domingo, 7 de marzo de 2021

Historia de una relación incestuosa


CAPITULO I

Soy de una familia mas bien pobre, mis padres poseen una pequeña industria familiar en la que ambos trabajan y van sacando para el sustento diario. El resto de la familia la componemos, mi hermana Sandra de 7 años y yo Francisco (Fran para los amigos), que en el momento de iniciarse esta historia cuento con 9.

La casa en la que vivimos es mas bien pequeña y de construcción antigua, consta de piso y bajo. En el bajo, se encuentra la industria familiar y el piso en ese momento lo formaba una cocina, un pequeño baño y 2 habitaciones, las cuales eran ocupadas, una (la mayor) por nuestros padres y la otra mi hermana y yo.

Mis padres tenían en esa época, 32 años el y ella 29. Los dos muy fogosos, cualquier momento era bueno para hacer el amor, en cuanto nosotros salíamos de casa ellos venga, dale que te pego. Yo que a pesar de los 9 añitos era muy espabilado y no se me escapaba detalle alguno, observe como en una ocasión, papa le mostraba a mama en el taller una herramienta nueva que había comprado, esta tenía una forma extraña (Mas tarde pude enterarme que tenia la forma de un consolador) El mirándola muy pícaramente, introdujo dicha herramienta entre sus dedos pulgar e índice, unidos entre sí en forma de arco desplazándola arriba y abajo muy suavemente, ella se reía de una forma muy extraña, abría y cerraba sus muslos inquietamente, de pronto me ordenaron me fuese a jugar a casa de unos vecinos y amigos, yo dije que si y además muy a gusto pero... algo sospechaba, por lo cual salí de casa y al llegar a la calle di la vuelta y entre al piso superior por una puerta trasera que daba a la cocina, también se accedía al piso superior desde el taller, este contaba con una pequeña escalera en un rincón.


Como suponía y sin saber porque realmente. Al poco rato de estar oculto en la cocina escuché como subían por la escalerita con muchas risas y suspiros por parte de ella. Se creían solos y no tomaron ningún tipo de precaución, en cuanto ella asomó al piso yo me quedé con la boca abierta por el asombro, solo tenia puesto sus braguitas y sujetador, papá apareció detrás de ella en calzoncillos y sobándole el culo, en cuanto los dos estuvieron arriba el la abrazo muy tiernamente, la besaba por todos lados y la recostó sobre la cama, desde mi escondrijo no perdía detalle alguno mi visión era total. Estaba embelesado viendo a mama desnuda, tenia un cuerpo fantástico, aunque no alta estaba muy bien proporcionada, sus tetas eran preciosas, redonditas ni grandes ni pequeñas, sus pezones estaban totalmente erectos, preciosos, de los que gusta dar de mordisquitos y chupar sin parar jamás, su cinturita de avispa y su culo impresionante, no obstante lo que mas me llamó la atención fue cuando papá le quitó las bragas y vi su coño, lo tenia muy peludo, pelo negro y ensortijado, muy bien distribuido, tanto que no impedía en absoluto ver su raja que en ese momento y por la excitación que ella tenía se la veía con los labios hinchados y semiabiertos. Papa metió la cabeza entre las piernas de mama y vi como metía la lengua en su chocho, yo no lo entendía y hasta me dio asco, pero mama suspiraba cada vez mas y le decía...

Sigue mi amor, sigue que me estas matando de gusto.

Luego de un buen rato de estar él mamándole el coño, ella se giró en la cama, le quitó el calzoncillo a papa, cogió su polla y comenzó a chupársela como si fuera un helado los dos gemían y se convulsionaban de gusto, entonces ella dio un grito y le dijo...

Ven cariño, ven y métemela hasta el fondo, estoy ardiendo.

Papá se colocó sobre ella, con sus manos amasaba sus tetas, cogió uno de sus pezones con la boca y le daba pequeños mordiscos, su pene rozaba sobre la raja de mama, de improviso se la metió dentro de un solo golpe y yo por primera vez supe lo que era una gran follada. Sus movimientos eran firmes y suaves, ella cruzó sus piernas sobre la espalda de papa y los dos de pronto comenzaron a moverse tanto, que pensé romperían la cama, mama jadeaba como una gata y papá bufaba como un oso y al poco rato ambos dieron un grito, pensé que les había ocurrido algo malo, al contrario, habían tenido un orgasmo descomunal. Como parecía que la cosa había terminado, antes de que me pillaran salí pitando de casa.

Toda esa escena quedó grabada en mi memoria de una forma imborrable, ella fue el desencadenante de nuestra vida futura y la que propició en cierta medida los hechos de esta historia. A partir de esa ocasión yo no hacia otra cosa mas que espiar a mamá, no perdía ocasión de poder verla desnuda, en braguitas o como fuese, cuando ella se sentaba yo me sentaba frente a ella para ver sus piernas, ella se daba cuenta y sonreía, nunca dijo nada. Con 9 – 10 años ya me mataba a pajas y desde luego siempre a la salud de ella.

