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viernes, 16 de abril de 2021

Maternidad y pubertad


Me tomó mas de seis meses en tomar la decisión de contarles este testimonio 100% real, que llevo muy dentro de mi, y que en ocasiones me hace sentir culpable y en otras sentir lujuria.

Me casé hace nueve años 10 años en Santiago de Chile con un hombre Venezolano al que conocí trabajando para una empresa Americana. El era mi jefe y nos enamoramos casi que de primera vista.

Luego de seis años de matrimonio, decidió pedir su traslado a Caracas nuevamente, pues extrañaba mucho a su familia, y yo como buena esposa sumisa y responsable, acepté el desprendimiento y arraigo a mi país, por seguir a mi amado esposo. Cuando llegamos a Caracas y con la ayuda de su familia, buscamos y buscamos una linda casa donde vivir. Finalmente encontramos, una muy cercana de la casa de su hermana, en una linda área al este de caracas sobre una de las sierras que dan contra la ciudad. Corría en ese entonces el año 1985, y ya estando instalados y con mi marido feliz de su regreso a Venezuela, comenzó nuestra nueva vida en este país. El momento económico de Venezuela no era tan bueno como en años anteriores, pero todavía se vivía bien. Nosotros no habíamos tenido hijos por ese entonces, y llegó el momento de hacer el primero. Lo decidimos y fue casi de inmediato que me cargo dentro de mi vientre, fecundándome con una linda beba que nacería nueve meses más tarde.


Lo que te voy narrar podrá sonar fuerte para algunos pero es algo que ha estado dentro de mi por años, y debo expresarlo de cualquier modo. En ese entonces tenía 32 años de edad pues me casé de 26, conservaba aún un lindo cuerpo, aunque no era tampoco de reina, siendo bastante alta, ojos claros, cabello castaño, lindo busto y una cola bastante atractiva. Siempre me ha apasionado la ropa, gasto mucho dinero en ella, y obviamente me vestía lindísimo para la época, como siempre bastante sexi en ciertos momentos. El vivir en un país extraño y lejano al mío, aunque fuera el de mi marido, me hacía sentir la necesidad de apoyarme mucho en personas cercanas, desarrollando así, una gran amistad con su hermana (mi cuñada) ya que su vecindad lo permitía. Ella estaba casada con un hombre mucho mayor que nosotras, y tenían tres hijos. Dos gemelas de 18 años cada una, y un niño de 14 años recién cumplidos en ese momento. El chico era lindísimo físicamente, comenzaba las primeras etapas de su desarrollo, ya cambiaba de voz, y tenia bastantes bellos para su edad, que yo le observaba cuando estaba en pantaloneta (shorts), pues su pasión era el fútbol. Siempre desde que lo había conocido meses atrás me impactó la belleza de su rostro, de verdad que era un chico espectacular, con ojos grandes y nariz perfecta con algunas pecas que le lucían, a tal punto que desde que lo ví deseé, tener un hijo igual a el.

Solía ir de visita a la casa de ellos, pues la amistad con Juliana (su madre) era muy especial y ellos por consiguiente pasaban largas tardes conmigo aquí en mi casa, y las gemelas gozaban haciéndome visita casi a diario.

A mediados del 1986, mi embarazo había evolucionado bastante, ya tenía cerca de 23 semanas, mi vientre había crecido voluptuosamente, a tal punto que muchas personas creía que iba a parir en pocos días, aunque faltaba cerca de tres meses para el alumbramiento. Recuerdo mucho el año en que esto sucedió, pues además de ser el año de nacimiento de mi hija mayor, también fue el año del mundial de fútbol (en algún país que no recuerdo, pues el tema no es de mi interés y poco lo entiendo), comencé a sentir de vez en cuando cierto dolor en mis senos que consideramos con mi marido poco normal. Decidí visitar al ginecólogo, y nuestra sorpresa fue que estaba teniendo una etapa de lactancia prenatal, algo poco común pero que en algunas mujeres se da por anticipado.

