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miércoles, 28 de abril de 2021

Mi fruta prohibida


Siempre fui un hombre bastante excitable, desde muy pequeño ya me masturbaba pensando en mi profesora o mi vecinita Kathy o en mi prima Verónica quien a pesar de sus diecisiete años ya se manejaba un trasero inmenso y unos muslos que eran una delicia; yo tenía 10 años pero sin embargo siempre me las ingeniaba para espiarla desde abajo, cuando subía las escaleras o si estaba sentada en la mesa, yo siempre tenía que recoger algún lápiz que se había caído ¿? y allí estaba, ese panorama precioso, dos piernotas semiabiertas con el fondo del triangulito del calzón blanco. Cuando cumplí los trece, me di cuenta que mi pene se había desarrollado más que el resto de mis compañeros, siempre recuerdo aquellas ocasiones cuando, en el baño, los hombrecitos se ponían a medirse el tamaño de sus miembros y yo siempre ganaba, ellos con envidia reconocían su desventaja. Lo malo fue después, mi pene siguió creciendo y engruesándose a tal punto que cuando cumplí los quince ya tenía vergüenza que me vean.

A pesar de tener muchas enamoradas quienes a veces me proponían tener sexo, al final todas se desanimaban al ver semejante verga, siempre inventaban alguna excusa de última hora. Sólo una chica, mayor me acuerdo (yo tenía 17 y ella 28) aceptó, le pareció provocativo, y no se arrepintió, le encantó, según me confesó después; me enteré que era casada y me alejé. Cuando cumplí 19 años, mi pene era aproximadamente de 22 cm de largo, pero el grosor era descomunal, casi 5 cm de diámetro y 17 cm de circunferencia. Conocí a Jenny, una chica bellísima de la cual quedé enamorado al instante, ella era un año menor que yo y también muy ardiente; me llamó la atención cuando follamos por primera vez, no puso reparos en el tamaño de mi pene, lo disfrutó completamente, ella ya había tenido bastante experiencia sexual y su vagina parece que era más flexible,; aún así costo bastante trabajo conseguir meter mi falo en su concha, siempre quedaban 10 o 12 centímetros fuera, esto me producía una mescla de excitación y de frustración al mismo tiempo. Al parecer, cada vez que entraba mi verga extendía a lo ancho los músculos vaginales y esto acortaba la longitud de la vagina, y le producía tener orgasmos múltiples, que según ella nunca antes había sentido con sus anteriores enamorados.


Al año siguiente nos casamos y pronto tuvimos un hijo, Ricardo, quien fue nuestro único engreído hasta los cuatro años cuando nació nuestra pequeña Jenny, quien se convirtió en mi preferida, era tan bella y encantadora como su madre. Cuando mi hija Jenny cumplió los nueve años, tuve que partir a Canadá, siguiendo a la compañía para la cual trabajaba. Yo me desempeñaba como Ingeniero Químico al mando de un campamento al norte de Ontario, al finalizar el contrato, pude por fin, regresar a mi pueblo, una provincia de Venezuela, la cual se encuentra a cuatro horas de Caracas, y reunirme con mi familia a la cual no veía desde hacía cinco años. Mi hijo estudiaba ya en la Universidad de la capital y mi esposa estaba próxima a viajar, destacada al Hospital Central de Caracas. Yo no quise mudarme a la gran metrópoli, preferí quedarme en mi pueblo con mi hija quien aún estudiaba la secundaria en una escuela de señoritas. Todavía recuerdo cuando llegué a mi casa, fue impresionante ver a mi hija, toda una adolescente; a pesar que no había crecido mucho de estatura, era toda una mujercita, tan finita en sus formas. Su madre tuvo que viajar a los dos días que llegué y se suponía que estaría fuera seis meses; esto me entristeció, pero luego sabría que me esperaba una experiencia extraordinaria.