Cuando cumplí los 10 años mi papá se puso muy enfermo y al siguiente año se murió. En ese tiempo yo era muy travieso e inquieto, digamos que era una especie de terror del barrio, todo el mundo se quejaba a mi mamá, sobre todo las mamás de las vecinitas, yo no desperdiciaba ocasión de meterlas mano, en cuanto se me ponían a tiro, incluso como de broma a algunas de las mamás también pero estas no se chivaban, les hacía mucha gracia y decían, este niño es todo un machote.

Mamá realmente estaba muy preocupada, realizó las gestiones pertinentes y a los 12 años me encerró en un colegio de curas en otra ciudad, ella me visitaba una o dos veces al mes y aquella euforia que tenia la fui perdiendo paulatinamente. El colegio era de formación profesional y los alumnos mas destacados tenían empleo asegurado al final del ciclo escolar, por lo cual yo me concentré en los estudios con objeto de conseguir un buen empleo, quería ayudar a mama, la veía siempre muy triste y nunca bromeaba, la muerte de papá la había destrozado, ellos eran pobres pero estaban terriblemente enamorados.

Pasó el tiempo y después de 5 años sin pisar la casa, por Navidad y con diecisiete años recién cumplidos me permitieron gozar de unas mini vacaciones. Ir a casa por primera vez después de ese tiempo me produjo una alegría inmensa... en principio.

Llegué a casa a las 16 horas, mama me recibió con mucha alegría, pero la vi preocupada, su aspecto era desastroso, la casa estaba limpia y bien cuidada pero ella, aunque muy limpias, sus ropas estaban gastadísimas, se veía que las cosas no marchaban bien, después de abrazar a mama esta se puso a llorar y me contó que había una serie de personas que la acosaban constantemente y para conseguir un trabajo siempre era con la misma condición, a cambio de algo a lo que ella no estaba dispuesta. Un usurero que le había prestado dinero de cuando mi padre estaba enfermo, era el que más la acosaba, pretendió siempre recuperar el dinero prestado a costa de mama (en especie), le hacía la vida imposible, este señor la había avisado que sobre las 20 horas se personaría en casa y de no acceder a sus deseos la denunciaría. Yo con 17 años tenia un cuerpo muy bien formado, alto y atlético y una fuerza bastante considerable, al mismo tiempo decían que era sumamente inteligente, la rabia que sentía era infinita, mas tarde me di cuenta que sufría unos celos atroces.

Discutí con mama un plan para parar los pies a esta persona, el no me había visto e ignoraba que estuviese en casa, tampoco me conocía. Le dije a mama que se portara muy agradablemente con el usurero, aunque le desagradase que le permitiera ponerle las manos encima y que se dejara desnudar, en el momento oportuno yo me presentaría. Ella en principio se opuso, le daba asco solo el pensar que una mano de ese señor la tocase, pero al fin la convencí, y justo al poco rato llegó el individuo, mama muy risueña le recibió y le dio confianza, el hombre quedó sorprendido muy agradablemente, entonces le dio un beso y al ver que no le rechazaba le ofreció dinero, mama acepto pues era parte de lo que habíamos convenido, el individuo entonces comenzó a sobarla y a besarla y como ella no oponía resistencia el se dispuso a desnudarla. Yo me consumía en el infierno, pero al mismo tiempo recordé cuando tenia 9 años y me entro un morbo total, deje que siguiera desnudándola, deseaba volver a ver las tetas de mama y... ¡qué maravilla! Seguían exactamente igual, tal cual las recordaba, mas cuando, el usurero puso su boca sobre una de ellas... Yo salí de improviso, (este señor era bajito y regordete) le cogí por los brazos y le elevé a la altura de mi cara, el miedo del pobre hombre era tremendo, no esperaba nada semejante, creía que mama estaba sola, sabia que mi hermana a esas horas aprendía a coser en casa de una vecina.

Me le presenté y le dije que no pasaría nada si hacíamos un trato, él dejaría todo el dinero que en ese momento portaba sobre si y firmaría un contrato de trabajo indefinido a mi mama, en un establecimiento hotelero que él poseía, aceptó no de muy buena gana, pero sabia que de no hacerlo lo destrozaría, lo que yo pudiera hacer y sobre todo decir lo hundiría en la miseria. A las 21 horas llegó Sandrita a casa... ¡Qué maravilla de niña! No la conocía, desde que entré en el colegio no volví a verla, ella cumple 15 añitos el próximo mes de Marzo y el cuerpo que tiene es mareante, heredó todo lo mejor de mama, sus pechos son ligeramente más pequeños pero por lo que pude apreciar sus pezones eran exactamente iguales, debido al frío que hacia los tenia de punta, sus piernas largas y muy bien tornadas y su culito respingón igualito al de mama, solo un poquito mas estrecha de caderas. ¡Era mi queridísima hermana! Llegó la hora de acostarse... Mama dijo...

-Tu hermana dormirá en su habitación, tu ya no puedes acostarte con ella, pues ya sois los dos muy mayorcitos, dormirás conmigo, entre tu y yo no puede pasar nada, somos madre e hijo.

