viernes, 7 de agosto de 2020

Lolita


"Sé que me espía, ya lo he confirmado. Y me desea, lo siento, lo percibo en su mirada, en sus atenciones, cuando me saluda de beso, casi podría jurar que pega su boca juntito a la mía. Mi atracción hacía él no es de ahora, lo he confirmado. Nuestra mutua atracción se ha ido consolidando al paso del tiempo, es muy guapo, muy guapo, mayor que yo, es el esposo de mi tía Alicia, prima hermana de mi padre. No se cómo, pero estoy segura que terminaré siendo suya, quiero que me posea, que me penetre con su miembro erecto, con su pinga, que sólo he imaginado, muchas veces, cuando me masturbo en la noche bajo las sábanas, o como hace rato luego de salir de la bañera.

Imagino su verga erecta, la debe tener grande, se le nota cuando usa vaqueros apretados, el bulto que forma su sexo se le remarca, qué cogidas le debe poner a mi tía, por eso ella se ve siempre tan feliz, más cuando están juntos, siempre repegada a él, besándolo a la menor oportunidad.

Pero se que me mira, desde hace tiempo. Cuando lo descubrí casí me desmayé de la emoción, ¿o de miedo?, no lo sé, pero cuando salí aquella vez del baño, él estaba cerca, muy cerca, lo noté extraño, nervioso, al pasar junto a él casí pude sentir una corriente eléctrica, me siguió mirando cuando me encaminé hacía mi recámara, enfundada en la bata que uso después de la ducha, ya en mi cuarto pensé en él: "¿será posible?, si!, no le soy indiferente, me desea, desea a su sobrina favorita", me dije.


Varios días le dí vueltas a la idea, cómo hacer para que mi tío me siguiera espiando, la fórmula fue fácil, cuando ya me iba a bañar, apagaba el calentador y con ese pretexto iba a bañarme a casa de mi tía, ya sabía que ahí estaría él, cuando regresaba del trabajo. Mi tía viendo la tele como siempre, él en una silla del comedor, no cerré la puerta del baño, apenas la hoja de madera sobre el marco, dejando la rendija de luz, yo adentro, nerviosa, temblando de emoción, haciendo tiempo, dejando que él se excitara conmigo, me desnudaba despacio, de espaldas a la puerta, dejando que mirara primero mi espalda y mi trasero cubierto por mi pantaleta, luego venía lo mejor cuando me despojaba de mi panty, despacio, quedando de frente a la rendija, haciendome yo la desentendida, así podía ver mi peluda pepa, de negros y tupidos vellos; hacía otras cosas, como agacharme a recoger algo para que viera que también tengo pelitos entre las nalgas, luego no quedaba más que meterme a la regadera y me baño se tornaba lento, enjuagar y enjabonar mi cuerpo redondo, mis pesadas tetas, gordas, de aureolas grandes y pezones delicados, que al contacto del agua se endurecían. Me entretenía sobre todo al lavarme el conejito, mucho jabón, repasando muchas veces la mano entre la pepa, con las piernas abiertas, seguro mi amorcito ya estaría con la tranca a punto de explotar, "pobrecito, anda mira, disfruta de tu sobrinita querida, que te desea, que piensa en ti cuando se mete el dedito para irse al cielo, humm, chiquito, si vieras cómo estoy de caliente, ojalá pudieras sentir como tengo la pepa, escurriendo juguitos, por ti, papacito de mi vida", pensaba aquella ocasión.

Y cuando me secaba el cuerpo, con el toallón blanco, siempre de frente a la puerta, repasando la mullida tela entre mis piernas; puse especial atención en mi matorral, hasta dejarlo sequecito, de nuevo con los pelos parados, con el mechón de vellos, pero esa vez él debió irse, por algo, nunca lo supe, pues por la rendija de la puerta sólo se miraba la luz del exterior. Cuando terminé y ya vestida me despedí de mis tíos, él estaba nervioso, lo sentí al darle el besito en la mejilla, nuestras miradas se comunicaron el deseo, le dije "no te importa tío, que venga a bañarme aquí", apenas dijo "por supuesto, las veces que quieras", de lejos le dije adiós a la tía Alicia.

"Desde que confirmamos nuetro amor me cuido más, quiero dejar de ser gorda, todos lo notaron, hasta él: "oye, estás adelgazando, que bien, te ves más linda", le sonreí pensando "es por ti papacito, para agradarte, para animarte a que me pidas las nalgas, que a la menor oportunidad te daré".

Y es que siempre he sido gorda, además soy morena, muy morena casi negra, no tengo cintura, mis nalgas planas y gordas, sin forma, mis piernas redondas y cortas, mi eterna panza y mis gloriosas tetas, 36 copa B, pero le gusto a mi amor, lo sé, por eso me puse a dieta, siempre pensando en él, en su maravillosa pinga, gorda, dura, bien parada, hummm tiíto de mi vida.

Por cierto en nuestro último encuentro voyeur le dí tamaña sorpresota, me depilé la pepa frente a él, que estaba mirando, como lo hace cada que voy a su casa a bañarme. Ya tenía muy largos los pelos, esa mata de pelos hirsutos, que apuntan a todas direcciones y me tapan la raja prieta de la pucha, y forman un bulto sobre mi clazón, pero vayamos por partes: primero como siempre me desnudé frente a él, despacio, calentándolo, provocando la erección de su querida verga; luego bajé mi calzón hasta media pierna para descubrir ante sus ojos mirones el matorral negro, tupido, con los deditos de una mano estiré un mechón y con las tijeras en la otra hice el primer corte, los largos vellos quedaron entre mis dedos, los puse con cuidado sobre un pedazo de papel sanitario, encima del lavabo, tomé otro mechón y corte, luego otro y otro, hasta dejar casí pelona la pepa, la parte de arriba, mi monte de venus, gordito; faltaban los de la raja, entonces hice algo mejor, puse una pierna sobre la taza del baño, abriendome de piernas, seguro él ya estaba super excitado, le estaba enseñando ya la raja gorda y morena de mi gatita, tomé más pelos y corte, primero los del lado derecho de la raja, luego hice lo mismo con los otros pelos, corté, y corté y corté, al final quedó mi raja descubierta, los gruesos labios juntos, entre los cuales apenas asoma la otra carne, mis labiecitos negros, delgados, suaves, muy suaves, pero esos no se los enseñé; para la siguiente fase de la depitación necesitaba estar bajo la regadera, enjabonar mi gordo trasero, abrir mis nalgas y a tientas llevar el rastrillo entre los cachetes para depilar los vellitos del culo, por eso cuando terminé con la pepa y quedó de nuevo casi calva, le dejé un precioso regalo; mis vellos, mis pelos negros, largos, con cuidado los junté todos en el papel de baño, lo doblé con cuidado y lo eché en el bote de la basura, para él, pensé, mirando a la puerta, pensando "son tuyos papito, te los regalo, para que los colecciones".

