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viernes, 28 de mayo de 2021

Nuestra cama


A mi querida madre. . .

No recuerdo desde cuando pero si recuerdo por qué. Él se levantaba muy pronto, hacía falta dinero en casa y el primero de sus dos trabajos le hacía madrugar, eran las 4:30 a. m. y venía a darme un beso a mi habitación. Nunca tuvo intención de despertarme pero siempre lo hacía. Mi madre se levantaba a la misma hora para hacerle el bocadillo aunque después se volviera a acostar.

Yo me desvelaba y ella para que yo conciliara el sueño otra vez, me preparaba un vaso de leche caliente. Ya no me quería meterme en mi cama, ya estaba despierto. La manera de que me volviera a costar era "engañándome" con el televisor. Mis padres tenían una televisión en su habitación así que una vez tomado el vaso de leche me metía en su cama, apenas la miraba y ya estaba dormido hasta la hora de ir al colegio. Eso era diario, ya os digo, no recuerdo desde cuando. Él se marchaba a trabajar y yo ocupaba su lugar en su cama, al lado de ella, aunque solo fuera para hacerle compañía y asegurarse de que me dormía.

Así un día tras otro desde que tengo memoria, acercaba mi cuerpo al suyo buscando su calor maternal, su respiración. . . y me dormía. Tendría unos 8 o 9 años cuando en una de esas madrugadas pasé a la cama de mis padres y me dispuse a dormir. Cuando llevaba un rato haciéndolo me desperté frente a ella con unas tremendas ganas de ir al baño a orinar. No hace falta decir como nos ponemos los varones cuando tenemos una necesidad así a primera hora de la mañana.


El caso es que no quería salir de ahí, estaba a gusto. Me acerqué más a ella, pegando mi cuerpo al suyo, notando sus pechos y sin darme cuenta y con la inocencia de un niño. . . acercando mi sexo al suyo. Mi infantil pene tocaba su pubis por encima de la fina tela del camisón. Ella dormía sin ropa interior. Mis ganas de orinar hacían que aunque lo intentase no paraba quieto y así si quererlo mi pene quedó entre sus muslos, cubierto por el pliegue del camisón al fin del monte de Venus.

Entonces mi madre hizo algo que recordaré toda la vida, posó una mano sobre mi cabeza que le quedaba a la altura del pecho y empezó a acariciarme el pelo como solamente una madre sabe hacer. Yo apretaba mis muslos entre sí para contener mis ganas y ese movimiento se trasladaba a mi pene que estaba humedeciendo su entrepierna. Pasó una mano por mi espalda hasta llegar a mi trasero y me apretó contra sí durante solo unos tres segundos, aflojó y volvió de nuevo, el hecho de ser un movimiento repetitivo hizo que yo lo acompañara ligeramente con mi pelvis, en mi las ganas de orinar quedaban en el olvido y daban paso al placer de sentir el cálido sexo de mi madre , el fino camisón en mi miembro, sus labios mayores impregnando la tela. . . uno a cada lado de mi pene y ella. . . ella apretándome contra su cuerpo.

Todo acabó con un par de suspiros y un beso en la frente.

-Hijo, ve al baño que seguro que tienes ganas-me dijo

Dos noches después, no podía conciliar el sueño a su lado. Miraba la tele que había dejado encendida y nada. Anuncios de tele-tienda y tarot. . . me acerqué a ella. Estaba de espaldas e intenté dormirme abrazándola. Ella se despertó un instante para permitirme ese abrazo, dejando que mi brazo pasara bajo el suyo quedando en contacto con sus senos. Acerqué mi pecho a su espalda y mi pelvis a su trasero. La sorpresa fue agradable pues el contacto fue con sus cachetes desnudos y recuerdo que sentí lo fresquitos que estaban. Tenía el camisón a la altura de los riñones, supongo que del fruto de moverse por la noche. Mi pene reaccionó a tanto estímulo y el glande asomaba por la obertura del calzón. Entonces fui yo quien lo busqué, había llegado al máximo de acercamiento a ella pero empujé queriendo sentirla más. Ella lo notó y movió su trasero hacia arriba quedando mi pene por debajo de éste.