La verdad esto me emocionó, pues supimos que el bebe venía sano y en muy buena condición, además que yo no iba a tener problemas para alimentarlo cuando naciera. Fue tal mi sorpresa que cuando hablé ese día más tarde con Juliana mi cuñada, le comenté sobre el tema, la verdad no vi ningún temor en decirlo a ella delante de sus dos hijas y Juan Felipe su hijo de cual ya les he hablado.

Por esos días arrancó el famoso mundial de fútbol, y el fanático de mi sobrinito, decidió pedirme permiso para ver algunos partidos en mi casa, pues nosotros teníamos una pantalla gigante que habíamos traído de Chile. La verdad me pareció excelente, pues no le veía nada de malo a su requerimiento.

El chico comenzó a ir de vez en cuando seguramente para no abusar, pero yo le dije que viniera cuantas veces quisiera pues a mi no me afectaba en lo más mínimo que el observara sus partidos en nuestro televisor gigante. La primera semanas transcurrió normal la verdad que yo no notaba nada extraño pues el era un chico tímido, amable y muy respetuoso. A mi me gustaba observarlo de vez en cuando, en momentos que me sentaba a ver los partidos con el y preguntaba acerca del tema que la verdad nunca he podido entender bien. La presencia del chico ya era a diario, y a la vez me gustaba, pues era decente y educado, además me acompañaba pues yo permanecía mucho tiempo sola. Cuando el partido terminaba el se iba hacia su casa. Hacia la segunda semana de haber comenzado el torneo, Juan Felipe se había acercado más a mi, me conversaba más y se mostraba más maduro aunque conservaba rasgos de timidez, muy de su personalidad. Tengo que confesar que empecé a sentir que el muchachito me observaba con disimulo, llegué a pensar que le impresionaba mi inflado vientre, a medida que el me observaba yo me hacia la desentendida, pero extrañamente comencé a sentir agrado y cierta atracción hacia sus miradas ocultas. La verdad es que hasta me sentí halagada y pensé lo buen-mozo que iba ser él, unos años más adelante, cuando alcanzara su adultez. La verdad eso no impidió el buen desarrollo de nuestra relación como tía y sobrina, además yo comprendía la edad y etapa que comenzaba a cruzar el muchachito. Sus miradas eran más frecuentes y la verdad me puso nerviosa, empecé a imaginar cosas con el chico, la verdad no eran muy obscenas, pero me hacia sentir cosquilleo por el cuerpo. Debo explicar que en algunas mujeres en gestación el deseo sexual aumenta, y siendo este mi caso, solía hacer el amor día a día con mi marido estando preñada.

No se como explicarlo pero me empezó a turbar la presencia del chico, yo misma ni me entendía, a tal punto que pensé decirle que no volviera, que en esos días no iba poderlo recibir más, pero luego recapacité y pensé que era absurdo decirle eso, pues además de observarme, el solo veía sus partidos y luego muy respetuosamente se iba.

Es decir no había motivo, y por lo pronto a la larga es normal que un hombre mire a una mujer. Pasaron varios días y me sentía asechada cada vez que yo me volteaba, entonces decidí permanecer lejos de él, e irme al otro cuarto donde siempre preparaba todo lo necesario para la llegada de mí beba. Un día hacia la tercera semana del campeonato, decidía entrar y no prestar atención a sus miradas y observar un rato el partido en su compañía. Yo noté al chiquillo intenso, como si no se pudiera acomodar, cuando de repente decidió hablarme, y cual sería mi sorpresa, al oír sus preguntas.

Tía cuantos meses te faltan para tener a tu bebe??

Tres, Juan Felipe, … le contesté.

Y como te sientes de salud?