"Ayer hubo fiesta en casa, el cumple de papá. Como siempre vinieron mis tíos y sus esposas, niños escandalosos incluidos, pero lo mejor fue cuando bailé con mi amor, bailamos tres piezas, no hubo más porque la Alicia me quitó a su marido y ya no lo soltó, con eso tuve suficiente. Corrí como loca a mi cuarto, pretexté dolor de cabeza, pero lo que quería era meterme el dedo, apenas me quite el calzón, así vestida, despatarrada sobre la cama me abrí de patas y pensando en él me toque la pepa, estaba super mojada, muy caliente, distendida, mi botoncito erecto. Con dos dedos me acaricié la raja, dos, tres veces, y exploté en un glorioso orgasmo, mi cuerpo se contrajo, suspiré, dije su nombre casi en un grito, quedé sofocada, respirando agitadamente, con los dedos dentro de la raja, quería más, busqué la cuevita, el hoyito maravilloso, lo encontré mojado, es curioso, pero apenas meto la punta de un dedo y parece que mi vagina lo succiona, lo jala al interior, así debe ser con la verga de él, la imagino y vuelvo a excitarme, es más intenso ahora, mi cuevita viscosa y succionante, hummm, que rica pajita me hice, metí todo el dedo, hasta el nudillo, flexionándolo cuando lo tuve dentro y en el momento de la venida lo saqué para tocar mi clitoris, estaba duro, erecto, casi salía de su capuchón, de ese gorrito de pielecita que lo esconde, hummmm, quedé empapada de jugo, además olía mucho a sexo, tuve que poner algo de perfume en el cuarto, mi hermana podría sospechar, bueno, nomás me acuerdo y vuelvo a tener ganas.

Por cierto ya se está haciendo costumbre esto de escribir en la compu, pero debo tener cuidado, mis otros hermanos también la usan, ¿y si me descubren?, tendré que copiar el archivo en un disquet y lo guardo entre mis cosas personales, así haré.

Por lo pronto sigo preparando mis cosas, el fin de semana iremos a un balneario, así podré ver a mi amorcito, con su traje de baño, y el bulto de su cosota abultandole la entrepierna.

"Ayer reñí con mi hermana, la mayor, bueno la única que tengo, pero como es más grande que yo, pues se cree con el deber de reclamarme. Todo fue por la depilada que me hice, nos bañamos las dos, teníamos prisa por irnos a la escuela, yo me estaba secando y de repente se me queda mirando, "oye Lola, ¿por qué te depilas el sexo?", le dije que me depilaba porque me crecían mucho los vellos y se me notaba encima del calzón, "pues claro, si te los cortas, te crecen y más grandes, no debes hacer eso, deja tus pelitos así como están, además te protegen de las infecciones, yo me los corto, mira", y me enseñó su pepa, no los tiene tan largos y su matorral no es tan tupido, se le notaba la raja, hasta los labios internos se le salían, por lo demás como ella tiene mejor cuerpo se siente más que yo, es delgada y bien formada. Ya no me dijo nada, pero ya para terminar ahí de nuevo: "oye Lola, ¿te mastrubas mucho?, ¿verdad?", no dije nada, volvió a decir: "eres una viciosa, te escuché la otra noche, está bien que de vez en cuando te des una tocadita, pero tú eres escandalosa, hasta la cama rechinaba, chamaca cochina!", me enojé: "¿¡y a ti que te importa!?, ni que tú no te lo hicieras, también te he escuchado, aunque seguro ya se las andas dando a tu noviecito", eso la puso furiosa y me tiró una cachetada que alcancé a esquivar, ya no me dijo nada, ni hablamos en el trayecto al metro, nos metimos ambas en el mismo convoy pero cada quien por su lado, iba furiosa, así comprendí que si lo anda haciendo con el tipo ese tan antipático.

Esther, mi hermana, tiene lo suyo. De ella aprendí lo de las pajitas, como es más grande que yo ella aprendió primero a hacerse chaquetitas, yo me hacía la dormida y ella en la otra cama empezaba a suspirar, la luz de la lámpara dejaba ver lo que hacía bajo las sábanas, que subían y bajaban, cerraba los ojos y luego de un largo suspiro, apretaba las piernas, se daba la vuelta, quedando de espaldas a mi.

Luego fue el asunto de la vela, siempre la ví dentro del cajón de sus cosméticos, pero nunca supe por qué la tenía ahí, hasta que un día la ví entre la ropa que se iba a cambiar luego del baño, tenía ganas de pis y me dejó entrar ya cuando estaba por bañarse, ahí vi la toalla, su sostén y su pantaleta, y entre esa ropa, la vela roja, ni grande ni chica, medianta, no era gruesa, pero me intrigaba que haría mi hermanita con eso, por eso la espíe por la cerradura.

La muy cochina se puso a masturbarse sentada en la taza, con las piernas abiertas, usa como yo la mano derecha, debía tener muchas ganas porque prontito empezó a suspirar, entonces me sorprendí cuando tomó la vela, con la boca le puso saliva y apoyándose apenas en la orilla de la taza abrió más las piernas, llevó con la mano la vela hasta su pucha, la recorrió por la raja y empezó a presionar, se mordía los labios, cerraba los ojos, la vela se fue metiendo, poco a poco, toda!, se metió toda la vela, la sacó despació suspirando, y la volvió a meter, dos o tres veces más, hasta que ya la vela entraba y salía de la pucha, que ahora se le veía abierta, muy abierta, casi escurriendo, cuando se vino casí gritó, suspiró hondo y apretó las piernas, dejó adentro la vela y cuando se puso de pie solita la vela fue saliendo, junto con sus jugos que escurrían por sus piernas flacas. Así descubrí para que tenía la vela mi hermanita, y ella que me decía cochina. Yo también probé la mentada velita, pero eso lo cuento luego, me da mucha pena.

