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viernes, 14 de agosto de 2020

Mi tío adorado


Este fin de semana lo pasaría con su tío Jorge. Lo adora, es un héroe para ella, desde bebe todos los recuerdos agradables que tiene lo incluyen a él.

Amanda tiene 12 años, es una niña tímida, bonita, con un cuerpo que esta empezando a ser el de una mujer. Su vida transcurría en el entorno familiar, la escuela y unas pocas amigas. Y su adorado tío.

Ella siempre fue su sobrina favorita, siempre la visitaba y la llevaba a pasear, siempre comprándole cosas y haciéndole cariños y mimos.

- Hola tío, que gusto estar contigo, va a ser un lindo fin de semana- dijo Amanda cuando tu tío le abrió la puerta.

- Hola mi niña bonita, y tu mami?.

- No se bajó del auto tío, tiene algo de prisa, dijo que el domingo por la noche vendría por mi- Le dijo feliz de estar con el.

- Ok. Amor, ya veras que pasaremos un fin de semana fabuloso- dijo Jorge al momento que con la mano despedía a la madre de la Amanda que en ese momento ponía el corre en marcha.

Entraron en la casa, la cual contaba con dos recámaras y una de ellas la ocuparía Amanda este fin de semana, ya en otras ocasiones había dormido en casa de su tío, pero por una sola noche, en esta ocasión, esa sería su habitación por casi tres días.

- Que linda la arreglaste tío, me encanta.

Amanda se volvió hacía la puerta de la habitación desde donde su tío la observaba sonriendo.


- Floressssss, que hermosas tío- su voz reflejaba lo mucho que le encantó el detalle de las flores puestas en una mesita en el rincón de la habitación.

- Son tuyas mi amor, flores para mi princesa, sabes que te amo, eres mi nena- la mirada del Jorge no se apartaba de Amanda.

- Estas mas linda que nunca mi vida, te estas convirtiendo en toda una señorita.

Amanda camino hacía su tío y lo abrazo con cariño, recargando su cuerpo en el; el le da un beso en la mejilla, muy cerca de su boca haciendo estremecer a la niña, la cual le dice al oído…

- En verdad te parezco hermosa tío?- al hablar su aliento acarició la oreja de su tío llenándolo de deseo.

- Claro mi amor, eres muy linda- contesto Jorge acariciando la espalda de Amanda hasta llegar a su cintura y rozar muy levemente su trasero, al tiempo que Amanda se abraza mas a el.

- Que te parece si salimos a comer algo Amanda?

- Si tío, quiero salir a pasear contigo.

- Ok. Vamos princesa.

Fueron a comer al restauran preferido de Amanda, riendo todo el tiempo, ella era feliz con su tío. Cuando terminaron de comer decidieron ir a un centro comercial cercano.

Al llegar al centro comercial el la tomó de la mano para ayudarla a bajar del coche, pero al empezar a caminar no la soltó, lo cual a ella le encanto, su tío era un hombre muy guapo y a ella le gustaba ir tomada de su mano.

Así recorrieron todo el lugar, tomados de la mano, cuando ella se detenía a ver algo que llamaba su atención, el la tomaba por la cintura y se pegaba a su espalda.

- Mira tío, que blusa mas padre, me la puedo probar?, anda di que si- le pidió mientras le sonreía coquetamente, queriendo convencerlo.

- Ok. Pero con una condición, me dejaras que te la vea puesta.

- Claro tío, quiero que me digas como se me ve- le contesto Amanda ya casi dentro de la tienda de ropa.

Entraron y pidieron a la empleada la talla de Amanda, la tienda estaba casi sola, Amanda entro a los probadores mientras su tío siguió viendo la ropa y elegía varias prendas para que ella se las probara.

Amanda abrió la puerta del probador y llamó a su tío.

- Tío, ven para que me digas como me queda la blusa-

El ya estaba sentado en un sillón justo frente al probador.

- Te queda muy bien mi vida, te ves muy linda- su mirada no se apartaba del escote de la blusa, el cual hacía resaltar sus senos- Mira mi amor, elegí algunas cosas para que te las pruebes, te gustan?.