-Mi niño no tiene sueño, no?-me dijo con cálida voz

Moví la cabeza negando, ella lo notó en su espalda.

-Aahhh- se le escapó al yo empujar con mi pelvis. Noté sus carnosos labios, su bello.

-Mañana no te hagas el zángano a la hora de levantarte-me dijo mientras levemente acomodaba su postura a la mía.

Yo dejé escapar un tímido-No, mama-mientras repetía el movimiento que dias atrás ella me había indicado con su mano en mi trasero.

-Hoy. . . -empezó a decir mientras su mano bajaba hasta su sexo y cogía mi pene-tienes una excursión, no tienes que llegar tarde o saldrá autocar sin ti-.

Movió mi pene cogiéndolo con sus dedos haciéndome notar algo caliente, liquido. . . una sensación que no había sentido antes. Lo pasaba por sus labios, lo ponía entre ellos, sentía su bello en mi glande y como si resbalara mi miembro sobre su sexo.

-Iremos en un autocar de dos pisos han dicho en clase-De alguna manera estábamos habiendo algo que nunca habíamos hecho pero la conversación que ella empezó era de lo más normal y me hizo sentir que estaba bien, que éramos madre e hijo. No mencionaba nada de lo que estaba sucediendo.

-Pórtate bien y sé responsable-me dijo mientras seguía moviendo mi sexo sobre el suyo. -Te estas haciendo mayor, ya eres todo un hombre- Y mientras decía esto sentí como mi madre empujaba mi miembro dentro de sí y lo rodeaba un calor húmedo.

-Ahora muy despacio muévete como lo estabas haciendo, pero muy despacio eh-Me dijo mientras yo escuchaba perplejo, victima de tanta nueva sensación ahí abajo.

Así lo hice, empecé moviéndome. . . muy poco al principio, el movimiento no se trasladaba apenas a mi sexo. El caso es que notaba como poco a poco, milímetro a milímetro mi pene aumentaba el recorrido dentro de mi madre, dentro de su sexo. Ella al cabo de unos minutos acompañaba con su pelvis el movimiento, haciendo la penetración más profunda, hasta su totalidad.

Mientras su mano, habiendo dejado mi sexo dentro del suyo acariciaba en círculos el final de su monte de Venus.

-Ahora un poco más rápido, peque. -Me dijo mientras cogía mi mano y la posaba en sus pechos. Yo, con el fin de tomar mas impulso, lo agarré y comencé a moverme hacia delante y hacia atrás de una manera mas violenta.

-Ahhhg, lo estas haciendo bien, no te pares. Esto le gusta mucho a mamá.

-a mi también me gusta mami-

-Pues, ahh, sigue hijo, maas, así peque, sig ahh sigue así. . . –

Tanta húmeda fricción hizo que notará algo diferente, era como si se me durmiera el pene y tuviera ganas de orinar

-mama noto algo ahí.

-Sigue hijohh not no te paressa ahora-decía mientras las palabras se entrecortaban con exhalaciones-

-No ahh pasa nada si te ahh haces pis vida mmm pero sigue ahhg sigue sigueeh sigueehh mmmmmmmm

-ahhhhh-dejé escapar de mi cuerpo mientras notaba como si mi sexo explotase en su interior.

-Ahhhhhg ahhhhhh ahhhhhh mi niño, si siiiiii ahhhhhhh- y el tono de el ultimo de sus suspiros no sonó a esfuerzo sino a alivio.

Me quedé tumbado, ella dándome la espalda y antes de dormirme noté como mi miembro salía de dentro de su cuerpo. Yo cerraba los ojos mientras ella se levantaba para ir al baño. Me dio un beso en la frente mientras me decía:

-Duérmete que si no, no habrá nadie quien te levante.

Por Socra

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