¿Qué el sexo es sucio?. No lo se, seguro que no. Yo creo que todos lo hacen, todos deben tener ganas, hasta mis hermanitos, que ya andan con esas cosas de la pubertad, el Pepe, por ejemplo, ese se pajea con los calzones de la Esther, los saca del bote de la ropa sucia y se hace la paja en su cuarto. El otro día entré sin querer a su cuarto, ya sabía lo que estaba haciendo, estaba sobre la cama, con el pantalón bajado haciendose la chaqueta, tiene un lindo pene mi hermanito, estaba muy excitado, pero se llevó un gran susto cuando casi le grité "¿qué estás haciendo cochino?", se apenó mucho. Por supuesto se la estaba haciendo con una panty de mi hermana. Esa noche me pidió que no le dijera nada a mi mamá, lo tranquilicé, y adoptando pose de mujer experimentada le aconseje que no se pajeara tan seguido y que no usara los calzones de Esther, pues ella podría darse cuenta, o lo peor, mamá lo podría descubrir cuando lavara la ropa.

Además están mis papás. Ellos lo hacen, seguido, bueno creo. No sé si sean tan frecuentes sus relaciones actualmente, porque hace años los miré, en el baño, para variar, mi mamá apoyada sobre la taza y mi padre cogiéndosela por detrás, le debe gustar mucho a mi mamá, pues por los gemidos así debió ser. En cuando a mí, ¿qué de malo tiene?, me hago la chaquetita antes de dormir, y a la mañana siguiente en la regadera, demás ¿qué le voy a hacer si no tengo novio?.

"Ya me andaba por regresar del fin de semana para escribir todo lo que viví. Primero fue ver a mi papacito-tío con su diminuto traje de baño, se le notaba todo!, qué paquetote, que vergota dios santo, hasta creo que todos se dieron cuenta, bueno cuando menos la Esther, la muy estúpita que me dice "oye, ya deja de mirar al tío!, estás embobada mirandole la pinga!, todos se están dando cuenta, ¿verdad que la tiene bien buena", casí la golpeo. No chiquita, mi tiíto es mio, aunque aún no se me haya declarado, él sabe que lo quiero, que quiero ser suya, sólo suya.

Luego la tarde del primer día. Luego de la comida, los tíos se metieron a su cuarto, que da a la alberca, como el mio, no se por qué, pero haciendome la tonta, se recosté en una tumbona cerca del ventanal, y nomás se oían los gritos de la Alicia: "oohhh, ahhh, hummm, más, dame más, todo, más, fuerte, más fuerte", vieja cochina, cogiéndose a mi amor. No me atreví a tratar de ver por la cortina, había gente cerca, pero me excité tanto que tuve que correr a mi cuarto a darme dedo, pero como estaba mi hermanita acostada, no me quedó más remedio que encerrarme en el baño, me vine tres veces, suspirando por mi amor prohibido, por mi amante, el hombre al que le daré la verija, la verga que me romperá será la de él, sólo la suya, ya lo juré muchas veces, ese hombre será mío o me dejo de llamar Dolores.

A la mañana siguiente confirmé que sí, mi tío me desea, anda que se las pela por pedirme las nalgas, "anda chiquito, anímate, yo también quiero, quiero ser tu puta, quiero que me metas la pinga", pensaba cuando lo encontré en la piscina, organizamos un partido de boly, mis hermanos contra nosotros dos, mi tío y yo, fueron tres veces, si tres. Con el pretexto de contestar la bola chocamos, mis tetotas le pegaron en el pecho, luego en otra jugada volvimos a chocar y sentí su verga en mi pierna, fue un instante, pero la gloria, estaba dura; luego cuando terminamos y ya para salir sentí su mano rozando mi culo, casí brinqué de la emoción, ambos sonreímos, estuve a punto de tocarle la pinga bajo el agua, pero no me atreví. Te quiero tiíto de mi vida, suspiro por ti papacito, quiero tu pinga, la quiero tener dentro, quiero succionarla con mi vagina y sacarle la leche.

"Han pasado varias semanas sin escribir, me sentía triste. Van dos meses que no veo a mi amante, el tío se fue a Sinaloa, por su trabajo, pero ya mero viene, suspiro, sigo suspirando, aunque yo...

Bueno la cosa es que ya tengo novio. Y por supuesto en este tiempito ya me hice una pajera profesional, por fin conocí una pinga en total demostración de poderío. El niño es compañero de la escuela, me gusta, lo aceptó, pero no le soltaré a él más que lo necesario para aprender, mi gata será de él, de mi tío querido.

La cosa fue fácil, nos hicimos novios, salimos varias veces antes de fajar. Hasta que una vez en el cine, abrazados, nos dimos varios besos, luego él llevó mi mano a su bulto, casí brinqué en la butaca al sentir su palote parado, se lo agarré, así como estaba, sobre su pantalón, intentó meter su mano entre mis piernas, pero no le dejé, al menos esa vez.

Luego cuando salimos del cine, en el coche volvimos a besarnos, me sentía caliente y ganosa, entonces se sacó la pinga del pantalón, estaba bien erecta, estabamos en un sitio oscuro, se la agarré mientras nos besabamos, pero no sabía qué hacer, él me enseñó, con su mano movió la mía sobre su verga, la sentí mojada, mis dedos se mojaron de su juguito, seguí moviendo mi mano, arriba y abajo, pelando la cabeza, hasta que se vino, suspiró, seguíamos con las bocas pegadas, él me agarraba una teta, quería meter la mano, pero mantuve cerradas las piernas, esa fue la primera vez.

Han habido muchas más, ya soy experta en hacer chaquetas, le fascina que se lo haga despacio, poquito a poco, apretando la mano sobre el garrote, acariciando la mojada cabecita con mi dedo pulgar, pelando todo el carajo, luego más rápido, así, así, hasta que eyacula en mi mano, su verga palpita y escupe su lechita, que no me he atrevido a probar, aunque si ha insistido: "anda Loli dale un besito", no me atrevo, se lo estoy reservando, tal vez en estos días le de la sorpresa y le de una mamadita, aunque me da miedito que se vaya a venir dentro de mi boca.