- Claro tío, ahora mismo me las pruebo- dicho esto volvió al probador, dejando la puerta un poco abierta para seguir platicando con su tío, sin darse cuenta de que el tenía una vista completa de su cuerpo a través del espejo que quedaba justo frente al sillón.

Amanda se quito su ropa para ponerse una falda ajustada y arriba de la rodilla y una blusa preciosa que dejaba al descubierto su espalda, por lo cual tuvo que quitarse el sostén. Todo esto bajo la atenta mirada de su tío, quien al verla sentía como el amor, y el deseo que sentía por ella se acrecentaban.

Ella salió del probador y modelo delante de su tío, imitando a las modelos entre risas, moviéndose sensualmente frente a el. Al entrar nuevamente al probador y desvestirse, sus ojos se encontraron con los de su tío en el espejo y se dio cuenta de que todo el tiempo la había estado observando; No cerró la puerta, se desvistió completamente concientes de su mirada, sintiendo una extraña sensación en su vientre; su piel se erizaba con el simple roce de la ropa al deslizarse por su cuerpo.

Lo único que le faltaba por medirse era un juego de pijama muy sexy que consistía en un boxer y una playerita de tirantes. Se quitó su pantaleta, quedándose unos segundos totalmente desnuda frente al espejo, mostrándose ante la mirada de su tío a través del espejo, solo unos segundos, para después ponerse el boxer y la playerita y salir a modelar frente a su tío. Deteniéndose frente a el.

- Te gusta tío?, me veo hermosa?

- Date la vuelta para verte bien mi vida- Jorge no despegaba la mirada ni un segundo del cuerpo de Amanda.

Ella giro, mostrando su cuerpo ante su el, solo cubierto por un boxer que dejaba al descubierto medio trasero y una playerita que mostraba su ombligo; de espaldas a su tío mueve juguetona las caderas y voltea para preguntarle..

- Y bien tío?

El la veía moverse, disfrutaba de la visión que le ofrecía su sobrina adorada, su excitación crecía a cada momento.

- Maravilloso mi vida, estas hecha toda una mujercita, lo compraremos, al igual que las otras prendas.

Ella corre y se sienta en sus piernas plantándole un sonoro beso en la mejilla, alcanzando a rozar sus labios al tiempo que aprieta su cuerpo contra el de su tío. El siente el cuerpo de la chica pegado al suyo, por un momento puso sus manos en la espalda de Amanda para sentir sus senos apretados contra su pecho. Era maravilloso tenerla en sus brazos, sabiendo que solo la cubría esa combinación tan sexy que el mismo había elegido para ella. Su pene crecía, tenía que detener esto, de lo contrarío la dependienta se daría cuenta de lo que pasaba al ver el estado de excitación en que se encontraba el.

- Vístete amor, vamos a pagar la ropa para irnos a casa, quieres?

- Claro tío, lo que tu quieras- se dirigió al probador, dejando la puerta entre abierta, al igual que la vez anterior; pero ahora con plena conciencia de que se desnudaría para que su tío la viera, para sentir como su mirada recorría todo su cuerpo como una caricia, como si la tocara con el pétalo e una flor, suave, como seda. Se quitó la ropa lentamente, quedándose desnuda mientras acomodaba la ropa en sus respectivos ganchos, agachándose para levantar una prenda del piso, siempre pensando en su tío sentado ahí, afuera.

Por fin salió del probador y fue con su tío a la caja a pagar la ropa, al salir de la tienda el la tomó de la cintura para pegarla a su cuerpo y caminar así, juntos, con sus caderas rozándose a cada paso que daban. Al llegar al coche el le abre la puerta para que suba. Amanda se siente alagada, deseada, admirada por su tío que tanto quiere, es la primera vez que un hombre la hace sentir una mujer y no una niña. Jorge subió al coche y emprendió en camino a casa con ella sentada muy cerca de el, tomada de su mano, el apoya la mano de Amanda en su muslo para abrazarla por los hombros hasta llegar a casa.

Llegaron a la casa de su tío y al momento de entrar el teléfono estaba sonando, era Sofía, la madre de Amanda, quien se fue a su recámara a platicar con su mamá y contarle todo lo que su tío le había comprado.