Yo me acosté primero, al poco rato salió mama del baño con una camisa de dormir muy gastada y con algunos rotos, la pobre me dijo que no tenia dinero para comprarse ropa superflua, de hecho casi no tenía ni bragas, debido a que procuraba tener lo más decente posible a Sandrita a costa de ella misma. Yo tenia la vista fija, en uno de los agujeros de su camisa de dormir por el cual veía su poblado monte de venus... No se ponía bragas para dormir debido a que necesitaba las que tenía para el día. Volví a recordar mis 9 años, aquellos pelitos todo rizaditos seguían igual, ella se acostó, me dio un beso de buenas noches y al poco rato roncaba como una bendita, pero... Yo no podía y sin poder remediarlo empecé a alargar mi mano hacia su entrepierna, ella dormía plácidamente panza arriba y tenia sus piernas un poco recogidas y totalmente pegadas entre si, su camisón de dormir se le había plegado sobre el vientre por lo que sus pelitos estaban totalmente descubiertos, yo con mucho cuidado apoyé mi mano sobre ellos... ¡Que delicia! Metí mis dedos entre ellos, mi excitación era total, mi polla estaba al rojo vivo, quise encontrar su raja pero por la posición de sus piernas era imposible, por lo que me dedique a acariciar suavemente sus pelitos, ella emitió un leve quejido y entreabrió sus piernas ligeramente, yo aproveche para introducir mi mano entre ellas, pero cuando estaba a punto de llegar a su rajita de improviso cerró sus piernas aprisionando mi mano entre ellas, como pude la saqué tratando de no despertarla... Si es que ya no lo estaba, pues tenia mis dudas, me di la vuelta en la cama y me puse de espaldas a ella, no podía mas, cogí mi polla y me hice una paja sin pensar en nada, ni en nadie, ni tan siquiera me importó si ella se enteraba o no, en menos de un minuto pringue toda la sábana.

Al otro día creí que abría bronca o algún tipo de insinuación por parte de mama pero no hubo nada de nada, ella se comportó todo el día como si no hubiese pasado nada, a la noche la sabana estaba totalmente limpia.

El día transcurrió con normalidad y cuando nos acostamos, ella hizo exactamente lo mismo que el día anterior, se puso la misma camisa de dormir pero se me quedó mirando un rato, como pensativa, con una sonrisa muy extraña, yo no entendía a que venía.

Me puse de espaldas a ella, ella se pegó a mi espalda diciéndome que tenía frio, pego sus tetas contra mí y noté la dureza de sus pezones, estaban como piedras y mi pene se puso a mil, mi imaginación a mucha mayor distancia, deseaba darme la vuelta y abrazarla pero no podía hacerlo, era mi madre, ella pasó un brazo sobre mi y me acarició el pecho suavemente, como a la media hora me dio un beso en la nuca se dio la vuelta y se quedó dormida, o eso parecía, mi calzoncillo no soportaba la presión de mi pene y me hacia daño así que como pude y muy disimuladamente me lo quité, esperé un rato y también me di la vuelta pegándome contra ella, mi pene estaba a todo volumen y sin querer este quedó alojado entre las nalgas de mama, muy cerca de su chochito, me quedé muy quieto esperando que pasara algo pero mama seguía durmiendo, la calentura que tenía era tan enorme, que sin pensarlo trate de introducirlo algo mas entre sus muslos, ella en un movimiento inconsciente (o a saber) abrió ligeramente sus muslos y la cabeza de mi polla entro en contacto directo con sus labios vaginales, ella al notarla inconscientemente echó su culo mas hacia atrás por lo que el contacto empezó a ser total.

Con mucho atrevimiento y por la calentura que tenía sin pensarlo demasiado alargué mi mano sobre ella y abarqué uno de sus pechos sobre su camisa de dormir, su pezón estaba totalmente erecto parecía un garbanzo de duro, el pecho duro como una piedra... y ella seguía durmiendo, o eso me parecía. Yo no podía mas y empuje un poco mis caderas hacia ella, la cabeza de mi pene se alojó entre sus labios vaginales los cuales estaban totalmente mojados por sus flujos, esperé un ratito, ella gemía suavemente pero no decía nada, empuje un poquito mas y se la introduje casi totalmente. Eso era la gloria, era la primera vez que metía mi polla en el coño de una mujer y esta era mi MADRE. Ella entonces volteó ligeramente su cabeza (me dio un susto de muerte) se quitó la camisa de dormir y dijo...

Cariño, en silencio, que no se entere tu hermana.

Iniciamos un saca y mete desenfrenado. Desde que murió su marido mama no había vuelto hacer el amor, estaba como loca, yo follaba a mama y estaba loco. Los dos mordiéndonos la lengua para no gritar de placer y al final nos corrimos en un orgasmo salvaje, se dio la vuelta, nos abrazamos, nos besamos como enamorados y sin mediar palabra, nos quedamos dormidos.

Era sábado, nos levantamos de cama como si nada hubiera pasado, mama y yo nos sonreímos con dulzura y complicidad ¡¡Cómo la quiero!!