También lo he dejado que me meta mano, la primera vez era un poco torpe, a fuerza quería meter los dedos dentro de puchis, cuando yo siento más rico arriba, en el botoncito, ahora, luego de varios intentos ya aprendió, yo abro las piernas, él mete la mano y por la orilla de mi pantaleta mete dos dedos, me acaricia la raja mojada, luego se concentra en el clit, le hace circulitos con el dedo, yo le indiqué cómo debe hacerlo, además me chupa la teta. Mete el dedo, rico, lo mueve, y su boca ansiosa chupa mi teta derecha, o aveces la izquierda, así me saca dos orgasmos, muy ricos, siempre pienso en mi amor, hasta una vez se me iba a salir su nombre en el momento de la venida, apenas dije "Moooo...", al terminar que preguntó que qué había dicho, fingí demencia.

Como siempre la metiche de mi hermanita. "Oye, no le vayas a soltar las nalgas a ese güey eh?, fájatelo, pero no le sueltes, no vayas a dejar que te la meta y vengas a dar toda cogida y embarazada", ni le contesté, si supiera que ya no soy..., quinto, al menos eso creo, pero esa es otra historia, tiene que ver con lo de la mentada vela, lo dejo para otro día, me apena.

Más tarde voy a salir con mi novio, a ver que hacemos, está insistiendo mucho que lo hagamos, no lo sé, no estoy segura, se lo estoy guardando a mi amante, pero tengo tantas ganas, me gusta la verga de mi novio, seguro que si acepto como dice él, sólo la puntita, terminaré bien cogida, con el garrote hasta adentro, suspirando, no, mejor no, nada más chaquetitas. También me ha propuesto que lo hagamos por atrás, que lo deje venir con mis pompis, pero seguro va a querer meterlo y eso si que no, seguro duele mucho, ¿cómo será posible que esa cosa tan gruesa entre en mi chiquito, tan apretado y duro?, no, de ninguna manera, a mi tío si se lo voy a dar, si me lo pide, me imagino "anda Lolis dame el culo, y yo, si papito lo que quieras, mételo por atrás, aunque me duela", no creo, pero ya veré.

Respecto a mi noviecito hay más. Estabamos fajando en el jardín de su casa, bien calientes los dos, ya se quería venir, pero en mis pompas!, canijo cochinón!, me resistí mucho, además no se podía, iba de pantalón, pero él ahí insiste e insiste, por más que le dije "no, nos van a ver", me recargué en un árbol y le dí la espalda, me bajó un poco el pantalón y la pantaleta y sentí su vergota dura deslizarse entre mis nalgas, por supuesto que apreté las nalgas, no quería que me lo fuera a meter en la cola, lo metió todo y se estuvo frotando entre mis pompotas, hasta que suspiró y me echó los mocos ahí mismo, fue mucha leche, se dio tal venidón, que llegué a la casa apestando a semen, Esther se dio cuenta: "ay chiquita vienes bien enlechada", se carcajeó y yo me metí en el cuarto a cambiarme, tuve que bañarme de lo apestosa que estaba. Como sea fue rico, sentí casi un orgasmo sintiendo como se venía, la verga le palpitaba echando chorros y chorros de semen.

"Luego de mucho pensarlo me decidí. La historia de la vela de Esther. Ya escribí cómo fue que descubrí el uso que le daba mi hermanita a su vela roja, maldita vieja calentona. De eso tiene como tres años o poco más, ahora ya no la usa, anda cogiendo con su novio, seguro, se le ve en la cara, tiene cara de vieja bien cogida. Bueno, la cosa es que luego de aquel descubrimiento, que me dejó confundida y caliente, varios días anduve dándole vueltas a la idea, hasta que un fin de semana todos se fueron a visitar a mi abuelita, que estaba enferma, no quise ir, ya tenía mi plan, me quedé sola en la casa, segura que no iban a llegar hasta la noche.

Bien confiada de que estaba sola me encerré en mi recámara, saqué la vela de mi hermana de su cajón, me encueré y empecé una chaquetita, bien despatarrada sobre la cama, con tres dedos sobre la raja, haciendo que se mojara, subiendo los dedos hasta el clit, luego juntando los tres haciendo círculos sobre la raja abierta, hasta que ya estaba bien mojada y ganosa agarré la vela, me daba miedo, pasé la vela por la raja y sentí algo extraño, lo frío de la cera, lo pulido de su superficie, busqué la entrada de la cuevita, presioné poquito, dejé la punta de la vela en la entrada del hoyito, nomás quería saber que se sentía, no quería meterlo. Imaginé que estaba con mi amante, que la vela era su palo, presioné y la vela entró, no sentí gran cosa, seguí presionando, mi pucha se estaba llenando de eso, y pensando en la verga de mi tío, empecé a calentarme, saqué la vela y la volví a meter, más, un poco más, no me quería romper el himen, eso pensaba, pero ya estaba bien caliente, la vela entraba y salía y cuando por fin me vine, brincando sobre la cama y empalada por la vela, descubrí con terror que tenía toda la vela dentro!, santo dios, ya no era quinto. Asustada me saqué la vela, pero no encontré rastros de sangre, además no me dolía la pepa, como se supondría al romperme el quinto, quedé confundida. Ya no quise volver a intentarlo, si me había gustado y hasta había tenido un orgasmo, pero estaba asustada.

Dejé la vela en el cajón de Esther y me puse en paz, pero pensando en lo que había hecho.

Pasaron varios días, y una noche en que me entraron ganas pensé en la vela. Aproveché que mi hermanita había salido con el novio, seguro iba a llegar tarde y bien llenita de leche, la muy cabrona. Entonces en el baño descubrí que no sólo hay que meter la vela, sino que ya adentro se pueden hacer cositas ricas, moviéndola a los lados o arriba y abajo, buscando las partes más sensibles de mi cueva, sacando la vela despacio, metiendola de lado, de arriba para abajo, o de izquierda a derecha, hummm, me vine casi inmediatamente, mi pucha ya estaba dilatada, gorda y abierta, la vela entraba y salía fácilmente, volví a ensartarme con ella haciendo círculos dentro de mi vagina y fue fabuloso!, me volvía venir, riquísimo.