Pasaron los días y pude apreciar con más atención lo crecida que estaba mi pequeña Jenny. Era inevitable observarla, cuando me quedaba a descansar en el sofá y ella circulaba por la casa desenfadadamente vestida en su T-shirt , el cual hacía evidente que debajo de esa prenda, que le cubría con las justas las nalgas y que revelaba parte de su calzón cada vez que se empinaba sobre la punta de sus pies para alcanzar algo, no llevaba más nada, dejaba traslucir unos senos desarrollados y con unos pezones, que me parecían, siempre erectos, unas caderas no muy anchas, pero lo parecían en contrastarse con esa cintura delgadísima, unos muslos torneados y un trasero precioso, pequeño, pero tan bien formado que cuando se ponía de perfil resaltaba con su vientre tan plano. Al principio no quise aceptarlo y trataba de poner mi atención en la TV o en el libro que me encontrara leyendo, pero poco a poco me fui dando cuenta que no podía evitarlo, tanto así que se convirtió en una obsesión y después me encontré un buen día espiándola en su cuarto o en la ducha. Ella tenía una ingenuidad increíble a sus catorce años, tal vez era su carácter y su educación tan recatada.

Habían transcurrido dos semanas y el tiempo de abstinencia estaba haciendo efecto, a pesar que a veces me masturbaba en las noches, esto no era suficiente; lo que descubrí fue que todas aquellas mujeres que me servían de objeto de mi fantasía para mi masturbación fueron reemplazadas, increíble, por mi hija. esto era inconcebible, pero cuanto más lo pensaba más me excitaba. Un buen día se me ocurrió la idea de follarme a mi propia hija, esto era ya inevitable para mi, así que empecé a crear una estrategia.

Yo había caído en cuenta que a ella desde niña siempre le gustaba observarme cuando yo hacía mis experimentos en el laboratorio que tenía en mi casa; así que un día que me encontraba trabajando y me sentía totalmente excitado, llamé a Jenny para que me ayudara a preparar unos portaobjetos para observar en el microscopio y mientras ella se encontraba atareada yo estaba (supuestamente) concentrado observando unas muestras; descuidadamente le empecé a hablar sobre la importancia de la ciencia y los avances que se habían conseguido hasta ahora, "Lamentablemente hay algunas cuestiones que todavía no han quedado claras" le dije, "Si yo descubriera algunas respuestas, tal vez, me vuelva famoso y gane mucho dinero" agregué, "¿Si? pero ¿Qué cosas? ¿Ya no han descubierto todo?" me interrogó; esto era lo que yo esperaba y le contesté casi con desinterés "Muchas cosas, investigaciones químicas con el cuerpo humano, sobre todo con cuerpos de chicas jóvenes, pero que... Oh, no me vas a entender" le contesté para acicatearla; "¿Con cuerpos de chicas jóvenes? no entiendo, por favor Papi, explícamelo" A estas alturas recién me doy cuenta que mi hija llevaba puesto un short de algodón que se había ceñido tanto a sus entrepiernas que yo creía ver a través de él, todo su pubis y parte de su vulva, luego repuse en la tremenda erección que todo esto me ocasionaba, y pedí permiso para ir al baño donde rápidamente arreglé mi verga hacia abajo de mi muslo derecho, llegaba a la mitad de éste.

Regresé al laboratorio y mientras caminaba lentamente la quedé observando, ella estaba sentada en un taburete de espaldas a mi, observando a través del microscopio; ese panorama era impresionante o yo estaba excitado, su cintura hacía juego con sus caderas y nalgas, que descansaban en el asiento del taburete formando la ilusión perfecta de una pera. Cuando ella sintió mis pasos, siguió preguntándome sin dejar de observar los portaobjetos "¿Anda Papi explícame que experimentos tienen que hacer con cuerpos jóvenes y que cuerpos jóvenes?" "Bueno te contestaré, pero no creo que me entiendas;

