tragó todos.

Mirándome a los ojos mi profesora dijo:—Oh…¿Donovan te has corrido ya?...pues tenemos que hacer algo para que vuelva a ponerse firme.

Se quitó de encima de mi boca, agarró a Amanda y empezó a besar mientras los dedos de la mano de Amanda jugaban entrando y saliendo del coño de la profesora, y los dedos de la mano de la profesora penetraban el coño de Amanda.

María cogió de los pelos a Amanda con fuerza y dominación, y la ordenó ponerse de rodillas, Amanda obedeció, y empezó a comerse el coño de María mientras esta cogía su cabeza y caso la ahogaba con su coño.

Mi polla volvió a ponerse firme y María se dio cuenta.

—Es hora de que me folles—dijo mirándome con una sonrisa picarona. Ordenó a Amanda a acostarse en el suelo con las piernas abiertas, María se puso de rodillas y me ordenó que la follara. La profesora acercó su boca al coño de María y empezó a lamerlo mientras introducía dos dedos, Amanda se agarrabas las tetas y se pellizcaba los pezones. Yo me puse detrás de mi profesora, y sin avisar y sin ningún tipo de piedad metí mi polla en su culo, ella gritó. Un grito que seguro había sido oído en todo el colegio, pero no era mi problema, y empecé a follarla. Entraba y salía de su coño, ella jadeaba y comía el coño a Amanda, y Amanda gemía y disfrutaba del momento con los ojos cerrados. Después de unos minutos de estar penetrando a mi profesora por el culo, ella me ordenó que parara. Se levantó y cogió por los pelos Amanda y la acostó en la mesa con las piernas abiertas.

—Quiero veros follar.

Obedecí, puse mi polla en la entrada del coño de Amanda y empecé a metérsela, poco a poco fui aumentando la velocidad y la fuerza hasta que Amanda estaba gritando y gimiendo como una perra, mis huevos empezaban a dolerme por los golpes que daba a sus nalgas cada vez que la embestía, y mi profesora acariciaba nuestros cuerpos con su lengua, lamía nuestros pezones y los mordía. Mi corrida estaba próxima, así avisé.

—Córrete dentro—dijeron casi a la vez Amanda y María. Seguí embistiendo hasta sentir como mi leche empezaba a salir y rellenar el coño de Amanda. María me empujó hacía atrás y se arrodillo frente al coño lechoso de Amanda y comenzó comerse el coño disfrutando de mi leche. Después se levantó, y con toda mi leche en su boca empezó a besar Amanda intercambiando sus flujos y mi semen.

Nos vestimos, y Amanda y yo nos dirigimos hacía la puerta, contentos por haber hecho un trio con nuestra profesora y también contentos por saber que aquél video no se haría público.

Al día siguiente la profesora María no acudió a clase, y tampoco los días posteriores, a mitad de curso llegó un nuevo profesor y de María no volvimos a saber nada.

Amanda y yo nos hicimos novios y seguimos follando hasta que a mediados de curso también, su padre fue trasladado a otro país y toda su familia, con Amanda incluida, y se mudaron.

Los años pasaron y Amanda nunca más se puso contacto conmigo, y yo tampoco hice el esfuerzo de ponerme en contacto con ella, si ella no quería no la iba a molestar.

Pasé por la universidad. Me saqué la carrera. Empecé a trabajar. Me casé tuve hijos, pero hace una semana recibí un correo electrónico.

‘’Nunca me olvidé de nuestro romance, vuelvo a la ciudad, ¿te gustaría que nos viéramos para recordar los viejos tiempos?

Firmado: Luna Escarlata.’’

FIN

Por donovan16

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