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lunes, 18 de mayo de 2020

Dando de desayunar al abuelo


El curso escolar finalizó era un momento especial ya que había terminado la preparatoria e iba ir a la universidad, pero antes de eso tenía que disfrutar unas merecidas vacaciones y no hay mejor manera de pasar las vacaciones que en la playa. En esa ocasión mi madre y yo íbamos a Cancún para aprovechar la temporada de diversión y para ver a su papá que vivía con mis tíos que habían planeado un viaje al extranjero y se encontrarán ausentes y ella se haría cargo del abuelo que sufría de Alzheimer y pues yo disfrutaría de la playa deseosa de divertirme. 

Desconocía la edad del abuelo lo cierto es que ya estaba viejo, la abuela había fallecido hace tiempo, ellos llevaban casados desde muy adolescentes y pasaron todos los años juntos, debido a la muerte de la abuela mis tíos se lo llevaron a vivir con ellos, él entre la depresión y la enfermedad salía poco de su cuarto todavía podía ponerse de pie y caminar pero con respecto realizar otras actividades había que tenerlo vigilado ya sea a la hora de comer, de vestirse, de bañarse, etc. yo tenía mucho que no lo veía habrán sido como 10 años más o menos lo recordaba muy poco.

Era el primer día de vacaciones en la playa, tenía listo mi bikini que iba a estrenar, era color rosa mexicano y floreado tenía un pequeño olan en ambas partes tanto de abajo como de arriba que era strapless. Se me veía muy lindo y se ajustaba a mi cuerpo juvenil y hacía que se me viera un buen culo y unas bellas tetas, además de que en ese entonces traía perforado el ombligo y mi piercing era uno colgante con tiras plateadas que me hacía lucir sexy y por último un short en un rosa más claro. Estaba lista y fresca para disfrutar de la alberca y del mar.


V -Aquí abajo se siente calor, buenos días mamá.-

M -¿A dónde vas? Necesito que me ayudes.-

V -Pero… mamá son vacaciones y hace mucho calor… voy tantito a la alberca, regreso y te ayudo.-

M -Mejor vas y le das de desayunar al abuelo y después a la alberca todo lo que quieras.- 

V -¿Y Carolina.- 

M -Ella hoy no viene, me avisó tu tío… y mejor apresurate que se enfría esto y tu abuelo ya ha de tener hambre y yo tengo que ir por algo al súper.-

V -De acuerdo voy rápido.-

Toque la puerta para que me diera acceso el abuelo, pero al parecer no me escuchó así que tuve que abrir y pasar, él estaba sentado en un sillón viendo la TV, era más anciano de lo que recordaba, con menos cabello y encorvado, utilizaba el mismo tipo de lentes pero la forma en la lo vestían era diferente, traía una bermuda y una playera delgada. No se percató de que entre así que coloque la comida en la pequeña mesa para así darle de comer, ya servido todo me acerque a él.

V -¿Hola? ¿Abuelito?... Soy yo… Vanessa, ¿Me recuerdas? Mamá me dijo que viniera y te diera de desayunar. ¿Cómo estás?-

A -¿Quién eres tú? ¿Qué haces aquí?-

V -Soy yo… Vannesa, hija de Leti.-

A -¿Vanne… Vannesita? Mira cómo has crecido, estás más grande y te has convertido en una mujer hermosa.-

V -Gracias abuelito, ven vamos a que te sientes a la mesa.-

Lo iba a ayudar a levantarse cuando me di cuenta que no traía una de sus sandalias, ahora tendría que buscarla para que no pisará el suelo descalzo. Mientras estaba a gatas buscando su sandalia por todo el piso sentí como que me estaba viendo con una mirada que estaba fija en mi trasero, pero me dije que tal vez estaba loca e imaginando cosas.

V -¡La encontré! Ven abuelo pontela te ayudo para que te levantes y a caminar.-

A -No, yo puedo solo. Gracias.-

Se levantó muy despacio pero lo pudo hacer por sus propias fuerzas, yo me quedé delante de él para auxiliarlo en caso de ser necesario, pero como vi que sí podía me di la vuelta para avanzar a acomodar la silla y dar los últimos detalles a la mesa, cuando de pronto sentí su mano en mi trasero y después un apretón a mi nalga con fuerza.

V -¡Eh!… abuelo.-

A -Lo siento mucho Mina, eres tan bonita que me distraje.-

V -¿Mina?... Te refieres a la abuela Yormina… pero yo soy Vannesa… yo no soy la abuela… ella falleció hace muchos años, así que por favor quite su mano.-

Me soltó y le pude explicar que yo no era la abuela Mina y que ella había fallecido, su rostro estaba un poco incrédulo por la noticia recibida, pero también se le veía una ligera sonrisa. Le pedí que se quedará quieto que le iba a dar de comer y que cooperará un poco.

Mi abuelo realmente estaba enfermo y confundía a las personas y los momento de su vida y lo peor es que me había tocado el culo, no lo podía creer.