Se cree que el liquido lubricante de una mujer no es una sustancia activante…" en este punto me interrumpió "¿el líquido lubricante? ¿Qué líquido lubricante?" " ¡Lo ves! No me vas a entender, el líquido lubricante que segrega una mujer cuando está excitada o cuando se masturba, pero como seguramente tu nunca te haz masturbado, mi explicación es en vano";-- "No, No, yo sí me he masturbado, a veces"; se apuró en replicarme, "¿estás segura o me estás mintiendo sólo para que te cuente mis experimentos? Le contesté con una falsa duda. "Bueno, yo me masturbo desde los 12 años, al principio yo no sabía que eso se llamaba así, sólo me tocaba mi cosita, que a veces me picaba mucho o vibraba y solamente se calmaba cuando la acariciaba, ¡Ahh! Ahora que me acuerdo siempre se moja bastante, por la entrada vaginal, ¿A ese líquido te refieres?" Esta revelación fue demasiado para mi pobre polla que estaba a punto de reventar, de pronto sentí humedad por el muslo derecho, unas gotas corrían hacia abajo a la rodilla, creí que me estaba orinando, pero no, era mi propio líquido lubricante, que salía sin contención debido a la fuerte excitación. Trate de disimular un poco y mirando hacia unos papeles en la mesa seguí hablando supuestamente sin poner mucha atención "Ah que bien, entonces eres una pequeña mujercita" dije sonriendo " Y cuando te tocas tu cosita, como tu dices, sólo te acaricias el Clítoris? sabes cual es el Clítoris, ¿No?" le pregunté con malicia, y ella me contestó un poco ofendida "Por su puesto que sé cual es mi clítoris; ya te dije que en la escuela estudiamos educación sexual, y he aprendido muchas cosas de anatomía, además hace unos meses atrás, que en la entrada vaginal sentía mucha vibración y tuve que acariciarla también, después sentí que introduciendo un dedo sentía mucho más placer cuando terminaba. Mis amigas me han contado que ellas se meten dos y hasta tres dedos, yo no he podido, pero hace un semana ya conseguí meter dos dedos".

Esto era cachondísimo y mi pene no dejaba de gotear, note una mancha húmeda en mi pantalón a la altura mi muslo, tuve que pedir permiso nuevamente para ir al baño y secarme un poco, al regresar continué "Cuando yo me refiero a cuerpos de chicas jóvenes , me estoy refiriendo a cualquier chica adolescente de 15 á 18 años, porque estoy seguro que a esa edad el líquido lubricante es más activo y si lo pusiéramos en contacto con esperma fresco entonces creo que los espermatozoides vivirían más de cinco días y además les darían más movilidad; pero hasta ahora estos experimentos han fracasado porque siempre se ha experimentado con sustancias muy maduras, por ejemplo mujeres de 25 ó más años..." , "¿Y por qué no han experimentado con muchachas jóvenes como dices tu?" me interrumpió "Lo que pasa es que a nadie se le ha ocurrido; yo lo haría pero necesito una chica de 15 ó 16 años, ¿Dónde la voy a conseguir?; bueno, en fin, me olvidaré de todo este asunto" agregué, supuestamente concluyendo la conversación, pero ella insistió "Pero papi, ¿En que consiste el experimento?" "Bueno se debe tomar una muestra del líquido lubricante de una mujer joven y mezclarlo con una muestra de semen, y estoy seguro que al ver al microscopio se podrán apreciar a los espermatozoides mucho más vivos y muy rápidos y fuertes" "¿Y también tendrás que conseguir a un hombre para que done el semen?", me preguntó "No, felizmente ese no es problema para mi, porque yo estoy dispuesto a realizar el experimento con mi propio semen" "Pero Papi, no te preocupes, si tu quieres yo te puedo dar un poco de mi líquido para tu experimento" , "No, ¿estás loca? Además tiene que ser una chica mínimo de 15 años" , "Pero Papi, yo ya tengo catorce años y no creo que por un año, mi líquido no sirva, de pronto hasta es mejor" me contestó entusiasmada; "No sé, uhmm..., ¿pero a ti te sale bastante líquido?

Creo que eres muy niña todavía, uhmm..." me hacía el difícil, "Papi, yo te demuestro que si puedo" , "Bueno, está bien, te daré este tubo de ensayo pequeño, y ahí echarás un poquito de tu líquido. Ahora anda ve al baño y trata de conseguirlo", ella me recibió el tubito con una sonrisa muy entusiasmada y corrió al baño; era evidente que era todavía una niña, era como un juego para ella. No creo exagerar, si les digo que tardó cerca de 20 minutos y regresó bastante frustrada, porque en el frasquito casi no había nada, apenas en el borde se notaba un poquito de crema blanca, era evidente que aquello era su líquido, inclusive llegó rápidamente a mi nariz el olor característico de conchitas de mar, es decir una vulva fresca; era fantástico, pero estaba ocurriendo.