Mientras tanto Jorge aprovechó para darse un baño, y pensar en todo lo que había pasado; hace mucho tiempo se había dado cuenta que su amor y su interés por Amanda no era el normal de un tío por su sobrina preferida; el solo hecho de pensar en ella lo hacía excitarse, inmediatamente su mente se llenaba de imágenes de ellos dos, paseando como ahora, como una pareja de enamorados, besándose, acariciándose; muchas veces se masturbaba pensando en ella, en como sería acariciar todos los recovecos su cuerpo virgen con sus manos, con su boca; en sus fantasías siempre había imaginado que él sería el primero que la llevaría a conocer los placeres del sexo, el primero que la haría llegar al orgasmo. Pero todo era eso, fantasías, imágenes creadas por sus deseos, solo eso; hasta hoy, hoy la sintió, sintió la tibieza del cuerpo joven de Amanda junto al suyo, sus labios por momentos estuvieron a punto de tocarse. Hoy la sintió suya.

Por mucho tiempo trato de pensar en Amanda como lo que es, su sobrina, una niña; y casi lo logro, pero sus buena voluntad se vino abajo el día de hoy, con solo verla parada en la puerta de su casa, convertida en una bella adolescente pero con la inocencia de una niña; al abrazarla, al sentir el cuerpo de Amanda pegado al suyo, al sentir su aliento endulzando su oído, al verla modelando para él, al saber que ella era consiente de que él la observaba a través del espejo; el momento en que sus ojos se encontraron a través del espejo fue como un rayo para él, fue una aceptación; verla desnuda, saber que se desnudaba para el; cuando la vio contoneado su cuerpo frente a el, tratando de seducirlo (si ella supiera que el le pertenece por completo), pensó que no aguantaría mas, que la metería dentro del probador y realizaría todas y cada una de sus fantasías ahí mismo; pero la cordura se impuso. Dios, era tan difícil hacer lo correcto, justo en este momento, solo de recordar el roce de su cadera al caminar junto a ella, tomándola de la cintura, como a una amante, solo de pensar en eso su miembro tenía una erección casi dolorosa, el agua helada poco ayudaba, el recuerdo de ella le nublaba la mente.

Salió del baño un poco mas calmado, dispuesto a tratar de evitar mas situaciones como las de esa tarde, por Dios, era su sobrina; se seco el exceso de agua, se puso solo un boxer ya que el calor era bastante fuerte, algo de colonia, fue al refrigerador por una cerveza y se acomodo en un sillón de la sala a ver una película, pensando que Amanda se había quedado dormida en su cuarto.

Amanda estaba en su habitación, se había quedado recostada en la cama después de hablar con su mamá; ya no se escuchaba la regadera, mientras su tío se bañaba no dejaba de imaginárselo bajo la regadera, con el agua recorriendo su cuerpo, nunca había visto un hombre desnudo, pero seguro que su tío era hermoso, no podía ser de otra forma. Ningún hombre la había visto desnuda, cuando vio la mirada de su tío reflejada en el espejo le gustó, vio que el la veía con placer, sintió como el recorrió cada centímetro de su piel con la vista, y ella permaneció desnuda para el.

Amanda se levanta de la cama y se desnuda, corre baño por la puerta que lo comunica directamente a su recámara, se da una ducha rápida, regresa, seca su cuerpo y lo cubre de pies a cabeza con esa crema perfumada tan deliciosa que tomo de cuarto de su mamá, al terminar se viste con el coordinado que le compró su tío esa tarde.

- Hola tío, que haces?- Le pregunta Amanda recargada en el marco de la puerta de la sala.

- Acabo de poner una película mija, pensé que dormías- estaba hermosa, no podía alejar los ojos de ella.

- No tío, no me dormí, puedo ver la película contigo?.

- Claro- le contesto señalando el sofá para que la chica se acomodara, pero, cual fue su sorpresa que Amanda fue a sentarse en sus piernas. Ella era bajita para su edad, así que se acomodo perfectamente en sus piernas, aunque al estar el con las piernas abiertas ella quedo literalmente montada un uno de sus muslos.