Bien gracias Juan... Por que me lo preguntas?? (la verdad me causó curiosidad de que me hablara el directamente)

Pues tiiita, la verdad es que el otro días le contaste a mi mami delante de mí que estabas pre-lactando y la verdad leí en una de tus revistas que tienes en tu mesa de noche, que la mujer lacta después del parto.

Si Juan es cierto, pero mi caso es diferente, y algunas nos ocurre antes de, aunque no es muy frecuente.

Tiita, perdóname por esta pregunta que te voy hacer. Piensas amamantar a tu bebé cuando nazca?? Yo leí en la misma revista, que eso hace caer los senos.

La verdad me impactó la pregunta, sentí algo raro en mi estómago, como si fuera prohibido hablar de eso con un muchachito tan joven, a la vez me causo curiosidad y le contesté. Juan Felipe, uno es una madre y debe hacer cualquier cosa por sus hijos. Una madre debe alimentar a su bebe para que crezca sano, y nunca pensar primero en su apariencia física, pues eso es segundario. Primero está el bienestar de su hijo. Además por que me lo preguntas??? Debo confesar que sentía como corrientazos dentro de mí, no se si producidos por efectos del embarazo o si por la pregunta del chiquillo.

Pues tiiita, te estado observando todos estos días, y no he hecho si no pensar como una madre le da leche a su bebé, no puedo imaginar como será, y a que sabrá el liquido. Es una simple curiosidad, pero la verdad es que me retumba. Si sabes que mi mami me contó, que no quiso darme de su leche cuando yo nací, pues el médico le recomendó no hacerlo ?? Tal vez por eso, tengo hoy en día mucho deseo de saber como es, y desde que te he visto en cinta me he preguntado si tu lo vas hacer y por cuanto tiempo.

La verdad que el tema del chico me turbó, traté de componerme, y le respondí que eso era algo personal, aunque muy dentro de mi me gustaba el tema.

Tía perdóname, no te quiero ofender, yo no le veo nada de malo a que me cuentes sobre eso. Yo soy chico pero ya entiendo lo que sucede, además tu eres una mujer lindísima, de las más bellas que yo he viste, con unos bellísimos pechos, más hermosos que los de mi misma mama, y me parecería muy lógico que quisieras conservar siempre tu figura.

La verdad sentí, no unos si no miles de corrientazos dentro de mi, era diferente a lo que se sentía, en medio de una excitación con mi marido. Me sonaba raro, extraño y prohibido estar hablando con el chiquillo de ese tema, y decidí continuar pues en el fondo me agradó..... OK, Juan Felipe te entiendo, pues la verdad es que si pienso amamantar a mi bebé, lo haría inclusive con cualquier hijo o niño que lo necesitara, eso es algo muy importante para el futuro, además los bebes lo sienten y son mas seguros cuando comienzan a crecer, además la relación con su mamá se fortalece después de haberlo amamantado unos meses.

Para ese momento él había perdido todo el interés en su partido, y de pronto expresó con mucha timidez pero con valentía a la vez.

Hay tiiita, de verdad que lo harías con cualquier otro niño que lo necesitara???

Siempre he querido saber como se hace, como es la lechecita, y a que sabe, además me es muy difícil decírselo a mi mamá, pues fue su decisión, no haberme dado pecho a mí, además yo la respeto mucho, y seguro que también quiso cuidar su figura.....Tía me amamantarías por un ratico así, yo podría tener lo que no tuve y a la vez tu podrías practicar conmigo. Yo te prometo respeto hacia ti como si fueras mi propia madre, y también te juro total sigilo, pues sería nuestro secretico hasta la tumba.

La verdad sentí de todo cuando el niñito, o chiquillo, o muchachito o hombre, pues no sabia como verlo me dijo eso. Era una sensación interna que corría de mi vientre a mi cabeza y de mi cabeza a mi vientre. Su madurez y la seriedad con que me habló me dejó anonadada, la verdad no pude decir nada ni contestar, la boca me quedó un poco abierta, y sentí humedad en mi entre pierna. Déjenme contarles que siempre he sido fiel a mi marido, y que esa excitación no estaba dentro de mis límites de control, pasaron unos segundos, no sabía si demostrar pudor y pedirle que se fuera, tampoco era impuro lo que el proponía y me turbó muchísimo, sentí un excitación diferente a la común y le contesté.