Así me volví fanática de la vela de mi hermana, hasta que me descubrió: "oye pinche loca, ¿por qué andas agarrando cosas de mi cajón?", me hice la tonta, y ella: "si, no te hagas, andas agarrando mi vela, ¿verdad?", mentí, pero no me creyó, vino la amenaza: "si sigues agarrando mis cosas le voy a decir a mi mamá", no le hice caso.

Otro día volvimos a pelear, y me desquité escondiéndole la maldita vela, eso fue el colmo. Ya de noche vino mi madre y ante Esther me preguntó "a ver Lolis, ¿qué andas haciendo con las cosas de tu hermana?, ¿no me digas que te masturbas con la vela?", me quedé confundida, mi hermanita riendo, disfrutando de su venganza, quise decirle que también ella lo hacía, pero no pude. Mi madre me recriminó, me dijo que eso estaba mal, que no había problema en que me tocara algunas veces, Esther dijo "ay amá, pero ella es bien sucia, se lo hace todos los días, y con la vela!", maldita. Mi madre me miró con dureza y vino el sermón, qué me podía romper el himen, que eso era un feo vicio, y más y más, la pinche de mi hermana riendose, yo callada, mentandole la madre en silencio.

Ya cuando mi madre había salido de la habitación, le arrojé la pinche vela roja a Esther, volvió a reirse diciendo "no que no, pinche vieja cochina", "tú eres más cochina, tú ya te lo hacías desde hace tiempo", dijo, pero ella se justificó diciendo que ella podía hacer lo que le daba la gana, siempre riéndose, la maldita.

Varios días anduve apenada con mi madre y enojada con Esther, hasta que me volvieron a dar ganas, además ya me había fijado en mi tío, me gustaba cada vez más, entonces me dije, bueno si mi hermana tiene su vela por qué yo no he tener algo así para darme gustitos a veces. Empecé a buscar a mi alrededor y dí con muchas cosas útiles: un marcador que usaba en la escuela podría servir, también el envace del desodorante, era alargado y con punta redondeada, también el cepillo del pelo, su mango era redondo, alargado, no mucho, en fin había cosas. Hice varias pruebas con magníficos resultados, lo más rico fue el envace del desodorante, como era más grueso me llenaba más la pucha, me vine muy rico pensando en mi amor prohibido.

Luego en la cocina encontré muchas cosas, entre ellas una rica y larga zanahoria, ese juguetito me trajo problemas. Lo hice varias veces, hummm, que rica verga me había conseguido!, como la superficie era rugosa me hacía cosquillitas dentro de la cuevita, me daba unas masturbadas de antología, nunca me paso nada malo, ya mi pucha se había acostumbrado a los objetos, hasta que me pasó algo malo, cogí una infección vaginal por usar una zanahoria, fue algo extraño, nunca antes me había pasado, y a pesar de que casi nunca tomaba la precaución de lavar esa cosa.

Primero descubrí una extraña picazón, me ardía la pucha, me revisé en el baño y la tenía muy irritada, hasta me daba dolor al hacer de la chis, al tercer día los dolores se hicieron casi insoportables, no me quedó más remedio que decirle a mamá, le mentí, creo que creyó que había cogido la infección en los sanitarios de la escuela, me llevó al doctor, yo iba muerta de miedo, imaginando cosas, como que el médico me iba a preguntar o a descubrir la causa de la infección, pero gracias al cielo todo salió bien, preguntó por los síntomas y me resetó medicamentos, los ardores disminuyeron hasta desaparecer, pero me juré que ya no más cositas en la gatita, sólo el dedito.

Sólo fue mi madre que en tono afectuoso me dijo "mira hija, si te lo haces con el dedito, procura lavarte bien la mano, así pudiste coger la infección", guardé silencio pero pensé para mi "si supieras mamá que fue por una maldita zanahoria".

Bueno ya está, la confeción hacerca de la vela de Esther y de mi infortunada experiencia con cositas extrañas dentro de la puchita.

Por cierto la tía Alicia me comentó que la semana que entra llega mi amor, mi fabuloso amante. Tengo mucho en que pensar, me tengo que coger a ese hombre, esa verga debe ser mía, ¿qué haré?, ¿cómo hacerle?, tengo que darle puerta, pero ¿cómo?, ya me urge abrirle las patas, aunque ahora tenga novio, no importa, estoy tan enamorada de mi tío lindo, ay papacito quiero contigo.

Finalmente, sigo bajando de peso, manteniendo a raya la gordura, no he bajado mucho, pero ya me veo más decente, no que antes!

"Huy cuás cosas en tan pocas horas, no había escrito antes porque me daba pena, pero todo va bien, ya casi, casi.

El principio fue fácil, apenas el lunes regresó él y ya estaba yo en su casa, le pregunté cosas, que cómo le había ido, que cómo estaba y ese rollo, luego le pregunté si podía explicarme algunas cosas de la escuela, que tenía una tarea pendiente, simpre mirandolo a los ojos, como diciendole "anda chiquito, acepta papy, ya te lo quiero dar", creo que captó la insinuación. Quedamos el martes por la tarde, la tía iría a ver a su madre, tendríamos oportunidad.

Llegué puntual a su casa, entramos, estaba por bañarse, me pidió unos minutos, "los que quieres papito", pensé, se bañó rápido, yo lo estaba esperando en el estudio, donde está su computadora, llegó y empezamos a ver algunas cosas de historia, sacó algunos libros, nos pusimos a revisarlos, los dos sentados en la mesa del estudio, que como es pequeña, hace que uno quede casi pegado al otro, eso fue suficiente.

Haciéndome la tonta le pegué la piernita a la suya, él respondió, más bien no se quitó, yo fingiendo que atendía sus explicaciones, pero muriendome ya de ganas, hasta que no pude más, de hecho me eventé al ruedo.

Puse mi mano sobre su pierna, él no dijo nada, acaricié su pierna, yo estaba temblando de la emoción, me dejó que lo cachondeara, seguí con mi mano hasta tocarle la pinga sobre el pantalón, huy, ya estaba dura, erecta, se le notaba, entonces ya no pudimos más, nos volteamos a ver y en ese momento nos besamos, hummm, por fin, que rico besas papito, pensé, y en cuanto puso su manita sobre mi pierna abrí de inmediato las patas, buscó bajo mi vestido, las bocas pegadas en un interminable beso, ya su mano buscaba mi clazón.