Amanda se movió hasta acomodarse en la pierna de su tío y recostó su espalda en el pecho de Jorge, quien, desde su posición tenía una vista completa de los senos de Amanda, y haciendo en recorrido descendente, de su estomago, de su vientre desnudo, un poco mas abajo su pubis cubierto por el boxer de la chica, lo cual no hacía mas que acrecentar el misterio de ese monte maravilloso, de ese monte tan añorado por Jorge. Por fin dejo de moverse, quedando cómodamente instalada en los brazos de su adorado tío, ambos veían la televisión plenamente concientes del otro, Jorge sentía el contacto de las nalgas de Amanda (casi totalmente descubiertas por tanto remolineo) en su muslo; y Amanda sentía los bellos de los muslos de su tío acariciar sus nalgas y sus muslos.

Jorge termino su cerveza y la niña se ofreció a traerle otra, momento que el aprovecho para acomodar su pene dentro del boxer, estaba excitadísimo y si seguía así no iba a poder ocultárselo a su sobrina por mucho tiempo mas. Ella regreso con otra cerveza abierta, se la entregó a su tío y procedió a sentarse nuevamente en el regazo de su tío, pero en esta ocasión se acomodo sobre las dos piernas de el, quedando sentada justo sobre su miembro, grande, duro, excitado, lo cual provocó que Jorge hiciera un movimiento brusco por la sorpresa.

- Aaaaaaaaahhhhh- grito Amanda repentinamente.

- Que te pasa mija?.

- Me mojaste la espalda con la cerveza tío, esta muy helada- su voz sonaba entre cortada por lo frío de la bebida.

- Lo siento mi vida, no me di cuenta, me perdonas?

- Claro tío, no te preocupes.

Amanda se volvió a acomodar en las piernas de su tío y se recostó en su pecho para seguir viendo la película, la cual cada vez tenía escenas mas y mas atrevidas, algunas de sexo explicito sin llegar totalmente a la pornografía, situación que iba caldeando los ánimos tanto de Amanda como de Jorge, quien sentía que su excitación crecía alentada por la película y el hecho de tener a el objeto de su deseo sobre sus piernas, abierta como una flor en primavera.

- Amanda- le habló Jorge al oído.

- Si tío?

- No te molesta la blusa mojada mija? No te la quieres quitar para estar mas cómoda?

- Pero no traigo nada bajo la blusa tío- dijo la niña sintiéndose excitada solo por el hecho de estar recostada sobre su tío y aun mas ante la idea de quitarse la blusa frente a él.

- No te preocupes mi amor, estamos solos y nadie te molestará, además yo estoy a tu espalda, si quieres solo enderézate un poco y te la quitas, no es necesario que yo te vea- trataba de convencerla, se moría por ver esos senos que antes admiró de lejos, por sentir su espalda en contacto directo con su pecho.

- Ok tío- enderezándose un poco se saco la blusa por arriba de su cabeza y volvió a recargarse en su tío.

Jorge no lo podía creer, era una delicia tenerla así, casi desnuda en sus brazos, sentirla, olerla, Diosssssss que delicia. No lo pudo evitar, con uno de sus brazos rodeo el torso de Amanda y la apretó contra él. En la televisión se veía una pareja haciendo el amor apasionadamente, diciéndose el tipo de cosas que se dicen en esos casos. Inconscientemente las manos de Jorge empezaron a recorrer el cuerpo de Amanda, desde el tórax hasta sus muslos, pasando por sus caderas, evitando tocar su pubis, solo acariciando sus costados. Ella estaba disfrutando totalmente las caricias de su tío, imaginando por momento que era la protagonista de la película, sus pezones estaban cada vez mas duros.

- Tienes frío mi amor?- la voz de Jorge en su oído la hizo estremecer- Tus botoncitos están duros amorcito, no te duelen?

- Si tío, un poquito- al hablar acercaba mas su oído a la boca de su tío para sentir su aliento, movimiento con el cual levantaba su cuerpo, haciendo el contacto con las manos de su tío mas directo.

- Me dejas sobártelos un poquito para que no te duelan mi amor?- la voz de Jorge, su aliento, ahora mucho mas cerca de ella, hicieron que todos los bellos del cuerpo de Amanda se erizaran, que un estremecimiento de placer recorriera su ser.

- Si tío, sóbalos por favor

La niña estaba totalmente excitada, nunca se había sentido así, en ocasiones, cuando estaba sola en su cama se tocaba su sexo pensando en su tío, y sentía mucho placer, pero nada comparado con lo que sentía en este momento en sus brazos.