Llegó a casa a media mañana, un familiar para saludarme y llevarse a mi hermana a pasar el resto de las vacaciones navideñas con ellos en su casa, me propuso unirme a ellos pero yo, muy amablemente le dije que no sería normal dejar a mama sola (Ni por todo el oro del mundo), yo me quedaría con ella el resto de las vacaciones. En cuanto este familiar y mi hermana partieron, propuse a mama hacer unas compras aprovechando el dinero que habíamos quitado al usurero, nos acercamos a un centro comercial y lo recorrimos casi totalmente, hicimos una parada especial en una tienda de lencería donde y asesorada por una empleada muy eficiente mama se compró unos conjuntitos que solo de verlos e imaginármela con ellos puestos me puse cachondo perdido.

Al llegar a casa ella pretendía hacer la comida pero yo tenia otros planes. Le pedí se probara lo que habíamos comprado pues yo me moría de ganas por vérselo puesto, sobre todo un conjuntito de braguita y sujetador de color azul clarito muy fino y con encajes. Ella me decía que le daba mucha vergüenza que yo era su hijo y... Me le acerque, la cogí entre mis brazos y la bese apasionadamente, no como hijo. Si como amante. Solté los botones de su vestido y cuando se lo iba a quitar ella me paró y me dijo...

Cariño ¿No querías que me probara la lencería? Entonces espera un poco mi amor.

Se metió en la habitación y cuando salió parecía realmente una modelo, se dio tres vueltas a mí alrededor y yo babeaba de gusto mirándola ¡¡Estaba preciosa!! Ella tiene un cuerpo divino pero con aquella ropa estaba alucinante. Inmediatamente me acordé de mis 9 años y la gran follada de mama con mi difunto papá. Cogí a mama por la cintura y la aproximé a mí besándola suavemente pero con ardor ella respondía a mis besos con pasión, acaricié todo su cuerpo la cogí en mis brazos la llevé a la habitación y la deposité suavemente sobre la cama, le mordí y chupe sus pezones sobre el sujetador (no quería quitárselo todavía) mi mano acariciaba suavemente su vagina sobre la braguita, baje mi boca y lengua muy despacio por su vientre, ella se estremecía de placer, llegué a sus braguitas y sobre ellas le acaricié su abultado chochito con mi boca y lengua, ella ya no podía mas y me pidió que se las quitara, quería que le comiera el chochito directamente, no me hice de rogar, tenia el coño totalmente empapado, con mi boca cogí su clítoris y se lo chupé como si de un caramelo se tratara, lo tenía delicioso, introduje dos dedos dentro de su coñito que los recibió con verdadero deleite y a los pocos segundos comenzó a convulsionarse y gritar (nadie podría oírnos) Quedó media atontada por el orgasmo tan tremendo que tubo. En cuanto se recuperó un poco se dio cuenta de que yo todavía permanecía vestido aunque mi pantalón estaba a punto de reventar, ella me atrajo hacia si y comenzó a desnudarme con un enorme cariño, en cuanto bajó mi calzoncillo cogió mi polla con sus manos y con su lengua inicio un recorrido circular sobre el prepucio, luego siguió a lo largo del tronco hasta llegar a mis huevos, ahí me los cogió uno a uno con la boca, yo me retorcía de gusto, luego de un buen rato invirtió el camino y en cuanto llego al prepucio de nuevo se lo introdujo todo hasta la garganta. El placer que sentía era infinito, en mi vida había sentido nada semejante su mamada era apoteósica y en cuestión de segundos me corrí de una forma salvaje, mi leche por poco la ahoga la cantidad que salió fue inmensa.

Cogí a mama en mis brazos y acariciándola amorosamente la limpie la boca con mi boca, pase mi lengua por su lengua limpiándole los restos de semen que en ella tenía, probé mi propio semen, no me disgusto del todo y al mismo tiempo esto la excitó terriblemente. Se puso tan cachonda que me la quería mamar de nuevo, pero esos no eran mis planes, se lo impedí muy delicadamente y seguí acariciándola, ahora si... Le quité el sujetador, con mis manos cogí sus tetas y se las acaricié en círculos, las tenia duras como piedras, sus pezones parecían a punto de estallar, mi boca y dientes pasaban del uno al otro sin transición, poco a poco me fui colocando sobre ella hasta que mi pene quedó alojado en la entrada de su vagina, entonces ella elevó sus caderas de golpe al mismo tiempo cruzó sus piernas sobre mi espalda, mi pene entro hasta la empuñadura, comenzamos una follada intensa, sin prisa, con mucho amor, disfrutábamos el uno del otro de una forma total, queríamos sentir el placer y lo sentíamos a tope. Ella me pidió cambiar de posición, se puso sobre mi, me introdujo un pezón en la boca e incrusto su coño en mi verga, comenzó a subir y a bajar muy despacio, empezó a gemir, aceleró sus movimientos, empezó a subir y bajar de una forma desenfrenada y de pronto dio un grito... El orgasmo fue de los que hacen historia. Yo no me había corrido, mi polla estaba como el mástil de una bandera, la saque de encima y la puse a cuatro patas ¡Qué culo tan maravilloso tenia! Le pase mi pajarito por la entrada del ano y ella dio un respingo y me dijo que por ahí no que era virgen...

