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viernes, 28 de abril de 2023

Primeros pasos sexuales


No sabíamos nada de sexo, apenas lo que habíamos oído a los nenes mayores y las pocas fotos de mujeres desnudas que habíamos visto furtivamente en algún Interviú. Pero todos teníamos curiosidad, y nos gustaba ya hablar de las chicas del colegio y jugar con ellas a juegos con mucho contacto, o a las peleas, o a hacerlas cosquillas.

Todos nos habíamos echado pajas, pero siempre en solitario y aún nos daba algo de vergüenza hablar de ello.

Un día Tomás, el niño más rebelde de la clase, que ya había repetido varias veces, se acercó a nuestro grupo después de clase. Era raro porque nosotros éramos los "empollones" y a él no le gustaba que lo vieran con nosotros. Tomás tenía ya 14 años y nosotros solo doce. Pero hoy era diferente, venía a proponernos un negocio.


-"¿Os gustaría que una chica os la chupara?. "

-"Dejanos, no digas pegos". -le respondimos.

-"Es cierto tíos, pero no vayais a decirselo a nadíe. "

-"¿Que nena es?"-pregunto Jorge que se reia y no se creia nada.

-"No puedo deciros quién es, pero si quereís que os la chupen teneis que aceptar mis condiciones".

-"Y cuales son?"pregunté, ya lleno de curiosidad, porque parecía que iba en serio.

-"Primero deciros que no es gratís, que debereis pagarnos 500 pesetas cada uno. "

Despues de mirarnos y pensar cada uno si podía reunir esa fortuna, asentimos a regañadientes.

-"Segundo no podreis verla porque seguro que os chivariaís"

-"Si, para que luego sea un tío"

-"Bueno, antes podreís tocarla, pero sin mirar ¿vale?

-"Si, si"

-"Y tercero y más importante, como alguien se vaya de la lengua lo vais a pagar todos y se lo diremos todo a vuestros padres. "

-"Me parece justo"-dijo Joaquín, y todos nos reimos, porque su padre era abogado y a veces él hablaba como lo hacía su padre.

Nos citó para cuatro días mas tarde en el patío de la casa de su tío, que estaba de viaje.

Alli había una mesa camilla muy vieja y nos explico que la chica iba a estar debajo, que la podiamos tocar y que luego nos haría la paja con la boca.

Nos dijo que salieramos, que nos llamaría uno a uno, le pagaramos y entraramos. También nos dijo que luego nos fueramos cada uno cuandop acabara y sin hablar con los demás. . Dijimos que valía, y por dentro cada vez estabamos mas nerviosos.

Eramos sólo tres, porque Joaquín y José se rajaron, y Luis no pudo reunir las 500 pelas.

Lo echamos a suertes y para mi desgracia salió que yo iba a ser el último.

Primero entró Jorge, y al rato Edu. Cuando me tocó a mí ya estaba muy nervioso y excitadisimo.

Le dí el dinero a Tomás y me acerque a la mesa. Levante un poco la ropa de la mesa, alargue los brazos y pude tocar el cuerpo de la chica. Note sus tetas pequeñas y sus formas suaves, su pelo largo y sus labios. Luego me arrodille mas y baje mis pantalones como pude, ya que entonces ya tenía una erección como nunca la había tenido.

Ella tocó mi polla con suavidad y descubrió poco a poco el glande. Chupó la punta mi pene con su lengua y una sensación de electricidad recorrio todo mi cuerpo. Poco a poco fue encerrando mi polla en su boca, rozandolo con sus dientes y rodeandolo con su lengua. Y luego el paraiso, empezo a chuparmela despacio, dentro y fuera, dentro y fuera, a la vez que me tocaba los huevos con una mano.

Despues de un rato de deliciosa sensaciones no pude más y me corrí en su boca. Pense que ella iba a apartarse pero siguió mamando hasta que acabé de correrme.

Luego me volví a poner los pantalones y rojo de verguenza me fuí a casa.

Cuando íba por el camino escuche arrancar un vespino, y supuse que sería el de Tómas, y sin pensarlo dos veces me dirigí a la arboleda de enfrente, donde había un árbol desde el que yo sabía que podía llegar a verse el camino por el que el vespino podía pasar, y así podía observar si esa chica era como me la imaginaba cuando me hacía feliz lamiendome la polla.

Subí rapidamente a lo más alto del árbol, como si fuera un gato, y así pude ver a Tomas conduciendo su vespino, llevando detrás a la chica que me había transportado al paraiso, una bella pelirroja, delgada y radiante. Su pelo brillaba al viento y parecía flotar. Nunca olvidaré ese momento, era la primera vez que había hecho algo con una chica y resulto que aquella preciosidad, aquella diosa entre las diosas era Juana, era Juana, sí Juana, mi hermana.

Anónimo

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