Las manos de Jorge, que en ese momento tocaban los muslos de la niña abriéndolos aun mas, se fueron deslizando hacía arriba lentamente, haciendo que la niña esperar ansiosa que acariciara sus pechos. Llego con sus manos justo debajo de sus senos y volvió a descender, acariciando su abdomen, presionando con sus manos, bajando nuevamente a sus muslo, rozando un poco la entre pierna del boxer; en ese momento sintió la humedad que mojaba la prenda, el calor que emanaba de la vagina de Amanda, su excitación era tanta que por un momento pensó que no iba a poder contenerse, que en ese mismo momento la iba a poseer, fuerte, de un solo enviste, esa niña lo tenía loco, tanto tiempo deseándola, imaginándola, soñándola, tratando de adivinar el olor de su sexo; y ahora, sin siquiera planearlo la tenía en sus brazos temblando de placer con sus caricias.

- Ya tío, por favor- suplico Amanda, encendiendo aún mas a su tío.

- Ya que mi amor, que quieres mija?- quería escuchar de sus labios que lo deseaba, que quería que la tocara.

- Sóbame tío por favor, ya me duelen mas- dijo mientras se movía sobre las piernas de su tío, de manera que cada vez sentía mas el pene de su tío entre sus piernas.

- Claro mi amor, te las voy a sobar todo lo que quieras- en ese instante sus manos ya cubrían los senos de la niña quien suspiro de placer.

- Te gusta mija? Quieres mas?- pregunto al oído de la niña al tiempo que sus dedos acariciaban los pequeños pezones.

- Mucho tío, me gusta mucho.

Amanda recarga su cabeza en el hombro de su tío, lo cual el aprovecha para besar su mejilla humedeciéndola un poco con la punta de su lengua; lamiendo su rostro cada vez mas cerca de su boca sin dejar de tocar sus pechos, de provocar sensaciones maravillosas en esa niña-mujer; en ese momento no era su pequeña sobrina preferida, era una mujer, una mujer que temblaba de deseo por el. La niña mueve su cara de modo que sus labios se encuentran con los de su tío, el primer contacto es suave, como el aleteo de una mariposa, sus labios disfrutan de la caricia de los labios de su tío, del roce de su lengua que juguetona recorre la comisura de sus labios; poco a poco el beso se hace mas profundo, mas apasionado, con delicadeza la lengua de Jorge empieza a abrirse camino en la boca de su pequeña amante, introduciéndose dulcemente, como pidiendo permiso, convenciendo, seduciendo; las caricias a esos pechos no cesan, son cada vez mas atrevidas, las manos de Amanda están sobre las de su tío, mostrando así el placer que esas caricias prohibidas le provocan.

Jorge no puede mas, su excitación es casi una tortura, su mano derecha se desliza hacia abajo por el cuerpo de la niña hasta llegar a la parte interna del muslo al tiempo que la mano izquierda no deja de acariciar su pecho; roza ligeramente al entrepierna de la niña…

- Mi amor, estas muy mojada, te gusta lo que te hace tu tío verdad corazón?- le dice separando un poco su boca de los labios de Amanda, pero sin dejar de acariciarla con su aliento.

- Si tío, me haces cosas muy ricas.

- Mi vida, mi boxer se va a mojar con los jugos que salen de tu vaginita, te molesta si me lo quito para que no se moje?- por dentro rogaba para que la niña accediera a que se desnudara, su pene no aguantaba mas la prisión de su ropa, la cual estaba húmeda del liquido que ya lubricaba su glande.

- Me tengo que parar para que te lo quites tío?- la decepción se reflejaba en su voz, por nada del mundo quería bajarse de las piernas de su tío.

- No mi vida, solo sostente un poco de los brazos del sillón- Jorge no lo podía creer, esto era mejor que todas sus fantasías, su sobrina lo deseaba, no quería que dejara de tocarla ni por un minuto.

Amanda hace lo que le indicó su tío y el como puede se saca el boxer sin tener que levantarse del sillón ninguno de los dos. Ella regresa a la posición anterior, y no puede evitar un gemido de placer al sentir el cuerpo desnudo de su tío debajo de ella, la sensación de los bellos del cuerpo de el sobre su espalda, sus muslo y parte de sus nalgas era maravillosa.