-No te preocupes le dije, será por poco tiempo es el privilegio que me queda, primero papá después yo.

Se la metí de nuevo en su chochito pero al mismo tiempo inicie una metida muy suave de mi dedo en su culito que estaba encharcado con sus mismos flujos, la introducción casi ni la noto, luego de un dedo metí dos y sin problema, ella se había hecho a la idea y le gustaba. Saque mi pepino de su coñito y despacito empecé a introducirlo en su ano, mientras con una mano sujetaba de su cadera con la otra acariciaba alternativamente sus tetas y su clítoris, ella en principio se quejó un poco, le dolía, pero al poco rato y con mis cojones ya pegados a su culo empezó a disfrutar a tope.

Era ella la que me follaba a mí con su culo y no yo a ella, comenzó a gritar y a correrse como una loca al mismo tiempo yo estalle en su interior inundándola con mi esperma. Nos quedamos pegados el uno al otro incapaces de separarnos, nos dejamos caer de lado en la cama y sin sacársela nos quedamos dormidos, estábamos agotados.

Durante el resto de las vacaciones que decir tiene que no paramos de follar, a todas horas, de día y de noche, cualquier momento era bueno, los dos éramos incansables, pero todo se acaba y las vacaciones se acabaron también.

CAPITULO II

Se inicia el segundo ciclo escolar, me reintegro al colegio, mama y yo tenemos muy claro que debo terminar mis estudios y a ser posible con buenas notas. Debo conseguir un buen empleo. Le pido a mama que no me visite pues creo que nos trastornaría. Ni ella ni yo podríamos resistir vernos y luego separarnos sin más. En Junio si todo marcha bien terminare mis estudios y ya nada podrá separarnos.

De las visitas se encargó mi hermanita Sandra por encargo de mama, Sandrita cada día estaba más hermosa, me hacía sentir en la gloria cada vez que nos veíamos, de lo amable y cariñosa que era conmigo, era todo preocupación, mis estudios, los deportes... En fin todo.

En la primera visita que me hizo, me comentó que mama había iniciado una reforma de la casa aumentando el piso superior en una habitación, decía que no estaba bien que yo siendo ya tan mayor durmiera con ella (Esto lo habíamos acordado mama y yo antes de partir para el colegio, con el objeto de cubrir apariencias)

Pero lo que realmente me sorprendió, fue una pregunta directa de Sandrita...

¿Fran, que paso en casa entre mama y tú mientras yo estaba en casa de los tíos?

¿Por qué lo preguntas Sandrita?

Desde que tu te incorporaste al colegio parece que todo a cambiado, mama desborda alegría por todos los poros, siempre anda contenta y sonriente tanto que le cuesta muchísimo mantener su apariencia en el exterior, no hace mas que hablarme de ti y lo mucho que té hecha de menos, se pone una ropa interior que me deja alucinada. En fin, que no es la misma.

¿Qué paso Fran, por favor dímelo?

Mira Sandrita, no paso absolutamente nada, simplemente le di una lección al tío que la importunaba, consiguió un trabajo decente con lo que se gana un buen dinerillo y sabes que mama y yo nos entendemos muy bien y eso es todo, ella cogió mas seguridad en si misma y nada mas.

Lógicamente no iba a explicar a mi hermanita él porque de la alegría de mama. Ella pareció conformarse con la explicación, aunque yo no las tenía todas conmigo.

Pasaron los meses y por fin llegó Junio, los exámenes y el fin de curso, saqué una media de Notable alto y al ser un colegio de formación profesional, me llamó el Director, para comunicarme que si me interesaba, en Septiembre, me incorporaría en la plantilla de una gran empresa de la ciudad, no dudé ni un segundo en aceptar y... regresé a casa. Cuando llegué eran sobre las 13 horas, mama y Sandrita me estaban esperando, mama estaba chispeante, vestía una faldita blanca con bastante vuelo y más bien cortita sin ser mini, esta destacaba sus piernas de una forma maravillosa, completaba el conjunto con una blusita azul claro y ligeramente transparente pues dejaba adivinar un sujetador de encaje debajo. El conjunto moldeaba perfectamente su cuerpo ¡¡¡Estaba divina!!! Tuve que hacer verdaderos esfuerzos para no delatarme... Sandrita no perdía detalle de lo que pasaba entre mama y yo... ella sospechaba algo.