"Y ¿qué pasó, mi amor?" le dije sonriendo; "No sé, por más que me frotaba mi clítoris o mi vulva, no salía mucho líquido, no sé porque; otras veces me sale bastante" me dijo desconsolada; "No te preocupes, te voy a explicar, no es tu culpa; para que una mujer se lubrique tiene que estar muy excitada "; "Papi, entonces ¿tu también tienes que estar muy excitado para que te salga el semen? Me interrogó; "No, en el caso de los hombres es diferente, nosotros nos excitamos más rápido y fácilmente" ; "Oh, yo no te creo, como de la nada harás para que te salga tu líquido"; "Pues es fácil, y si quieres te lo demuestro", esto era lo que yo esperaba; "Pues a ver, ¡ demuéstramelo! " me dijo; yo no podía creer lo que estaba pasando. "Por favor, alcánzame ese recipiente de vidrio que ves allí , me acerque al borde de la mesa de trabajo y coloqué el recipiente en la mesa, exactamente debajo de mi bragueta y procedí a bajar el cierre de mi pantalón; ella se quedaba observando con suma atención cada movimiento mío; metí mi mano por la bragueta y dentro de mi slip, pero mi verga estaba tan dura y hacia abajo que no lograba extraerla por el cierre.

Ella se impacientó y me pregunto "¿Qué pasa Papi?, tu tampoco puedes, ves que no es fácil" ; "No hija, no es eso, lo que pasa es que no puedo sacar mi pene..."; "que no puedes sacar tu pene ¿porqué?, ¡ que gracioso !" me dijo soltando una carcajada; "Espérate" le dije, y desabrochando mi cinturón bajé mis pantalones hasta las rodillas y tremenda verga quedó expuesta, se había salido por una de las piernas del slip, colgando como una manguera de carne que latía a cada segundo; al mirar de reojo a Jenny, ésta se había quedado anonadada, miraba fijamente mi inmenso pene sin pronunciar palabra, yo proseguí con mi "tarea" lo tomé en mis manos y lo saqué por encima del slip quedando expuestos también mis testículos y mi abundante bello púbico.

Ella por fin atinó a decir " ¡ Papi tu cosa es grandota ! como puede entrar eso en la vagina de mi mamá, ¿No le duele? " ; "No. No le duele mi amorcito, porque la vagina de la mujer es muy flexible y además cuando se excita sólo siente placer, lo que pasa que te parece demasiado grande porque nunca haz visto un pene en persona", le dije tratando de quitarle cualquier temor que pudiera surgir. Entonces me contestó " No No, yo sí he visto un pene"; "¿Cómo?" Me alarmé, "si, fue una vez en la casa de Adela, yo me encontraba estudiando en la sala, pero sentí que ella estaba en su dormitorio con Mike, su enamorado; y como sentí ruidos extraños empecé a espiarlos por la ventana que daba al jardín, y pude ver como Adela saco el pene de Mike por la bragueta de su pantalón. Me acuerdo que era inmensa y me dio un poco de asco como ella empezó a basarla y creo que también la chupaba" ; "¿Y por qué te dio asco? si es algo natural" ; "no sé, seguro porque yo era más pequeña, fue hace más de un año, pero tu cosa es el doble o el triple de la de Mike. ¡ Papi, mira te estás orinando !" gritó, porque notó que de mi glande colgaban gotas de mi líquido lubricante y estaba tan espeso que habían llegado al suelo sin romperse. " No hijita, no me estoy orinando, lo que pasa es que mi pene se ha excitado demasiado y tiene ganas de una vagina " ; "Huy, entonces ahora que harás, mi mami está de viaje" ; "No importa, bueno, volvamos a nuestro experimento" y empecé a estrujar y apretar mi verga, la cual parecía que iba a reventar, tener la mirada de mi pequeña Jenny sobre mi masturbación me producía oleadas de placer, el orgasmo se venía a toda velocidad, saqué fuerzas para controlarme y alargar el tiempo lo más que podía; "Parece que tu cosa está bien dura", pronunció con inocencia ella, esto me permitió sugerirle.