En ese momento la vista de Amanda cae nuevamente en la olvidada televisión y ve como el protagonista le practica el sexo oral a la chica de la película. Su mirada se desvía constante al pene de su tío que sale por entre sus piernas rozando su entrepierna con cada movimiento de ella; nunca había visto uno, salvo en algunas fotos, pero sabía perfectamente lo que significaba que el de su tío estuviera tan erecto, tan duro. Ella era virgen, pero en la escuela siempre se habla de sexo, algunas de sus compañeras ya no eran virgen.

La mano de Jorge poco a poco se acercan mas al panal de miel que su sobrina guarda para el, su dedo se desliza dentro del encaje de su boxer, tocando por primera vez sus labios vaginales, los cuales están completamente mojados. Es la gloria para Jorge, sentir en sus dedos los jugos vírgenes de su sobrina, su pene se mueve como por voluntad propia, y Amanda suspira de placer en sus brazos moviéndose al ritmo de las caricias de su tío, quien no deja de decirle al oído lo mucho que la ama, lo bella niña que es.

- Tío, tiito- la voz de la niña era irreconocible, era la voz de una mujer gozando plenamente del placer sexual y a la vez la voz de una niña inocente, una niña que confía plenamente en su adorado tío.

- Si mi amor?- los dedos de Jorge poco a poco eran mas atrevidos en sus caricias, recorriendo de arriba abajo el sexo de la niña, llegando hasta su clítoris, al cual le dedico toda su atención.

- Aaaaaaaahhhhh

- Que pasa mi amor?

- Tío, me siento rara.

- Que te pasa mi amor, te sientes mal?- pregunto al tiempo que su dedo se introducía solo un poquito en la vagina de Amanda al momento que el pulgar se ocupaba de atender a su clítoris- Quieres bajarte mi amor?

- Nooooooooo- gemidos escapaban de sus labios sin que ella pudiera contenerlos- No tío, no me bajes. Me siento como si tuviera calentura tío, pero no quiero que me dejes solita.

- Claro que no mi vida, nunca te dejare, ya veras como ahorita se te quita la calentura amor, tu tío te va a ayudar para que te sientas muy bien, quiere mi amor? Te gusta lo que te hago?

- Si tío, ayúdame por favor.

Jorge siguió acariciándola, sabiendo que el orgasmo estaba muy cerca, su dedo se introdujo un poco mas en esa pequeña vagina, teniendo mucho cuidado de no lastimarla, de no llegar a romper si himen. Amanda temblaba de placer, se dejaba llevar por sus sensaciones.

El le quita el boxer sin ninguna objeción por parte de ella; ahora la puede tocar a su antojo, la acomoda en su regazo de manera que su pene queda entre las piernas de la niña, humedeciéndose con los jugos vaginales de Amanda, quien esta totalmente abierta entre sus brazos, como una flor lista a recibir la lluvia fresca.

Los dedos de Jorge recorren el sexo de la niña una y otra vez, como queriendo grabarlo para siempre en su mente, y a la vez queriendo marcarlo como suyo. Ella se mueve totalmente entregada a las caricias del hombre que ella tantas veces había imaginado en la soledad de su habitación.

-Tíooooooooo aaaaaaahhhhhhhh- cada vez estaba mas cerca del orgasmo, de la cúspide del placer. Se aferraba a los brazos de su tío con los ojos cerrados y su boca entre abierta.

Su vagina se abría y se cerraba entorno a los dedos que la invadía, negándose a dejarlos salir, pensando que lo mejor estaba por venir. El roce de el pene de su tío en todo su sexo y en su ano la tenía loca, no iba a poder aguantar mucho mas.

Jorge sentía que en cualquier momento su pene iba a estallar, nunca había estado mas excitado que en este momento. Amanda estaba temblando de placer en sus brazos. Era suya, totalmente suya. Sus dedos no dejaban de penetrarle sin llegar a su himen, no quería lastimarla, no con los dedos.

De pronto Amanda se endereza y el por un momento piensa que la niña se ha arrepentido, pero no, se monta en sus piernas de frente a él, buscando su boca para fundirse en un beso totalmente apasionado. Las manos de Jorge acarician las nalgas de su sobrina, la cual esta cada vez mas y mas cachonda y roza con su vulva el pene de Jorge, el cual se cimbra al sentir la humedad y el calor que emana de esa cueva virgen, pura, prohibida.