En eso nos levantamos, siempre pegados de las bocas, yo rodeando su cuello con mis manos, él con las suyas en mi cola, llegamos al sofá y nos sentamos, seguimos fajando, desabotonó mi blusa y me sacó las chiches del sostén, suspiró y me dijo a el oido: "ay Loli siempre quise besar tus tetas", "pues son todas tuyas papy", dije, me dio tal mamadón de tetas que casi me vine, las mordió quedito, primero una, luego otra, chupando el pezón ya duro, yo agarrada de su tranca, sobre el pantalón, hasta que se lo pedí: "tío, quiero tu pinga, quiero agarrar tu pene, dámelo", se separó un poquito, se abrió el pantalón y la liberó, santo cielo!, que verga!, era como la imaginaba, larga, gruesa, bien dura, con la telita de piel cubriendole el grande, volvió a ponerse junto a mi, volvió a pegarse a mis tetas, también tenía su mano entre mis piernas, dandome deditos en la raja, yo sobándole la pinga, entonces se lo pedí: "papito, quiero besar tu cosa", soltó mis tetas y ahí voy, mi primera mamada, al principio me extrañó el sabor, no es feo, es algo desconocido, nunca lo había hecho, me precipité al principio, metí todo el garrote, bueno casi todo, en mi boca, luego aprendí, con la mano pelaba su cabecita y la colocaba en mis labios, eso lo volvía loco, chupé, chupé y chupé, que rico es mamar pinga, me dije, así estuve mamandole la pinga, mucho rato, me lo metía casi todo, luego nomás en la puntita, que rico, hasta que me dijo: "ay Lolis me sacas la leche", entonces me saqué el miembro y le dije "mejor dame tu leche en mi puchis", me daba miedo que se viniera dentro, pero me importó poco, abrí las piernas y él se puso en medio de ellas, hice a un lado mi calzón, uno negro con encajes, vio mi pepa gorda y de inmediato colocó la punta del palote entre los labios, huyyy, es un magnifico amante.

Mi pepa estaba bien abierta, pero él se tardó siglos repasando por la raja la roja cabezota de su verga, removiéndola sobre el clit, me sentí venir, él se dió cuenta, frotó más su palote en la pepa, a veces yendo al agujerito de la cueva, donde ponía apenas el glande en la entrada, dandome piquetitos, luego volvía a frotarse en la raja, que ya estaba super mojada, hasta que me vino, de repenté le dije "me vengo, tío de mi vida, me sacas el orgasmo", frotó más su verga y mientras yo me iba al cielo sentí que su verga palpitaba, vino el primer chorro, lo echó sobre la raja, luego otro y otro, quedé empapaba de leche, sobre todo por fuera de la pepa, quedamos exhaustos, suspirando, yo feliz, por supuesto, por fin había conseguido lo que tanto quería. Sacó su pañuelo y con él me limpió su venida, me lo entregó y lo guardé en mi bolsa.

Un rato después ya recuperados, volvimos a besarnos, me dijo que siempre había querido hacerlo conmigo, que lo atraía mucho, yo le confesé lo mismo, le dije que quería ser suya, completamente, que estaba enamorada de él desde hacía años, le pedí "anda tío hagamoslo de nuevo, quiero tenerte todo adentro", fajamos un poquito, yo quería calentarlo para que me cogiera plenamente, pero él se portó más precavido: "yo también te la quiero meter, pero siento que podemos tener problemas, debo cuidarte, no tengo condones o alguna cosa para prevenir algún inconveniente, además no lo quiero hacer aquí, por qué no planeamos las cosas, y nos vemos en otro sitio", le dije que cuando él quisiera, que yo estaba lista, que siempre había soñado con ese momento, volvimos a fajar un rato hasta que miró de reojo el reloj, "ya tienes que irte, ¿dónde nos vemos mañana?", le dije que salía a las 2 de la escuela que pasara por mi junto al metro, en la entrada, aceptó, volvió a besarme locamente, con ansia, los dos bien calientes, sentía que su polla casi iba a explotar, entonces me pidió: "Lolita, quiero tus pantys, dámelas", me extrañó aquello, pero acepté gustosa, me paré frente a él, me subí el vestido y lentamente me quité mi calzón negro, le enseñe mi pucha, peludita, mojada, muy mojada, me acerqué y dándole el calzón en la mano volví a besarlo, le dije "es tuyo, papito, todo lo mío es tuyo, pídeme lo que quieras, soy tu amante, quiero ser tuya siempre", de nuevo nos besamos, pero ya tenía que irme, por las dudas me llevé dos libros suyos.

Huy que locura, por fin hice realidad mi más secreto deseo, ya lo tengo, mañana seré suya por fin, por fin podré sentir esa pinga adorable dentro de mi cuevita, cómo me voy a venir mañana!, nomás de escribir esto estoy ardiendo!, ya me voy a la cama, quiero hacerme una pajita pensando en él.

Por cierto acabo de hablar por teléfono con mi noviecito, pobrecito, si supiera. Le dije que estaba indispuesta, que no podíamos vernos y que mañana saliendo de la escuela tenía que acompañar a mi madre al médico, lo creyó el tonto, quedamos en hablarnos mañana por la noche, a ver que le inventó. Ahorita no pienso en nada que no sea en él, todavía sigo sintiendo estrellitas, ando en las nubes, mañana es mi gran día.

"Es miércoles, ya de noche, ayer fui mi gran día, ¡fue gradioso, fabuloso!, como quedamos estuvo puntual por mi, los dos nerviosos, en cuanto estuve dentro de su coche, arrancó, casí choca con una pesera, nos fuimos por Tlalpan, ambos ansiosos, no supe ni cómo, pero ya estabamos dentro de ese motel, directo a un reservado, yo hecha un manojo de nervios, él igual, en cuánto estuvimos a solas nos dimos todo, pasó tan rápido que de pronto me descubrí acostada, desnuda, con las patas abiertas, él subido encima de mí, apuntando su gorda pinga contra mi gatita que ya chorreaba jugos.