"Si quieres tócala, pero tienes que agárralo muy fuerte; ella inmediatamente tomó en su pequeña mano derecha tremenda verga, me di cuenta que la palma de su manita no alcanzaba a cubrir totalmente el grosor de mi pene, el contacto de su piel hacía más difícil el seguir aguantando el clímax, " ¡ Aprieta, Aprieta más ! , le pedí casi a gritos, ella tuvo que usar la otra mano y empezó a apretar, "Está muy dura, es muy grande no puedo agarrarla bien" ; "No importa, tu sigue apretando que ahorita voy a acabar y saldrá todo el semen" ,; ella siguió con su tarea, de pronto, no se como voltee a mirar a Jenny mientras ella seguía subiendo y bajando con sus dos manitas a lo largo de todo el pene, y descubrí que observaba con atención absoluta mi verga, cuando creí ver una mancha de humedad en sus entrepiernas, quise pensar que se estaba excitando y la eyaculación se vino como una explosión, chisgueteaba chorros de semen espeso en el recipiente y fuera de él.

Ya no me importaba, dejé toda la mesa mojada pero había una buena cantidad en el recipiente. "Papi, te ha salido como un litro de semen, ¿Y todo eso puede entrar en la vagina?" ; "Si, mi vida" le contesté mientras guardaba mi pene semi flácido ; "Pero yo buscaría un hombre con un pene más chico"; me dijo, "¿Por qué?" le pregunté, "porque, si en mi vagina sólo pueden entrar dos dedos, menos podría entrar un pene como el de Mike y menos uno como el tuyo" , "No Jenny, ya verás como poco a poco todo esto te parecerá natural y después querrás penes grandes" ; "No te creo", me contestó; "Bueno, ya tenemos mi líquido, ahora falta el tuyo" le dije, terminando la discusión "Si, pero cómo hago?" ; "Yo te ayudaré, ven acércate", ella vino y la ubiqué parada frente a mi, mientras yo estaba sentado con mis piernas abiertas, la puse de perfil y le dije "Tu concéntrate, no pienses en nada, solamente siente, mientras yo te ayudo con algunos masajes y ya verás como te mojas en abundancia. "¿Si?, quiero verlo" dijo y tiro su cabeza hacia atrás y cerró los ojos.

Yo empecé a acariciar su espalda y su pecho al mismo tiempo, haciendo círculos subí poco a poco hasta llegar a sus senos, se sentían duros y grandes, me parecieron más grandes ahora; baje a su vientre y sus piernas, a través del short de algodón sentía toda la forma de su pubis y la otra mano descubría un lindo trasero, con nalgas que aunque redondas y duras cabían perfectamente en mi mano; acariciaba sus torneados muslos y creía tener a una mujer perfectamente formada pero en miniatura (Jenny, tan sólo medía 1,50 m de estatura y yo 1,85 m) sentí como se estremecía con cada masaje y caricia por sus pezones que parecían de acero, por lo duros que estaban; con ambas manos, una por atrás la otra por delante, toqué sus entrepiernas y por fin sentí lo que ya me imaginaba, todo el fondo de su short, estaba empapado; entonces tomé una de sus manos y la llevé hasta allí, y le dije "Siente esto, ¿Te estás mojando o no?" ; "Si papi, si, quiero majarme más", y volvió a cerrar los ojos esperando mis masajes; yo aprovechando esta situación, le advertí que si seguía acariciándola se mojaría toda la ropa interior. "Pero papi, a mi me gusta mucho, es muy rico, anda no seas malo, además necesitas mi líquido", me amenazó. Yo le dije "Bueno te seguiré acariciando, pero te sacaré un poco esto" dije mientras bajaba su short y quedaba ante mi vista su cuerpo, que estaba cubierto por unas bragas pequeñas, blancas de algodón, con mucha lentitud baje también sus braguitas hasta la mitad del muslo, el panorama era increíble, mi verga estaba a punto de estallar nuevamente; de pronto note que toda su vulva estaba embadurnada con un líquido cremoso que más parecía yogurt, un poco había quedado en el calzón más abajo.