Oye soy tu tía, y tu mi sobrino.

Si es cierto, pero yo no quiero irrespetarte, solo quiero conocer algo que es desconocido para mi. Yo solo quiero sentirte como una mami por un rato y que tu me sientas como un bebé también por el mismo rato, así yo conozco y tu aprendes y practicas.

La capacidad de elocuencia del chico me impresionó, además su alto poder de convencimiento, era claro la falta de afecto que tenía de su madre, desde no haberlo amamantado cuando era bebé hasta seguramente su pubertad y adolescencia.

En ese momento me sentí dominada, sabía que era algo raro, fuera de lo común, de lo convencional, posiblemente pecaminoso y reprochable, me levanté del borde de la cama donde yo me encontraba sentada, pues la pantalla gigante la tenía ubicada mi marido en nuestro cuarto matrimonial, y el chico estaba sentado en una silla reclinable ubicada cerca de un lado del cuarto, y completamente autómata me dirigí, a la puerta del cuarto, cerré con seguro, pues la doméstica se encontraba en el primer piso lavando y haciendo aseo, luego sin mirarlo a el, entré al vestidor que comunicaba al baño y por decencia y pudor con él y conmigo misma me quité mi sujetador por debajo de la blusa lejos de su presencia, luego salí y me senté en el borde de la cama y le dije.

Bueno mi nene, ven y tomas un poco, pero por favor solo hagas lo que yo te diga.

El niño se levanto del sillón y se dirigió hacia mí con firmeza pero lleno de temor. Se sentó a mi lado y debido a su tamaño, le pedí que se arrodillara enfrente mío. En cuanto estuvo arrodillado, me solté dos botones de la camisa que llevaba puesta y sin pensarlo dos veces saqué mi seno derecho que se encontraba grande y erecto por efecto de la situación anormal que estaba sucediendo y a la vez grande y pesado por el embarazo y la lactancia. El se quedó paralizado sin saber que hacer, tome su cabeza por su nuca con mi mano y con la otra sostuve el seno para ponerlo a su disposición

Ven nene que tu mami te va alimentar, chupa con ternura, y no muerdas.

Eso mi bebe hermoso, eso lindo, chupa , succiona el pezón, abre bien tu boquita y chúpala bien suave, eso mi bebé, succiona con tu lengua par que puedas saborear la lecha materna, yo le decía suavemente a su oído, a la vez que con mi otra mano sostenía el busto presionándolo delicadamente como si lo ordeñara.

Que sientes mi amor le pregunte, mientras que el muchachito me succionaba con su boca.

Ya sale???

En ese momento lo retiré y vi mi biberón manchado como un tetero y el sin decir nada regresó y empezó a beber de ella como si estuviera sediento.

Siento un sabor dulce, sabes delicioso tiiita, y no paraba de chuparme. La sensación que yo sentía era frenética, nueva para mi, y el saber que amamantaba a mi sobrino me enloqueció, el por reacción se agarró de sus manos a mi vientre, bien crecido por las 24 semanas de embarazo y chupó y chupó hasta el punto que no me di cuenta cuando cambió y me chupó el otro seno, y en ese momento mi camisa la tenía abierta completamente y solo le repicaba. Así mi Bebé, así mi nene, no me muerdas solo chupa.