La penetración fue fácil, sentí su cosa dura, ya con el condón puesto, al entrar me sacó un poquito de dolor, es que la tiene bien gruesa!, él se portó atento, metiendolo poco a poco, ambos con bocas y lenguas unidas, sus manos sobre mis ubres de vaca caliente, hasta que de pronto lo sentí todo adentro, es maravilloso!, lo sentí todo, me llenaba la pepa toda, toda la llenaba, nos quedamos quietos, yo apretanto la vagina, dándole apretoncitos ricos, nos movimos, despacio, quedito, poco a poco, yendo y viniendo, la verga entrando y saliendo, chocando contra mi puchis, que se lo quería tragar entero, momentos después me vine, locamente, mucho, agitando todo el cuerpo, él me siguió cogiendo, fuerte, metiendo todo el nabo, todo, fuerte, rápido, diciendo anda chiquita llénate de pito, yo suspirando en el segundo orgasmo, pidiendole su leche, y cuando me venía por tercera vez sentí su verga palpitar dentro de mí, se estaba viniendo!, que rico, quedamos como muertos unos minutos, él arriba de mí, sobre mi cuerpo con casi una teta dentro de su boca, succionando despacio.

Luego se quitó, fue al baño, después fui yo. Volvimos a acostarnos, sentí renacer mis ganas, me dijo "quiero mamar tu panocha, dámela Lolis", "es tuya mi amor, sólo tuya", le contesté. Me puso de espaldas sobre la cama, abrió mis piernas y las subió hacía arriba, se acercó poco a poco, su cara casi pegada a mi gata mojada, el primer beso de sus labios en mi pepa abierta me sacó casi un orgasmo, qué bien sabe mamar mi tiíto, me chupó, me chupó y me chupó muchas veces, lamiendo, jugando con su lengua en mi raja, sobre todo en mi botón que estaba durísimo y salido de su capuchón. Me vine no se cuántas veces, los chorros de mi venida empapaban su boca, su cara, él lamía y lamía, despegandose para decir "qué rica es tu venida, dame más!", para luego seguir mamando mi cosita, huyyy fue maravilloso, quedé como muerta suplicándole me dejara recuperarme, así lo hizo.

Descansé un rato, luego ví su palote erecto, bien parado, quise agarrarlo pero me contuvo, me puso boca abajo, no sabía qué iba a hacer, lo supe cuando se colocó sobre mi, más bien su cara en mi cola, quise contenerlo, con mi mano traté de apartar su cabeza, pero no me dejó, no quería que me hiciera aquello que sospechaba, pero fue inútil, sus manos abrieron mis nalgas, me sentí apenada, seguro me olía feo, siempre huele feo, aunque uno se acabe de bañar, pero no pude evitarlo, sentí su boca en mi cola, sus labios besando mi culo, ese negro y apretado conducto, ese sí, totalmente virgen, pegó su boca y succionó, sentí algo extraño al principio, luego fue placer, puro placer, sentí flojo el cuerpo, sentí que me distendía, su lengua hacía maravillas en mi cola, casi podría jurar que me estaba penetrando con su lengua y cuando estaba por perder el sentido sentí sus dedos abriendo mi pepa, penetrando en mi cuevita, ayyyyy, fue riquísimo, me dí un venidón que me dejó muerta, mucho rato perdida en la inconciencia.

Cuando desperté estaba junto a mi, acariciando mis tetas, le fascinan mis chichotas!, ahora lo sé. Tomé con mi mano su palo erecto y le empecé a hacer una chaquetita, quería su leche, me dejó hacerlo unos minutos, luego me fui acercando a su verga, me recosté junto a él, mi cara pegada a su palo, lo miré con detenimiento, como inspeccionando, es maravillosa su tranca, tan rica!, le dí besitos en la punta, dos, tres, no se, luego con mi manita lo fui pelando, poco a poco, hasta dejar pelada la cabeza, morada, muy colorada, con ese rico olor, sus viscosos jugos.

Puse mi boquita abierta sobre el glande y mamé como una bebita, chupé y chupé, tragandome a veces todo el palote, pero sobre todo mamando la cabecita, ya estaba por venirse, y me lo dijo "ya me viene, me sacas la leche", "dámela amor mío!", volví a pegarme a su pingota y de pronto sentí una extraña palpitación en todo el tronco e instantes después el chorro, intenso, luego otro, quise sacar de mi boca la verga, pero él lo impidió agarrándome la cabeza, seguí chupando, mi boca se llenó de leche, salió de mi boca, entonces me tragué el semen, deglutí, el semen fue bajando por mi garganta, tiene un sabor extraño, pero sabe muy rico, todavía me dejó mamar un ratito más, hasta sacarle todos los mocos, es divino!

Para cuando nos dimos cuenta ya eran casi las siete, válgame el cielo, dijimos, nos bañamos rápido y salimos del motel, me dejó cerca de mi casa, nos besamos rápido, quedé de llamarlo al trabajo para volvernos a ver. Al llegar a mi casa mi madre me reclamó "oye Lolis, ¿dónde andabas?, tu novio ha estado llamando muchas veces", le respondí que había ido a hacer un trabajo con unas amigas, se acercóy me dijo "pues si, pero es extraño, tu novio me preguntó que como nos había ido con el médico, no supe que decirle, pero le contesté que bien, oye, si lo vas a cortar por otro, piensalo bien, yo le dije que habías salido pero no sabía a que horas regresarías", mi madre me cubrió, vaya, si supiera que ya ando cogiendo con mi amor de siempre, mañana a ver que le inventó a mi noviecito, por lo pronto no conviene que lo corte, me puede servir de coartada cuando salga con aquél.

"He estado muy ocupada, primero la escuela, se vienen los exámenes finales, luego mi amor, hoy es domingo, y tantas cosas que contar!, mi novio ya sospecha algo, quiere que estemos juntos, ya se por qué, a de querer su chaquetita de siempre, pero no, primero está mi adorado amante.

Primero quedamos en vernos el fin de semana, su vieja iría de viaje a acompañar a su madre, pero eran muchos días!, los dos andamos ganosos, no aguantamos.