Mama ordeno que para celebrar mi regreso a casa comeríamos fuera y así lo hicimos, nos dirigimos a un restaurante cercano muy acogedor y comimos en un reservado que ellos tenían para casos especiales y como nos conocían no nos pusieron problema alguno para ocuparlo. A Sandrita se le había olvidado algo y regresó a casa a recogerlo, en cuanto ella salió mama y yo nos abrazamos desesperadamente, nos besamos como dos enamorados, metí mis manos bajo su falda y cogí sus hermosas nalgas el acariciarlas me volvía loco y por poquito casi nos pilla el camarero, eso sería una verdadera desgracia, nos crearía verdaderos problemas, teníamos que ser mas juiciosos. Llegó Sandrita. Comimos maravillosamente bien y al terminar Sandra nos pidió disculpas, pues tenía que ver a unas amigas, nosotros con mucho gusto la disculpamos y en cuanto desapareció nos faltó tiempo para regresar a casa, eran las 18 horas. Sandrita nos dijo que regresaría a casa sobre las 22 por lo que teníamos casi 4 horas para nosotros solos.

Volví a recordar mis 9 años y le propuse a mama entrar en casa por el bajo y acceder al piso superior por la escalerilla que en él había. En cuanto entramos mama cerró la puerta con llave, nos abrazamos el uno al otro y casi nos fundimos en un beso eterno, cogí sus nalgas bajo la falda ¡Qué maravilla! Que duritas las tenia, solté como pude los botones de su blusita se la saqué, baje los tirantes del sujetador y saqué sus tetas por encima del mismo, mi boca se apoderó de una, luego la otra, después de un buen rato chupándoselas volví a colocar el sujetador en su sitio, le solté su falda y quedo delante de mí en braguitas y sujetador, estaba preciosa y así recordaba que ella subió al piso superior cuando yo tenia 9 años... Faltaba un detalle, mi padre subió en calzoncillos... Ella pareció adivinar lo que pasaba por mi cabeza, rápidamente me quitó la camisa, soltó el cinturón de mi pantalón, bajo el ziper y muy lentamente comenzó a bajármelo pero sin tocar mi calzoncillo, en cuanto me sacó el pantalón bajó ligeramente el elástico de mi calzoncillo y muy suavemente paso la lengua alrededor de mi capullo, volvió a colocarlo en su sitio y me dijo...

Vamos arriba querido, al igual que cuando nos viste hace 8 años.

Me quedé de piedra, resulta que en esa ocasión ella me había visto pero nunca dijo nada, me confesó mas tarde que aquel día al ver que yo les estaba viendo, su calentura fue tremenda. Repetimos justamente lo que en aquella ocasión había pasado, comenzamos a subir la escalerita y desde atrás con mis manos sobaba el culo a mama como en aquel tiempo había hecho papá, ella se reía y en cuanto llegamos arriba, cogí a mama y al igual que había hecho papá la abracé y besé con desesperación, nos aproximamos a la cama y suavemente la coloqué sobre ella, le saque el sujetador y comencé a chupar sus adorables pezones, con mis manos recorría todo su cuerpo, fui bajando mi boca por su vientre y en cuanto me encontré con sus braguitas ella elevó ligeramente sus caderas para permitir que se las sacara, entonces ella se giró en la cama y su boca quedó a la altura justa de mi pene, me sacó los calzoncillos, metió mi polla en su boca y yo su clítoris en la mía al poco rato nos corríamos los dos como desesperados pero mi pene en ningún momento perdió la rigidez y ella seguía exactamente igual de caliente, me coloqué sobre ella y clave mi pene en su vagina hasta los mismísimos huevos, el polvo que nos echamos fue apoteósico, nos corrimos los dos gritando como posesos, nos besamos con pasión, nos acariciamos el uno al otro por todos los lados y al poco rato los dos estábamos cachondos de nuevo, cogí a mama, le di la vuelta, la coloqué a cuatro patas y al colocarme detrás de ella quedé paralizado...

Sandrita estaba justo en el mismo sitio donde yo había estado hace ocho años, Sandrita tenía dos dedos de su mano derecha dentro de su vagina y con su mano izquierda se acariciaba los pechos, la calentura que de golpe me entro fue tan tremenda que le metí mi polla en el culo a mama de un solo envión, ella dio un grito de dolor pero rápidamente comenzó a menear su hermoso culo mientras suspiraba con verdadero deleite. En esta posición yo podía ver perfectamente a Sandrita, ella estaba alucinada por lo que veía y vi como se corrió, ella enseguida se arregló sus braguitas y falda y rápidamente desapareció, yo seguí follando el culo de mama a toda pastilla el recuerdo de Sandrita me tenía loco, hasta que los dos volvimos a corrernos como verdaderos animales. A las 21 horas nos metimos los dos al baño y nos dimos una ducha relajante, nos lavamos mutuamente, luego nos vestimos y ella se dedicó a preparar la cena, al poco rato llegó Sandrita se portó como si nada hubiera pasado, cenamos agradablemente y al terminar todos nos acostamos, mama tenia que madrugar para acudir a su trabajo, yo con pena de no poder acostarme con ella.

Por la mañana luego de desayunar, salí a dar una vuelta y saludar a los amigos de la infancia, regresé a casa sobre las 14 horas pensando que mama ya estaría, Sandrita que estaba preparando la comida me dijo que mama había llamado para decir que no regresaría a casa hasta la noche por causa de un trabajo urgente que tenia que hacer, Sandrita y yo comimos y luego nos pusimos a ver la TV, afuera hacia mucho calor y en casa se estaba fresquito, Sandrita tenia puesto un vestidito ligerísimo, se le transparentaban totalmente sus braguitas y al mismo tiempo estas también eran tan finitas que por momentos se le podía ver su poblado monte de venus, sus tetas se veían perfectamente, no llevaba puesto el sujetador, sus pezones se marcaban perfectamente en la tela del vestido, en broma le dije...