Me senté a darle de comer, él podía hacerlo por su cuenta, así que me estuvo contando una de sus anécdotas que le habían ocurrido hace muchos años y también me preguntó que a qué me dedicaba, lo cual le contesté que estudiaba y que iba a entrar a la universidad, me alentó a seguir estudiando para salir adelante y ser alguien en la vida y cosas así que dicen los abuelos y así seguimos platicando hasta finalizar.

Terminó de comer y comencé a recoger los platos para bajarlos y limpie la mesa, le dije que regresara a su sillón para que ver la TV, pero pareció no escucharme.

A -Antes de que te vayas ¿Me doblas mi ropa limpia?-

V -¡Claro que sí abuelito!-

A -Lamento mucho las molestias Mina.-

V -Abuelo ya te dije que yo no soy la abuela Mina. Siéntate a ver la TV ya terminó ahora con tu ropa.-

A -Mina, sabes algo… quiero comer.-

V -Pero abuelo, acabas de desayunar.-

El abuelo seguía confundiéndome con la abuela Mina, hubo un momento en el que me pareció gracioso ya que todos me decían que me parecía mucho a ella, que era idéntica y pues entendía porque el abuelo se ponía así.

A -¡Oh Mina! Tus tetas lucen increíbles hoy. ¿Cuando compraste ese atuendo?-

V -Espera abuelo, ¿Qué haces?

Lo había hecho de nuevo, me estaba tocando y esta vez estaba apretando uno de mis senos con gran fuerza, comprendí a qué se refería con comer.

V -¡No! Abuelo, yo no soy Mina, quita tu mano de ahí por favor.-

A -¿Qué te pasa? Somos marido y mujer ¿O no?-

V -Ya te dije que no soy Mina.-

Para ser un hombre viejo y senil aún tenía desanimada fuerza o eso era lo que yo percibía ya que no podía quitármelo y el abuelo ya tenía sus dos manos en mis senos, mencionando lo mucho que me encantaba que jugará y apretara mis tetas, refiriéndose a la abuela.

Estaba parado detrás de mí y me tenía con ambas manos apretando mis senos, poniendo sus pulgares sobre mis pezones, masajeandolos, apretandolos con enjundia y con placer que  se notaba que no había agarrado unos desde hace mucho tiempo.

V -Dije alto, deja de tocarme así… ahh.-

A -Tus tetas son asombrosas Mina, ¿Qué pasa si hago esto?

Enterró todos sus dedos en mis senos y empezó a hacer círculos sobre mis pezones lo único que impedía que los tocara era la tela del bikini pero creo que eso no iba a detener para nada al abuelo, estaba aferrado a mis tetas que se estaban saliendo del sostén del bikini lo que aprovechó el abuelo para meter sus manos por debajo y ahora sí tocarlas al desnudo, sentía sus manos que estaban rasposas y arrugadas, se podían sentir los callos que tenía dejados por el trabajo que hacía de joven.

V -Abuelo… ahh… creo que ya has tocado bastante… ¿Podrías dejarme ir?... por favor.-

El abuelo no me estaba escuchando en absoluto, estaba completamente absorto en mis tetas.

V -Ahh… ahhh… nooo… mis pezones no… abuelo por favor… mis pezones no… de verdad… ahh… sí sigue tocándome… allí no pellizque… ahh..-

Espera… no, ¿Qué estaba pasando? De verdad me estaba poniendo caliente y creo que el abuelo ya lo había notado y me levanto por completo el sostén del bikini para que mis tetas salieron rebotando.

A -Que hermoso par de tetas, ¡Tengo que probarlas!-

Comenzó a mamarme las tetas con unas ganas que no pareciera tener la edad que tenía, pasaba su lengua por mis pezones y decía que extrañaba tanto esos ricos pezones. Sabía que esto era un completo error pero wow esa forma en la que movía su lengua y lamía mis pezones se sentía tan bien pareciera que su vida dependía de ello. Mi mente me decía que lo detuviera pero mi cuerpo no respondía, mi abuelo con el que jugaba de pequeña me estaba excitando demasiado.

V -¡Hey!... Abuelo… ahí no… de verdad… ahh…-

El abuelo había dado el siguiente paso, estaba tocándome la vagina por encima del short y no tardó mucho en meter su mano y empezó a meterme los dedos en la vagina con una maestría que de verdad no sabía que el abuelo tenía esa capacidad de mover los dedos con una velocidad y destreza que estaba haciendo que me chorreara toda.

A -¿Te sientes bien? Si solo estoy moviendo mis dedos.-

V -Detente… de verdad… ahh… por favor… ahh-

A -¿Te vas a correr? ¡Vamos córrete! Correte Mina…-

Como pude lo aparte de mí o más bien yo me aparté de él y caí sobre el suelo de rodillas, con los senos de fuera y completamente mojada.