Aquí haciendo un esfuerzo de desinterés, me paré para traer el tubo de ensayo y lo pase por la entrada vaginal recogiendo una buena cantidad de esa preciosa crema, pero le dije "Aquí hay un poco de líquido pero falta más" así que reinicié mis caricias, ahora levanté su t-shirt hasta el cuello y empecé a estrujar suavemente esas tetas, que más parecías tiernos melones pequeños y al mismo tiempo acariciaba la hendidura de entre sus duras nalguitas y pude sentir el pequeño orificio de su culito y más adelante estaba su vulva caliente y chorreando abundante líquido, con mi mano derecha muy suavemente empecé a acariciar su clítoris y con el dedo medio acariciaba la entrada de su conejito, de vez en cuando lo introducía un poco, y me sorprendía con la facilidad con que se introducía, tal vez por las masturbaciones anteriores; entonces introduje dos dedos y sólo llegaron hasta la mitad, ella dejó escapar un quejido de dolor, ahora sí sentía que la abertura era demasiado estrecha, continué con masajes en redondo que al producir más placer más se mojaba yo aproveche esto para tratar de introducir un tercer dedo, al principio fue difícil pero con mucha paciencia lo logré, no lo podía creer me arrodillé para masturbarla mejor y pude ver de cerca como mis tres dedos estaban enterrados en aquella vagina mojada pero irritada e hinchada por el esfuerzo, sus labios parecían que me abrasaban los dedos, de pronto sentí contracciones en los músculos internos de su coño, supe que estaba a punto de terminar, en efecto a los pocos minutos, se estremeció en orgasmo explosivo, apretando con su conejo mis dedos y con su eyaculación femenina, empapó toda mi mano.

Todo esto fue demasiado para mi, viéndola así con sus braguitas hasta las rodillas, el T-shirt levantado por encima de sus tetitas, todo su vello púbico mojado y brillante, su bellísimo rostro tirado hacía atrás con los ojos semi cerrados, casi en trance por el desgaste y agitación que le habían producido el orgasmo, ella se encontraba casi semi inconsciente, no resistí más, mi tremenda verga necesitaba esa deliciosa conchita, así que la tomé en mis brazos, la levanté en el aire y la llevé al filo de la mesa, la coloqué sentada, abrí sus piernas quedando expuesta su rosada y empapada vulva; luego tomé mi hinchado y latiente pene, lo dirigí hacía su conejito.

Ella de pronto tomó un poco conciencia y me preguntó "Papi, ¿Qué vas a hacer?" ; "Ahora tengo que hacerte masajes con esto, porque si no, te puedes enfermar, no ves que te haz mojado demasiado y tu vagina necesita urgente alivio, ya mis dedos no son suficientes" ; ella me contestó entre sueños "Pero papi, tu cosa me va a doler, no entrará en mi cosita, mejor no" ; "Bueno tu me pediste que te acepte como voluntaria y ahora ya no puedes quedarte así, necesitas otro orgasmo más fuerte para calmar a tu conchita" ; "Pero papi, yo ya sentí un orgasmo fuerte, tengo miedo" ; "No seas tonta, ya verás que después me lo agradecerás" y mientras hablaba con mis manos ya había ubicado el glande de mi verga cerca de su coñito, éste era tan pequeño que la cabeza de mi pene era más grande que toda su vulva entera; hasta llegué a pensar que mi intención de introducirla era imposible, creo que no podré meter ni siquiera la punta, la reventaré, pensé.