- Mi vida, ya no aguanto, quiero que seas mía, que seas mi mujercita, mi amante.- dijo al momento que besaba y lamía los pechos de Amanda, quien no dejaba de gemir de gozo.

- Si tío, quiero ser tu niña, tu mujer.

- Estas segura mi amor? a lo mejor te duele un poquito, pero después va a ser maravilloso mamita, no vas querer que termine- para este momento ya su pene coqueteaba con la entrada de su vagina, la tentaba, la incitaba, para después viajar hasta su clítoris y acariciarlo, besarlo con el orificio que asoma por la punta de ese pene que Amanda solo había visto en su imaginación hasta ese momento.

Era una sensación maravillosa para ambos, sentir el amor que cada uno se profesaba, sentir como el sudor del otro resbalaba por la propia piel, sus lenguas se fundían en besos que casi los hacían perder la conciencia. Saber que de ahora en adelante no tendrían que ocultar entre ellos el deseo que bullía dentro sus cuerpos al tenerse cerca.

Las manos de Jorge la agarraban suavemente pero con firmeza de sus nalgas para guiarla hasta su pene, haciendo un poco de presión con su glande en la entrada de su vagina, resbalando un poco debido a que Amanda se encontraba sumamente mojada. Con su pene ya casi empezando a penetrarla despega unos milímetros su boca de la de la niña para escuchar de su boca el permiso para poseerla.

- Si tío.

- Si que mi reina?- pregunta apretando las nalgas de la niña.

- Si quiero.

- Quieres que te coja mi vida?, quiere sentirme dentro de ti?- decía la momento que poco a poco su glande iba entrando en ella, sintiendo como las paredes aterciopeladas de esa pequeña vagina lo acogían con lujuria.

- Si tío, cogeme por favor- ella misma poco a poco, al sentir el pene de Jorge entrando en ella, iba bajando su cuerpo para sentirlo mas dentro de si.

- Mi vida, te amo, eres mía, solo mía- su pene entro hasta sentir la barrera natural, después de la cual estaba una mujer floreciendo para el.

Agarrando la cintura de Amanda con fuerza la empujó sobre el, hasta sentir como su pene traspasaba esa fina tela.

- Aaaayyyyy, me duele tío.- la voz de la niña era una mezcla de dolor y de placer.

- Tranquila mi vida, no te muevas, deja que tu cuevita se adapte a mi pene amor, vas a ver como deja de dolerte- le dice al tiempo que cubre su rostro de besos, y sus manos la sostienen de la cintura, evitando que la niña se levante.

Poco a poco el dolor da lugar al placer, Jorge se da cuenta que Amanda ya no se queja y empieza una danza de amor, de posesión, metiendo y sacando su pene del túnel ardiente de ella, con cada metida entra mas y mas profundo, marcándola. Después de unos minutos Amanda se mueve al mismo ritmo que el, bajando ella sola, montándolo, ya las manos de el no la detienen, ahora se ocupan de sus nalgas, abriéndolas, apretándolas.

- Mamita, que rica, esta ardiendo- es maravilloso, la niña lo monta como toda una amazona, penetrándose ella sola mientras sus pezones llenan la boca de Jorge y sus dedos, mojados en sus propios jugos, acarician su ano.

- Tío, que rico, te quiero mucho, te quiero tío- el orgasmo llega como una descarga eléctrica que la recorre completamente, que la transporta a un mundo de luz, de gozo, haciéndola gritar de placer.

Jorge siente como ella se estremece y la vagina se abraza a su pene, apretándolo aun mas, lo cual lo hace estallar, inundando la cuevita de Amanda con su semen.

- Ahhhhhhh que calientito siento tío, que rico- el semen de Jorge inundaba la vagina de Amanda, llenándolo de calor.

- Te quiero mi niña.

Amanda se dejo caer en los brazos de su tío, agotada, saciada, totalmente feliz de haberse convertido en una mujercita.

- Yo también tío, te quiero mucho mas que antes- su voz era apenas audible, el sueño la vencía poco a poco, protegida por los brazos de su tío.

Por Lilith

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