V -No soy Mina, ya me tengo que ir.-

A -Quédate ahí Yormina.-

El abuelo me había gritado y de verdad estaba asustada, que me quedé paralizada, él se acercó a mí y me bajó el short con todo y bikini y como pudo se agachó para comenzar a mamarme la vagina con la misma destreza que lo había hecho con los pezones. Yo suplicaba para que no lo hiciera, le rogaba que se detuviera pero era inútil, se sentía tan bien, se sentía tan rico como su lengua jugaba con mi clitoris y recorría cada rincón de mi vagina, como lo succionaba con sus labios y luego lo soltaba y lo volvía a hacer mientras apretaba con furia y pasión  mis nalgas, estaba volviendome loca, estaba apunto de correrme en su cara que no me importa que estuviera mal.

V -Ahhhhh… me corro.-

La cara del abuelo estaba llena del orgasmo que me había hecho tener, su boca estaba tan empapada como mi coño.

A -¿Lo quieres? ¿Quieres un poco de mi verga? ¿Lo quieres verdad? ¿Lo quieres dentro de ti?

V -No… de verdad… para yo nos soy Mina.-

A -Sí lo sé, eres Vannesa, mi nieta, eres joven, guapa y muy sexy, te excitas y te mojas igual de fácil, que haz hecho que me sienta con vida de nuevo.-

Se bajó la bermuda y los calzones y se sacó la verga que para su edad la traía completamente dura. 

A -Solo mira esto, ¿Ves lo dirá que está?-

La verga la tenía parada y mojada que se notaba en su cabeza, no podía creer que tuviera ese nivel de erección. Me tenía agarrada por la cintura y me pasaba la verga por la entrepierna que deseaba ya tenerla dentro de mí taladrando mi coño.

A -Por favor solo una vez… con una vez basta, hazlo como un regalo para este viejo y prometo cogerte duro que te vas a correr.-

V -Bi… bien… está bien… solo está vez…-

Por supuesto que así iba a ser, el abuelo ya tenía el consentimiento para hacerlo y no lo iba a desaprovechar, iba a empujarme hacia adentro y afuera, chocando mi interior con su verga.

A -Ven aquí, date vuelta y muéstrame tu culo.-

Yo obedecí como la niña buena que era e hice lo que me pedía y ahí estaba con  el culito empinado al aire dispuesta  a todo, el abuelo estaba encantado, me decía lo bellas y largas que eran mis piernas y lo tanto que estaba enamorado de mi y yo le estaba pidiendo a que me diera placer, mi coño estaba apretado y muy mojado que sentía succionar su verga que le había hecho tomar más ritmo y con más fuerza.

V -Abuelito… ahhh… más… más despacio… si sigues… ahhh… voy a… ahhh…-

No lo podía creer, me había corrido de nuevo con la forma en la que se movía, tal vez era lo mejor que le había pasado en los últimos años al abuelo o eso quiero pensar, pero para él era no era suficiente y me pidió que me tumbara en la cama.

A -No necesitas estás ropas, ¡Vamos a quitarlas!-

V -No… abuelo… detengase… ahh…-

A -Tranquila, la meteré de nuevo ahora mismo.-

Metió de nueva cuenta su verga a mi coño mojado, sentía como entraba y salía de él, sentía su cuerpo arrugado sobre mi espalda y su aliento sobre mi cuello.

A -¿Así te gusta? ¿Esto era lo que tanto esperabas Vannesa? ¡La verga del abuelo!-

V -Ahhh… siii abuelo… siii.-

A -¿Quieres que me detenga Vannesa?

V -Nooo… sigue… más… ahh… sí más… dame más abuelo…-

Me tenía boca abajo dándome muy duro, lo estaba disfrutando mucho, tenía sus manos en mi espalda y de vez en cuando apretaba mis nalgas con bastante fuerza.

V -Abuelo… más… dame más… yo… yo amo esto… sii… ahhh…-

A -Date la vuelta, quiero ver tu cara de puta. Oh sí.. oh sii.. siento como si estuviera en el cielo.-

Ya de frente a él y con las piernas abiertas siguió metiendo y sacando el pene a placer, ahora también apretaba mis senos y lamía mis pezones.

V -Siii abuelo… así… dame más… ahhh… ahhh…-

A -Se siente muy bien… oh sí… yo me voy a correr…-

El abuelo estaba a punto de correrse dentro de mí y yo también estaba por hacerlo que ha había perdido la cantidad de veces que lo había hecho.

A -Si… oh.. sii.. ahí te va toda…-

V -Ahhh… sí abuelo… damela… damela toda… ahhh… yo… también me… corro… ahhhh…-

Se había corrido dentro de mí y yo lo había aceptado con mucho placer y no lo podía creer que yo también lo había hecho, sentía todo su semen caliente y espeso dentro llenando todo mi coño, era increíble.

A -Espero que me des otro hijo Mina, ahora quiero jugar con tus tetas.-

No supe en qué momento el abuelo estaba consciente y en cuál estaba pensando que era la abuela, pero fue tan satisfactorio que disfrute tanto de esa confusión. 

Por Vannesa Ivonne

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