Ella empezó a temblar y el miedo dibujado en sus ojos que miraban fijamente mi tremenda polla, todo esto me excitaba cada vez más, mientras ella cerraba sus piernitas seguía implorando "Papi, mejor lo hacemos otro día, me va a doler mucho" ; "No, no espera un poquito" dije separando sus muslos nuevamente, coloqué la palpitante cabezota de mi verga que se encontraba morada por la presión de la sangre y goteaba sin cesar líquido espeso, yo embadurné con este líquido toda sus vulva, sus vellos quedaron empapados, esto ayudaría a la penetración pensé, no aguanté más y con el glande en la entrada de su caliente conejito empecé a empujar suavemente, pero no lograba nada, sólo apretar hacia adentro sus labios mayores y labios menores, como si en cada arremetida se fuese a introducir mi verga, con vulva y todo, dentro de su estrecha vagina "Papi, NO, por favor se me va a partir mi cosita, tu pene no puede entrar, es muy grueso, me duele mucho...por favor, ya no"; pero lejos de sentir compasión más me exacerbaba. Pensé, "tengo que comerme este conejito o muero en el intento" estaba casi fuera de mí. Como de pronto me di cuenta que Jenny soltó algunas lágrimas, esto me hizo cambiar de estrategia y comencé a frotar suavemente el glande contra su clítoris, sus labios y entrada vaginal, "Tu solamente relájate y siente, ya verás como después pedirás más" le dije amablemente; esto tuvo un gran efecto, dejó de llorar y todo su cuerpo empezaba a relajarse, se terminó de echar en la mesa y dejó sus piernas abiertas, de esta manera pude trabajar con libertad; cada vez que pasaba la punta de mi polla por su entrada vaginal empujaba un poquito, noté que ya estaba mojada, con mi mano derecha hice un esfuerzo, apreté lo más que pude mi glande y traté de introducirlo en aquella abertura que parecía cerrada, a pesar de algunos quejidos y protestas de su parte, logré por fin meter la mitad de la cabezota que ahora parecía un émbolo a punto de reventar a esa dulce y rosada vulva, su clítoris y sus labios menores habían desaparecido sólo se veían sus labios mayores sumamente distendidos, irritados y que forzados abrazaban la tremenda bola del glande de mi polla, empujé con más fuerza por fin vi desaparecer toda la cabezota dentro, era increíble; mi hija empezó a temblar y con los ojos entreabiertos y en blanco gritó "Papi, oh nooo..." y dejó salir un buen chorro de su líquido cremoso, que goteó hasta la mesa, mojándola.

En ese momento comprendí que el dolor se había transformado en placer, traté de seguir introduciéndola, metí con las justas cinco centímetros más y mi glande chocó con el fondo de su vagina, esto me desesperó, yo quería a toda costa meterla aunque sea hasta la mitad y sólo había conseguido enterrarla un cuarto de verga, era imposible, no había espacio, su pequeña vagina al ensancharse se había acortado en longitud, esto era lógico y me producía una calentura de locura, estaba a punto de correrme, vi a mi pequeña Jenny casi semi-consiente con la boca abierta y los ojos en blanco. Hice un esfuerzo sobrehumano para no terminar todavía. Lo logré, empecé a mover mi tronco dentro y afuera, pero en la tercera metida sentí de pronto como todo el cuerpecito de Jenny se convulsionaba y mientras se arqueaba en la mesa, sentí claramente sus músculos vaginales vibrar y contraerse, apretando aun más el pedazo de tronco que tenía introducido, supe entonces que estaba a punto de correrse y al escuchar sus delirantes suspiros "Oh Papi... Oh Papito, se va a reventar mi conejito... Oh Noooooo...." ; fue ahí, que tomé conciencia plena que, era mi verga la que estaba produciendo este tremendo orgasmo en la conchita de mi pequeña Jenny.

Esto fue demasiado para mi y sin quererlo me vine inmediatamente dentro de ese coñito precioso, pero mi instinto animal me hacía empujar, pero ya no entraba más, los fuertes chisguetazos de semen que inyectaba internamente la hicieron correrse nuevamente, pero al mismo tiempo me gritaba "Ahhh...Papi, ya no, sácamelo por favor, me duele" ; tuve que sacar un poco mi polla, porque sentí que ya no podía seguir eyaculando, estaba tapada, y es que en ese pequeño conducto ya no cabía más semen. Al fin terminé sacándola toda, la tome con las dos manos apretando fuertemente y siguió eyaculando chorros de esperma que fueron a parar hasta la cara y tetas y cuerpo de Jenny, terminé sentándome a un lado, en una silla y podía apreciar como manaba abundante semen del dilatado y enrojecido conejito de mi linda hija mientras ella continuaba tirada en la mesa semi inconsciente, como si la hubiesen torturado, pero con una sonrisa de satisfacción y felicidad dibujada en sus labios, sólo atino a decir finalmente "Oh Papi, que rico me haz hecho, eres el más bueno y más grande de toooodos los padres del mundo".

Ahora que reflexiono sobre todo lo acontecido, creo que sí, en verdad soy un padre ejemplar; por lo menos nadie podrá decir que no "quiero" a mi hija.

Por Sexviolador

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