Sandrita ¿no se te ocurrirá salir con ese vestido a la calle?

Y porque no ¿acaso se pone alguien nervioso por lo que se pueda ver?

Seguro que si, le respondí.

¿Tu te pondrías nervioso?

A lo peor ya lo estoy Sandrita.

Venga hermanito no seas tonto. Ha por cierto, quería pedirte un favor Fran

Sandrita, por ti hago yo lo que haga falta ¿En que puedo servirte?

Mira es que no se bailar y quería que me enseñaras pues tu bailas muy bien, no se donde aprendiste pero lo haces muy bien.

Bueno yo aprendí un poco en las fiestas del colegio, pero haré lo que pueda...

Venga, ¡pon música!

Ella puso un disco de música bastante rápida y comenzamos a bailar (separados) ella seguía mis pasos e indicaciones pero pronto comenzó a sudar, me dijo que no podía seguirme, entonces colocó un disco con música muy lenta y me dijo...

- Con esta si podré seguirte.

Se abrazó a mi y comenzamos a bailar muy apretados, sus pezones se pusieron duros como piedras y rozaban sobre mi pecho al punto que empecé a ponerme muy nervioso, yo solo tenia puesto un pequeño pantalón corto, al sentir su agradable y hermoso cuerpo pegado al mío sin poder evitarlo mi pene se puso duro como una piedra y aunque trate que ella no lo notara, la muy zorra sabía lo que se hacia, suavemente comenzó a refregar su pubis sobre mi polla y yo presa ya de sobrecalentura no hice nada por evitarlo, al contrario comencé a masajear suavemente su culito pegándola materialmente contra mi falo, ella comenzó a gemir, acercó su boca a la mía y nos besamos, nos comíamos la lengua el uno al otro, su lengua se enroscaba a la mía y nuestras salivas se confundían, besé sus hombros y chupé el lóbulo de sus orejas, su piel se erizaba, sus gemidos cada vez eran mas intensos, entonces, cogí con las dos manos el dobladillo de su vestidito y se lo saqué por la cabeza, sus maravillosas tetitas quedaron a mi vista, sus pezones estaban inflamados, eran como falanges de dedo meñique... ¡que gusto meterlos en la boca! Eran riquísimos, se los chupe con verdadera fruición, ella jadeaba y suspiraba, la cogí en mis brazos y la metí a la habitación , la deposité sobre la cama y baje a su coñito sobre sus finas braguitas, con mis manos se lo acaricie suavemente y cuando le baje las bragas me quedé alucinado, en lugar de monte de venus tenia el bosque de Bolonia, tenia tanto pelo que su rajita no se veía, (a mi los coños peludos me vuelven loco). Con los dedos separé el pelo de su rajita y luego metí mi lengua de abajo arriba y de arriba abajo, su coño estaba empapado con sus flujos, busqué su clítoris y pasé la punta de mi lengua a su alrededor con los labios le daba pequeñas estiradas, ella se retorcía y gritaba asta que al fin tubo un orgasmo que la dejó desmadejada. Se recuperó rápidamente, había metido dos dedos en el interior de su conchita y se la estaba dilatando poquito a poco, ella empezó a retorcerse de placer y me pidió...

Por favor Fran métemela ya, te lo suplico, pero despacito pues todavía soy VIRGEN.

Eso me encendió una luz en mi cerebro ¿pero estaría yo dispuesto a destrozar el himen de mi querida hermanita? Ella me quitó de dudas...

No lo pienses mar cariño mío, soy toda tuya al igual que lo es mama.

Me coloqué sobre ella y con mucho cuidado, con todo el cariño del mundo comencé la desfloración de mi querida hermanita, ella se quejo un poquito al principio, estaba tan mojada que mi rabo entro totalmente en su interior casi sin enterarnos, cruzó sus piernas sobre mi espalda y al mismo tiempo yo la cogí a ella por las dos nalgas atrayéndola mas contra mi, la punta de mi pene tocaba su útero, nos quedamos quietecitos un buen rato disfrutando plenamente de esta penetración tan sublime, luego los dos al mismo tiempo iniciamos un movimiento lento y acompasado de nuestros cuerpos como si lo hubiéramos hecho toda la vida, los dos empezamos a gemir, el placer que sentíamos era sublime, de improviso ella empezó a mover sus caderas de una forma desenfrenada, tubo un orgasmo múltiple y yo empecé a correrme en su interior sin pensar en nada, el placer que me embargaba nublaba mis sentidos, los dos quedamos exhaustos. En cuanto ella se recuperó un poquito comenzó a besarme por todos lados, sin pensárselo bajo a mi entrepierna, cogió mi polla y se la metió a la boca, inicio una mamada de campeonato, era la primera vez que lo hacia, se lo vio hacer a mama y se limito a copiarla, en cuanto consideró que el instrumento estaba listo se puso a cuatro patas y me dijo...