El jueves le llamé a su casa, quería verlo, él también, me lo dijo. No sabíamos que hacer, por fin se animó, Alicia se mete a su cuarto temprano y ya no sale, como comprobamos, entonces quedamos en que fuera a su casa, como a las ocho, pero que no tocara el timbre, la puerta estaría apenas emparejada, así lo hicimos.

Apenas nos metimos en el estudio y ya queriamos coger, me sentó sobre la mesa abierta de patas, ya me había quitado la panty, así que pronto tenía ya su vergota taladrándome la pucha, me vine rápido, luego otro orgasmo, él mamando mis tetas como becerrito y mete y mete el palote, y ya cuando él se iba a venir, sacó su pinga y se vino echando los mocos sobre mi pepa abierta. Pero yo quería más, se la mamé un poquito para que volviera a erectar, para este palito me puso sobre el sofá de rodillas y de espaldas a él, y me dio un cogidón de a perrito, hasta el sillón quedó sucio de mis venidas, es más todo el cuarto olía a sexo y ya cuando se iba a venir volvió a sacarme la verga, pues no tenía condón, y apuntando la verga en mi culito se vino muy rico, hasta sentí que los chorritos de semen entraban en mi cola, cuando terminó me dijo "ay Lolis, quisiera tu culo, te lo quiero meter ahí", yo acepté gustosa "cuando quieras mi amor, soy toda tuya", pero como estabamos en situación peligrosa quedamos que fuera el sábado, algo tendría que inventar, ese día había quedado con mi noviecito.

El sábado tronó el cohete con mi novio, de plano terminamos, quedó muy triste el pobre, supone que le puse los cuernos, no le dije nada, pero él está seguro que ando con otro, ni se imagina con quien, los dos se conocen, se lo presenté en una reunión familiar.

Nomás me despedí de mi ex novio, le llamé por teléfono, estaba solo en su casa, quedamos de vernos ahí, dí un rodeo para no pasar mi casa o que alguien me fuera a ver y ya me estaba esperando, nos metimos en su recámara, ibamos a coger en la propia cama de su esposa, de mi tía querida!

Lo memorable fue la culeada que me puso, primero me mamó mucho rato el chiquito, que se puso flojito, abiertito, luego metió un dedito poniéndose crema Nivea, me hizo cositas, luego dos deditos, hasta que ya estaba bien distendido el hoyito, se acostó sobre mi, y poniendo su garrotote sobre mi cola empezó a penetrar, me dolió muchisimo, mucho, hasta las lagrimas se me salieron, luego ya cuando todo estaba dentro, nos empezamos a mover, primero delicadamente, luego más rapidito, sentí riquito, no gran cosa, en eso puso sus dedos en mi pucha y me empezó a tocar el clit, en ese momento todo cambió, mi plecer creció, fue algo extraño, pasó del dolor ardiente al placer extremo, ya su palo entraba y salía de mi cola, ya abierta, hasta sacaba todo el palo y mi culo hacía como "plop", luego volvía a penetrar, me vine!, si, claro que me vine así, con su palo en mis entrañas, fue muy rico sentir los chorros de semen dentro de mi intestino, palpitando, echando sus chorritos uno a uno, haciendome cosquillitas en la cola, hummm.

Luego nos dormimos un rato, y al despertar tuvimos que cambiar las sábanas, pues estaban manchadas de nuestras travesuras, nos bañamos y volvimos a hacerlo bajo la regadera, le saqué la leche a mamadas, ay, santo cielo, estoy maravillada, bien enculada por mi gran amante.

Cuando nos vestíamos me preguntó que si mi culo era virgen, se lo juré, lo que no pude fue explicarle sobre mi quinto, no creo que haya quedado conforme, pero le dije que desde que me masturbaba ya podía meter mis dedos dentro y que no sentía nada de himen, por supuesto no le dije de la vela, el desodorante o la zanahoria.

El domingo me invitó a desayunar, quedamos de vernos en el centro, luego de nuevo tuvimos ganas y nos encerramos hasta las 6 de la tarde, ese día salí del hotel adolorida de la cola, casi sin poder sentarme, me volvió a culear, ya se le está haciendo costumbre, si me gusta, pero no quiero que me vaya a pasar algo en mi culito, dicen algunas amigas que con el tiempo la cola se afloja y hay problemas de hemorroides, no estoy segura, pero no puedo negarle nada a él, es tan rico!

"Todo va bien con mi amorcito, sigo enculada, totalmente perdida por él, mi enamoramiento ya fue percibido por mi maldita hermana: "a ver pinche gorda, desembucha, ¿quién te trae toda pendeja?, andas en las pinches nubes maldita chichona", le menté la madre y no le dije nada, ya cuando se iba del cuarto me entregó algo: "ten gorda caliente, al menos para que te cuides, ponte esa inyección, no vayas a resultar panzona", eran anticonceptivos, ya lo consulté con él, aceptó en que me inyectara.

Lo veo cada tercer día, donde siempre, en la entrada del metro. Pero alguien ya me vio, una de mis amigas, hasta me interrogó: "a ver Loli, ¿quién es ese tipo del coche blanco?, quien te viera condenada, pero cuidate manita, mejor cítalo en otro lugar, por ahí pasan muchos de la escuela", eso haré.

También cogemos en su casa, siempre en su estudio, cuando Alicia ya está en su cuarto, si supiera la pobre que ya hasta lo hicimos en su cama!

Estamos planeando irnos de vacaciones los dos, pero alguien puede sospechar, tenemos que planearlo bien, podría ser que él se fuera primero, un día antes y yo lo alcanzo, digamos un lugar cerca, Cuernavaca, o Taxco, o Puebla, no sé, lo planearemos bien.

Insiste en comprarme ropa erótica, pero en mi casa dónde la guardo, conozco a la maldita de mi hermana, capaz me descubre y va con el chisme, aunque supongo que ella sabe que ando cogiendo con alguien que me trae loca, de eso estoy segura.

Sigo con la cola adolorida, ya hasta me gusta y se lo pido: "anda papy, dame pinga por la cola", y ahí estoy en cuatro con las nalgas y el culo abiertos, hummm es fabuloso mi tío querido... FIN

Por Micifuz6

1 comentario:

  1. Interesante y morboso. Lástima que con tanta coma y con tan poco punto sea algo dificultoso de leer.

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