Me gustaría poderles describir el grado de excitación que tuve, pero es indescriptible, lo único es que era diferente que con mi marido, y la única reacción que tuve en ese momento en que perdí totalmente mi cordura, fue dirigir mi mano izquierda que sostenía mi seno derecho abajo a su zona más viril, obviamente se encontraba erecto, era bastante bien dotado para su edad, bajé la bragueta, desabroché y baje un poco su pantalón, y comencé a masturbarlo, suavemente al ritmo que el me succionaba y tomaba leche de mi. Era algo que nunca pensé que yo hiciera, amamantar a mi sobrino a la vez que lo meneara. El chiquillo se enloqueció y a medida que el movimiento de mi mano sobre su pene se aceleraba, el chupaba con más fuerza mis pezones. El mutuo movimiento me llevó a expresar jadeo y gemidos de parte hasta que sentí como el chiquillo no pudo controlar más su cuerpo y en medio de mordiscos involuntarios a mis pechos, eyaculó con todas sus fuerzas en mi mano, vientre, camisa a la ves que me besaba en mis senos y panza.

Se debió haber sentido muy apenado que se paró en ese momento, me abrazó me dijo que me quería, se subió su pantalón y trató de marcharse sin decir nada. Lo detuve en la puerta y le dije. Ya tu y yo somos macho y hembra con lo que ocurrió, así que reacciona con madurez, yo no planeé esto y tu tampoco, así que compórtate como el macho que has demostrado ser hasta ahora, y sin ningún tipo de tabú lo besé suavemente en los labios luego abrí su boca lentamente debido a su inexperiencia y introduje mi lengua. Era distinta a la de mi marido, más pequeña y suave y hasta algo puntuda. El chico se me abalanzó encima mío sin ningún temor y me tiró al borde de la cama, y por la incomodidad del volumen de mi barriga le dije a su oído. Mi nene, esta posición va ser incomoda para ti y para mi y por consiguiente para el bebé. Para hacer el amor con una mujer en gestación, mejor colócala en posición como si fuera una perrita, y me enderecé, bajé mi slack, y me quité mis cucos y poniéndome en posición en cuatro patas y mi vagina a su disposición el chico se subió encima mío como un potro y sin explicarle mucho le dije.

Lubrícame más mi amor, con tu boquita, el chico se sorprendió y con mucha ternura estiré mi brazo, lo tome por su nuca y lo hice besarme y chuparme por toda mi vulva. Su lengua puntuda me hizo vibrar gemir y gritar, me relajé más y imaginé como si el bebé que tenía dentro de mi entrañas fuera de el, era un pensamiento aberrante, pero el chiquillo me parecía hermoso como se los describí anteriormente, eso me tumbo más en la posición, y a la ves que me besaba en mi vagina y movía su lengua por toda ella mis brazos que sostenía se aflojaron, clave mi cabeza en las sabanas, quedando mi cadera y trasero en bomba hacia el, y me le entregué por completo.

Mi amor, mi nene, penétrame hasta al útero, El chico en medio de su inexperiencia se colocó detrás de mí, colocó su pene en mi vagina y con la ayuda de mi mano lo hundió rápidamente. No pude callar el grito, y el gemido que me hizo pensar que la doméstica nos iba a escuchar, y pensé. "pues hoy mismo la echo para que no diga nada, solo por si las moscas"

El niñito continuaba penetrándome como un experto acompañada de jadeos y gemidos tanto suyos como míos. La verdad yo no puedo expresarles el tremendo orgasmo que el muchachito me hizo sentir sobre todo cuando eyaculó todo su semen dentro de mí, les juro que lo sentí entrar, que me dejó sin fuerzas por un momento, teniéndome que reponer rápidamente, arreglarme y arreglarlo a él y relajarlo, como decirle en forma tierna, que ese momento de debilidad de ambos debería guardarse hasta la tumba.

Mi posición de mujer casada, y supuestamente fiel me hice mantener mi conducta por siempre, y nunca más volví a tener un encuentro extramatrimonial con nadie más. Hoy en día mi sobrino es todo un hombre casado con 32 años y nos miramos delante de los demás como si nada hubiera sucedido en los finales de su pubertad y comienzos de su adolescencia.

Por Media_punta

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