-Ahora al igual que a mama me la metes en mi culo, quiero que me hagas mujer por todos lados.

Yo muy obediente y sin dudarlo después de dilatarle el culito con mis dedos cogí un poco de vaselina, se la unte bien y a continuación se la fui metiendo poquito a poco, tenia el culito muy estrecho para mi polla, pero aguantó valientemente, estaba relajadísima y en cuanto noto mis cojones en su culo empezó a menearlo que era un contento, en un santiamén nos corrimos los dos de una forma colosal.

Nos fuimos al baño, nos lavamos el uno al otro y todavía estuvimos a punto de echar otro polvete pero ya era muy tarde y mama estaría a punto de regresar a casa, mientras Sandrita hacia la cena conversamos sobre la situación en la que nos habíamos metido, yo liado con mama y ahora ella y yo también liados, ¿qué diablos íbamos hacer? Ella me dijo...

- Luego de cenar lo aclararemos todo, ahora vete a ver la TV.

Me quedé muy preocupado pues no sabia que era lo que pretendía hacer. Llegó mama nos dio un beso se duchó y se puso una bata ligerita que podría despertar a un santo, iba sin sujetador y la batita dejaba traslucir unas pequeñas braguitas, estaba para comérsela. Cenamos los tres como si fuéramos los únicos seres sobre la tierra, luego de cenar nos sentamos en el sofá a ver la TV, Sandrita dejó a mama en medio de los dos, hablábamos de temas intrascendentes pero la peli que estaban poniendo era bastante erótica y creo que los tres empezamos a ponernos un poco cachondos, Sandrita como quien no quiere la cosa colocó su mano sobre un muslo de mama, suavemente comenzó a acariciárselo, mama cerro sus ojos y emitió un pequeño suspiro,

entonces yo pasé un brazo sobre sus hombros y coloqué mi otra mano sobre su otro muslo, ella abrió ligeramente sus piernas, entonces introduje mi mano bajo su bata y empecé a acariciar su muslo por la parte interior, mama seguía con los ojos cerrados y disfrutaba de las caricias, entonces Sandrita entreabrió ligeramente su bata, cogió su pecho derecho y comenzó a chupar su pezón, mama abrió los ojos y al darse cuenta de lo que pasaba reaccionó y dijo...

¿Pero que hacéis? ¿Estáis locos? ¿No os dais cuenta que esto es antinatural?

Sandrita le dijo...

Mira mama, ayer lo vi todo entre tu y Fran, desde la Navidad sospechaba que algo había pasado entre vosotros y no estaba equivocada, yo siempre estuve enamorada de mi hermano y al ver que el es tu amante no me importó en absoluto pues los dos te queremos con locura y todo se queda en FAMILIA.

Pero queridos esto es irreal, esto no pude ser, tu Sandrita eres muy niña y no puedes estropear tu futuro.

Mira mama, dice Sandrita, mi futuro sois Fran y tu, esta tarde el y yo hicimos el amor por primera vez y tal vez me quede embarazada ¿Entonces de que preocuparse? ¿Por qué no disfrutamos lo que los tres poseemos y tanto amamos?

En todo esto, mi mano seguía entre las piernas de mama y con dos dedos le acariciaba la rajita sobre sus finas y diminutas braguitas, mama no parecía darse cuenta de nada, desde luego ya sus razonamientos no eran convincentes y mi boca ya había atrapado su otro pezón, mama gemía suavemente. Sandrita se vino hacia mi y arrodillándose en el piso me quito el pantaloncito que tenia puesto, cogió mi herramienta y se la incrusto en toda la boca, mama y yo nos besábamos, nuestras lenguas se enroscaban la una en la otra, mis manos acariciaban sus tetas y su coñito alternativamente, le quite la bata y su braguita, la recosté sobre el sofá, subí sus piernas sobre mis hombros y mientras Sandrita me chupaba la polla yo le comía el coño a mama, al rato mama me pidió que la follara, estaba desesperada, la puse a cuatro patas y se la metí por atrás, Sandrita se colocó toda espatarrada delante de mama y esta comenzó a chupar el coñito de su pequeña hija, luego de un buen rato, invertimos los papeles yo me follaba a Sandrita y esta comía el coño a mama y los tres tuvimos un orgasmo simultáneo que nos subió al cielo.

Al poco tiempo Sandrita se dio cuenta de que esta embarazada, aprovechando mi incorporación al trabajo en la otra ciudad vendimos lo que teníamos y nos trasladamos los tres, nadie nos conocía, los tres nos compenetramos divinamente, follamos cuando nos apetece, los tres juntos o separados, incluso muchas veces ellas se hacen unas tortillas que la Española se queda ridícula.

Actualmente Sandrita es mi esposa y mamá es la adorable abuelita de Anita nuestra querida hijita, los tres seguimos follando como el primer día y somos la familia mas feliz del mundo.

FIN

Por Afernandez24

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